Part 1: Teachers’ conceptualisation of studying a novel
Part 2: Class 1 pupils’ change in understanding over time
La dieta es un elemento transversal en la prevención y el manejo de la enfermedad cardiovascular, la diabetes, la dislipidemia, la obesidad y la hipertensión arterial, entre otras enfermedades crónicas no transmisibles. La adopción de estilos de vida saludable y la educación, como eje de los programas de promoción de la salud y prevención de la enfermedad, ofrecen herramientas importantes en el control de los factores de riesgo cardiovascular. Sin embargo, también es claro que si estos hábitos saludables no se adquieren desde la infancia, los cambios en algunos factores de riesgo modificables, particularmente aquellos de carácter die- tario, no se adoptan con facilidad en la adultez. Es así como las dietas saludables deben ser parte integral del manejo del riesgo cardiovascular, mediante mecanis- mos como control de peso, tensión arterial, perfil lipídico
- El régimen nutricional debe definir metas reales que permitan una pérdida moderada y sostenible de peso y no debe excluir grupos de alimentos, sino garan- tizar una dieta balanceada y cardiosaludable.
- Definir los requerimientos nutricionales de cada
paciente según su perfil metabólico (glicemia, perfil lipídico, presión arterial) y la existencia de factores de riesgo (dislipemia, hipertensión, diabetes, obesidad, etc.). Dado que el sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo cardiovascular, así como el alto consumo de grasa (total, saturada, trans y colesterol), sodio, azúcar y alcohol, y que otros componentes de los alimentos como la fibra y el ácido fólico se estudian como factores protectores contra dicho riesgo, en este documento se presentan recomendaciones puntuales sobre estos as- pectos.
La obesidad debe prevenirse desde la infancia, pues las células grasas adquiridas en la niñez permanecen en la edad adulta, por lo cual es posible disminuir el tamaño pero no el número de adipocitos. Algunas recomenda- ciones para prevenir el sobrepeso en niños incluyen también:
- Controlar las porciones, número de comidas y
energía consumidos diariamente, incluyendo la cantidad y tipo de alimentos que ingiere en el colegio.
- No usar alimentos como premio.
- Diseñar loncheras nutritivas que incluyan alimen-
tos frescos y ricos en fibra.
- Promover la actividad física en los niños generan-
do espacios en familia y limitar el número de horas frente al televisor o al computador.
Algunas recomendaciones específicas para elegir gra- sas cardiosaludables y prevenir y manejar dislipidemias son:
- Tener en cuenta que todos los aceites y grasas
aportan la misma energía por gramo (9 kcal), indepen- dientemente de su origen.
- Sustituir la grasa de origen animal por fuentes
vegetales (aceites), naturalmente libres de colesterol y de ácidos grasos trans.
- Elegir cortes magros de pescado (2-3 veces/
semana)/pollo/pavo/carne asados, horneados, a la parrilla o al vapor y retirar la grasa visible antes de la cocción.
- Los lácteos bajos en grasa (leche, yogur, helado)
son buenas alternativas para bebidas o postres.
- La selección de los aceites depende del uso que se
les dará. Como aceite de cocina se opta por mezclas de aceites vegetales y como aceite de mesa (que no será sometido a calentamiento o fritura prolongada), se eligen aquellos ricos en ácidos grasos monoinsaturados (oliva, canola, girasol alto oleico). Los aceites sólo deben reutilizarse una vez.
- Aumentar el consumo de fuentes de ácidos grasos
monoinsaturados (incluyendo aceitunas, aguacate y nue- ces), controlar los poliinsaturados de la dieta (<10% VCT), y reducir las fuentes saturados (grasas animales, aceite de coco) a máximo 7% del VCT.
- En cuanto al consumo de ácidos grasos esenciales
se estima que la relación entre omega 6 y 3 (w6 y 3) debe estar entre 5:1 y 10:1. Si este valor es mayor se debe promover el consumo de fuentes de w3 (pescado como salmón, trucha salmonada, jurel, bonito).
- Usar aderezos para ensalada bajos en calorías,
jugo de limón o vinagre, hierbas naturales (albahaca, laurel, yerbabuena, cilantro, perejil).
- Consumir huevo poché o cocido y, de ser necesa-
rio, sustituir una yema por dos claras para reducir el aporte dietario de colesterol.
- Evitar el consumo de ácidos grasos trans mediante
la exclusión de la dieta de aceites parcialmente hidrogenados o de alimentos que los contienen, así como de frituras de venta callejera.
- Leer el etiquetado nutricional pues ofrece informa-
ción sobre las grasas presentes en los alimentos.
- Reducir el consumo de carbohidratos refinados y
azúcar y restringir el consumo de alcohol para mantener
un IMC menor que 25 kg/m2, y la relación CT/HDL
menor a 4, especialmente en pacientes con hipertrigliceridemia.
- Consumir mínimo cinco porciones de frutas y
verduras al día, particularmente aquellas ricas en pectina (mora, guayaba), y tres de cereales integrales (arroz, panes, avena).
Según la Resolución 0288 de 2008, el valor de referencia diario máximo tolerable de sodio está entre 585 mg (niños entre 6 m y 4 años) y 2.400 mg (niños mayores de 4 años y adultos). Dada la importancia fisiológica del potasio, se debe tener en cuenta también
el valor de referencia para este electrolito que está alrededor de 1.650 mg/día (niños entre 6 m y 4 años) y 3.500 mg/día (niños mayores de 4 años y adultos). El consumo de estos niveles deseables de sodio y potasio en una alimentación balanceada, se lograría con la inges- tión de por lo menos tres porciones de frutas y dos de verduras frescas en el día. Puntualmente, se sugieren las siguientes medidas nutricionales para prevenir y controlar la hipertensión arterial:
- Reducir el peso en individuos con sobrepeso u
obesidad.
- No agregar sal ni condimentos salados (salsas,
aderezos) durante la preparación y el consumo de alimentos. Optar por hierbas y especias frescas.
- Limitar el consumo de sal y otras fuentes de sodio
o sal visible, según información presente en las etiquetas de los alimentos. Se considera fuente de sodio al alimen- to que contiene más de 100 mg por 100 g de producto.
- El uso de sustitutos de la sal, especialmente de
potasio, está indicado sólo bajo supervisión médica.
- Si no está contraindicado, promover el consumo
de alimentos fuentes de potasio como plátanos, cítricos (toronjas, naranjas), melones, kiwi, ciruelas secas, alba- ricoques deshidratados, melaza, lácteos y cáscara de papa. Elegir frutas y verduras (no enlatadas o en conser- va que contengan sodio) y carnes frescas (no ahumadas o embutidos) de pollo, pescado, pavo y res.
- Reducir el consumo de fuentes de grasas satura-
das y colesterol.
- Restringir el consumo de alcohol a una bebida por
día (40 mL de whisky o 80 mL de vino tinto).
- Practicar actividad física regular, para individuos
de vida sedentaria.