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La LBAT 1420 proporciona un registro anual de eclipses lunares desde el primer año hasta el año veintinueve de Nabucodonosor, salvo por una brecha entre su decimoctavo y vigésimo tercer año. Las entradas del número de años de reinado están preservadas —cerca de una docena — suministran detalles de unas dos docenas de eclipses, todos los cuales se encuentran exactamente en los años antes de la E.C., que se han establecido previamente para los años de reinado mencionados en el texto.

Debido a que esta composición específica de eclipses lunares fechado no cuentan con ninguna serie correspondiente de eclipses que ocurrieron en las décadas precedentes inmediatas, ésta tablilla sola es suficiente para establecer la cronología absoluta de reino de Nabucodonosor.

(7) el lunar eclipsa la tablilla LBAT 1421

La LBAT 1421 tiene grabado dos eclipses fechados al sexto y el duodécimo mes del año 42, evidentemente de Nabucodonosor, generalmente fechado al 563/62 a. E.C. Asimismo ambos eclipses se pueden localizar en estos meses de ese año. Pero ningún eclipse de este tipo como el que está grabado en el texto ocurrió en el 583/82 a. E.C., —para la fecha que da la cronología de la Sociedad Watch Tower en el año cuarenta y dos de Nabucodonosor. Por consiguiente, esta tablilla, proporciona una prueba adicional de la falsedad de esa cronología.

Como se ha visto claramente, la interpretación de la Sociedad Watch Tower de “Los Tiempos de los Gentiles” requiere que éstos tengan la fecha del año 607 a. E.C., como punto de partida, fecha que ellos reclaman que Jerusalén fue destruida. Siendo que ese evento tuvo lugar en el año decimoctavo del reinado de Nabucodonosor, también este año de su reinado tiene que fecharse al 607 a. E.C. Pero esto crea una brecha de veinte años cuando se compara con todos los archivos existentes históricos, debido a que todos sitúan el comienzo del decimoctavo año de Nabucodonosor al 587 a. E.C. ¿Cómo es posible explicar esta brecha de veinte años?

En este capítulo se ha demostrado que los siete textos astronómicos presentados establecen una cronología absoluta para el período neobabilónico en varios puntos, sobre todo, dentro de los 43 años del reinado de Nabucodonosor. Su testimonio combinado demuestra más allá de toda duda razonable que su reino no puede moverse para atrás en el tiempo, ni siquiera por un año, muchísimo menos veinte años.

Por consiguiente, junto con la evidencia que es presentada en el Capítulo 3, ahora tenemos

mutuamente catorce líneas diferentes de evidencias independientes, cada una de las cuales

derroca en sus propias manera el fechado de la Sociedad Watch Tower para el 607 a. E.C., como que fue el año decimoctavo de Nabucodonosor, mostrando que éste comenzó veinte años después, es decir, en el 587 a. E.C.

De hecho, muy pocos reinados en la historia antigua pueden fecharse tan conclusivo como lo es la del rey neobabilónico Nabucodonosor.

Suponga por un momento que las cifras de Beroso para los reinos de los reyes neo- babilónicos tuviera un error de veinte años, como así requiere la cronología de la Sociedad Watch Tower. ¡Entonces el recopilador(es) del Canon Real debe haber cometido exactamente el mismo error, evidentemente independiente a Beroso!

Sin embargo, podría argumentarse que ambos simplemente repitieron un error que contenían

las fuentes que ellos usaron, a saber, la crónicas neobabilónicas. Entonces los escribas de

Nabónido, también, quienes posiblemente usaron las mismas fuentes, tendrían que haber pasado por alto veinte años de reinado del mismo rey (o reyes) cuando ellos hicieron las inscripciones de la estela de Hillah y la estela de Adad-guppi’.

¿No obstante, realmente sería posible, que estos escribas que escribieron justo durante la

era neobabilónica, que tampoco supieran las longitudes de los reinos de los reyes bajo los cuales

estaban viviendo, especialmente siendo que esos reinados también funcionaban como calendarios de los años civiles mediante el cual ellos fechaban los diferentes eventos?

¿Si ellos realmente cometieran este error tan insólito, cómo es posible que también los escribas contemporáneos en Egipto cometieran el mismo error, pasando por alto el mismo período de veinte años cuándo hicieron las inscripciones en las estelas de muerte y otros documentos?

Curiosamente entonces, los astrónomos babilónicos también deben haber cometido repetidamente el mismo “error” al fechar las observaciones grabadas en la VAT 4956, y otros diarios de los cuales los astrónomos del período seléucida sustraían sus archivos de los eclipses

—a menos que claro el cambio fuera intencionalmente hecho por los copistas posteriores del

período seléucida, como lo postula la Sociedad Watch Tower.

Todavía es más increíble la idea de que los escribas y los astrónomos pudieran quitarles veinte años a la era neobabilónica varios años antes de esa era —como estaba expuesto por el diario más antiguo, el B. M. 32312, que muestra el año decimosexto de Shamashshumukin inequívocamente ocurriendo en el 652/51 a. E.C., en lugar del 672/71 como reclama la cronología de la Sociedad Watch Tower, conjuntamente las Tablillas de Saturno B. M. 76738 + 76813 ajustan el principio de reinado de Kandalanu al 647 a. E.C., en lugar del 667.

Pero la “coincidencia” más notable es ésta: Se han excavado decenas de Miles de

documentos económicos, administrativos y legales fechados del período neobabilónico, cubriendo

cada período de éste año —exceptuando, lo que la Sociedad apelaría como un período de veinte años, de cual no se ha encontrado ni una sola tablilla.

Reiteradamente, de acuerdo a esta lógica, es muy curioso que ese período pase a ser exactamente igual a la otra serie de “errores” por los escribas en Babilonia y Egipto, y por los copistas e historiadores posteriores.

¡O habría un acuerdo internacional durante varios siglos para borrar éste período de veinte años de la historia que estaba conservada para el mundo —o éste nunca existió! Si en la vida tal “complot” internacional llegó a tener lugar, entonces tuvo tanto éxito que de todas las decenas de miles de documentos que se han desenterrado de la era neobabilónica no hay ninguna, inclusive no hay ni siquiera una sola línea en ninguna de ellas, que indique que un tal período de veinte

años alguna vez existió. Nosotros entonces podemos con toda seguridad asumir que la cronología de la Sociedad Watch Tower está indiscutiblemente errada.

En un artículo sobre la cronología publicado en la revista The Watch Tower (“La Atalaya en inglés) en el 15 de julio de 1922, titulada “The Strong Cable of Chronology” “El Cable Fuerte de

Cronología”, se describe la fuerza de la cronología en la página 217 de esta manera:

Cuando una fecha se señala por varias líneas de evidencia, queda firmemente establecida. La ley científica de probabilidades le imparte a los hilos del cable de la cronología una fuerza unida que es mucho mayor que la suma de las líneas individuales de evidencia. Ésta es una ley en la cual se depende implícitamente en los asuntos de importancia: o sea, que cuando se señala una cosa de una sola manera puede que sea por casualidad; si se le señala de dos maneras, es casi seguro que esa cosa es cierta; si por más de dos maneras, es casi imposible que sea por casualidad, o que no sea verdad; y el añadir nuevas pruebas la remueve enteramente del campo de la casualidad al de la certidumbre probada.

En este capítulo presente y en el Capítulo 3, no sólo dos o tres pero tanto como catorce

evidencias independientes se han presentado, y todas ellas señalan al año 587/86 a. E C., como la

fecha del decimoctavo año del reinado de Nabucodonosor. Según el principio descrito por la revista The Watch Tower (La Atalaya en inglés), tal como se citó aquí, esto no puede ser por mera casualidad; en cambio la materia debe considerarse, como una de “certidumbre probada”.

¿Si esto fuera la conclusión de nuestro estudio, entonces cómo hemos de armonizar este hecho con la profecía Bíblica de los setenta años, durante el cual la tierra de Judá y Jerusalén según la Sociedad Watch Tower estaría desolada? ¿Y cómo debemos ver el año 1914, la supuesta fecha del final de los tiempos de los gentiles, conforme a la escala de la Sociedad Watch Tower relacionado a los tiempos proféticos? ¿Muestran claramente los eventos mundiales que las profecías en la Biblia se han cumplido desde ese año? Consideraremos con estas preguntas en los siguientes capítulos.

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