DIFFERENCE IN „KUTTRAM” (HUMOURS)
CLASSIFICATION
Para comienzos de la década del 90 el país clamaba por un cambio institucional radical, ya que la anquilosada y vetusta constitución de 1886 se había rezagado con respecto a las verdaderas necesidades de Colombia. Una de esas sentidas necesidades era dotar a la nación de una ley que realmente garantizara la libertad religiosa en condiciones de igualdad en todo el territorio nacional.
Una de las iglesias que lideró esa postura fue la Misión Carismática Internacional, en cabeza del pastor César Castellanos. Para las elecciones presidenciales de 1990 el movimiento creó el Partido Nacional Cristiano (PNC) con el cual se
lanzaron en pos de la presidencia de la república tomando como candidata a la esposa del pastor, Claudia Rodríguez de Castellanos. La aventura electoral no triunfó pero permitió medir el potencial electoral de los movimientos cristianos evangélicos.
Los evangélicos, conociendo el proyecto de Asamblea Constituyente que rondaba en la cabeza del entonces presidente César Gaviria Trujillo para 1991, se aprestaron a dar la lucha para lograr de una vez por todas la tan anhelada libertad religiosa en Colombia. Sabían del momento histórico y la oportunidad que se aproximaban, por lo que se aprestaron a nombrar sus representantes. Así lo relata el investigador Pablo Moreno: “Debido a la historia de marginación política que habían experimentado, decidieron, desde la asamblea de CEDECOL realizada en el campamento del Coro, Cali, en 1990, participar en la Asamblea Constituyente… La asamblea acordó presentar una lista única del Movimiento Unión Cristiana (MUC) y nombró a Jaime Ortiz Hurtado y Jaime Mejía Borda”83.
Por esa misma época se comenzaron a conformar los comités temáticos preparatorios que harían parte de la asamblea constituyente. Las diferentes iglesias cristianas no católicas se unieron y conformaron el llamado Movimiento Unión Cristiana (MUC). Álvaro Cepeda van Houten relata cómo llegaron los movimientos evangélicos a la asamblea: “Ante la constituyente, los evangélicos presentaron una lista que surgió como resultado de la coalición entre el PNC y el MUC, lista que fue liderada por el presbiteriano Jaime Ortiz Hurtado, del MUC, con Arturo Mejía, del PNC, en segundo renglón. Fueron elegidos con 115.201 votos;
83
MORENO; Pablo. Evangélicos y política en Colombia en la década del 90. En: GONZÁLEZ SANTOS, Andrés Eduardo. Diversidad y dinámicas del cristianismo en América Latina. Bogotá: Universidad de San
esta alianza solo se mantuvo durante el proceso electoral porque durante la constituyente hubo conflictos de intereses que dieron al traste con la coalición”84.
El gran triunfo conseguido en la asamblea fue la aprobación del artículo 19 de la nueva constitución, el cual garantizaba plenamente la libertad total de conciencia y cultos. Esta nueva doctrina política del Estado motivó a los cristianos a hacer una mayor presencia política en los diferentes comicios electorales, y así fue como el Partido Nacional Cristiano, el Movimiento Unión Cristiana y el C4 obtuvieron escaños en las elecciones legislativas de los años 90.
Con la consecución del pluralismo religioso tan esperado, Colombia entró definitivamente en la modernidad política. Por primera vez en el país se independizaba el concepto ciudadanía del de religión. La Constitución del 91 invitaba por primera vez a todas las religiones al unísono a que colaboraran en la construcción de la nación mediante el reconocimiento de la diversidad de ideas, lo que necesariamente debería conllevar a la reconciliación del país en otros campos diferentes al de la fe. Sin embargo, aún falta por trabajar en el tema, pues se ha conseguido la pluralidad religiosa en el papel, pero aún queda por lograr lo mismo en la actitud de los colombianos, señala Carlos Arboleda85.
Los cristianos no cejaron en su empeño de seguir vinculados al aparato político del país. Para el período legislativo de 1991 a 1994 fueron elegidos Fernando Mendoza y Claudia Rodríguez en el Senado, mientras que a la Cámara de Representantes llegaron Viviane Morales y Jimmy Chamorro. Para el período del 94 al 98 salió Mendoza, pero ingresó como senador el exasambleísta constituyente Jaime Ortiz, y como representantes Víctor Mendoza y Colin Crawford. Estos tres políticos perderían sus curules en 1998.
84
CEPEDA VAN HOUTEN, Op. Cit., p. 104-105. 85
Las conquistas obtenidas por los movimientos protestantes se concretaron de forma definitiva en la aprobación de la ley 33 de 1994, la cual consagró definitivamente la libertad religiosa en Colombia. Mediante esta norma se alcanzaron metas como el reconocimiento civil y la validez de los matrimonios celebrados en ritos no católicos por las diferentes iglesias reconocidas por el Estado colombiano, la libertad de cultos en las escuelas y colegios del país, y la plena libertad para suministrar asistencia espiritual en hospitales, cárceles e instalaciones castrenses y policiales, en igualdad de condiciones con la Iglesia Católica. Fue tan importante esta ley para el movimiento evangélico colombiano que el propio presidente Ernesto Samper86 denominó a esta norma como una especie de concordato evangélico con el Estado87.
Podría decirse que la incursión en política de los partidos cristianos ha sido más empírica, espontánea, oportuna, que algo proyectado concienzudamente. Lastimosamente su participación se limitó fue solamente a luchar por sus reivindicaciones religiosas, siendo muy poco o nada lo que aportaron en otros áreas o sectores del desarrollo nacional. La aparición de los cristianos en el horizonte político colombiano fue meteórica, pasó rápidamente, haciendo cambios fundamentales, pero luego perdió impulso y prácticamente no queda nada del incipiente proyecto político evangélico88.
86
Es, por lo menos, curioso, que durante todo el proceso 8.000, el escándalo de la financiación por parte del cartel de Cali de la campaña presidencial del presidente Ernesto Samper, ninguno de los congresistas evangélicos ni los líderes de las congregaciones, manifestaran abiertamente o en público una crítica al mandatario por lo sucedido.
87
MORENO, Op. Cit., p. 156. 88
A pesar de la falta de preparación de algunos de los representantes políticos de las iglesias evangélicas, en general los demás partidos políticos vieron con satisfacción la incursión de estos grupos en la política nacional. Infortunadamente, en ese lapso de tiempo se contagiaron de los vicios políticos que alguna vez pretendieron combatir y los pocos partidos cristianos sucumbieron a la rapiña por los primeros renglones y a la oferta de dádivas y favores para obtener puestos de privilegio. Eso fracturó la unidad de los movimientos cristianos condenándolos a desaparecer.
Hoy solo queda uno en la palestra, un partido político de obvias raíces religiosas, que nació en el 2000, cuando se inauguró en la contienda electoral al llevar a uno de sus pastores, Carlos Alberto Baena, al Concejo de Bogotá: el Movimiento Independiente de Renovación Absoluta (MIRA). El capítulo siguiente se ocupara de explicar la génesis de este movimiento y cuáles son sus principales estrategias políticas, con el fin de poder comprender el fuerte ritmo de crecimiento que tiene este partido político en Bogotá.