3. Theoretical framework
3.3. Classification of platforms
Uno de los casos más ilustrativos de todo este combate ideológico puede hallarse en la recepción del darwinismo en España y, de manera muy singular, en el archipiélago canario. El debate en las islas acerca del evolucionismo comenzó a desarrollarse en Las Palmas, ciudad que entonces tenía unos __________
veinte mil habitantes. Se inició en los primeros meses de 1876 con la aparición del fascículo inicial de la Historia Natural de las Islas Canarias, original de Gregorio Chil y Naranjo. En la introducción a su tratado, Chil traza “un panorama del período cuaternario durante el cual las estructuras de los simios se habían modificado hasta conducir al hombre, que se distinguió de los otros animales
por su capacidad de pensamiento abstracto”.190
Subraya Chil que los estudios prehistóricos “estaban todavía en su infancia” y que habían recibido un gran impulso gracias a las
obras de Darwin, que “ha abierto las puertas”, y de Haeckel,191 que
“ha demostrado la unidad de la naturaleza orgánica e inorgánica, la identidad de los elementos fundamentales en la una y en la otra y ha conducido la ciencia genealógica al punto de vista de la concepción de todo lo creado”.
Como ya sucediera cien años atrás, Chil y Naranjo hubo de conjugar en muchos casos sus ideas con la doctrina de la fe por razones de orden práctico, terminando, por consiguiente, su introducción con una admonición que recuerda y advierte que “el verdadero saber se encuentra en el Dios eterno y absoluto”. La vieja enseñanza eclesiástica no contempla con buenos ojos a los nuevos saberes, y tanto los católicos como los conservadores no dejan de ver peligrosos enemigos en los cultivadores de las ciencias. El desarrollo industrial y científico amenaza muchos de __________
190 Chil y Naranjo, G. Estudios históricos, climatológicos y patológicos. Imp. Miranda. Las
Palmas de Gran Canaria, 1876-80-91.
191 Estos dos científicos de talla universal estuvieron en las islas Canarias, en los
años 1832 y 1867 respectivamente. Está pendiente aún la elaboración de un estudio sobre la estancia en Tenerife de Ernest Haeckel, a quien se le atribuye la elaboración de las primeras nociones teóricas de Ecología. Su obra Una ascensión al pico de Tenerife, es traducida y publicada en Madrid en el año 1925 por Juan Carandell.
los fundamentos y principios del escolasticismo entonces imperante.
Al publicarse en mayo de 1876 el décimo fascículo, que no contiene referencia alguna a la evolución, se reúne un sínodo especial convocado por el arzobispo José María Urquinaona y
Bidot para examinar el contenido de la obra. El diario La Prensa
de la ciudad de Las Palmas -periódico anticlerical y adogmático, favorable a la ciencia pero opuesto al evolucionismo- condena la convocatoria del sínodo porque “cualquier medida que tomara iba a ser contraproducente al incitar la curiosidad en torno al darwinismo”. El 12 de junio el sínodo especial emite un informe negativo y nueve días más tarde el arzobispo publica una carta pastoral prohibiendo la lectura del libro de Chil.
Para el arzobispo de Las Palmas, José María Urquinaona y Bidot,
la aparición de la Historia Natural de las islas Canarias escrita por
Chil y Naranjo no representa más que una apología del materialismo y el libre pensamiento:
“Los que favorecen la libertad de pensamiento - afirma el informe del sínodo especial formado para prohibir la lectura del libro de Chil- pretenden amar a la humanidad pero niegan al pobre la esperanza de la gloria eterna; el pobre, privado de sus creencias religiosas, maldecirá su miseria y pronto lanzaría su cuchillo contra el rico”.
Tales eran las consecuencias del materialismo que, en opinión del sínodo, no es sino un síntoma triste de desorganización social.
La obra, en suma, se considera “falsa, impía, escandalosa y herética”.192
La Iglesia Católica, heredera tanto de la tradición judaica como de la griega, condena repetidamente como herejías aquellas doctrinas –el pelagianismo y el pseudopelagianismo- que magnifican la capacidad natural del hombre, y ya explícita o implícitamente niegan su dependencia de Dios para obtener la gracia y de la Iglesia para alcanzar la salvación. Sigue viva entonces una fuerte corriente en el pensamiento cristiano popular que condena ciertos logros tecnológicos como asaltos al orden divino: “si Dios hubiera querido que el hombre volara, le hubiera dado alas”.193
La condena de Chil se convirtió en aquel momento en un caso célebre. Al parecer, la Iglesia acosó personalmente al naturalista. A principios de julio tuvo que trasladarse a Madeira para contraer matrimonio como resultado de la negativa de ciertas autoridades de la diócesis local a celebrar la ceremonia. El asunto Chil provocó una polémica generalizada en torno al evolucionismo en Las Palmas, llegando a alcanzar cierta notoriedad en el extranjero. En
junio de 1877, el diario La Prensa informa que había llegado de
París el profesor Réné Verneau, del Museo de Historia Natural, con cartas para Chil de Quatrefages y Broca. El interés de la Sociedad Antropológica Francesa por la obra de Chil llegó aun
más lejos. Sus Estudios, aunque llevan pie de imprenta de Las
Palmas, fueron impresos en París por Ernest Leroux. El trabajo fue reseñado además en la revista de la Sociedad Antropológica Francesa por Ludovic Martinet.
__________
192 Véase el proceso contra Chil y Naranjo en el trabajo de Glick, Th. F. Darwin en
España, ps. 32-38.
La polémica desatada en Las Palmas ejemplifica, por consiguiente, la diversidad de opiniones que el evolucionismo
motiva en España a finales de los años setenta.* Una de las
características tanto del movimiento evolucionista como de su antagónico fue su natural “diletantismo”, dado que sus partidarios y detractores no eran científicos, ni tan siquiera médicos. De su presencia en la primera página de los periódicos locales puede colegirse la amplia popularidad y el gran interés que el tema hubo de suscitar entre los lectores. En el año 1881, una vez que el darwinismo se discute en la Sociedad de Amigos del País de la isla de La Palma, puede darse por finalizada la difusión regional de las ideas evolucionistas entre las élites isleñas.
Fuera de las islas, en el continente europeo, el evolucionismo darwinista acaba por alcanzar su máxima influencia entre los
cultivadores positivistas de las ciencias sociales. Al margen de las
teorías científicas de Haeckel, cabe destacar la huella que deja el pensamiento de éste en el más amplio orden moral, ideológico y político:
“la lucha por la existencia es el principio real, único, que rige la vida y el desarrollo del mundo orgánico, lo mismo en la concurrencia de los pueblos que en el concurso de los animales y las plantas... Alemania e Italia son naciones superpobladas... Una colonia como Argelia elevaría de una manera indudable __________
* La opiniones del propio Chil y Naranjo, del darwinista y socialista Baltasar
Champsaur Sicilia que publica las suyas en Las Palmas, del abogado anticlerical pero opuesto al darwinismo Rafael Lorenzo y García que escribe en La Prensa, y de los antidarwinistas clericales encabezados por un joven sacerdote llamado José Roca y Ponsa que defiende sus ideas en revistas derechistas como La Lealtad y Gran Canaria.
nuestra posición mundial y nuestro poder
nacional”.194
Los primeros tratadistas de temas antropológicos en la España del siglo XIX están influidos, en mayor o menor grado, por Darwin y Haeckel y por antropólogos evolucionistas como John Lubbeck y Edward B. Tylor. Su visión del desarrollo de las primeras civilizaciones se basa en la noción de la lucha por la existencia entre las tribus y sociedades primitivas. La variación y la selección natural de la teoría evolucionista de Darwin tienen sus correlatos sociales en la división del trabajo -analizada por el sociólogo español Pedro Estasen y Cortada en un estudio sobre la función de las aristocracias-. El trabajo de Estasen subraya la existencia en todas las sociedades del fenómeno constante de la diversidad de clases y categorías, lo mismo que en la naturaleza:
“Todos los seres son desiguales, lo que conduce a la desigualdad de funciones, así como a la adaptación de los organismos, a través de continuos cambios de forma, a la división de trabajo que la naturaleza exige”.195
Anteriormente, en la primera mitad del siglo XIX, la aplicación de los métodos matemáticos a la sociedad realiza otro
gran avance. En el año 1835 el libro Sur l'homme del belga
Adolphe Quételet intenta demostrar que la distribución estadística de las características humanas obedece a leyes matemáticas conocidas, de lo cual deduce, con una confianza juzgada entonces como excesiva, la posibilidad de asimilar las ciencias sociales a las __________
194 Haeckel, E. Una ascensión al pico de Tenerife, ps. 11-12. Imprenta de “La
Enseñanza”, Madrid 1925.
físicas. La posibilidad de una generalización estadística sobre las poblaciones humanas y el establecimiento de firmes predicciones sobre esa generalización habían sido anticipadas por los teóricos
de la probabilidad.196
El concepto de ciencia o, mejor dicho, de ley científica -esto es, todo aquello que es susceptible de ser cuantificado, demostrado y experimentado- revoluciona todos los ámbitos de la cultura y la sociedad: las leyes de la economía política capitalista, de la sociología malthusiana, la historia como evolución y no como cronología, la nueva filología basada en los idiomas indoeuropeos, la etnografía y la antropología, la psicología, etc. El método y la precisión de la demostración científica invade poco a poco todos los órdenes del saber, y desde la biología se desarrollan otras ciencias buscando siempre las leyes del cambio y del progreso: la zoología, la anatomía, la geología, la antropología, la historia, etc.
El riesgo que introducen estas ideas en el orden social y cultural de la comunidad española, y más particularmente en la canaria, es tan evidente como significativo. Consideremos que si
en los siglos XVII y XVIII el orden de la Naturaleza se adopta
como una muestra de la obra de Dios, y contribuye a que los hombres ordenen su propia vida social, con la introducción del
concepto evolución la situación se torna muy diferente. Hasta
entonces, la biología primitiva se utiliza para defender la idea de un orden natural creado por Dios, de una vez para siempre. Tomemos por caso el célebre proceso de la iglesia contra Galileo Galilei (1564-1642) por la elaboración de su teoría cosmológica, contraria a la física aristotélica; y notemos cómo, dos siglos
__________
después, se hace célebre la concepción del mundo por medio del
reloj de Paley (1743-1805).*
El concepto de evolución introducido por el darwinismo introduce además el concepto de competencia, el cual habría de
conducir al progreso. La evolución no es algo estático, sino un
proceso que tiene lugar a lo largo del tiempo, que cambia el mundo, y que lo cambia de un modo que los hombres del siglo
XIX pueden comprender muy bien.197
V. B. Ciencia e ideología en el pensamiento de las élites isleñas.