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2 SENSITIVITY ANALYSIS METHODS

2.2 Statistical Methods for Sensitivity Analysis

2.2.3 Classification and Regression Tree

Albarrán y Macías (2007) consideran como autoayuda la capacidad de la persona de aprender a través de la conciencia de sí mismo, aprovechar sus posibilidades de pensar, sentir y actuar, alcanzar un desarrollo y/o crecimiento personal. El fin de la misma es que la persona llegue a ser capaz de entender y manejar su enfermedad, reforzar las habilidades, recursos y fortalezas, además de asumir un estilo de vida que permita evitar una recaída y contribuir con su propia salud y bienestar.

En términos generales, las intervenciones de autoayuda implican el uso independiente de un manual de tratamiento o protocolo, después de instrucciones graduales contenidas en un libro o en un sistema web. Su

21 objetivo es educar a los individuos sobre la naturaleza de su desorden y equiparlos con habilidades específicas para vencer sus problemas. Las intervenciones de autoayuda pueden ser: autoayuda pura o autoayuda dirigida. (Terence & Zandberg, 2012).

Una guía de autoayuda puede perseguir los siguientes objetivos:

Conocerse a sí mismo con honestidad, y ubicar virtudes y defectos.

Evaluar qué quiere conservarse, mejorase o cambiarse, y ubicar las herramientas para hacerlo.

Librarse de los obstáculos interiores y exteriores que alguna vez o de alguna manera impidan el liderazgo y el buen desempeño como trabajador y como líder.

Ser quien se quiere ser; donde el pensar, el sentir y el actuar sean una unidad coherente.

La eficacia de la autoayuda está probada para algunos cuadros clínicos, al respecto existen ciertas evidencias de que algunas personas con trastorno por atracón (TA) responden bien a las guías de autoayuda basada en terapia cognitivo conductual. Aunque está contraindicada en otros casos como por ejemplo la anorexia nerviosa (Wilson, Vitousek, & Loeb, 2000, citado en Terence & Zandberg, 2012).

Las intervenciones de autoayuda dirigida pueden ser puestas en práctica por una gran variedad de personas que forman parte del personal médico, es decir, no sólo por especialistas en salud mental, esto es una gran ventaja de dicha intervención. La autoayuda, permite que las personas ajusten su tiempo al tratamiento, puesto que tienen acceso al mismo a pesar de la distancia de los centros de tratamiento, o sea, por teléfono o vía internet. En el caso de las reuniones cara a cara, el número y la longitud de sesiones, así como su contenido y estructura, se diferencian de la terapia psicológica tradicional. (Newman, Szkodny, Llera & Przeworski, 2011)

En función de elaborar una guía de autoayuda para controlara ansias e intrusiones relacionados con la comida, Gómez (2012) tuvo presentes los siguientes presupuestos teóricos:

Kemps y Tiggemann (2010), en un estudio para reducir las ansias de comidas, basados en el principio de que las ansias de alimento se

22 caracterizadas por un predominio imágenes visuales y olfativas, con un poco de participación de imágenes auditivas, predijeron que una tarea visual u olfativa competidora reduciría ansias de alimento con relación a una tarea auditiva comparable. Para la comprobación de su hipótesis escogieron a un grupo de participantes a los cuales se les pidieron formar una serie de imágenes de vistas comunes (p.ej, "Imagine un arco iris"), sonidos (p.ej, "Imaginen el sonido de una sirena"), u olores (p.ej, "Imaginen el olor del eucalipto"). Como fue predicho, las imágenes visuales y las imágenes olfativas redujeron las ansias por el alimento en general y por el chocolate en particular, no siendo así con la tarea auditiva.

Los estudios de Adriaanse, Oosten, Ridder y Evers (2011) demostraron que una intención de realización de reemplazo ayuda a romper hábitos y elimina la mera presentación conjunta de la señal crítica y respuesta no deseada que causa los efectos de rebote irónicos. Este tipo de intención de realización pretende reducir "la respuesta habitual de situación" conectando la señal crítica para la respuesta habitual a una respuesta nueva, deseada. Por ejemplo, si uno siempre come el chocolate sintiéndose triste, una intención de realización de reemplazo podría ser: "si estoy triste, entonces me animaré mirando una comedia." La eficacia de intenciones de realización de reemplazo en hábitos que se rompen, ha sido demostrada en muchos otros estudios (p.ej, Adriaanse et aI., 2009; Cohen, Bayer, Jaudas, & Gollwitzer, 2008; Holanda et aI., 2006; Schweiger & Gollwitzer, 2007; Schweiger, Keil, McCulloch, Rockstroh, & Gollwitzer, 2009; Stewart & Payne, 2008) Morewedge, et al (2010) en sus investigaciones para reducir las ansias de alimentos demostraron que imaginar el consumo de un alimento habitúa a las personas al alimento, es decir, conduce a las personas a sentirse repugnados por el alimento y disminuye el consumo del mismo. Para ello es necesario imaginarse consumiendo aquel alimento que ansiamos 33 veces, uno por uno, lo más vívidamente posible.

Logel y Cohen (2011) demostraron que si una persona piensa en los valores significativos para su vida, como las relaciones o creencias religiosas, o sea, afirmar estos valores y escribir por qué son significativos para ellos, reafirma su sentido de valor personal o autointegridad, libera su memoria trabajadora de preocupaciones estresantes y alejan las ansias por los alimentos, lo cual conduce a la reducción del índice de masa corporal de los individuos. Knaüper

23 et al., (2011) en su estudio examinaron si la intensidad de ansias que ocurren naturalmente puede ser reducida reemplazando las imágenes relacionadas con la ansia con imágenes alternativas, agradables. Los participantes debían imaginar lo más vívidamente posible que realizaban su actividad favorita. Ellos tuvieron que aplicar esta técnica de imágenes por el período de cuatro días siempre que ellos sintieran ansia por comida. Las conclusiones sugieren que imaginar un elemento agradable pueda ser una técnica eficaz para contener ansias en la vida diaria.

Para reducir las ansias y pensamientos intrusos relacionados con la comida y por ende perder peso, es necesario modificar los estilos de vida de los individuos con sobrepeso, por lo que se hace imprescindible la colaboración y esfuerzo propio de los pacientes para el logro del objetivo final. Por ejemplo: ingerir comidas bajas en calorías y una amplia variedad de alimentos sanos (frutas, vegetales, alimentos con alto contenido de calcio, con poca grasa y bajos en sal, etc.). No violar las tres comidas del día (desayuno, almuerzo y comida), pues, si esto ocurre, seguramente pasado un tiempo la persona tendrá hambre y no ansia, por tanto es muy probable que consuma alimentos altos en calorías y pocos saludables. Realizar ejercicios físicos regularmente, pasar menos tiempo frente al televisor, pues además del sedentarismo que esta actividad provoca, es una de las causas del sobrepeso por la tendencia a ―picar‖ o ingerir alimentos mientras se observa un programa de televisión. Tratar de ingerirlos en un tiempo aproximado de 20 minutos, de esta forma el organismo tiene el tiempo suficiente para enviar al cerebro la información de que su estómago está lleno, ello contribuirá a que el individuo se sienta satisfecho y no necesite un segundo plato, aún cuando la cantidad de alimentos sea poca. (Hidalgo-Rasmussen, Hidalgo-San Martín, Rasmussen- Cruz & Montaño-Espinoza, 2011; Inoue et al., 2010)

Es importante que el individuo sea creativo, busque actividades que lo distraigan del pensamiento comida, tales como escuchar música, leer, entre otras.