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El altar es el lugar donde se celebra el sacrificio de Jesús hasta su próxima venida, es la Mesa junto a la cual nos reunimos los miembros de la Iglesia para dar gracias a Dios y recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Puede llamársele altar, o bien, puede llamársele Mesa indicando el banquete donde recibimos el

Cuerpo y la Sangre de Cristo.

EL AMBÓN:

El Ambón es un elemento muy importante en la Iglesia ya que en una celebración litúrgica nos reunimos ante todo para escuchar la palabra de Dios, y es necesario un lugar respetuoso y adecuado para su proclamación, de manera que sea visible para toda la comunidad y pueda así escucharse con claridad.

El ambón, es una especie de tribuna elevada, su nombre proviene de una expresión griega “Anabaino”, que significa subir.

Se menciona en el Antiguo Testamento (Neh. 8,4-6), y puede decirse que nuestro ambón es una herencia del pueblo Israelita.

Desde el ambón se proclaman durante la Misa: las Lecturas Bíblicas, el Salmo Responsorial y desde él puede tenerse también la oración de los fieles.

LA SEDE:

Se llama “sede” a la silla del que preside la Asamblea litúrgica.

Antiguamente era el lugar exclusivo del Obispo, donde ejercía el cargo de “Episcopos” (supervisor) de una Iglesia.

La sede fue llamada también “cathedra” y como ya se mencionó anteriormente, era el lugar reservado al Obispo cuando éste presidía alguna celebración litúrgica.

Se cuenta que, al morir algún apóstol del Señor, los primeros cristianos conservaban la sede de ese apóstol como una verdadera reliquia o un recuerdo muy venerado, pues de algún modo era signo de la autoridad que tenía ese apóstol.

Llegó a ser tan importante la sede o cátedra donde el Obispo ejercía su autoridad que, al templo donde se encontraba dicha sede le llamó “catedral”.

La palabra “sede” es de origen latino mientras que “cathedra” es de origen griego, ambas significan: silla.

En el concilio Vaticano II, se dijo que cuando vemos al sacerdote sentado en la sede de nuestra iglesia, vemos en ella a Cristo frente a la Asamblea Litúrgica.

EL SAGRARIO.

El Sagrario es una especie de caja donde se guardaban las hostias consagradas, destinadas principalmente, a los enfermos y moribundos, porque Jesús dijo: “Yo soy el Pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre...” (Jn. 6,51)

En los primeros años de la Iglesia, los cristianos llevaban el pan consagrado a sus casas, ¿en qué?, en lienzos o cajitas, ya que el Pan Eucarístico no podían dejarlo en un lugar fijo y sin cuidado (recuérdese que al comienzo de la Iglesia, los cristianos eran perseguidos).

A partir del siglo IV se ha dedicado en los templos, un lugar especial para colocar las hostias consagradas. Desde entonces, el sagrario ha recibido varios nombres y ha sido colocado en varios sitios dentro del templo.

El sagrario es construido normalmente de metal; aunque también los hay de madera. Hoy en muchas iglesias, el sagrario es colocado en una pequeña capilla y se usan algunos signos para indicar la presencia Eucarística de Cristo, por ejemplo: la luz de una lampara de aceite que arde como signo de honor al Señor Jesús.

EL CONFESIONARIO.

Para conocer el origen del confesionario, tenemos que analizar los modos cómo se ha practicado el sacramento de la Penitencia a través del tiempo.

Antiguamente se administraba el sacramento de la Penitencia de dos maneras: pública y privada. La penitencia o confesión pública se hacia ante la comunidad cristiana y versaba sobre las faltas leves, pero la confesión privada llamada también “particular” (de oído), comprendía los pecados graves y secretos, los cuales eran escuchados solo por el sacerdote. En el siglo XIV el sacerdote administraba el sacramento de la Penitencia de manera privada, ya sea en la casa del penitente o en el templo, estando sentado en una silla cualquiera, mientras el penitente se arrodillaba para recibir la absolución.

Los primeros confesionarios fijos en las paredes, aparecen en el siglo XIV, en Pisa Italia. En el año de 1565 San Carlos determinó que los asientos confesionales se cerrarán a los dos lados con paredes provistas de una reja. Este tipo de confesionarios podemos encontrarlo actualmente en muchos templos.

El confesionario por tanto, es el sitio donde nos reconciliamos con Dios y recibimos de Él, el perdón de nuestras faltas.

Actualmente se han construido confesionarios dentro de un pequeño salón, (en el templo) que recibe el nombre de “capilla penitencial”, cuyo objeto es ofrecer a los fieles un mayor recogimiento y hacer una confesión más dialogada.

EL BAUTISTERIO:

El bautisterio era el lugar donde se administraba el sacramento del Bautismo, normalmente presentaba la forma de un cuarto amplio con motivos que invitaban a reflexionar sobre el Bautismo.

Dentro del bautisterio se encontraba la pila bautismal, más o menos grande, de piedra, ya sea de cantera o mármol.

Anteriormente, el Bautismo se administraba por “inmersión (sumergir al bautizado en una gran pila de agua), pero en Europa, en el siglo XIV, las pilas redujeron su tamaño por razones prácticas, al aumentar el número de fieles. Desde entonces, el bautismo comenzó a administrarse por “infusión” (derramar agua sobre la cabeza del bautizado), sin dejar por ello de tener validez el sacramento del bautismo.

bautisterio, pero ha dejado de funcionar como tal, pues la pila bautismal es colocada actualmente dentro del templo y no en un lugar aparte.

LA SACRISTÍA:

La sacristía es un cuarto o sala cercana al presbiterio, en donde se guardan los objetos de culto y donde los ministros se revisten de los ornamentos litúrgicos.

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