¿Qué entendemos por género? La historia del concepto de género se halla íntimamente ligada con la del movimiento feminista y ese movimiento, va a aparecer en sociedades que previamente habían acordado el reconocimiento de los derechos humanos contenidos en la declaración respectiva de las Naciones Unidas.
Recordamos la obra de la escritora Simone de Beauvoir 12, aunque ella no utilice el término Género su libro El segundo sexo (1949), va a constituir la referencia de la llamada “segunda ola” del movimiento feminista. La frase acuñada por la autora, “mujer no se nace se llega a serlo”, pone en debate la afirmación de Freud, “la anatomía es destino”, y abre camino para la indagación de la compleja relación entre sociedad, cultura y sexo.
11Ralph Linton (1893-1953), es uno de los más destacados antropólogos estadounidenses de mediados del siglo XX.
12Simone de Beauvoir (1908-1986) escritora, profesora y filósofa francesa. Escribió novelas, ensayos, biografías y monográficos sobre temas políticos, sociales y filosóficos con una mirada desde el respeto a la mujer.
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La acepción Género data de 1955, cuando el médico John Money, luego de una investigación en la que en una nursery vistió a los niños de rosa y a las niñas de celeste e hizo transitar por allí a gente que pasaba casualmente por la calle y escuchó cómo sus expresiones, acerca de las vestidas de celeste, decían que tenían vigor, fuerza y si lloraban era porque tenían fuertes pulmones. En cambio, de los bebés vestidos de rosa, alababan su dulzura y delicadeza. Money propuso el término “papel de género” (gender role) para describir el conjunto de conductas atribuidas a los varones y a las mujeres.
En la categoría género se articulan tres instancias: la asignación o rotulación de género, que se produce al nacer; la identidad de género que se presenta a los dos o tres años y, por último, el papel o rol de género, que tiene relación con la sociedad y su cultura.
A fines de los años sesenta del siglo pasado, se comienza a definir al género desde una perspectiva basada en las relaciones de poder entre sexos en la sociedad.
El concepto género abre en los sectores académicos feministas la posibilidad de contar con una teoría de la que se carecía hasta el momento. Obtener el respeto y la legitimidad en el campo de la investigación durante la década de los 80 constituyó uno de los principales objetivos en las diferentes disciplinas. En el derecho, especialmente en la enseñanza, sigue existiendo una fuerte resistencia a incorporar la perspectiva de género.
La escuela estadounidense es la que tiene mayor influencia en América Latina, lo que está en juego para esta escuela son factores sociales y culturales en la construcción del género con su diferencia potencial de relación entre los sexos.
En nuestro país, se va incorporando al lenguaje común el término género, pero con un uso no riguroso, lo cual no sólo produce confusiones sino que tiene implicancias políticas. Para evitar confusiones que restrinjan derechos de las mujeres, la ley nacional sobre Violencia se titula: Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales 13.
El concepto género, es relacional porque exige el reconocimiento del otro, de allí la importancia de entender sus alcances y, sobre todo rechazar el determinismo biológico implícito en los términos sexo o diferencia sexual.
Algunas autoras depositan confianza en el imaginario popular, al que califican como sabiduría, para el cual el género no es el sexo, ni un estado biológico, sino la representación que cada persona tiene en una relación social particular.
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En nuestra cultura, el término género oscila entre diferentes acepciones:- igualarlo a Mujer o anclarlo en la diferencia masculino – femenino. Implica recortar su significado, volverlo confuso, este problema se visualiza en los espacios de gestión pública donde resulta políticamente correcto nominar erróneamente género a direcciones o áreas de trabajo. Ejemplo: Dirección de género del Ministerio del Interior.
Es una tarea pendiente, trabajar en una categoría transversal a diferentes disciplinas, que dé cuenta de los poderes que circulan en torno a las relaciones que se establecen entre los sexos y en la construcción de subjetividades e identidades respetuosas de las diferencias como parte de la sabiduría popular.
Scott entiende al Género como un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos y como forma primaria de relaciones significantes de poder.
De estos componentes desprende cuatro aspectos interrelacionados pero no simultáneos y precisa que para el análisis, es necesario conocer las relaciones entre los cuatro:
- Símbolos culturalmente disponibles que evocan representaciones múltiples y contradictorias. Por ejemplo en la religión: Eva/María.
- Conceptos normativos que manifiestan las interpretaciones de los significados de los símbolos en un intento de limitar y contener sus posibilidades metafóricas. Por ejemplo: Mamá-Maestra segunda Mamá provenientes de la escuela.
- Nociones políticas y referencias de instituciones y organizaciones sociales.
- La identidad subjetiva.
Según la autora, a través de esta conceptualización se puede discutir clase, raza, etnicidad o cualquier proceso social.
Los símbolos, los conceptos normativos, las nociones políticas, la identidad subjetiva, formaran una trama de especial interés para poder configurar las relaciones significantes de poder en nuestro estudio.