3. Laminar flame characterisation
4.1. Cold Flow Characterisation
4.1.2. Cold Flow visualisation
lengua quechua de Alonso de Huerta [1616] (1993)
Después de la gramática de Diego González Holguín, aparece, en la misma época en que sale a luz la gramática y vocabulario del Padre Diego Torres Rubio, El Arte de breve de la lengua quechua del clérigo huanuqueño Alonso de Huerta, publicada en Lima, en 1616, por el editor Francisco del Canto. El objetivo principal de este autor es ofrecer una gramática “más clara y completa”, pero no abundante ni extensa como las que ya existían. Refiriéndose de forma poco precisa a las gramáticas anteriores, afirma que “el vno es tan corto, que le faltan muchas cosas que en éste van añadidas, y la claridad y distinction que este tiene; y el otro es tan abundoso amplio que no es para principiantes, que se podrán aprouechar del los que quisieren después de hauer aprendido este, porque entenderán de el algunas cosas que no podran entendender no sabiendo los principios que en este se enseñan” [Introducción, fol. 1v.].
Más que por sus contribuciones lingüísticas al estudio de la lengua quechua, que ya había sido explicada amplia y profundamente por algunas gramáticas precedentes, creemos que esta gramática es importante porque contribuye al estudio dialectológico de la lengua amerindia. En este sentido, tal como lo haría la dialectología moderna, reconoce una lengua general –quechua– y advierte acerca de al menos dos modos de hablarla –dialectos–: el uno muy pulido y congruo que es el quechua cuzqueño, el que se
habla en Charcas y demás provincia de arriba, que se dice Incasuyo, y la otra lengua corrupta que llaman
Chinchaysuyo y que no se habla con la pulicía [pulcritud] y congruidad [congruencia] que los ingas la
hablan.. [fol.1]. Probablemente, el conocimiento de Alonso de Huerta tanto del quechua chinchaysuyano (por haber nacido en esta región) como del incasuyano (por haberla estudiado y enseñado) hizo que se planteara otro objetivo que, al finalizar su obra, se cumplió en menor medida que el primero: que el lector entienda “la diferencia que hay de hablar entre las dos Provincias, que empiezan, la del inga desde Huamanga arriba, y la Chinchaysuyo desde allí abajo hasta Quito” [fol.1]. Estos presupuestos en los que se basó Alonso de Huerta a la hora de elaborar su gramática, podrían “justificar”, en alguna medida, que no hiciera descripciones detalladas ni estudios gramaticales profundos, sino sumamente concretos, abordados, en ocasiones, con una metodología contrastiva.
Al igual que sus aportes gramaticales fueron escasos, sus referencias al contacto quechua- español y a cuestiones pragmáticas del quechua también fueron sumamente limitadas. Sólo se refiere en una ocasión al contacto lingüístico entre ambas lenguas, cuando realiza el tratamiento del Número, y afirma que:
“Declinan y conjugan a su modo muchos nombres y verbos castellanos de que no tienen nombres ni verbos, por no hauer tenido noticia delas cosas que significan, como gracia, virtud, Spiritu Sancto Dios, confesar, perdornar. Y en los nombres que declinan de estos, si estan pluralizados no es necessario añadirles la particula cuna, como virtudes pa, Dioses
pa, de los Dioses.
Los verbos se conjugan como confesani yo confieso, confesanqui tú confiesas, perdonani yo perdono, perdonanqui tú perdonas, con sus pasivas y transitivos.
Suelen a los nombres plurales añadirles la particula cuna, a mayor abudamiento, como
ñauicuna ojos, quinça cuna tres, virtudes cuna, virtudes” [fol. 2v].
En esta cita, Alonso de Huerta presenta ejemplos de préstamos léxicos del español al quechua, que se fueron produciendo debido a la necesidad de dotar de nombres a todo lo que era nuevo y desconocido, y muestra cómo se fueron integrando a la lengua receptora.
Con relación a la pragmática, se observa, ocasionalmente, algunos rasgos de ella. Por ejemplo, cuando se refiere al morfema delimitativo –lla, al que el autor le otorga una triple significación: soledad, ternura o disminución, aunque luego, a la hora de poner ejemplos (yayalla el padre solo, churilla hijuelo,
huaçilla casilla27), no acierte del todo en la distinción de cada caso. Otros morfemas pragmáticos han
sido incluidos dentro del acápite que corresponde a las conjunciones [fol. 34], siendo abordados en forma escueta y con un enfoque básicamente gramatical; este es el caso de los enclíticos –pas, –taq, –chu, y –
rac. El enclítico -pas es considerado como una conjunción copulativa, junto con los morfemas –ri, –taq. El morfema –chu es definido como una conjunción disyuntiva. No precisa qué clase de conjunción es el morfema –rac (–raq), sino que simplemente señala que significa ‘aún’.
Asimismo, en este Arte breve de la lengua quechua, existe un apartado titulado “Otras Partículas” [fol. 34v y fol. 35]. Aquí han sido agrupados algunos morfemas pragmáticos como el pronosticativo –chá o –chi, que significa ‘quizá o creo que, entiendo, debe ser’ (camcha o camchi ‘creo que tú, quizá que tú’), y ‘no sé’, cuando es interrogativo (maycancha o maycanchi ‘no sé de dónde es’). En este mismo acápite, aunque ya lo había manifestado claramente al referirse a las terceras personas del indicativo [fol. 14], nuestro autor mantiene, erróneamente, el significado de tercera persona del asertivo –mi, tal como se había considerado en las gramáticas de Antonio Ricardo y de su predecesor Domingo de Santo Tomás. Al respecto, afirma que “M se llega a letra vocal y mi a consonante, y sirven de tercera persona de cani, canqui. Significan es o son, otras veces, y las más sirven de ornativas sin significar nada, como ñocam cani yo soy, canmi canqui tú eres [fol. 34v]. En cambio, sí acierta en definir el reportativo –si, al que le otorga el significado de ‘dizque, dicen que’ (ñocas, dicen que yo, camsi, dizque tú’). También, en esta misma sección, encontramos el enclítico –punim (–puni), que, según el autor, significa ‘totalmente’ (chicapunim totalmente es tanto, checam mipunim totalmente es verdad).
Como se ve, la perspectiva pragmática es escasa y, no sólo eso, sino que, además, se echa en falta otras partículas pragmáticas como –ya o –ña, que ya habían sido estudiadas por Diego González Holguín.
27 Creemos que en estos tres ejemplos, extraídos del folio 7 del Arte breve de la Lengua Quechua, el enclítico más
bien tiene una función limitativa, puesto que se traduciría respectivamente como ‘sólo el padre y nadie más’, ‘únicamente el hijo’ y ‘solamente la casa’.