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Antes de avanzar en el an´alisis del efecto del cambio en los aranceles a las impor- taciones sobre el salario recibido por trabajadores formales e informales, se eval´ua la existencia de una penalidad salarial por informalidad en el mercado laboral argen- tino durante el periodo 1980-2001. Las estimaciones se realizaron por MCO y por VI. El instrumento utilizado es una funci´on de la condici´on de informalidad de los restantes miembros del hogar (Roberts,1989;Olson,2002;Pratap y Quintin,2006):

z3iht=

(

djef e,h sii6= jefe

dotros,h sii= jefe.

(5.1)

Para construir la variable instrumental se asign´o status de informalidad a los indi- viduos del hogar que estuviesen desocupados o fuera de la fuerza laboral sin recibir ingresos jubilatorios. La l´ogica detr´as de este procedimiento es que estos individuos carecen de la protecci´on de la seguridad social de manera directa.

Si el individuo iperteneciente al hogar h no es jefe se asigna la situaci´on de in- formalidad del jefe de hogar (djef e,h), mientras que para los individuos de la muestra

que son jefes, se asigna como valor para el instrumento el promedio de la condici´on de informalidad de los restantes miembros del hogar (dotros,h).

Esta dependencia entre las decisiones laborales al interior del hogar -la decisi´on del jefe depende de la de los otros miembros, y la de los restantes miembros depende de la del jefe- se ubica en el marco de los joint utility models donde los miembros del hogar toman decisiones de manera conjunta para maximizar la utilidad de la

familia (Lundberg, 1988). La validez del instrumento se sustenta en la extensi´on de algunos de los componentes de la seguridad social a otros miembros del hogar, como por ejemplo el seguro de salud.3 Si un individuo ya est´a cubierto a trav´es de

otro miembro del hogar entonces puede optar por la informalidad para acceder a ciertos beneficios no monetarios sin que esto implique la p´erdida de cobertura social. Un ejemplo de esto puede encontrarse en Galiani y Weinschelbaum(2011) quienes muestran que, condicional en el nivel educativo, la tasa de formalizaci´on de los jefes de hogar es superior a la de los c´onyuges en pa´ıses de Am´erica Latina.

La validez del instrumento tambi´en requiere que se verifique la restricci´on de exclusi´on. Ella no se cumplir´ıa si la condici´on de informalidad de otro miembro del hogar tuviese alg´un efecto independiente sobre el salario de los individuos. Resulta dif´ıcil pensar en una situaci´on en la que la condici´on laboral de otro miembro del hogar -formal o informal- pueda afectar la productividad y salario que recibe cada individuo en el mercado de trabajo. Esto solo ocurrir´ıa a trav´es de la selecci´on en la formalidad o informalidad. Por ejemplo, si la condici´on de informalidad del jefe refleja un conjunto de observables e inobservables a nivel de hogar -nivel educativo o preferencias del hogar-, ellas no tendr´an un efecto directo en la productividad de los otros miembros, si no que, al igual que en el caso del jefe, impactar´an en su condici´on de informalidad. En este ejemplo, el nivel educativo del hogar o las preferencias del hogar -su valoraci´on de los beneficios de la seguridad social- no tendr´ıan un efecto directo sobre el salario si no que lo afectar´ıan indirectamente a trav´es de observables como la condici´on de informalidad o los a˜nos de educaci´on del individuo.

Los resultados de la primera etapa aparecen en el cuadro5.1. La primera colum- na muestra que existe una relaci´on positiva y significativa estad´ısticamente entre el instrumento propuesto y la condici´on de informalidad de los individuos, es decir, que las preferencias por la formalidad o informalidad se comparten al interior del hogar. Esto indicar´ıa que la seguridad social no es altamente valorada ya que los individuos no est´an dispuestos a perder una fracci´on del salario para realizar las contribuciones a la seguridad social que podr´ıan extenderse a los otros miembros del hogar. La informalidad al interior del hogar tambi´en es factible en presencia de planes sociales condicionales en la informalidad o desempleo. Por ejemplo, los Planes

3Si bien la variable indicadora de informalidad se construye a partir de informaci´on sobre el

beneficio jubilatorio al momento de retiro, este representa una aproximaci´on de los otros beneficios de la seguridad social. La correlaci´on entre el derecho a recibir jubilaci´on y el seguro de salud vinculado al empleo es de 0.9 para todos los a˜nos de la muestra.

Trabajar fueron programas de empleo transitorio entregados a personas en situaci´on de desempleo. En otras palabras, este tipo de programas solo era compatible con un empleo informal (no registrado). De manera equivalente, si el jefe es formal, los restantes individuos del hogar tienen mayores chances de ser formales. En este caso, los individuos optan por el mayor salario formal a pesar de duplicar las contribu- ciones al seguro social. La correlaci´on positiva entre la condici´on de informalidad de los miembros del hogar refleja que las preferencias sobre la seguridad social se com- parten (o se transmiten) dentro del hogar. Es importante considerar que la relaci´on es fuerte estad´ısticamente pero la magnitud de la correlaci´on parcial entre el instru- mento y la variable a instrumentar es peque˜na, especialmente cuando se controla por el tama˜no de las firmas. Por ejemplo, un aumento de un puntos porcentual en el promedio de la condici´on de informalidad de los miembros del hogar (el prome- dio pasa, por ejemplo, de 0.50 a 0.51), aumenta la probabilidad de informalidad en 0.00092 puntos porcentuales. En la secci´on siguiente se ampl´ıa sobre este punto.

Los resultados de la estimaci´on del modelo de ingresos se muestran en el cuadro 5.2. La variable dependiente es el logaritmo del salario horario y los modelos con- trolan por sexo, edad y su cuadrado, estado civil, variable indicadora de jefatura del hogar, y variables indicadoras de nivel educativo, de industria y de periodo de tiempo. La primera especificaci´on (columna 1) no incluye al tama˜no de las firmas como control mientras que la segunda s´ı lo incluye (columna 2). En el primer mo- delo se observa un diferencial salarial que favorece a los trabajadores formales o, en otras palabras, una penalidad salarial por informalidad. Mientras que en la esti- maci´on por MCO un trabajador informal obtiene un salario 16 % inferior al de un trabajador formal con id´enticas caracter´ısticas, esta diferencia es del 18 % cuando la estimaci´on se realiza por VI. Dado que los trabajadores formales pueden estar empleados en firmas m´as grandes y m´as productivas, parte de la penalidad salarial estimada con la primera especificaci´on estar´a captando ese efecto. En la columna 2 se controla por el tama˜no de la firma en la que cada trabajador est´a empleado. En la estimaci´on por MCO la penalidad salarial por informalidad reduce su magni- tud. En este caso un trabajador informal recibe un salario 11 % inferior respecto a un trabajador formal. La estimaci´on por VI muestra que esta diferencia de salarios desaparece al comparar trabajadores formales e informales empleados en firmas de igual tama˜no. Volviendo a la definici´on de salarios, la variable utilizada es el salario neto o salario monetario recibido por los trabajadores. El trabajador formal recibe

adicionalmente el paquete de beneficios de la seguridad social. Esto significa que si bien no hay diferencia estad´ıstica entre el salario monetario recibido por cada tipo de trabajador, la remuneraci´on total es superior para los formales.4

Retomando el punto del instrumento d´ebil para la condici´on de informalidad, cuando el instrumento es marginalmente inv´alido una correlaci´on baja en la primera etapa puede resultar en una estimaci´on con un sesgo superior al de MCO. Del an´alisis del cuadro 5.2 surge que ese no ser´ıa el caso. Si la verdadera diferencia salarial en favor de los formales fuese menor a la reportada por MCO, VI podr´ıa sobreestimar la p´erdida de los informales, pero eso es incompatible con el resultado de la columna 2. En la situaci´on opuesta, si la verdadera diferencia salarial favorece aun m´as a los formales, VI podr´ıa subestimar la p´erdida de los informales en mayor medida que MCO. El resultado de la columna 1 contradice esa posibilidad.

En conclusi´on, los trabajadores informales asalariados enfrentan penalidades sa- lariales respecto a los asalariados formales, incluso despu´es de controlar por la posi- ble endogeneidad de la variable que indica la condici´on de informalidad. El tama˜no de la firma es un factor relevante. Al comparar trabajadores formales e informales empleados en firmas de igual tama˜no, la diferencia de remuneraci´on solo se explica por los impuestos pagados que se traducen en la protecci´on de la seguridad so- cial. En otras palabras, no hay diferencias de salario monetario. L´ogicamente, estos resultados no permiten extraer una conclusi´on acerca del bienestar de los trabaja- dores, quienes pueden valorar caracter´ısticas del empleo que no son medibles. Lo que estar´ıan indicando es que la remuneraci´on del mercado es superior para los trabajadores formales.