Modernamente presenta un enorme interés estudiar el Cáncer por razones obvias. Pero no resulta fácil. La casuística de que disponemos en nuestra experiencia no permite sentar unas bases
claras, por lo menos orgánicamente hablando, como podemos hacer en el terreno de los accidentes, las úlceras, gastritis y otras enfermedades que podríamos denominar más localizadas y concretas.
Da la sensación de que la enfermedad del Cáncer no sea solo una enfermedad, sino la claudicación que hace al ser a seguir viviendo, y por lo tanto prácticamente TODOS los planetas están implicados. Todo el ser esta implicado en esa claudicación que comienza a nivel genético por distorsionar la duplicación celular. Como es sabido, el cáncer se origina por no transferirse correctamente la información de una célula a otra en el proceso de reproducción. Así, el tejido nervioso no presenta esta enfermedad porque sus células jamás se reproducen después del nacimiento.
Este carácter de claudicación cósmica que presenta la esencia de esta la enfermedad recuerda otra enfermedad que padece nuestro tiempo que es el SIDA. Igualmente se trata de un síndrome de destrucción total del individuo por la vía, no ya de deformar la información genética
y por tanto imposibilitar la correcta reproducción, sino por eliminar las defensas. Sea como fuere, parece que cada época ha tenido este tipo de enfermedades que podríamos llamar cósmicas, por las que una parte importante de la población es eliminada (o “se elimina”) dramáticamente. En épocas anteriores fue la peste, la lepra, el tifus, etc. Cuando aparecieron esas enfermedades, por lo menos a nivel masivo, la sociedad se vio impotente para luchar contra ellas. Parece que a medida que la sociedad va creando antídotos y defensas contra esas enfermedades colectivas aparecen otras. Diríase que hay un factor constante de destrucción colectiva que va atacando de una u otra forma según el grado de complejidad que haya alcanzado la colectividad.
A pesar de que científicamente se hayan aislado e identificado virus y bacterias como las causantes específicas de esas enfermedades, que por otro lado no hay porqué dudar, ya que ahí están las vacunas que evitan su ataque, parece sospechoso que a lo largo de la historia de la humanidad permanezca ese fenómeno de destrucción específico de cada época. Podemos tener
estudiadas y analizadas las distintas enfermedades, pero ese elemento destructor a nivel cósmico se reproduce a si mismo con otras estructuras y de otra manera. Y ello a pesar de que sospechemos que, por ejemplo, el cáncer ya se producía en la remota antigüedad, como parecen querer demostrarlo los vestigios encontrados en algunas momias.
A lo mejor el Sida esté provocado por la intoxicación de antibióticos que padecen nuestras sociedades avanzadas, y que por lo tanto dejan al individuo sin las defensas que tenía antes. Podría ser que por el hecho de penetrar con el microscopio los secretos del origen de estas enfermedades, los árboles no nos dejen ver el bosque, y una vez más es la salud global del ser humano lo que genera sus propias enfermedades. Y como es bien sabido la salud humana de los últimos tiempos parece dejar mucho que desear. Salud que está, como habíamos apuntado en los capítulos iniciales íntimamente relacionada con el pensamiento, es decir con la salud mental, con todas las sutilezas interpretativas que esto implica.
Sin embargo, y como no tenemos más remedio que abrirnos camino por medio de esta herramienta que es la astrología, tratemos de señalar algunos indicadores astrológicos que podrían en alguna circunstancia ocasionar esa enfermedad:
- Aspectos de Saturno en Tauro, por el efecto de las tumuraciones.
- Neptuno por su efecto disgregador sin limites y por lo desconocido de sus causas.
- Júpiter por su relación con la masa y la materia. - Plutón por el efecto transformador profundo, genético.
- Incluso Mercurio por la distorsión en la transferencia de la información genética que provoca la célula cancerosa.
- Urano, por su regencia de los cambios imprevistos.
trastornos biológicos.
Recordemos ahora las líneas generales de la enfermedad.
- Atipismo celular (Pérdida de las características en el sistema que sea) por causa de una mutación
espontanea y brusca del genoma (código
genético). Al desdoblarse la célula no resulta otra de reproducción especular. Se produce una perturbación en la transmisión de la información, y por tanto la nueva célula no conserva la misma estructura.
- Regresión al estado celular embrionario y seguidamente,
- Metástasis. Propagación y siembra.
multiplicación caótica. Crecimiento
incontrolado. Perdida de control de la
reproducción, información genética.
- Infección. No podemos eludir aquí la opinión o concepto generalmente difundido entre la clase médica de que muchos casos de cáncer se deben
a una infección, es decir a un ataque del medio exterior contra la persona.
En este punto debemos recurrir a la reflexión clásica que nos hacemos en el caso de la gripe.
Todas las personas de una misma ciudad (varios
millones) estamos expuestos al virus de la gripe en un determinado momento, pero No todas lo cogemos. Se dice en los medios médicos tradicionales que lo que ocurre es que aquellas personas que han cogido el virus de la gripe tenían en ese momento bajas las defensas. Eso parece no solo posible sino lógico, pero ¿porqué teníamos bajas las defensas en ese momento? Pensemos que el mundo es un lugar altamente agresivo para todas sus especies vivas. Y es el mismo proceso de agresividad el que crea las defensas acorde con las circunstancias, algunas de estas defensas autocreadas circunstancial o permanentemente se llaman en bioquímica anticuerpos. El organismo, el SER, es extremadamente inteligente, aunque debamos pensar que la palabra inteligente en este caso deba tener otras connotaciones y definición que normalmente se da para el caso de cerebro. La
“inteligencia” del Ser, como respecto de él mismo, va más allá de cualquier definición que queramos encontrar. Todos estamos expuestos a las radiaciones causantes del cáncer, sin embargo viven en las grandes ciudades, aunque nos parezca insólito, una inmensa población de individuos sanos que no contraen el cáncer, incluso fumadores empedernidos, como los que tanto el lector como quien escribe estas líneas conocen sobradamente. Sin embargo hay quién contrae el cáncer. Razonamiento que nos lleva a la premisa inicial: El Cáncer, como el SIDA, como lo eran las grandes enfermedades del los siglos pasados, son opciones de cancelación propias e intransferibles del ser.
El Ser decide cancelar su voluntad de seguir viviendo, por mas que el Yo, o el ego, sigan resistiendo incluso en su estado terminal. Nada se puede hacer ya cuando EL ha decidido que ya no vale la pena continuar, que ya no tiene sentido. O recíprocamente, lo que sí se puede hacer es tratar de que El vuelva a tener ganas de seguir viviendo, y por lo tanto ponga en funcionamiento sus propio mecanismos de curación. Lo cual, esto último sienta las bases de
una curación holística y profunda del cáncer, que naturalmente comienza por el estudio psicológico de la persona.
Caso de estudio. Caso I
Presentamos el estudio de un paciente (Carta de la página 123) que produjo un cáncer a los 51 años de edad después de haber gozado de excelente salud toda su vida, aparte de algunos accidentes de coche bastante interesantes que también comentaremos. Y presentamos este caso precisamente porque a la primera vista nadie diría que iba a producir esa fatal enfermedad. Y es éste asepcto del análisis, el que muchas veces no sea evidente descubrir los aspectos que podrían indicar un cáncer, el que queremos tratar principalmente, para poner de manifiesto el carácter de esta enfermedad.
Bajo nuestra perspectiva de considerar normalmente la enfermedad del Cáncer como una resultante global de la Carta Natal, y aunque
aunque también a nuestro juicio, la persona puede hacer variar esa resultante para que no tenga un carácter irreversible, vamos a enfocar el análisis según dos vías de estudio.
1. ¿Cual es la causa o causas de la claudicación?
2. Sobre qué órganos ha empezado, o se ha