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Combinations of the levers of control in product development

2 Accounting

2.2 Internal management control systems

2.2.3 Combinations of the levers of control in product development

Las habilidades tecnológicas se vuelven centrales para el éxito económico y académico. Sin embargo, las investigaciones siguen mostrando que las mujeres se encuentran por detrás de los hombres en este campo; desde el hecho de tener un ordenador independientemente del estatus socioeconómico o el nivel educativo (Middendorf, 2002; Lenhart, 2003).

Las diferencias en el uso de la tecnología en relación con el género son motivo de diversas investigaciones, muchas de ellas se realizan en el campo de los videojuegos sin embargo, pueden hacerse extensibles al uso de las TIC porque pueden ser una

aproximación al mundo digital (Colley, 2003).9

Un estudio de Ivory y Wilkerson (2002) con respecto a los videojuegos realizó una encuesta a 150 estudiantes universitarios (50% hombres y 50% mujeres). Los resultados indicaron que solo cuatro mujeres nunca habían jugado con videojuegos, el 77% de los hombres jugaban por lo menos una vez a la semana con respecto a un 46% de mujeres que lo hacía.

Otro estudio relacionado con videojuegos es el de Consalvo y Treat (2002) en el que encontraron que 75% de los hombres contra un 51% de las mujeres reportan jugar con frecuencia; pero los jugadores “poderosos” (aquellos que juegan más de 20 horas al mes) presentaba diferencias más significativas: 42% de los hombres contra un 15.6% de las mujeres.

Estos datos aunque pertenecen a los videojuegos indican que la tecnología es un área que sigue dominada por el sexo masculino.

Ya en el campo de las TIC podemos señalar que dos tercios de los usuarios de Internet son hombres, lo que significa que el 77% del tiempo de conexión a Internet es realizado por hombres (Jackson et al. 2001).

9Los videojuegos tienen un componente más masculino. Gran parte de los videojuegos es sobre temas de deportes, acción y simulares que son los videojuegos preferidos por los hombres (Royse et al. 2007); y además los personajes son principalmente hombres; sin embargo, las compañías han empezado la exploración de nuevos temas para atraer a las mujeres (Cassell y Jenkins, 1998).

Un estudio realizado en 1996 por Whitley mostró que el 31% de los estudiantes hombres tenían su propio ordenador contra el 27% de las estudiantes mujeres.

En 2002 (Middendorf) un estudio realizado en Alemania mostró que el 97% de los estudiantes universitarios tenían acceso a ordenadores, aunque solo el 85% tenían un ordenador. Los resultados de estudios son similares a otro estudio realizado en Estados Unidos con población angloamericana de nivel preparatoria y universidad durante 1998-1999 (Jackson, Ervin, Gardner, y Schmitt, 2001).

Estas investigaciones permiten observar que ha habido un aumento en la posesión de ordenadores; sin embargo, siguen existiendo diferencias entre hombres y mujeres. Tanto hombres como mujeres perciben el mundo de la informática como de dominio masculino (Clewell 2002).

Esto se refleja en que las niñas toman menos cursos de informática y evalúan sus habilidades más bajo que los niños; y a nivel adulto se puede señalar que las mujeres tienen menos interés en estudiar una carrera relacionada con la informática en comparación con los hombres y aquellas que lo hacen es por una motivación extrínseca (Papastergiou, 2008). A nivel doctorado en informática la proporción es de seis hombres por cada mujer (Furger, 1998).

Por lo tanto, aunque la sociedad depende de las habilidades tecnológicas, sigue existiendo la noción de la tecnología se relaciona más con el sexo masculino (Pinkard, 2005).

Los hombres presentan una mayor disposición al uso del ordenador y tienen actitudes más favorables hacia el mismo.

Con respecto a su uso Middendorf (2002) observó que los estudiantes universitarios alemanes utilizaban el ordenador un promedio de 14 horas a la semana de las cuales 7.6 estaban relacionadas con el estudio. Las aplicaciones de mayor uso eran: el correo electrónico, la búsqueda en Internet y el uso del procesador de textos.

En relación con el sexo, se descubrió que los comportamientos entre hombres y mujeres eran distintos; las mujeres visitaban menos centros de informática para usar los ordenadores y deseaban menos tener un ordenador propio (80% contra 88%), con

respecto al acceso a Internet desde casa al 45% de las mujeres les interesaba contra un 63% de hombres.

Por otra parte, el correo electrónico es una actividad más realizada por las mujeres mientras que los hombres prefieren las búsquedas en Internet (Jackson et al., 2001). Los hombres están frente al ordenador 5 horas más por semana que las mujeres (para uso personal). Sin embargo se observó que el aumento de horas frente al ordenador aumentaba con los años que llevaban las mujeres matriculadas en la universidad (Middendorf, 2002).

Middendorf (2002) concluyó que las mujeres utilizan el ordenador para actividades escolares y con objetivos específicos mientras que los hombres disfrutan explorando las posibilidades informáticas.

Esta conclusión ha sido apoyada por las investigaciones de Bros (2005), Faurie (2004) y Sánchez- Franco (2006).

Este menor uso del ordenador de las mujeres frente a los hombres puede ser explicado por el hecho de que el uso de la tecnología es una actividad predominantemente de hombres; pero también Shapka y Ferrari (2003) demostraron que las mujeres presentan niveles de autoeficacia más bajos en el uso del ordenador. De esta manera se crea un círculo vicioso ya que un mayor uso del ordenador está relacionado con altos niveles de autoeficacia con respecto a los ordenadores, estrategias de uso más eficientes, actitud positiva en el uso del ordenador y bajos niveles de ansiedad.

Estas diferencias en el uso de la tecnología y la percepción que se tiene de la misma hacen que hombres y mujeres se acerquen a la tecnología de diferentes maneras. Las mujeres ven en la tecnología una herramienta que les permite realizar ciertas tareas; mientras que los hombres la ven como un juego y algo que deben dominar (Colley, 2003).

Estos estudios demuestran que existen diferencias en el uso de la tecnología en relación con el sexo; siendo el uso de la misma una actividad predominantemente masculina y difiriendo el uso que ambos sexos le dan.

Las diferencias en el uso de las herramientas tecnológicas también se relacionan con la edad de los estudiantes. Los alumnos más jóvenes pueden sentir que el trabajo en el ordenador es tedioso y aburrido y ven en el ordenador más una herramienta de juego que una tecnología que les permite mejorar su trabajo (Colley, 2003).

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