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La falta de función de esta glándula produce un entorpecimiento general, laxitud y somnolencia, enfriamiento, coma y disnea; siendo sus síndromes más caracterizados el adiposogenital y la diabetes insípida.
La secreción de esta glándula en la que entra el fósforo como elemento primordial, produce la congestión del tiroides. Su función despierta la de la glándula pineal y la de la matriz. Está, pues, relacionada con estos dos órganos de tan opuestas polaridades; relación de gran trascendencia que hemos de ver un poco más adelante al ocuparnos del dicho aparato pineohipofisario.
La glándula hipófisis está situada en la silla turca del escéfalo, lugar recóndito y verdaderamente privilegiado, como corresponde a tan importante órgano.
Glándula tiroides. Está situada por delante y a los lados de la laringe y de los primeros anillos de la tráquea, en compañía de las glandulillas paratiroides de importante función neutralizadora de los venenos de la nutrición. (2) Los tumores de la glándula tiroides constituyen el llamado bocio.
La secreción de esta glándula, llamada "fuelle de la nutrición", es a base de iodo, y provoca un aumento del metabolismo y las funciones genitales. Su exceso ocasiona el llamado mal de Basedow o bocio oxoftálmico.
La falta de función de la glándula que nos ocupa ocasiona el cretinismo,
mixedema y la caquexia, caracerizados por debilidad, fatiga, enfriamiento,
hinchazón de la cara y miembros, palidez, abatimiento, tristeza, apatía, disminución de la inteligencia, caída del pelo, etc., y la caquexia, en fin, o detención de la nutrición y desarrollo.
Por consecuencia, el papel de la glándula tiroides es el de regularizar la nutrición y estimular las funciones genitales.
Corazón. Corresponde al cuarto centro de fuerza, y aunque no es, en
verdad, una glándula de secreción interna, bajo el punto de vista teleológico, su papel es fundamental en el sistema químico, por cuanto mueve el medio donde se verifican las acciones de todas las glándulas: la sangre.
El corazón es el nudo donde van a encontrarse todas las fuerzas vitales del organismo, de cualquier categoría que sean.
Bazo. Corresponde al centro de absorción de vitalidad, habiendo ya tratado de su función, excusamos hablar aquí de él. Podemos considerarlo como una verdadera glándula de secreción interna por todos conceptos, ya que carece de conducto secretor y sus funciones se resuelven en diversas elaboraciones de principios y elementos sanguíneos, además de su papel vitalizador digestivo.
2 Estas glandulillas paratiroideas, regulan también el metabolismo cálcico-magnésico; y su
disminución secretora va acompañada de fenómenos de desmineralización (raquitismo, osteomalacia, caries dentaria), adelgazamiento, calvicie y tendencia tetánica.
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Páncreas. A más de ser glándula de secreción externa del jugo pancreático, de tan importante papel en la digestión intestinal, arroja una secreción interna de no menor importancia, llamada insulina. Su función
consiste en regular el aprovechamiento de la glucosa del hígado y el de otros principios nutritivos, por las células; produciendo su falta, la presencia de azúcar en la sangre y la orina, la desnutrición y la caquexia, síntomas propios de la llamada diabetes. Es también estimulante del sistema nervioso
parasimpático.
Cápsulas suprarrenales. Situadas encima de cada riñón, tienen una importancia secretoria que no corresponde, realmente, a su exiguo tamaño. Segregan adrenalina, que es una sustancia dinamógena, que aumenta el tono de las arterias (y por tanto la tensión de la sangre), neutraliza los venenos de la contracción muscular, estimula las funciones genitales, y es excitante específica del sistema nervioso simpático.
La falta de su secreción origina el llamado mal de Addison, ca- racterizado por fatiga, apatía, debilidad o astenia general, dolores, bron- ceamiento de la piel, y, finalmente, la muerte.
Glándulas sexuales. Son el ovario en la mujer y el testículo en el hombre, que, además de su secreción externa representada por el óvulo y el
espermatozoide, respectivamente, tienen una importante secreción interna
que da los caracteres sexuales respectivos, y estimula el correspondiente instinto sexual. (3)
Su falta conduce a la difumación de los caracteres sexuales (eunu- quismo, obesidad...) o incremento del desarrollo corporal.
Timo. Es una glandulilla, sólo existente durante la infancia, en la parte superior del esternón, cuya secreción interna es un freno al desarrollo sexual y mental, y un estímulo para el desarrollo físico. Previene contra la acumulación de ácidos (particularmente el fósforico) en el sistema. Desaparece en la pubertad.
Glándula coxígea. Situada en el extremo del coxis o rabadilla, es de
funciones desconocidas, pareciendo ser que su atrofia ocasiona disturbios nerviosos.
La secreción de las glándulas ahora estudiadas, se modifica inten- samente por las vibraciones emotivas y pasionales, lo que hace jugar a la emoción un papel de gran importancia en la producción de ciertas enfermedades (diabetes, enfermedades cardíacas, etc.). Las vibraciones físicas, cuando responden a plácidos y armónicos estados mentales, por el contrario, regulan y mantienen en una perfecta sinergia las secreciones internas de las glándulas todas. La importancia que para la vida tienen las citadas secreciones, depende de que no son sino el resultado en el plano químico de la conjunción de fuerzas que concurren al centro del
3 Durante el embarazo aparece en el ovario un nuevo elemento accidental de secreción
interna: el cuerpo amarillo o lúteo, que se desarrolla en el sitio de donde salió el huevo fecundado y cuya función refrena y polariza en un sexo u otro, la acción excitativa de la hipófisis.