Era un día de verano cualquiera y en la carretera, un vehículo llevaba a bordo a 3 jóvenes turistas cuyos nombres eran Moreno, Pilar y Jiménez. Las vacaciones habían comenzado y estos 3 amigos se embarcaron en lo que sería un refrescante día de verano en la playa. Los 3 jóvenes finalmente llegaron a su destino y al descender del auto, contemplaron el mar azulado que resplandecía de forma cristalina.
-Es hermoso ¿no creen? – Dijo moreno. -Sí que lo es. – Respondió Pilar.
-Oigan, tal vez deberíamos ir por aquella dirección. – Dijo Jiménez señalando al lado derecho. Haciendo caso lo que Jiménez dijo, se mudaron hacia aquella dirección. Solo caminaron unos minutos y el camino los llevo hasta una cerca con un cartel que decía: Prohibido el paso . -No se puede pasar. Regresemos. – Dijo Pilar.
-Yo no lo creo. – Dijo Jiménez.
Decidió trepar la cerca hasta llegar hacia arriba. -Jiménez, baja de ahí. – Dijo Moreno.
-Tranquilo. Ya casi llego. – Jiménez respondió.
Finalmente al llegar arriba, volteo hasta el otro extremo. Se soltó y aterrizo en tierra. -Vamos. Síganme.
-Jiménez, no creo que sea buena idea. – Dijo Pilar. -Vamos, Pilar. ¿Dónde está tu espíritu aventurero? -¿Pero y si la policía nos coge? – Pregunto Moreno.
-No creo. Esta parte de la playa parece estar abandonada desde hace mucho. Solo estaremos un rato aquí y luego nos marchamos. ¿Sí?
Moreno y Pilar no estaban de acuerdo con la atrevida hazaña de Jiménez, pero no tenían más elección que seguirle el juego. Ambos treparon la cerca hasta el otro extremo y una vez que los 3 jóvenes estuvieron reunidos, exploraron aquella zona prohibida de la playa. El camino los llevo a una torre cerca del mar. La torre medía 20 metros de altura y parecía haber estado abandonada por mucho tiempo. A juzgar por el aspecto, se diría que la torre tendría 50 años de antigüedad. Los 3jovenes permanecieron parados contemplando aquella torre.
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-Sí. Además se nota que nadie ha puesto un pie en ella en mucho tiempo. – Dijo Jiménez. -Eso no es todo. Vean esto. – Dijo Pilar que miraba hacia otra dirección.
Los 2 muchachos miraron hacia donde ella estaba mirando. Vieron que la cerca que habían cruzado no solo separaba aquella zona del resto de la playa. Sino que también la cerca se encontraba en el agua separando aquella zona del resto del mar. La cerca estaba rodeando aquella zona y no podían ver hacia donde terminaba ya que la torre bloqueaba la vista.
-Al parecer nadie desea que metan un pie en esta parte de la playa. – Dijo Moreno. -¿Por qué será? – Pregunto Pilar.
-Eso no importa. Ya estamos aquí, así que disfrutémoslo. – Dijo Jiménez actuando positivo. Jiménez marcho hacia el agua y entro a nadar. Siguiéndole la corriente, los demás se fueron a nadar junto con él. Jiménez parecía ser el único en no tener problemas con haberse infiltrado en aquella parte de la playa. Pero sus 2 compañeros no podían dejar de pensar cual sería el motivo por el cual esa torre estaba alejada del resto de la playa. Pilar se sumergió a comprobar la profundidad. Nado hasta alcanzar la tierra ya que no había ninguna señal de vida submarina. La cerca de seguro no iba a permitir que peces ingresaran. Ella noto algo en la arena que le llamo la atención. Era blanco y con una forma circular. Pilar extendió su mano a tomar aquel objeto. Lo saco de la arena y noto que se trataba de un cráneo humano. De pronto algo debajo de la arena comenzó a moverse. Pilar temía que se tratara de alguna especie de animal y decidió nadar a la superficie con el cráneo a informar a sus compañeros. Pilar ascendió y llamo a sus 2 compañeros a informar sobre su hallazgo. Moreno y Jiménez nadaron hacia ella a ver qué era lo que tenía para decirles.
-¿Qué tienes ahí? Pilar. – Dijo Jiménez. -Es un cráneo. – Respondió ella.
Moreno tomo el cráneo para analizarlos con más detalle. No cabía duda de que se trataba de un auténtico cráneo humano.
-Debió ser de alguien que murió aquí hace tiempo. – Dijo Jiménez.
-Un homicidio quizás. Tal vez por eso cerraron esta parte de la playa. – Dijo Moreno. -Lo dudo. Este cráneo no es antiguo. Parece estar fresco aun.
Lo más terrorífico sucedió cuando de los orificios oculares del cráneo comenzó a chorrear sangre. Moreno aterrado soltó el cráneo dejándolo caer. Mientras se hundía, sus orificios dejaban 2 líneas rojas marcadas en el agua que pronto fueron agrandándose y expandiéndose. De pronto, aquella parte aislada del resto del mar comenzó a tornarse de color rojo.
-¿Qué está ocurriendo? – Dijo Jiménez alarmado. -Mejor regresemos a tierra. – Respondió Moreno.
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Los 3 empezaron a nadar aterrados al ver como el agua se convertía en sangre. Al llegar a tierra, se alejaron con sus cuerpos húmedos y pegajosos por la sangre que había reemplazado el agua. Justo cuando se sentían a salvos alejados de aquella horripilante experiencia, algo parecía estar moviéndose en la sangre. Fuera lo que fuese, emergió mostrando su horripilante apariencia. Una monstruosa criatura larga con 2 pares de aletas en ambos extremos y otra 2 en su cabeza que tenía la forma de un reptil y tenía largos dientes filosos. La sangre había pintado su escamoso cuerpo dándole un brillo tono escarlata. Lo que salió fue un monstruoso pez demonio que nadaba directo hacia sus 3 blancos. Los 3 jóvenes se dirigieron a la torre huyendo de aquella bestia gigante. Al llegar a la torre, Moreno intento abrir la puerta metálica. -¿Qué esperas? Ábrela. – Grito Jiménez.
-¡Esta oxidada! ¡Necesito ayuda!
Jiménez y Pilar empujaron la puerta metálica junto con Moreno en un intento por abrirla. La bestia se aproximaba y los 3 jóvenes dieron todo su esfuerzo por abrir la puerta. La puerta oxidada se aflojo y abrió. Rápidamente, todos entraron y se escondieron adentro de la torre. Desde el interior empujaron la puerta cerrándola. La criatura no podía ingresar y era seguro que no podía caminar sobre tierra. Ellos ahora estaban a salvo o eso es lo que creían. Miraron alrededor y solo se podía ver una pequeña habitación con un viejo escritorio y una entrada hacia las escaleras. Los techos estaban cubiertos de polvo y telaraña como prueba de que ningún ser humano ha puesto un pie en aquel sitio por un largo tiempo.
-¿Y ahora qué hacemos? – Dijo Jiménez.
-Nos quedaremos aquí hasta que esa cosa se vaya. - Respondió Moreno. -Esa cosa de seguro no se ira a ningún sitio. Ya sabe que estamos aquí. -Si tan solo supiésemos que ocurre aquí.
-Tal vez deberían ver esto. – Hablo Pilar que se encontraba frente al viejo escritorio.
Moreno y Jiménez se acercaron al ver que Pilar tenía en sus manos lo que parecía ser un viejo diario. Las páginas relataban un oscuro evento relacionado con la torre.
-El diario habla sobre una secta que desarrollaba ritos en esta parte de la playa. – Relataba Pilar en voz alta. – Al parecer en este lugar solían hacer sacrificios humanos para ofrecérselos a aquella criatura.
-¿Y que se supone que es esa cosa que se encontraba afuera? Pregunto Jiménez.
-Un Leviatán. –Respondió Pilar. - Un demonio acuático. El diario también menciona que esta cosa aparece únicamente en esta parte de la playa cuando hay presencia humana. Esta torre fue construida mucho tiempo después ignorando los sucesos que ocurrieron aquí. De seguro mucho debieron haber muerto aquí y por eso cerraron este sitio.
-Bueno, esa cosa es acuática ¿no? Podríamos evadirla por tierra. Dijo Moreno.
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En el interior d la torre todo se oscureció de pronto y ya comenzaba a cundir el pánico. Jiménez retrocedió unos pasos contra el muro. De pronto unas manos salieron de la pared sujetando a Jiménez. Oyendo sus gritos, Moreno y Pilar lo socorrieron. Lo jalaron de los brazos mientras aquellas manos lo sujetaban del cuello, cintura y piernas. Las manos soltaron a Jiménez al final.
-¿Qué fue eso? – dijo Jiménez aterrado.
-Es la torre. Tenemos que salir. – Respondió Pilar.
Se dirigieron a la puerta, pero al buscarla había desaparecido. -¿Dónde está la puerta? – Dijo Pilar.
-No es posible. Desapareció. – Dijo Moreno.
Más manos comenzaron a surgir de las paredes y brotaba sangre de las ranuras de los ladrillos. -¿Ahora qué hacemos? – Dijo Jiménez.
-A las escaleras. – Respondió Moreno señalando la entrada al siguiente cuarto.
Siguiendo aquel camino, llegaron hasta las escaleras caracol que conducían hasta la cima de la torre. Mientras la sangre que brotaba de los muros comenzaba a inundar la planta baja, los 3 jóvenes comenzaron a subir las escaleras. Pasaron minutos y la cima de la torre parecía alejarse cada vez más y más. Las escaleras continuaban como si el interior de la torre fuese un camino sin fin. Los 3 jóvenes comenzaban a agotarse y parecía que no lograrían llegar a la cima. Se detuvieron y al levantar la vista, parecía que las escaleras se estaban alargando aún más. -Ya deberíamos estar en la cima. – Dijo Moreno.
-Al parecer esta torre no nos dejara ir. – Dijo Pilar.
Bajo la mirada y noto como la sangre que había inundado el subsuelo, se estaba elevando. -¿Cómo saldremos de aquí? – Dijo Moreno.
-Oigan, miren. – Dijo Jiménez.
Al parecer había encontrado en una esquina un pico y una escalera enroscada armada con sogas y tubos de acero. Jiménez tomo el pico y comenzó a abrir un hoyo en la pared.
-Es una buena idea. Podemos usar esas escaleras para escapar hacia afuera. – Afirmo Moreno. Jiménez siguió picando la pared hasta que un pequeño rayo de luz ingreso por un pequeño orificio. Jiménez no se detuvo y derribo aquella parte de la pared dejando un gran agujero que conducía afuera de la torre. Jiménez dejo el pico en el suelo y Moreno se encargó de lanzar la escalera afuera del agujero. Del extremo que sostenía, sobresalían 2 sogas de ambos lados y Moreno los ato a un par de clavos sobresalidos que estaban en un escalón de la escalera caracol. Moreno saco la cabeza hacia afuera a contemplar la altura y al parecer solo debían bajar unos 8 metros. Moreno fue el primero en bajar y luego lo siguió Jiménez y Pilar de ultima.
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Los 3 usaron aquellas escaleras para bajar sin ningún problema y bajaron hasta que solo les quedaba 3 metros de altura. Una cosa con la que no contaban era que la sangre en el interior de la torre seguía ascendiendo y siguió hasta llegar a aquel orificio de escape. Pilar fue la primera en notar que unas líneas rojas descendían de la pared. Ella levanto la vista y fue cuando vio que la sangre se estaba fugando por el orificio de escape. La sangre de manera inesperada se fugó más por aquel orificio hasta alcanzar a los 3 jóvenes. Los litros de sangre los sorprendió a los 3 de manera inesperada y así los jóvenes se soltaron de la escalera y cayeron al suelo. Por suerte no fue una caída grave y se levantaron lentamente algo adoloridos por la caída. No tardaron en recuperar el conocimiento solo para descubrir que se encontraban parados sobre un charco de sangre y sus cuerpos semidesnudos estaban húmedos, pegajosos y pintados de rojo de la misma manera en la que estaban cuando el agua se tornó roja. Levantaron la vista a ver que la sangre continuaba escapándose por aquel orificio. El extremo de las escaleras que aun yacía allí cayó de repente como si la hubiesen desatado. El orifico echo en la pared de la torre comenzó a cerrarse y el sangrado se detuvo. El orificio había desaparecido y la pared de la torre se encontraba impecable nuevamente. El leviatán ya no estaba y el agua estaba azul nuevamente.
-¿A dónde se fue la bestia? – Dijo Jiménez.
-No lo sé, pero no pienso quedarme ni un momento más. – Respondió Pilar. -Estoy de acuerdo. Vámonos. – Dijo Moreno.
Los 3 jóvenes se dirigieron nuevamente a la cerca. La cruzaron y regresaron de nuevo al lado público de la playa. Se metieron en el agua un rato para limpiar sus cuerpos eliminando todo rastro de sangre en sus pieles y caminaron hacia su auto. Se subieron y se fueron muy lejos posibles de la torre.
-¿Qué haremos cuando regresemos a casa? – Pregunto Moreno.
-Yo digo que nunca hablemos de esto. Solo quiero volver y fingir que esto nunca pasó. – Respondió Jiménez.
-Yo digo que deberíamos decírselo a alguien. -¿Para qué? De todas formas nadie nos creerá. -Pero Pilar tiene el diario. ¿Cierto?
-No lo traje. – Dijo Pilar. – Lo tire cuando esas manos sujetaban a Jiménez. Lo siento. Pero tal vez lo mejor sea nunca hablar de esto.
-De acuerdo. Fingiremos que esto fue solo un mal sueño. Solo espero que nadie ponga un pie en esa torre. – Dijo Moreno.
Los 3 jóvenes condujeron de vuelta a la civilización a olvidar su terrible experiencia, ignorando que la torre aún sigue ahí presente esperando a sus próximas víctimas.
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