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El presente capítulo interrelaciona el marco expandido para la construcción de paz con el estudio de caso: las mujeres solicitantes de refugio, ubicadas en el Alto Apure venezolano, con el fin de identificar y analizar de manera integral cuáles han sido sus estrategias comunitarias no-violentas para la construcción de paz local, cumpliendo de esta manera con el objetivo principal del presente trabajo de grado.

El “Marco expandido para la construcción de paz”, es creado y desarrollado por

Lederach (1998), “como un estructura-proceso que consiste en sistemas que mantienen la forma a lo largo del tiempo pero no tienen una estructura rígida”

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comprensión de las características fundamentales de un proceso de construcción de paz bajo el carácter de la integralidad.

La noción temporal en la que se sustenta, comprende al pasado en una extensión hacia el futuro, proceso en el cual se recoge el presente como un elemento potencialmente movilizador para generar transformaciones en los ciclos de conflicto que se establecieron en la historia. El marco expandido despliega tres grandes esferas basadas en la noción temporal de articulación entre el pasado, el presente y el futuro, las cuales transitan desde la creación a la supervivencia, respondiendo a la pregunta de ¿quiénes somos?, esfera ubicada en el pasado, en la cual se desarrollaron los ciclos de conflicto violento, la interconexión lleva a responder a la pregunta de ¿cómo llegamos hasta allí?, situada en la esfera del presente, columna vertebral del marco, en la cual se desata la crisis, y por último, se da paso a la esfera del futuro, guiado por la pregunta ¿a dónde vamos?, acompañado del futuro deseado y de una visión para lograrlo.

La implementación del marco se realiza a partir del desarrollo de cada una de las esferas, las cuales darán cuenta de la interrelación con el estudio de caso. La primera esfera, guiada por la pregunta ¿quiénes somos?, apunta hacia la creación y la consolidación de la identidad como camino para sanar las heridas, y reposicionar a las víctimas frente a la historia, se sustenta en el desarrollo de los ciclos de violencia vividos en el pasado, los cuales son representados por cuatro elipses horizontales que llevan posteriormente a la crisis.

Esta esfera se interrelaciona con la esfera del presente, al plantear cinco componentes verticales orientados hacia el trabajo y la transformación de los ciclos de violencia en pro de lograr re-historiar los sucesos. Como se muestra en la siguiente figura:

Fuente: Lederach, 2008. Pág. 219

Ahora bien, reconociendo que las mujeres solicitantes de refugio son víctimas directas del conflicto armado colombiano, se ubican en las elipses horizontales los hechos y acontecimientos que dan cuenta de los ciclos del conflicto colombiano. La

primer elipse da cuenta de los hechos recientes, “acontecimientos volátiles a los que se refieren para explicar por qué la situación es tan explosiva” (Lederach, 2008, pág. 215), las narraciones de las mujeres en las entrevistadas comentan que las inseguridades cotidianas y hostilidades por parte de los actores del conflicto armado, eran de tal magnitud que les imposibilitaba el desarrollo de una vida tranquila. Presencia

La historia vivida, se consolida en la segunda elipse, en la cual las personas han enfrentado en carne propia los acontecimientos del conflicto armado, en esta esfera las mujeres subrayan como dinámicas constantes, en una escala de intensidad mayor de violencia los enfrentamientos entre actores armados, el reclutamiento de menores y el acoso sexual a mujeres, especialmente a sus hijas.

Se da continuidad a la siguiente elipse: la historia recordada, fundamentada en la memoria, recrea los acontecimientos sucedidos con imágenes mentales y con la presencia de elementos territoriales, los cuales se mezclan en el desarrollo de un trauma elegido (Lederach, 2008). Bajo estos parámetros se reconoce, a partir de la elaboración de la cartografía social, que las mujeres han desarrollado mapas mentales en los que selectivamente recuerdan el momento preciso de los asesinatos cometidos a sus familiares, imágenes revividas individualmente que se encuentran con el dolor colectivo de las otras mujeres que comparten la misma historia.

Por último, la elipse de la narrativa determina el lugar y la voz de la historia, logrando la capacidad de orientar y sanar aquellos hechos violentos, reposicionando el

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sentido de la vida (Lederach, 2008). La narrativa de las mujeres se centra en el miedo, la inseguridad y la evidente desprotección por parte del Estado colombiano, especialmente se da un reconocimiento directo al ex presidente Álvaro Uribe como responsable de las acciones cometidas por el Ejército Nacional, incentivados en la política de seguridad democrática. Como lo describe una de ellas en la entrevista a

profundidad: “eso fue lo que implementó el señor Uribe en nuestro país para matar a la gente inocente y para mostrar ante el mundo que él estaba acabando con la

guerrilla” ( Entrevista # 1. pág. 21).

Abordando los componentes verticales que se desarrollan en la parte superior la esfera del pasado y del presente, se identifica a partir del trabajo y la observación participante con las mujeres solicitantes de refugio, que la sanación colectiva y la justicia restaurativa, entendiéndose en el marco de un sistema de rendición de cuentas y de reconocimiento colectivo de los hechos violentos sucedidos no se han podido materializar. Igualmente, la renegociación de la identidad, la posibilidad de re-historiar y la narración pública de la verdad, en los cuales es posible reconstruir la verdad pública e implementar las responsabilidades determinadas, son componentes que no se han logrado desarrollar por dos razones principales. La primera responde a la estrategia individual de cada una de las mujeres, la cual las lleva a buscar refugio y protección en Venezuela. La segunda razón es que el Estado colombiano no había desarrollado ningún tipo de políticas públicas para comienzos de los años 200012, que brindar la atención y reparación necesaria a las

víctimas.

Bajo esta esfera, podría pensarse que las iniciativas propuestas por el Estado colombiano a partir de la Ley de víctimas y restitución de tierras – Ley 1448 del 2011-, deben desarrollar plataformas en las que sea posibles re-historiar los acontecimientos violentos que interrumpieron la dignidad y el estado democrático en el que se encontraban las victimas a priori los hechos violentos.

12 En el año 2000 se registra la llegada de las primeras mujeres que son parte del grupo de artesanas de Ciudad Sucre. Datos oficiales del SJR Venezuela. 2011.

Esta esfera del pasado, a partir de la integración de las elipses horizontales recoge los acontecimientos generados en los ciclos de conflicto, y los arroja a un escenario de crisis que se sitúa entre las esferas del presente y el futuro. La esfera del presente también se encuentra relacionada con la esfera del futuro, pues la respuesta a la pregunta ¿a dónde vamos? está directamente determinada por los cuestionamientos de cómo llegamos hasta allí.

Según los datos arrojados por las entrevistas a profundidad, la crisis para las mujeres solicitantes de refugio se dan en el momento que reconocen que las dinámicas del conflicto armado han acabado con la vida de sus seres queridos, y pueden terminar con su vida propia. Situación que las lleva a huir del su país, en busca de salvaguardar y proteger su vida y la de su familia en territorio venezolano. Como se explica en el capítulo tres, por diferentes razones Venezuela se identifica como el destino más accesible en situaciones de urgencia. Al mismo tiempo, se hace explicito que la crisis se re direcciona, pues la falta de reconocimiento del estatus político de refugiado por parte del Estado venezolano, impide el posicionamiento de las mujeres en estados democráticos, en donde sus derechos sean reconocidos y garantizados.

Centrándose en el desarrollo de la esfera del presente y del futuro, como se evidencia en la figura a continuación, se presenta la descripción de cada una de las elipses.

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La primera elipse hace referencia a lo inmediato, en ella se generan las emergencias complejas, caracterizadas por la urgente necesidad de ayuda humanitaria y por la

presencia de estrategias que busquen el fin de la violencia directa, “acciones

orientadas a responder a las necesidades inmediatas de supervivencia de la población afectada” (Lederach, 1998, pág. 103). Según lo observado en las narrativas de las mujeres, en la esfera de lo inmediato se hacen presentes familiares lejanos, conocidos o amigos, como contactos claves que ayudaron en el momento de instalarse en Venezuela. Igualmente, los relatos hacen especial énfasis en la presencia del SJR como la principal ONG que brindó ayuda inmediata.

La preparación, es la segunda elipse que presenta en esta esfera, en ella se crean estrategias individuales y comunitarias para responder a la crisis de manera no- violenta. En esta etapa, las mujeres se consolidan como solicitantes de refugio, gracias a la orientación jurídica prestada por el SJR, en pro de la garantía de sus derechos y de una debida e integral protección. De igual manera, se hace presente en esta elipse la creación de redes comunitarias entre el grupo de mujeres, como una estrategia colectiva de apoyo y respaldo frente a la adversidad.

Se da continuidad a la elipse del cambio social, comprendido como el diseño de nuevas estructuras equitativas que permitan cumplir las necesidades básicas humanas (Lederach, 1998). En esta elipse se puede evidenciar el avance que se genera en las redes comunitarias propuestas por las mujeres, enunciada en la elipse anterior, pues se crea el taller de artesanías, el cual se consolida como un nuevo espacio de interrelación y conexión entre las mujeres y la comunidad. Especialmente el taller de artesanías, responde de manera primordial a las necesidades emocionales de las mujeres, pues el limbo jurídico en el que permanecen por no lograr el reconocimiento de refugio perpetúa relaciones de violencia simbólica y estructural.

Las últimas tres elipses presentadas muestran de manera transversal características de resiliencia de las mujeres, pues en situaciones totalmente adversas, logran explorar sus propias capacidades humanas para responder a las necesidades que el

nuevo entorno les demanda, como se enunció en el apartado 5.2 “Taller de

artesanías: apuesta para la construcción de paz local”.

Por último, la elipse del futuro deseado, se ubica únicamente en la esfera del futuro, haciendo referencia a los sueños que se tiene en el largo plazo, presentando la necesidad de crear un espacio para imaginar un futuro compartido por todos (Lederach,1998). El futuro deseado del grupo de mujeres solicitantes de refugio, que se han consolidado en torno al taller de artesanías, está marcado por tres grandes hitos. El primero es la posibilidad de lograr el reconocimiento como refugiadas ante el Estado venezolano, el segundo es fortalecer los lazos comunitarios, - avanzar en la construcción de la telaraña-, y el tercer hito es continuar con la construcción de escenarios alternativos para los niños y jóvenes de la comunidad, como lo han venido haciendo con los talleres vacacionales.

Los elementos verticales que se sitúan entre las esferas del presente y del futuro, posibilitarán la materialización de aquellos elementos que se encuentran explicados en las elipses horizontales. El primero de estos es la prevención, el cual se sustenta en la necesidad de reconocer y aprender las lecciones sobre los elementos que conllevan a la crisis, pues es la manera de proteger y alcanzar los sueños que se plasman en el futuro deseado.

Seguido de la prevención, de manera ascendente se encuentra la transformación, componente en el cual se indaga sobre el cómo transciende de la crisis hacia el cambio deseado logrando que la población que se encuentra en situación de extrema vulnerabilidad logre situarse en condiciones de autosuficiencia y bienestar (Lederach, 1998, pág. 110). Para este componente es esencial lograr la intervención de líderes de grado medio, los cuales se encuentren en capacidad de movilizar y articular las intereses de la base con los dirigentes máximos. Respecto al caso de las mujeres solicitantes de refugio, y de su estrategia comunitaria -el taller de artesanías-, es claro subrayar la ausencia de líderes medios en la red comunitaria que ellas han desarrollado, dinámica que responde a la limitada visión política en el grupo de las mujeres, así mismo como la tensión y lucha de géneros que se explicó

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en el apartado 5.3 “Percepciones de la comunidad de Ciudad Sucre acerca de las mujeres artesanas y sus propuestas”.

La transformación se complementa en el momento que se logra reconocer las

causas originales en las cuales se sustenta la crisis, entendidos como “los factores

sistémicos generales” (Lederach, 1998, pág. 118). En el caso de las mujeres solicitantes de refugio, se reconoce por un lado que las causas originales vienen desde las dinámicas del conflicto armado colombiano, y se complementan posteriormente con la ausencia de reconocimiento del estatus de refugiado por parte del Estado venezolano.

La visión se consolida como el componente unificador de estas dos esferas del presente y del futuro, pues comprende las estructuras políticas y sociales que soportan las dinámicas violentas, con el fin de orientarlas hacia la transformación y hacia la materialización de las esperanzas. La visión, al igual que los componentes anteriores no se ha logrado desarrollar, pues las proyecciones y condiciones sociales y de género de las mujeres solicitantes de refugio se quedan en atender de manera urgente sus necesidades emocionales, impidiendo la trascendencia e intervención en estructuras políticas y sociales.

Para concluir es importante resaltar la interrelación que se da entre los elementos propuestos por el Marco Expandido y el estudio de caso13, enfatizando en los grandes avances que se han logrado por parte del origen y crecimiento de las estrategias comunitarias propuestas por ellas, la cual se materializa en la construcción del taller de artesanías. Allí es posible reconocer las dinámicas de resiliencia comunitaria que se desarrollan frente a las estructuras de violencia, posicionando a las mujeres entre la amplitud de la creación y la supervivencia. De igual manera es primordial resaltar que los componentes verticales propuestos por el marco entre las esferas del pasado y del presente, y entre las esferas del

presente y el futuro no se han desarrollado. Pues en cuanto a la necesidad de re- historiar, como al reconocimiento de las causas originarias y las posibilidades de transformación que necesitan las integración y activa participación de máximos dirigentes y líderes de medio grado no se observa voluntad política que brinde esas plataformas necesarias.

Apenas en el año 2011, como se mencionó anteriormente, el Estado colombiano promulgo la ley 1448, la cual proporciona algunos de esos componentes verticales esenciales para la integral y sólida construcción de paz. Mientras el Estado venezolano continua con la aplicación de la ley LORRAA, la cual no cumple con la funcionalidad inherente de las políticas públicas, pues las respuestas institucionales al problema público de necesidad de protección a aquellos solicitantes de refugio continúa.

Conclusiones

A partir de la interrelación que se expuso entre los planteamientos teóricos y el caso de estudio, vale la pena enfatizar en ciertos puntos clave, los cuales dan cuenta de las percepciones, avances y recurrentes necesidades que se presentan para consolidar un proceso de construcción de paz local.

1. La aplicación de la metodología cuantitativa a lo largo de este estudio de caso, con el uso de la cartografía social, permitió identificar las percepciones que las mujeres solicitantes de refugio, ubicadas en el Alto Apure, tienen de sus derechos fundamentales en cuanto a la presencia del Estado venezolano, de las ONG y de sus propios recursos.

Respecto al Estado venezolano se puede concluir que la falta de reconocimiento del estatus de refugiado, por las amplias brechas que se presentan entre la normatividad nacional y la necesidad de protección internacional de las personas solicitantes de refugio se consolida como la primera limitación para la garantía y el

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acceso pleno de los Derechos Humanos, pues de manera práctica se sobre posición del Derecho Internacional de los Refugiados, sobre Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Así mismo, identifican que el Estado es el único que tiene la potestad y obligación de transformar dicha situación, pues continúan en condiciones de vulnerabilidad y violencia. Paradójicamente, las mujeres solicitantes de refugio reconocen de manera complementaria que su condición y calidad de vida ha mejorado en territorio venezolano, tanto por el componente de seguridad como por los componentes que respectan a la salud y a la gratuidad de la educación.

En cuanto a la presencia de las ONG, identifican como significativo el rol que desempeña el SJR, quien ha servido de guía y apoyo a lo largo del proceso de solicitud de refugio, desarrollando los instrumentos jurídicos que se deben presentar ante la Comisión Nacional de Refugiados. Aunque reconocen que el SJR, no puede garantizar el cumplimiento de todos sus Derechos Fundamentales, ha sido clave para garantizar el debido proceso. De igual manera, denotan que bajo un carácter de aprecio y familiaridad de los miembros del equipo del SJR, se han logrado establecer vínculos profundos que soportan las necesidades emocionales.

Por otro lado, las mujeres ubican sus recursos propios como esenciales para responder a sus necesidades afectivas, recursos que se fortalecen al mantener el

apoyo colectivo que se gesta en la “telaraña”. Pero no logran identificar la posibilidad que a través de sus recursos propios se puedan generar transformaciones estructurales que lleven a que el Estado venezolano las reconozca como refugiadas.

2. Teniendo presente lo expuesto en el apartado 5.2 “Taller de artesanías: apuesta

para la construcción de paz local” y la interrelación de las historias de vida de estas mujeres durante el conflicto colombiano, las cuales se recogen por medio de los elementos de la triangulación metodológica y son presentadas en el “marco expandido para la construcción de paz”, se hace evidente que las mujeres solicitantes de refugio logran desarrollar como estrategia comunitaria principal, no- violenta, la creación de un taller de artesanías. Este proyecto se consolida como un

nuevo espacio de interacción entre ellas, así mismo como una herramienta en la cual van plasmados sus sueños y deseos de largo plazo.

Lederach expone a lo largo de su obra “La imaginación moral: el arte y el alma de construir la paz” que el primer paso para pensar en procesos de construcción de paz local se da con la conformación de estructuras de “telaraña”, las cuales conectan a la comunidad en torno a un fin que logre transformar las estructuras violentas. Las mujeres artesanas, se pueden ubicar en la primera etapa de construcción de la telaraña, la cual se conoce como Armazón A.

La presencia de serendipia y resiliencia comunitaria se hace evidente a partir del análisis de datos, y de la confrontación de los mismos con los planteamientos teóricos, pues se logra fomentar la creatividad a partir del desarrollo de acciones colectivas para lograr responder de manera no-violenta a las diferentes estructuras de violencia que se observan, respondiendo a la necesidad de sobrevivencia.

Resultaría fundamental para el avance en la construcción de la red comunitaria, la integración de los hombres de la comunidad, especialmente de los esposos, logrando integrar el grupo familiar y alcanzando mayor interconectividad entre la

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