2.3 Participation, Commitment and Justice
2.3.2 Commitment
Si comparamos los resultados de la rúbrica de observación de clase, con los resultados obtenidos en el cuestionario de autodirección se puede constatar que hay congruencia en los datos recabados, siendo la dimensión motivacional la más favorecida con la aplicación de la estrategia ABPr. Un factor determinante en este resultado es la posibilidad que tuvieron los niños de participar de manera activa en el desarrollo del proyecto, desde la elección del tema hasta la evaluación, lo que incentivó su deseo de aprender (Galeana de la O, 2006; Rincón, 2012). En cuanto a las dimensiones cognitiva y metacognitiva, los resultados del cuestionario evidencian cierta mejoría tras la
implementación del ABPr que, aunque modesta, es importante. Igualmente, al aplicar el instrumento cualitativo se observa que el nivel de competencia de los niños en estas dos dimensiones está en general, en un rango medio.
En la dimensión cognitiva de autodirección, los niños evidenciaron en los resultados de ambos instrumentos algunos progresos, especialmente en la proposición de actividades y en la exposición de sus conocimientos previos respecto al tema del
información y la planificación que condujera al producto final. Esta deficiencia puede ser atribuida a la etapa de maduración en la que se encuentran los niños, ya que están en el proceso de aprender a establecer relaciones causa-efecto que les permitirán planear sus acciones para lograr un fin (Puche et al., 2009). Estas habilidades de orden superior son instauradas y fortalecidas en edades más avanzadas, como lo especifica ChanLin (2008) tras una investigación con estudiantes de 10 y 11 años de grado 5° quienes lograron, a través de la estrategia ABPr, desarrollar competencias en la organización, interpretación y presentación de la información.
Por su lado, la dimensión motivacional, muestra avances significativos según la información recabada al aplicar los dos instrumentos. Aquí se pudo comprobar que el ítem con mayor puntaje tanto en el pre test como en el pos test, y en la rúbrica fue el relacionado con el deseo de aprender, corroborando que el ABPr es una estrategia que impulsa este aspecto, independientemente de la edad, lo cual está en concordancia con los resultados de Stewart (2007), al aplicar la estrategia a un grupo de estudiantes de ingeniería. Este deseo de aprender presente en los estudiantes y fundamentado, en parte, por el placer de usar la tecnología para consultar y exponer ante sus compañeros lo indagado, favoreció considerablemente su participación y compromiso hacia la adquisición de los conocimientos, fomentando así su autonomía y elevando su auto concepto, aspecto observado por ChanLin (2008) en su investigación del SciCamp en Taiwan.
Igualmente importante, es la motivación intrínseca del docente con relación a la estrategia de Aprendizaje Basado en Proyectos. En la presente investigación se pudo evidenciar, bajo observación en el aula de clase, el alto grado de motivación y el excelente manejo de la estrategia por parte de la docente directora de grupo, quien ha tenido experiencias previas en el uso de ésta, en otras instituciones educativas donde trabajó con anterioridad, manifestando desde el inicio mucho interés por ponerla en práctica en esta institución. La motivación intrínseca de la docente y su experiencia, permitió animar de manera significativa a los niños en el desarrollo de este proyecto. Este aspecto se vio reflejado igualmente en la investigación de Lam, Cheng y Ma
(2009), quienes afirman que la motivación del docente afecta de manera directa o indirecta la motivación intrínseca del estudiante.
Con respecto a la dimensión metacognitiva, los niños del presente estudio aún se encuentran en proceso de desarrollo de competencias para inferir lo que el otro piensa y siente, es decir, para ponerse en el lugar de los demás y así llegar a la negociación y al consenso a través del diálogo, aspectos necesarios para el desarrollo de la autodirección en el aprendizaje (Puche et al., 2009). Igualmente están iniciando el desapego de su madre y el abandono del egocentrismo de manera paulatina, lo que beneficiará las relaciones de amistad con sus compañeros (Ordoñez y Tinajero, 2005). Todo lo anterior se vio reflejado en la incapacidad de varios de los niños para identificar sus debilidades y fortalezas y para dar solución a las dificultades que se les presentaron, requiriendo del constante apoyo del adulto, demostrando que los niños de 5 y 6 años aún no tienen la madurez suficiente para evidenciar avances muy significativos en esta dimensión de la autodirección, como si la tienen los niños de 10 y 11 años del estudio de ChanLin (2008) quienes mostraron cierto grado de desarrollo de competencias de autorregulación para llegar a consensos y en otros procesos metacognitivos como la autoevaluación, después de haber utilizado con ellos la estrategia de ABPr a través del uso de herramientas de hipermedia.
La dependencia de la maestra, que a esta edad todavía se evidencia en la población bajo estudio, puede estar relacionada, en parte, con la forma tradicional de trabajo utilizada con anterioridad a la aplicación del ABPr.
Teniendo en cuenta los resultados de este estudio a partir de la aplicación de los dos instrumentos utilizados (cuantitativo y cualitativo), se puede concluir que la estrategia de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABPr) favorece el desarrollo de las competencias de autodirección en los niños de 5 y 6 años de edad, en su dimensión motivacional de manera importante y, moderadamente, en las dimensiones cognitiva y metacognitiva.
manera, brindar a los niños la posibilidad de continuar propiciando el desarrollo de competencias de autodirección desde temprana edad, pero respetando sus procesos de maduración fisiológica, psicológica y social.