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Communal Input Setting

6.4 Multi-Objective Model with MDR

6.4.1 MILP Formulation Issues

6.4.3.1 Communal Input Setting

A pesar de que se reconocen como luchadores por la salud, fue evidente que algunos de estos actores hablan de ella, con más facilidad, desde la enfermedad o la dolencia,28las pueden traducir en forma de signos y síntomas más tangibles que la propia salud de cuyo origen no tienen claridad. Para ellos/as, la salud significa ausencia de enfermedad y a ésta la entienden como un daño o mal funcionamiento orgánico/biológico (físico) o en el mejor de los casos psico-biológico que ‘ocurre’ en el cuerpo de cada persona causado por factores que tiene que ver con lo biológico, lo social o lo cultural.29

De tal manera que en este significado aparecen con fuerza tres características que pueden influir profundamente en el sentido que se le atribuye a la responsabilidad con la salud. De un lado, un significado en términos negativos más relacionado con el miedo a enfermar o a morir que con la vida misma como hecho positivo. De otro, un significado radicado en el cuerpo, lo cual refuerza una dimensión individual de la salud que implica que en manos de cada persona está la responsabilidad de conservarla. Y en tercer lugar, un significado en el que el peso de la importancia del “funcionamiento” orgánico

28 Algunos autores desde la antropología médica hacen esta diferenciación para distinguir la noción de

enfermedad, como el conjunto de signos y síntomas identificados y clasificados por las ciencias biomédicas en los que el énfasis se hace en aspectos orgánicos del cuerpo/objeto, mientras que la noción de padecimiento, es el conjunto de sensaciones y sentimientos es decir, la respuesta del sujeto a los síntomas y por lo tanto el énfasis se pone en el cuerpo/vivido. Se dice que cuando las investigaciones se centran en el actor, éstos se expresan más fácilmente desde el padecimiento que desde otro lugar de enunciación.

29Aunque no se puede desconocer que para algunas personas la enfermedad les ‘cae’ como resultado de

81 individual y social se pone por encima del equilibrio o la armonía física, mental y social y, de la realización colectiva.

“La salud sólo la puedo tener si todo me está funcionando bien, si no estoy enfermo del cuerpo o de la mente” Alicia.

“Me toca hablarles mucho del cuidado de la salud, cómo evitan la hipertensión, el cáncer de seno que está tan común, la diabetes; me toca insistirles mucho que de ellas depende la salud de sus hijos y de su familia, pero que no se descuiden… que se preocupen por estar saludables, o sea, por no tener ninguna enfermedad, yo les recomiendo mucho que sigan las recomendaciones, porque uno enfermo, sin salud, no es nada” María.

“… ha sido una lucha de toda la vida, esos muchachos afectados por una enfermedad que no sabemos de dónde viene, han sufrido toda clase de calamidades, no han podido llevar una vida feliz y normal. Yo le digo a mi esposa, lo hemos tenido todo menos salud, porque mientras ellos sigan padeciendo con ese problema, en la casa no va a haber tranquilidad. Si al menos les pudieran encontrar el remedio para recuperar la salud”. Julián

Fue frecuente encontrar que para quienes la salud significa no estar enfermo, lo relevante es el hecho de que el estado de enfermedad impide trabajar o desarrollar normalmente los roles que las personas cumplen, que la mayoría de las veces están ligados a la manera de asegurar el sustento propio y de sus familias o de ‘ganarse la vida’, como tradicionalmente lo expresan. Es decir, en estos sujetos, que como ya se comentó pertenecen en muchos casos a grupos sociales pobres y vulnerables, la importancia de la salud aparece relacionada con la capacidad de ser productivos y competitivos, lo cual permite comprender su énfasis en los rasgos funcionalistas del significado que le atribuyen.

82 Lo anterior quiere decir que en este significado la capacidad de ‘trabajar’, se convierte en un indicador de salud, “si puedo trabajar es porque no hay enfermedad”, y por lo tanto, la salud se convierte en un medio y no en un fin en sí misma; además, la enfermedad se asume como una adversidad con consecuencias que se extienden al grupo familiar y comunitario. Ambos asuntos, las implicaciones sobre la capacidad de trabajar y sobre otros/as con quienes se comparte la vida cotidiana, resultan siendo una paradoja, que prueban que la salud, así se la reduzca a la ausencia de enfermedad, no es un asunto individual sino colectivo.

“El señor trabajaba en la plaza de mercado, con eso sostenía a la familia, pero le cayó esa enfermedad, mientras podía trabajar pues ahí se sostenía, pero cuando ya le empezaron a hacer la diálisis, se le acabaron las fuerzas y no pudo volver al puesto. Él siempre me lo decía, sin salud no hay trabajo y sin trabajo no hay vida. […] Yo les digo a mis compañeros luchemos por la salud, porque es como luchar por el trabajo” Alicia.

“Si puedo trabajar es porque no hay enfermedad; si estoy enferma, si algo me molesta y no puedo trabajar, entonces no tengo salud” María.

“… hay que evitar, imagínese que le caiga de pronto a uno una enfermedad, perder la salud y con lo difícil que está ahora cualquier tratamiento […] en esta época que es tan difícil conservar el trabajito, hay que cuidarse mucho de caer enfermo” Julián.

Sea que lo expresen de una u otra manera, el significado de la salud como ausencia de enfermedad aparece siempre vinculado a la expectativa de acceder a los servicios de atención, principalmente los servicios curativos. Por eso no es extraño que para hablar de la salud algunos se expresen en términos de la oportunidad de acceso que les resuelva su condición de enfermedad o padecimiento. Aquí de nuevo hay que tener en cuenta que algunos de los sujetos que participaron en este estudio pertenecen a grupos sociales que tienen bajo “consumo” médico, lo que significa que por diferentes

83 circunstancias tiene pocas oportunidades de acceder a la atención a lo que se suma una historia médica personal o familiar de enfermedades crónicas, por su naturaleza misma o porque a lo largo del tiempo no han tenido oportunidades para resolverlas. Esto ratifica, como se decía antes, que la construcción de los significados está influenciada por las condiciones de vida de las personas tanto como por su experiencia subjetiva en salud y ayuda a comprender la importancia que tiene para estos sujetos el hacer parte de las organizaciones cuya lucha diaria es por no ser excluidos de la atención oportuna, integral y con calidad.

“Lucho por una salud integral que es que la EPS o el Estado provean a las instituciones de los elementos necesarios para que cualquier persona que sea, tenga acceso libremente a lo que se sea, en medicamentos, en procedimientos, en cirugías, en todo, que no influya el factor dinero sino que sea un derecho fundamental” Julián.

“Mire, salud es que lo atiendan a uno, es que lo atiendan y que esté bien atendido; si usted no está bien atendido a usted le va a dar más la crisis, le va a dar más el dolor, usted se va a desesperar más y hasta se va a morir”Alicia.

“Es que no hay derecho a que la gente se muera en la puerta de los hospitales, sabiendo que adentro están todas las posibilidades de volver a tener salud” Julián.

Además de la influencia de las vivencias particulares de salud/enfermedad en la construcción del significado de la salud como ausencia de enfermedad, es evidente la influencia del paradigma biomédico y el proceso de medicalización o legitimación del discurso30 de la medicina moderna. Aparece con fuerza en las entrevistas un lenguaje y un conocimiento medicalizado que se vale del miedo a la enfermedad y del prestigio de la técnica y la ciencia moderna que nutre la construcción de ese significado. Entendiendo la medicalización de la vida como un proceso macrosocial en el que se da una tendencia

84 creciente de la medicina moderna a convertirse en un paradigma dominante (Castro, 2000).31Un proceso en el que el conocimiento médico moderno alcanza un status elevado como referente cultural e ideológico, toda vez que se redefinen en términos médicos aspectos de la vida cotidiana que se consideraban parte de otros dominios; términos que los individuos usan para interpretar sus circunstancias y tomar decisiones, moldeando, entre otros, los significados y las concepciones de salud y enfermedad. En otras palabras, el proceso de medicalización impone al conocimiento médico científico como la única manera válida de comprender la salud y la enfermedad, de esta manera «la construcción social de los problemas de salud está siendo reemplazada por la construcción corporativa de la enfermedad» (Moynihan et al, 2002, p. 889).

Por influencia de ese discurso médico legitimado y sin desconocer la influencia que también ejercen el conocimiento heredado y los medios de comunicación, los participantes expresaron el significado de tener salud en términos de no sufrir ninguna dolencia pero si ello ocurriera, y lo aceptan como algo inevitable, la salud pasa a ser el equivalente al acceso a los servicios de atención que son los que ofrecen la posibilidad de “curarse”, gracias a la medicina que dispone del saber y la técnica para lograrlo. Así se concreta la afirmación de que es en el orden médico dominante donde se reproduce el interés porque se siga pensando la salud sólo en la forma de enfermedad y en ello trabajan en general sus mecanismos de reproducción ideológica (Luz, 2001).32

En resumen, este es un primer significado que con frecuencia se ha encontrado en estudios clásicos de antropología médica y social, en el que las personas experimentan la

31 En el centro de ese paradigma dominante se encuentra el modelo biomédico que se basa en los principios

de la ciencia occidental y que se caracteriza por su énfasis en la comprensión biológica del ser humano, la preponderancia de lo curativo y por lo tanto la dedicación a las actividades asistenciales, así como por una relación médico-paciente que niega la subjetividad de este último.

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Enfermedad cuya atención es la que se convierte en una oportunidad para acumular ganancias mediante todo tipo de negocios: producción y compra-venta de insumos médico-odontológicos, de equipos y medicamentos, la hospitalización, los procedimientos quirúrgicos, la atención ambulatoria, el aseguramiento del riesgo de enfermar, etc. Todas estas actividades comerciales se mantienen con el nombre de “salud”, aunque realmente todo esté dedicado a la enfermedad.

85 salud de forma individual y negativa, razón por la cual se le ha calificado como un significado “negativo” centrado en aquella condición que se vive en forma de síntomas objetivos de disfuncionalidad o daño; contrario a otros significados que se han denominado “positivos” porque ponen el énfasis en la vida y en la armonía.33 Un significado que pasa por alto que podemos encontrar individuos que estando sanos no están exentos de dolencias e individuos que estando exentos de dolencias no están sanos (Almeida, 2000), con lo cual se de-construye el modelo binario de pensamiento (salud/enfermedad) y su efecto de reducir la noción salud, para construirla como fenómeno ubicado espacio-temporalmente y por lo tanto histórico que interpreta al sujeto como ser simbólico (Granada, 2000). Además, un significado que al reducir la salud a un asunto meramente individual niega la esencia colectiva de la construcción de la salud y la responsabilidad que cada uno/a y todos/as tenemos en ella.