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5 Reference implementation of DBGA

5.2 General structure of the reference implementation

5.4.2 Communication with the outside world

La presencia del Ejército en estos dos municipios fue hasta el año 1999. A partir de entonces se instaló en Magangué un batallón de Infantería de Marina, muy dotado de equipos y vehículos, con el fin, de hacer presencia en el área fluvial y defender la soberanía en esta área. Desde entonces, los miembros de la Policía quedaron a cargo de la seguridad ciudadana, pero solo en el año 2007 recibieron buen equipamiento para recorrer constantemente el área rural.

Las comunidades y trabajadores de las fincas en la zona alta y baja sostienen relaciones normales con la policía y el ejército. Alberto Díaz, habitante de la tierra baja, cree que a la gente de esa región no le gusta que los asocien con el ejército ni con la policía, porque les puede representar problemas con grupos al margen de la ley. Lo que se da es una relación muy tímida y muy distante, los aceptan y les colaboran, pero lo hacen con temor. Muchos de los entrevistados manifestaron que solucionan sus problemas entre ellos, para no recurrir al ejército ni a la policía. Otros optan por guardar silencio si los problemas no son mayores.

Como lo relata el joven ganadero riano Jorge Ricardo: cuando los miembros de las comunidades hacen daños en las haciendas, el control que se ha tratado de tener sobre eso es colocando las quejas ante la Inspección de Policía, que son los encargados de eso. Pero a la hora de la verdad uno tiene que hacerse el loco, y no prestar atención, porque uno como dueño va allá cada tres semanas; el señor que vive allá, que pasa allá todos los días, dice que no quiere hacerse

enemigos en ese entorno, puesto que sería peor, porque la gente con mayor ganas realiza daños en la finca.

Entonces, cuando le hacen un daño a algún animal, por estas labores de caza, de quema, a uno le toca si es caso sacrificar al animal, dejar las cosas así. Puesto que si uno lleva esto a instancias de Policía, los problemas se incrementan, y esto no tiene control puesto que estas labores las hacen por la noche, y ¿quién en la noche reconoce a una persona en un playón?

Pero cuando hay robos la posición cambia. En la región siempre se ha presentado abigeato, especialmente en los playones, allí aparece el ladrón esporádicamente hurta un ternero, una vaca; no ocurre todos los días ni operan bandas organizadas. Para

contrarrestarlos, en otra época, los ganaderos acudían al “DAS Rural”. En el siguiente relato, un administrador general, describe una acción administrativa que pudo terminar en tragedia de no haber mediado la corrupción:

Alguna vez me robaron en el playón una vaca. Me contaron que estaba en tal parte. Entonces yo cogí, como en un acto de responsabilidad administrativa, fui al DAS. Les puse una chalupa y los llevé a la parte donde se creía que estaba. Fue una cosa muy horrible. Yo llegué con el DAS, ¿cómo te parece? ¡Yo llegué con el DAS!

Entonces, les dije: -aquel tipo fue el que se la robó- le dije al del DAS. Y el man’ ese, un negro grandote, ahí mismo se fue con pistola, y le pegaba aquí y el tipo lloraba y el hijito se le pegó de la pierna y también lloraba. Y yo, ¡hay Dios mío!, qué hijueputa, ¿yo en qué lío me metí?

Pero yo como en el acto de responsabilidad administrativa había que ir nadando…, mira que nadando, por caño de por medio a un “puesto” donde se suponía que estaba la vaca ¿cierto? No fui capaz, me volví aquí así nadando a lo perrito, pues claro yo un viejo gordo y acabado jue’puta entonces ya me estaba fatigando. Entonces vieron que yo ya corría peligro de morirme. Me dejaron en un puestecito, y ellos siguieron nadando pa’ donde el tipo los llevaba. Y por allá los arregló, ¡los arregló!, la vaca quedó allá y yo casi me muero, pero cumplí con el deber de llevar la autoridad constituida a eso.

Como se extrae, el recurrir a las autoridades pocas veces tiene efectos reales. Así que, Carlos Iriarte, funcionario del PNR en el área rural a finales de 1980, refiere que para esta década empezaron los rumores de que la guerrilla se vino del Coco Tiquicio y empezó a descender hacia las tierras bajas de Sucre (Sucre), Magangué y Mompox; y cómo el Ejército hizo presencia en la zona rural:

En esa época el Ejército entraba tímidamente a la región, pero no lo hacían con la frecuencia ni la cantidad de hombres que se requería. Ese era un territorio tan extenso, una zona muy difícil, que el que no la conocía no la caminaba; o sea el militar del Estado solamente caminaba por donde conocía, por donde hay camino establecido. Además, no era una presencia constante.

Llegaban a una casa, se tomaban los patios y hacían su comida allí. Hacían presencia ahí dos- tres días, después iban para otro sitio, siempre era en la ruta, en la vía por donde caminaba la comunidad. No me tocó ver enfrentamientos con la guerrilla. Era una época en que no había mucho ejército para repartir, ni medios para transportarlo.

Las personas de las comunidades guardaban silencio cuando los miembros del ejército les preguntaban sobre la presencia de guerrilleros. Todo el mundo sabía que existía pero muy pocos lo veían…la gente no hablaba, es que esa era la forma de que no les pasara nada.

En cada corregimiento hay una inspección de policía, un cargo desempeñado por un civil, generalmente un notable de la comunidad. Sin embargo, en los últimos seis años a las reuniones de la Junta de Acción Comunal, de las veredas y corregimientos de la zona baja, acuden los hombres de la Armada y orientan las tareas a desarrollar, colocan las reglas sobre el manejo de los recursos naturales y de las comunidades.

Es notable la ausencia de las Fuerzas Armadas de Colombia en la zona rural de la región, pues ha sido considerada una zona tranquila, donde no es necesaria su presencia. En todas las naciones del mundo, si el Estado es dueño de los bienes de producción, tiene un ejército para mantener el orden; si la empresa privada es dueña de los medios de producción, tiene una clase política que tiene un aparato militar que protege lo que se llama el Estado. Pero cuando el Estado no funciona, entonces surgen los para-estados como se relaciona a continuación.

A través del breve recorrido por los diferentes actores institucionales, queda claro que es una región de muy escasas oportunidades laborales, sin presencia del Estado y con la ganadería como principal renglón de la actividad económica. Como lo muestra este estudio, ni la academia, ni el estado central, ni el gremio, ni los poderes regionales, por su afán de impulsar políticas homogeneizadoras y modernizantes, se han preocupado por entender las particularidades del sistema productivo y de la formación social. Sin embargo, si el sistema ha persistido alrededor de 400 años, sin presencia de la institucionalidad como lo referencia el historiador Tamara, y esta investigación, surgen las preguntas ¿Qué pasaría si ellos intervienen? ¿Seguiría siendo sostenible en el tiempo? ¿Como impactarían una sociedad que desconocen, y un sistema de producción que consideran obsoleto?