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7.1 Community perceptions and acceptability (I)

Conocer qué tipo de cuentos interesa al niño, según su edad, puede resultar de gran ayuda tanto para la lectura como para la creación de relatos en la escuela.

4.2.1. En la etapa infantil.

El niño se encuentra en una etapa donde se deben potenciar todas las habilidades psicolingüísticas, cognitiva y motoras. Por lo tanto, sería aconsejable cuentos que desarrollen estas capacidades. A su vez, los contrastes aparecen de una forma evidente en los cuentos de hadas cuyos personajes nunca son ambivalentes como somos en realidad, están totalmente polarizados. Esa polaridad también domina la mente del niño en estas edades. Según Bettelheim el cuento de hadas es la primera fuente en la que el niño aprende a leer en su mente y le permite llegar a una buena comprensión antes de alcanzar la madurez intelectual.

Los cuentos más indicados para esta etapa son: • Cuentos sensitivos.

• Cuentos de tramas sencillas. • Cuentos de temas cotidianos. • Historias rimadas.

• Retahílas.

• Cuentos mínimos.

• Cuentos de nunca acabar. • De estructura repetitiva. • Cuentos interactivos.

 

• Libro-álbum. • Cuentos de hadas.

4.2.2. En la educación primaria.

El niño avanza de la percepción a los conceptos. Si el alumno de Educación Infantil era todo el órgano sensorio motor entregado a las acciones que se realizaban en su entorno, el niño de Primaria se abre más a la palabra en su entorno: quiere que le cuente qué cosas hay en el mundo, para qué sirven y qué funciones tienen: se siente atraído por los adultos que, con palabras, sabe describir imágenes mentales.

Se debería procurar que las grandes y pequeñas verdades de la vida penetren en la intimidad del escolar de manera creadora.

El sentido crítico es mayor, así como el sentido de la realidad, aunque todavía permanece en el mundo de la fantasía el niño empieza a estar maduro para asimilar representaciones o conceptos abstractos. Los símbolos de los cuentos se asocian con situaciones reales, a diferencia de la etapa infantil.

Las fábulas hacen referencia a las conductas humanas y a todo lo que subyace en estas conductas. Se considera la mejor edad para los cuentos con mensajes.

Los cuentos de hadas.

Su importancia para el período preescolar subsiste, y también sin restricción, para los primeros años escolares. Los cuentos de hadas se originaron en un tiempo en el que la humanidad vivía todavía en su etapa de fantasía creadora.

Su contenido, si se trata de los genuinos cuentos populares, enfoca siempre las grandes verdades de la vida y de la muerte, del bien y del mal.

Historias clásicas de animales. Las fábulas.

Son historias de animales, en las que se comenta la conducta humana, presentando unos animales que hablan y reaccionan como lo haría la gente. Las fábulas tienden a encerrar una clara moraleja que, con frecuencia, se explica al final del cuento. Las historias están llenas de sorpresa, porque no es siempre el más fuerte y aparentemente más sabio quien gana: hay pájaros que pueden con los osos, conejos que engañan a las zorras, y cabras que toman el pelo a los lobos. Las historias de animales son antiguas y universales.

Los cuentos populares.

Suelen ser menos moralistas que las fábulas, pero frecuentemente vemos en ellos que unos animales más pequeños y débiles vencen a otros más poderosos.

Mitos y leyendas.

Son quizá el legado más valioso que hemos recibido de otras culturas y otros tiempos, pues a través de ellos tenemos un acceso, aunque muchas veces sea sólo

 

intuitivo. El adolescente empieza a elaborar sus opiniones y su personalidad. Más crítico que en la etapa anterior y con una panorámica más amplia, los mitos y las leyendas siguen interesándole. Asimismo, relatos de la vida real donde se debaten diferentes sentimientos, relatos de suspense o de misterio…cubren los intereses de esta etapa: vida real, sentimientos, suspense, misterio, lo desconocido, ciencia-ficción, aventuras peligrosas.

No podemos olvidar en el arte de contar cuentos, el paso de la etapa de infantil a primaria. En la etapa infantil los maestros suelen utilizar el cuento como herramienta para motivar la imaginación de los niños; las palabras favorecen las percepciones sensoriales, y las entonaciones dan color a la palabra. En primaria, el cuento tiene además otra doble función, permite el acceso a la lectura y a la escritura.

Comprender y leer signos que comunicamos con los matices de la prosodia, ayudan al niño a enlazar la lengua oral y la escrita como vehículo de expresión y comunicación.

El objetivo primordial en dicha etapa es favorecer y potenciar el lenguaje oral y escrito, creando situaciones a los niños para hablar, pensar y leer. Es fundamental crear un clima de confianza, de estimulación lingüística para que los niños experimenten placer en jugar con la entonación y expresividad de las palabras y la necesidad de comunicar sus sentimientos y emociones. Por ello es conveniente introducir a los niños en el conocimiento de textos orales y escritos que reflejen nuestras tradiciones culturales, tales como los cuentos, la poesía, refranes, adivinanzas, chistes, etc.

Es importante que los niños antes del aprendizaje de la lectura, vayan comprendiendo que existe una relación entre el código oral y el código escrito, lo que está escrito sirve también para comunicarse con los demás. El narrar y escuchar cuentos les introduce en el mundo de la fantasía y de la imaginación.

Con el cuento hay una manera creativa de vivir lo cotidiano, de singularizar las relaciones humanas, de atender a nuestros gustos e intereses.

En el trabajo a realizar en primaria con el cuento no se trabaja solamente el lenguaje, sino que al mismo tiempo se vivencia emociones, actitudes y se le da a cada personaje una entonación y timbre particular.

Recordemos la importancia de tener en cuenta las características que deben tener los cuentos en la etapa de Infantil y Primaria.

• Que sean adecuados a la edad del niño. Un cuento que no sea del interés del niño, no le gustará.

• Con un argumento breve y sencillo para que no le produzca cansancio. • Debe tener una continuidad de accione, para favorecer la dramatización. • Qué esté escrito en un estilo directo interviniendo frecuentemente los

personajes con sus diálogos.

• Que se utilicen onomatopeyas, imitando las voces de los animales y las acciones.

 

• Que esté escrito en un lenguaje familiar, adecuado a la edad del niño y comprensible.

• Que tenga un desenlace feliz.

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