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■ Los objetivos asignados a este estudio, se sustentan en el interés y en ciertos momentos, preocupación general y principal de explicitar el cometido desempeñado o que corresponda desempeñar por las enfermeras en su despliegue profesional en todas sus vertientes; y esto hacerlo, mediante la elaboración de instrumentos basados en lenguajes sanitarios formalizados y normalizados, que guarden estrecha relación con indicadores de proceso y de resultados. En este sentido, la utilización de la Clasificación de Intervenciones de Enfermería, ordenada en sus campos y clases y explicitando código, denominación y definición de cada una de las categorías, aunque no actividades, como columna vertebral del cuestionario para la particularidad de la UME, ofrece mayores potencialidades, tal cual ha quedado consignado en la revisión bibliográfica, que las otras clasificaciones NANDA o NOC. En virtud de esta proposición y los razonamientos en los que se cimenta, cabe proponer trasladar este mismo proceso investigador a unidades que tenga una finalidad similar como pueden ser los servicios sanitarios de los cuerpos de bomberos en nuestro país, apliquen o no apliquen en estrictu sensu la metodología de enfermería, lo cual permitiría contrastar los resultados obtenidos en este trabajo y otra vía de validar el instrumento. Asimismo, con las adaptaciones que se estimasen pertinentes, tal cual hemos realizado para nuestros objetivos de estudio, pudiera servir para cualesquiera otros ámbitos en los que enfermería está presente, y en esta línea habría que, además de describir la cartera servicios de enfermería del ámbito de que se trate, orientar el esfuerzo investigador hacia

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las correlaciones entre aplicar metodología de enfermería en estrictu sensu y no aplicarla y la repercusión que se deriva hacia, entre otras; coherencia interna, estructura y vinculaciones lógicas de la taxonomía NIC con otros lenguajes normalizados de la asistencia sanitaria, y no de menos relevancia, aspectos correlativos a criterios de registro susceptibles de ser autorizados y homologados, para exigir su cumplimiento; y de esta forma disponer de rigurosa constancia de la parte principal de lo actuado.

El expreso reconocimiento de falta de conocimientos en cuanto a 29 NICs y la imposibilidad de clarificar la aplicación o no aplicación de 103 NICs; constituye un área de especial reflexión en relación con la metodología empleada en este estudio. Asimismo, la carencia de observaciones manifestadas para cada una de las 434 NICs, también induce a considerar la necesidad de completar este estudio con otras técnicas de investigación, en las cuales el esfuerzo de relacionar el trabajo desplegado por los/as enfermeros/as de la UME con la sistemática y lenguaje normalizado de la Taxonomía, recaiga en mayor proporción en el investigador. Por consiguiente, cabría la posibilidad de al menos recorrer dos caminos:

▪ Con las NICs implicadas (29+103), reelaborar el cuestionario, y volverlo a trasladar en una segunda vuelta a los sujetos informantes.

▪ Descender hasta el nivel de las actividades y someterlas a análisis y comparaciones, y en el mejor de los casos, contar con la referencia expresa del nivel de evidencia y grado de recomendación de las mismas, transferible a las NICs con las que se corresponden; aspecto éste que con ser muy relevante, no contempla la taxonomía NIC, en cuanto reflejo explícito, para aquellas actividades o intervenciones en que la evidencia esté disponible.

■ Tal cual se ha puesto de relieve a lo largo de esta tesis, la elección mediante código, denominación y definición, de algunas NICs que guardan entre si preferentemente una relación del tipo general-específica, tal cual se ha reflejado en el apartado de resultados en cuanto ADMINISTRACIÓN DE MEDICACIÓN (en general) y ADMINISTRACIÓN DE MEDICACIÓN: RECTAL, ADMINISTRACIÓN DE MEDICACIÓN: ORAL, etc., y que se hace principalmente extensivo a: FOMENTO DEL EJERCICIO, MANEJO AMBIENTAL, AYUDA CON EL AUTOCUIDADO, MANEJO ÁCIDO-BASE, MANEJO DE ELECTRÓLITOS, CUIDADOS CARDÍACOS, DISMINUCIÓN DE LA HEMORRAGIA y MANEJO DEL SHOCK; a nuestro entender exige clarificar si la NIC de carácter general es la que se debe adoptar sólo en el caso concreto de exceder el ámbito de cualquier NIC particular, si esto llegase a ocurrir, o de otra manera, sería más apropiado utilizar las NICs particulares relacionadas; por ejemplo, un paciente que está ingresado en el hospital por una intervención quirúrgica, inicialmente la administración de medicación será intravenosa y progresivamente pasará a oral, no necesariamente en el mismo momento para todo los fármacos que constituyan su tratamiento; en esta caso adoptamos la NIC general, o bien vamos cambiando de NICs particulares en virtud de la evolución del estado de paciente. El uso más eficaz y recomendable de estas NICs debería demostrarse, y resulta de suma trascendencia para que la referida Taxonomía sea una realidad; y además, debería incidir en las sistemáticas de registro.

Finalmente, queremos resaltar que hubiéramos deseado que en esta aproximación al cometido que despliegan los enfermeros en la UME, la labor de

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obtención de información hubiera pivotado más en el equipo investigador, al poder acceder y analizar los registros de las historias clínicas, planes de cuidados estandarizados, protocolos y demás recursos documentales, y no hubiera recaído sustancialmente en los propios profesionales de enfermería aquí destinados, mediante la comprensión de las cuestiones planteadas y consiguiente proceso de elaboración y registro de sus respuestas. En este primer trabajo, las limitaciones no sólo conceptuales, sino también de avance del proceso investigador; avalan, que la metodología cuantitativa, en su versión utilización de cuestionario, debería ser validada con periódicas tareas de recogida de información en esta dirección, mientras el sistema de registro actual, las fuentes documentales de que se nutren y/o la sistemática organizativa de la aportación enfermera se mantengan. También queremos señalar que en la modalidad de triangulación, la metodología cualitativa, con principalmente, técnicas de historias de vida de profesionales, trayectorias del paciente y trabajo de campo en un marco de respecto al derecho de confidencialidad, resulta especialmente valiosa para sistematizar la obtención de datos que permitan sustentar decisiones sobre los límites e intersecciones necesarias entre enfermera generalista y las diversas especialidades enfermera, y entre éstas últimas entre sí, al igual que las relaciones laborales con otros profesionales que operan en la sanidad, y no sólo los médicos; así como un amplio abanico de cuestiones bien interesantes que se suscitan y gestan en el devenir organizacional.

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