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COMPACT DISC (CD) CHANGER (Type A, B, C and D) (if so equipped)

Busca reducir las oportunidades e incentivos para los transgresores, maximizando la posibilidad de que sean aprehendidos y minimizando los beneficios que con su conducta puedan obtener del delito. Este modelo se fundamenta en que todo análisis de situación sobre la delincuencia se basa en que generalmente los delincuentes hacen elecciones, más bien racionales: antes de actuar buscan ocasiones más fáciles, menos peligrosas para ellos y más viables. Así pues, serán válidas aquellas medidas de prevención que: hacen más difícil la tarea del delincuente; aumentan el riesgo y reducen los beneficios de la comisión del delito. En este modelo se consideran medidas como: vigilancia de movimientos: registro de equipajes en aeropuerto, etiquetas magnéticas en las mercancías en los comercios; vigilancia formal: patrullas de policía, rejas, máquinas fotográficas de vigilancia; vigilancia por empleados: porteros, vigilantes privados; vigilancia natural: corte de ramas en los setos, alumbrado de las calles y las casas, acondicionamiento de los parques; disminución del valor del objeto del delito: menos dinero en efectivo en las cajas, pago con tarjetas de crédito o de débito, codificación de los aparatos de radio de los coches; identificación de los bienes; eliminación de incentivos: limpieza de graffiti, reparación rápida de los daños causados por actos de vandalismo. La eficacia de estas medidas, por lo general se comprueban en casos de la delincuencia ocasional y delitos contra la propiedad.

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El objetivo de las políticas públicas de prevención busca mejorar la “convivencia ciudadana” y la calidad de la vida cotidiana; más que sólo la disminución de la criminalidad; por esta razón es que la definición de la prevención del delito viene levantándose de manera progresiva como reflejo de las diferentes resoluciones de las Naciones Unidas y de las prácticas y políticas implementadas en el mundo, dando énfasis no sólo en el comportamiento criminal y en los medios para reducirlo, sino también en los medios para mantener y fortalecer la cohesión social, sobre la base de las capacidades de las mismas comunidades para favorecer una vida colectiva de calidad. Las Directrices de la Naciones Unidas para la prevención de la delincuencia (2002), en este sentido, distinguen cuatro tipos de prevención:163

a) La prevención del delito mediante el desarrollo social, que incluye programas sociales, educativos, sanitarios, formativos destinados a niños, familias en riesgo con el objetivo de proporcionarles facilidades y ayuda para la crianza de los niños, estos programas tambien son conocidos como programas de prevención vinculada al desarrollo, otros programas incluyen proyectos de educación en escuelas, proyectos de esparcimiento y capacitación de niños y jóvenes.164

b) La prevención del delito de base local o comunitaria, dirigida a las zonas donde el riesgo de caer en la delincuencia o de ser víctima de ella es alto, lo que incluye áreas deprimidas barrios de tugurios o los asentamientos informales, lugares donde se concentran los problemas económicos y sociales. El objetivo de estos programas es aumentar la sensación de seguridad y protección, responder a las preocupaciones y problemas de delincuencia comunitarios que afecten a la población y aumentar los servicios, y la cohesión social en la comunidad, buscando incrementar las relaciones sociales, confianza mutua y valores compartidos, solidaridad comunitaria o sentido de identidad cívica que existe en un barrio. La prevención comunitaria

163Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Op. Cit. p. 15.

164 El apartado a) del párrafo 6 de las Directrices para la prevención del delito adoptadas por el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas en 1995 y 2002 los programas de prevención de este tipo: “Promueven el bienestar de las personas y fomentan un comportamiento favorable a la sociedad mediante la aplicación de medidas sociales, económicas, de salud y de educación, haciendo particular hincapié en los niños y los jóvenes, y centrando la atención en el riesgo y los factores de protección relacionados con la delincuencia y la victimización”.

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del delito a menudo implica la participación activa de la población y las organizaciones locales de las comunidades y barriadas correspondientes. 165 c) La prevención de situaciones propicias al delito, incluye enfoques que tienen por objeto reducir las oportunidades del delincuente para cometer delitos, aumentar los riesgos de ser detenido y minimizar los beneficios del delincuente.166 Se han definido cinco categorías específicas de estrategias de prevención de situaciones propicias al delito:

 Las que aumentan el esfuerzo de los delincuentes,

 Las que aumentan los riesgos de los delincuentes,

 Las que reducen las ganancias de los delincuentes,

 Las que reducen la incitación a la delincuencia,

 Las que suprimen las excusas para delinquir.

Estas técnicas han sido concebidas para ser aplicadas a formas muy específicas de delincuencia, y dan por supuesto que los delincuentes potenciales toman decisiones racionales sobre los posibles riesgos y beneficios de cometer un delito determinado. Además estas técnicas incluyen la gestión, diseño o manipulación del entorno inmediato de manera sistemática y permanente. El diseño especial de espacios públicos o viviendas que dificulte el ingreso a los mismo, la marca de los productos para que puedan ser identificados en caso sean robados, el uso de circuitos cerrados de cámaras para proteger viviendas y negocios, incremento de vigilancia en de áreas públicas y privadas fomento de un mayor uso de espacio y vías públicas, son algunos ejemplos de estos programas.

d) La prevención del delito mediante programas de reinserción social, hace referencia a todos los programas dirigidos a niños, jóvenes o adultos que ya estuvieron involucrados en el sistema de justicia penal, incluso los

detenidos y los reincidentes.167 En efecto los delincuentes sentenciados

165 El apartado b) del párrafo 6 de las Directrices para la prevención del delito adoptadas por el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas en 1995 y 2002 señala que estos programas tienen por objeto “modificar las condiciones en los vecindarios que influyen en la delincuencia, la victimización y la inseguridad resultantes del delito mediante el fomento de iniciativas, la aportación de experiencia y la decisión de los miembros de la comunidad”.

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El apartado c) del párrafo 6 de las Directrices para la prevención del delito, señala que tales planteamientos ayudan a “prevenir los delitos reduciendo oportunidades de cometerlos, aumentando para los delincuentes el riesgo de ser detenidos y reduciendo al mínimo los beneficios potenciales, incluso mediante el diseño ambiental, y proporcionando asistencia e información a víctimas reales y potenciales”.

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El apartado d) del párrafo 6 de las Directrices para la prevención del delito, señala que es importante “prevenir la reincidencia proporcionando asistencia para la reintegración social de los delincuentes y mediante otros mecanismos preventivos”.

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corren el mayor riesgo de reincidir pues al haber quebrantado la ley, tienen menos oportunidades y aptitudes para mantener estilos de vida formales, porque es muy probable que tengan fuertes vínculos con otros delincuentes. La reinserción del delincuente puede verse favorecida si se le da formación, educación, estilos de vida alternativos, apoyo, vivienda decente en la comunidad. En este aspecto los propios programas de la prisión pueden ayudar a preparar al delincuente para que cuando salga en libertad tenga nuevas capacidades laborales, o aumente su nivel de educación y aptitudes sociales, recurriendo a otros enfoques de justicia restaurativa.

Ejemplos de estos programas son la creación de albergues de reinserción u hogares de acogida que ofrecen alojamiento en condiciones satisfactorias, apoyo y asesoramiento internos; programas de aprendizaje, planes de creación de empleo, preparación para la vida cotidiana, facilidades de microcrédito y apoyo a largo plazo; programas que imparten aptitudes de solución de conflictos o siguen enfoques de justicia restaurativa, como la mediación entre víctimas y delincuentes o conferencias de grupos familiares o comunitarios.

En este punto es muy importante señalar que ninguno de los enfoques o teorías de intervención resulta mejor que los otros, cada uno de ellos tiene ventajas y desventajas y por tanto deben ser analizadas con detenimiento para conseguir un plan estratégico y equilibrado. Así por ejemplo debe tenerse en cuenta que los enfoques de desarrollo social sus resultados generalmente son a largo plazo y requieren de inversión y compromiso sostenido en el tiempo, por su parte los planeamiento de base comunitaria requieren de mucha paciencia debido a lo difícil que puede resultar involucrar a los ciudadanos en actitudes positivas, del mismo modo la prevención de situaciones propicias al delito es criticada generalmente porque se centra en la delincuencia oportunista y las técnicas de endurecimiento o vigilancia de objetivos, no controlan ni menos disminuyen la delincuencia sino únicamente generan la posibilidad de que esa delincuencia se desplace de un lugar a otro, además se le critica porque de cierta forma fomentar el acceso desigual a la seguridad y porque no tratan las causas sociales o económicas de los problemas de delincuencia.

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Ahora bien, debemos señalar que prevención del delito no es la única denominación utilizada internacionalmente, en algunos países se utilizan términos como seguridad o protección, reducción de la delincuencia, seguridad comunitaria o seguridad ciudadana, éste último se utiliza frecuentemente, para hacer referencia al conjunto más amplio de cuestiones que se debe abordar para promover ciudades y comunidades más seguras con resultados que impliquen mayores beneficios que la sola ausencia del delito. En estos términos la expresión prevención del delito recibe un carácter policial, en tanto que la seguridad ciudadana se utiliza para denotar una esfera mucho más amplia de objetivos. Lo importante, en este punto, independientemente de la terminología que se prefiera utilizar, es el uso de un enfoque estratégico que permita a los políticos y profesionales adaptar las intervenciones a los problemas propios de cada región, haciendo uso de una gran diversidad de intervenciones y buscando el equilibrio entre la necesidad de resultados a corto, mediano y largo plazo y la protección de los derechos humanos. Vale decir, entonces que la prevención del delito debe responder a las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones, en consecuencia debe existir una relación ineludible entre el concepto de prevención del delito y los conceptos de desarrollo sostenible y medios de vida sostenibles; relación que tiene una especial importancia en países como el nuestro.

Actualmente podemos encontrar herramientas y técnicas muy diversas que pueden orientarnos sobre la forma de elaborar una estrategia de prevención y a la par favorecer el desarrollo de la prevención sostenible del delito. El Manual sobre la aplicación eficaz de las Directrices para la Prevención del Delito de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito expone ampliamente sobre ellas.