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4.3.1. Enfoque sistémico

La Teoría General de los sistemas se remonta a los años treinta del pasado siglo XX. Su autor, Von Bertalanffy, pretendía construir una teoría que se constituyese como referente para otras disciplinas científicas y de uso generalizado. En definitiva, puede decirse que se ha constituido como una ciencia que otorga coherencia básica a múltiples fenómenos estudiados y es de carácter eminentemente holístico (Viscarret, 2014).

La novedad reside en estudiar teniendo en cuenta la interrelación de las partes estudiadas y no como hechos estancos. Como expone Viscarret, en la definición de sistema se integran dos propiedades diferenciadas: la totalidad y el objetivo. La totalidad designa que cualquier cambio en el sistema significa también una transformación para el resto de sistemas. El objetivo hace referencia al estado final de estas transformaciones fruto de la interacción entre sistemas. Una especie de posición

de equilibrio (Viscarret, 2014).

De esta teoría se identifican tres premisas básicas. La primera, existen sistemas integrados en otros sistemas. Además, estos sistemas interactúan. Por último, las funciones de un sistema derivan de las diferencias que componen su propia estructura (Viscarret, 2014).

El enfoque sistémico en intervención social permite obtener una óptica global para atender la demanda y acompañar en el proceso de transformación a las personas. Un sistema se conforma de elementos en constante interacción; es un “todo estructurado”. La situación de cada persona también se puede describir de esta manera y es preciso advertirlo a la hora de intervenir. Los elementos en interacción pueden dividirse en tres: individuales-personales-subjetivos, estructurales y/o contextuales. Poniendo un ejemplo de cada uno por orden de enumeración sería: la identidad, la integración en el trabajo y la disolución de los vínculos sociales (Viscarret, 2014).

La intervención socioeducativa del Trabajo Social en la escuela

4.3.2. Modelo de intervención social sistémico

En 1973, Pincus y Minahan presentan un modelo práctico de Trabajo Social como modelo unitario que sirviera como referencia básica para el cuerpo de profesionales. De esta forma, el diseño de su modelo radica en la teoría de los sistemas. Se parte de la idea de que la persona está inevitablemente influida por las interacciones de las personas con los entornos y los de la propia persona con todos ellos (Viscarret, 2014). Este modelo unitario pone el foco en la ayuda para resolver los conflictos internos de los sistemas. Para ello, hay que partir del diagnóstico de la realidad y por otro lado, plantear una intervención.

4.3.3. Perspectiva ecológica del ser humano

En 1979, el psicólogo estadounidense Urie Bronfenbrenner publica La ecología del

desarrollo humano. En él se describe su teoría ecológica de los sistemas y el estudio de

la relación del ser humano con su entorno. Bronfenbrenner presenta su teoría con el objetivo de determinar de manera conceptual, diferentes modelos de relación entre sistemas y sus efectos (Musitu, Herrero, Cantera y Montenegro, 2004).

El estudio de Bronfenbrenner alberga dos autores referentes: la psicología de Kurt Lewin y la teoría sobre el desarrollo evolutivo de Piaget. Lewin focalizó en cómo la persona percibe el ambiente en el que se sitúa y Piaget en su influencia recíproca (Musitu et al., 2004).

Según Lewin, las personas actuamos conforme a nuestra propia percepción del ambiente y de los sistemas sociales donde interactuamos. Por otro lado, según la teoría de Piaget, el niño o la niña va adaptando su acción a la realidad que vive. Aunque la viva de forma diferente a lo que percibe, también es capaz de remodelar el entorno para que se adapte a sus necesidades. Este hecho se enlaza directamente con la teoría ecológica de Bronfenbrenner quien afirma que el desarrollo humano se manifiesta en su máxima expresión cuando esto sucede (Musitu et al., 2004).

Para Bronfenbrenner, la ecología del desarrollo humano comprende el estudio científico de la progresiva acomodación mutua entre un ser humano activo, en desarrollo, y las propiedades cambiantes de los entornos inmediatos, en tanto que este

Sara Garralda Valencia

proceso se ve afectado por las relaciones que se establecen entre tales entornos y por los mayores contextos en los que están incluidos. Esta definición de desarrollo humano, junto con su marcado carácter ecológico, tiene profundas implicaciones en el anál isis del ajuste psicosocial de la persona y en el papel del entorno en dicho ajuste (Musitu et

al., 2004, 66).

Su tesis radica en la existencia de un proceso bidireccional en el que, la persona, se desarrolla en lo cognitivo, moral y relacional a través de la interacción con el entorno. De igual modo, este entorno se transforma y está influido por los diferentes sistemas a los que pertenece (Musitu et al., 2004).

El autor diferencia cuatro tipos de entornos ecológicos. El más cercano a la persona, el que engloba su mundo interpersonal constituido fundamentalmente por la familia y las amistades se denomina microsistema. La interacción de dos o más microsistemas, es decir, de entornos en los que la persona participa activamente conforman el

mesosistema. El siguiente nivel dentro de los sistemas es el exosistema, entornos en

los que la persona no participa activamente pero se ve influida por sus interacciones. Por último, el macrosistema son las condiciones culturales que se armonizan en el contexto global y determinan las condiciones sociales y estructurales (economía, política, educación, etc.) en las que vive la persona (Musitu et al., 2004).

De la perspectiva ecológica y sistémica nace el life model o modelo sistémico-ecológico de Trabajo Social. Es un ejemplo de intervención práctica que tiene en cuenta la adaptación de las personas y sus ambientes. Teniendo estos factores como referencia, la propuesta de intervención se basa en estimular las potencialidades de la persona para adaptarse al entorno y, a su vez, mejorar estos entornos (Viscarret, 2014). Los problemas de las personas se observan desde la óptica de disfunciones entre las personas y sus medios dinámicos y complejos y no desde la perspectiva disfuncional única de la propia persona (Viscarret, 2014).

4.4. ENCUADRE PROFESIONAL DEL MEDIO ESCOLAR: PRINCIPALES EJES DE

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