5. Findings from a Quantitative Perspective
5.5 Differences between Teachers
5.5.3 Comparing Length of Teaching Experiences
S
e r g ioL
a i a**
Philippe Sollers creó una fórmula para el funcionamiento de la "palabra joyceana"1:
3 + 0 = 1 4
La lectura propiamente algebraica de esa fórmula torna esta tanto o más enigmática que las palabras creadas por Jam es Joyce. ¿A fin de cuentas, cómo es posible que tres más cero sobre cuatro sea igual a uno? Sin embargo, en el corpus literario que nos legó Joyce, particu larmente en Finnegans Wake, sería así: para que lleguemos a "una palabra", es preciso de "al m enos tres palabras además de un coefi ciente de anulación, de contradicción, de vacío” que, en la fórmula
* Este texto es una versión m odificada, teniendo en vista los propósitos de este libro -P sicosis actuales-, de un texto anteriorm ente publicado con el título "D os estilos de tratam iento de la palabra im puesta: Jam es Joyce y el Sr. Prim eau". Para la prim era versión, producida gracias a recursos obtenidos ju nto al Program a de Pesquisa e Iniciación Científica de la Universidad FU M EC (proPIC-FUM EC), cf.: Pe r e s, Ana M aría Clark, Pe ix o t o, Sérgio Alves y Ol iv e ir a, Silvana M aria Pessoa (orgs). El estilo en la contemporaneidad.
** Se r g io La iaes psicoanalista (Belo H orizonte), M iem bro de la Escola Brasileira
de Psicanálise (EBP) y de la Asociación M undial de Psicoanálisis (AMP); Profesor Titular de la U niversidad FU M EC (Fundagao M ineira de Educagáo e Cultura); M aster en Filosofía y D octor en Letras, por la U niversidad Federal de M inas Gerais (UFM G). [email protected] .br
S o l l e r s , Philippe: "Joyce et Cle . Tel que!, n. 64, hiver 1975, págs. 18-19. Lacan, por su parte, menciona ese texto de Sollers ya en la prim era lección del libro del sem inario consagrado a Joyce: L a c a n , Jacques. Le seminaire. Livre 23, Le 73
P s ic o s is a c t u a l e s
S e r g io C a ía
encima citada, es designado por el número cero. Por lo tanto, con el embutido de 4 (cuatro) elementos, o sea, superponiendo 3 (tres) pala bras y el 0 (cero) de la anulación del sentido, Joyce crea 1 (una) pala bra de la cual el sentido, debido a su propia acumulación, no deja de huir.
Para m edir el alcance de esa fórmula, citaría uno de los ejemplos propuestos por el propio Sollers. De 1 (una) palabra joyceana como sinse, encontrada en el Finnegans Wake, es posible extraer otras 3 (tres) palabras: "since (desde), sense (sentido) y sin (pecado)", además de que "el desarrollo 'silogístico' de esa condensación" nos permita afir mar que "desde que hay algo del sentido, hay pecado; desde que hay algo del pecado, hay sentido; desde que hay algo del orden de un desde (o sea, algo del orden del tiempo), hay algo del orden del senti do y algo del orden del pecado"2. En la descom posición de sinse, Sollers no explícita claramente lo que ese neologismo comporta como "coeficiente de anulación", pero, en mi opinión, tal coeficiente se impone en la medida en que sinse agujerea literalmente la dimensión del sentido y, al mismo tiempo, su referencia implica, en el lenguaje, el vacío de la propia función referencial del lenguage porque, más allá de la dimensión de invención a la que somos convocados por Joyce, no encontramos lo que sinse podría designar. En su acumula ción de sentido, tal palabra corroe el propio sentido y, como palabra, por no designar nada salvo a ella misma, acabará por tener como referente apenas el nombre de su creador: se trata de una palabra joy- ceana.
También es de destacar que Sollers es sensible no solo a la acu m ulación de sentido encontrada en el vacío mismo de la referencia de esa palabra, sino también a la satisfacción que se encarna en ella: "en since", tenemos toda "una tesis sobre el lenguaje y la caída del hom bre del paraíso" o, podría agregar, ella condensa, en una sola palabra, las seiscientas y tantas páginas del Finnegans Wake y, "al mismo tiem po, es una chanza"3. Ahora, esa m ención de la chanza me permite adoptar una terminología lacaniana y afirmar que, en sinse, algo del goce, de la satisfacción, está incrustado y así, de un modo más colo quial, podría decir también que tal palabra es, ella misma, una burla.
sinthome (1975-1976), Seuil, 2005, París, pág. 11. [En la edición castellana:
L a c a n , J., E! seminario, Libro23, El sinthome,Paidós, Bs. As., 2006, pág. 11], Para otros desdoblam ientos realizados a partir de Sollers, Lacan y Joyce, cf. L a i a , S.
Los escritos fuera de sí: Joyce, Lacan y la locura.Traducción al castellano de José Alvarez Vázquez. A sociación Galega de Saúde M ental (AGSM), Colección La Otra Psiquiatría, 2006, págs. 190 y sgts.
2 S o l l e r s , Phillipe: "Joyce et C 'e , pág. 19.
Luego, como invención joyceana, la palabra sinse, por más sentido que agregue, no designa nada más allá de ella misma y su único refe rente en el mundo será el propio nombre de Joyce, en el cual, como él mismo llegó a notar, encontramos la referencia al goce a partir del término inglés /oí/4, que significa alegría, satisfacción, disfrutar, o sea, gozar de alguna cosa.
Según Miller, lo que Joyce opera en su obra son "desfiguraciones fonéticas de un material significante, conectadas a nuevos sentidos"5. Pero, en lugar de resonancias y alusiones, encontradas tanto en la poesía, como en las formaciones metafórico-metonímicas del incons ciente, Joyce nos impone un "super-decir"6. Sin embargo, ese "super- decir" no favorece plenamente el sentido, porque nos convocaría mucho más a una búsqueda de mayores referencias para ayudarnos a circunscribir lo que tal palabra quiere decir. Es importante resaltar que esa búsqueda agota la dimensión del significado porque, por ejemplo, no encontramos ninguna significación para sinse en los dic cionarios y, entonces, Joyce nos exige ir detrás de sus propias refe rencias: la pasión por la obra de Joyce se torna, como es bien propio de las pasiones, una enorme dedicación por su vida, por su proceso de creación, por su historia, en fin, por lo que lo hizo tornarse Jam es Joyce. Así, Miller pudo resaltar que, en Joyce, el sentido se presenta siempre superpuesto a "diversos saberes" - " e l saber de varias len guas y los saberes de la enorme biblioteca que se hace necesaria para la buscar de dónde vienen las cosas" 7 acumuladas, por el escritor, en el vacío abierto por una referencia inexistente. Desde esa perspectiva, uno de los efectos provocados por la lectura de la obra de Joyce es el de la búsqueda a través de sus propias fuentes, o sea, cuáles fueron sus referencias para crear, por ejemplo, sinse y, en ese recorrido, él acaba por promover todo un proceso de fabricación de "dicciona rios" destinados a contener las palabras que, ausentes de los diccio narios tradicionales y legitimados por el Otro, pasan a hacer existir una nueva form a de lazo social designable por el adjetivo "joycea- no".
En Joyce, particularmente en el Finnegans Wake, las palabras copu lan unas con otras, son embutidas unas en las otras y acaban, a tra vés de un proceso de "reproducción", creando nuevas palabras. En
4 Cf. L a i a , S.: L os escritos fuera de sí: Joyce, Lacan y la locura..., op. cit.,págs. 191- 183. Ver, inclusive, nota de pié de página n. 208.
5 M i l l e r , J.-A.: "Lacan avec Joyce", en: La Cause freudienne. Revuc de psychanaly-
se:N ouveaux sym ptóm es, n. 38, fév. Paris, 1988pág. 14. 6 lbíd., 15. 7 lbíd., pág. 14. 75 P s ic o s is a c t u a le s
ese contexto, recordaría que, en el lilisses, Joyce ya designa ese flujo creador que toma los cuerpos de las palabras como "lenguaje del am or"8. Sirviéndome nuevamente de Lacan, destaco que ese flujo erótico-amoroso del lenguaje no hace existir, ni siquiera entre las palabras, la relación sexual: las palabras generadas en ese flujo no consiguen hacer existir la complementariedad o la proporcionalidad entre los sexos porque Joyce no inventa, en sus libros, un término capaz de designar completamente lo que es la mujer, lo que es ese elemento que -com o nos muestra, por ejemplo, toda la literatura pro ducida a partir de las relaciones am orosas- fluye y escapa como el sentido que se escurre entre las palabras mismas que un Joyce cor porifica9.
Lo que se procesa en el "lenguaje del am or", en el procedimiento joyceano de creación de palabras o de tratamiento de la palabra, siquiera puede ser rigurosamente abordado en los términos de una "relación entre palabras", de una comunicación. Pero se trata más bien de la revelación de una disyunción entre las palabras y, en esa disyunción, lo que se hace evidente es un vacío de la referencia: las palabras joyceanas no designan ninguna cosa, ellas son vestigios de un goce y, por lo tanto, tal vacío nos señala la presencia de lo que Lacan designó como objeto a, ese resto de satisfacción que insiste a pesar del tratamiento que la palabra intenta dar a las cosas, esa pre sencia de lo innombrable que late en ese instante en que, por ejem plo, aquel que aprende a leer da voz a las letras sin darse cuenta inmediatamente de lo que ellas quieren decir y de la cosa que ellas designan. También en ese vacío, es el nombre de Joyce lo que se ins cribe como un término inaudito, como lo que Lacan llamó S1 y que, en la lengua francesa tanto designa la letra "S " del significante, que por tener el índice 1 es un "significante am o", ordenador, fundam en tal, como reverbera hom ofónicam ente la palabra essaim, o sea, el "enjam bre" que, como sabemos, implica múltiples unos, una colecti vidad de una sola "cosa". Por lo tanto, el nombre de Joyce se inscri be en ese vacío en la medida en que él se destaca en el mundo de las letras como un creador de palabras, su "estilo" se destaca por hacer con las palabras lo que m uchos escritores se limitan a hacer con los
8 Joyce, J.: Ulysses. The corrected text edited by Walter Gabler with Wolfhard Steppe and Claus Melchior. Vintage Books, New York, 1986, pág. 226. 9 Joyce no inventa la m ujer en sus libros, pero m e autoriza a localizar en su vida,
a partir del m odo com o concibe la relación m antenida con Nora Barnacle, Mrs. Jam es Joyce, que -con form e él m ism o llegó a d eclarar- fue quien hizo de él un hom bre. No será entretanto en este texto donde podré desarrollar más este punto que, ciertam ente, merecería un m ayor desdoblam iento: la relación entre Jam es Joyce y Nora.
personajes y las narrativas: ese nombre es, él mismo, tratado tal cual una palabra joyceana porque no deja de ser una creación del propio Jam es Joyce.
Así, en lugar de "relación entre palabras" tendríamos, por una operación de disyunción, cada significante en Joyce, cada palabra joyceana, indicando el vacío de la referencia; pero pretendo aún demostrar cómo, en ese vacío, acabaremos por leer el propio nombre de Joyce. En la obra de ese escritor, nos esclarece Miller, "el signifi cante retorna sobre sí mismo, no está conectado al sonido, no está conectado a un objeto en la realidad" que podría servirle como refe rente y, por lo tanto, "sigue en dirección hacia sí m ism o"10. Por esta vía, cada significante, uno disyunta del otro, enredado por la fluen cia gozosa del lenguaje corporificado en la obra de Joyce, va a decir: "yo soy un neologismo joyceano" y, entonces, "de la misma forma que los cielos y la tierra cantan la gloria de Dios, cada significante del Finnegans Wake canta la gloria de Jo y ce"11.
En el flujo que caracteriza lo que Joyce llamó de "lenguaje del am or", el sentido se acumula y huye, su obra está marcada, en rela ción al sentido, por lo que yo designaría con el oxímoron "exceso disipativo": hay, al mismo tiempo, exceso de sentido y sentido algu no. Sin embargo, no es ese exceso disipativo que distingue radical mente la obra joyceana de la fórmula que Ariman, el "dios inferior", imponía delirantemente a Schreber diciéndole que "todo sinsentido se anula" y que el propio Schreber reencontró en la voz susurrada para él, de "fuera para adentro", por un pájaro que le revela efecti vamente cómo "todo sinsentido llevado a las últimas consecuencias acaba por llegar a un punto en que se anula a sí m ism o"12. Sin duda, en la obra de Joyce, en el tratamiento que él proporciona a la palabra, podremos detectar aquello que Lacan nos orienta, a partir de Schreber, a escuchar en el delirio del psicótico: "se trata de un men saje que no proviene de un sujeto más allá del lenguaje, sino cierta-
10 M i l l e r , J.-A.: "Lacan avec Jo yce", op. cit.,pág. 16.
11 lbi'd.,pág. 16.
12 S c h r e b e r , D. P.: Memorias de um doente dos ñervos,Graal, Río de Janeiro, 1984. Destaco que, en los pasajes encim a citados, la expresión "sinsentido" sustitu ye lo que fue traducido en portugués por "absurd o” . Para hacer tal sustitu ción, m e pauté por la cita que Lacan hace, en alemán, o sea, en el original, de la fórm ula de Arim an: " Aller Urtsinn hebt sich a u f - el térm ino Unsinnpodría haber sido traducido literalm ente por "n o sentid o"; cf. L a c a n . "D 'u n e ques- tion prélim inaire á tout traitem ent possible de la psychose", Écrits,Seuil, París, 1966, pág. 574. [En la edición castellana: L a c a n , J.: "D e una cuestión prelim i nar a todo tratam iento posible de la psicosis", Escritos 2,Siglo Veintiuno edi tores, M éxico, 1978, pág. 556.] 77 P s ic o s is a c t u a le s
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mente de una palabra más allá del su jeto"13. En otros términos, en ambos casos -Joyce y Schreber (aunque de forma diferente)-, como también en las psicosis, lo que encontramos no es un ultrapasaje o una anulación del lenguaje, sino una palabra que, imponiéndose más allá del sujeto, lo sobrepasa y, tributaria de la forclusión de un signi ficante fundamental (el Nombre del Padre), no deja de imponerse como una anulación del sujeto. En ese contexto, me parece impres cindible destacar cuánto James Joyce, sobretodo a partir de la lectura que Lacan le dedica en 1975-197614, es decisivo para que apreenda- mos lo que está en juego en el tema de este libro organizado por Emilio Vaschetto, o sea, en las "psicosis actuales". A fin de cuentas, como Vaschetto nos indica aquí, los "transtornos del lenguaje" - y el propio hablar, según Jacques-Alain Miller, es un transtorno del len gu aje- son una referencia preciosa para que localicemos efectiva mente lo que dice respecto de la psicosis, en un mundo donde el diagnóstico de psicosis se diluye en M anuales como el DSM-IV, y la psicosis misma parece presentarse de un modo más sutil y hasta ordinario. Será importante, por lo tanto, tematizar tanto la proximi dad como la distancia entre Joyce, la psicosis y una experiencia gozo- sa-lenguajera que sobrepasa al sujeto que habla.
En la lección del 17 de feberero de 1976, Lacan hace referencia a un psicótico entrevistado por él durante una "presentación de enfer m os". Ese paciente se llamaba G. Primeau y localizaba el agrava miento de su locura a partir de lo que él mismo designó, "lacaniana- m ente" conforme resalta Lacan, como "palabras im puestas"15. Tales palabras eran definidas así por el Señor G. Primeau: "Es una em er gencia, que se impone a mi intelecto y que, considerando el senso común, no significa nada. Son sentencias que emergen, que no son reflejadas, que todavía no fueron pensadas, pero son una emergen cia"16. Cuando Lacan, durante la entrevista, le pide un ejemplo de esas sentencias impuestas, el paciente hace evidente un procedimien to de contracción y de creación de palabras muy próximo a lo que, con Sollers, encontramos en el sinse corporificado por Joyce: "M e matará
13 L a c a n , J.: "D 'u n e question prélim inaire á tout traítem ent possible de la psy- chose...", Ecrits,Seuil, París, 1966, pág. 574. [En la edición castellana: L a c a n , }.,
"D e una cuestión p relim in ar...", Escritos 2,Siglo Veintiuno editores, M éxico, 1978, pág. 556.]
14 L a c a n , J.: Le seminaire. Lime XXIII, Le sinthome..., op. cit. [En la edición caste llana: L a c a n , J.: El seminario, Libro 23, El sinthome,Paidós, Bs. As., 2006.]
15 Ibíd.,págs. 91-102. [En la edición castellana: lbíd.,págs. 89-99]
16 L a c a n , ]., "U n a psicosis lacaniana". Presentación de caso, El Analiticónn° 1, Texto establecido por J.-A. M iller (Traducción y prólogo de Vicente Palom era),
el pájaro azul. Es un 'anarchic system'. Es un 'assastinat' político... que es la contracción entre assassinat (asesinato) y assistcmat (asisten- lado), que evoca la noción de asesinato" 17 Al ser entrevistado, el paciente concuerda con Lacan en que, entre las palabras assassinat y assistanat, no hay en sí tanta diferencia, sino más bien, un equívoco que no le permite distinguir una de la otra y, por eso, ellas se le im po nen, como tantas otras, en una contracción, "a ráfagas, a veces, espon táneam ente"18. En la lección del 17 de febrero de 1976, Lacan deja en evidencia que, en el ejemplo ofrecido por el paciente, "el significante se reduce ahí a lo que es, al equívoco, a una torsión de v oz"19, a una sonoridad que, más que representar al sujeto, lo confunde, lo engaña y lo perturba. Me parece, entonces, que la "psicosis lacaniana” inves tigada por Lacan le permite destacar una otra definición para el sig nificante. En ese nuevo contexto, el significante no es propiamente lo que representa un sujeto para otro significante, lo que está en juego no es exactamente la representación, aunque la consideremos siempre fallida en la medida que inscribe un sujeto dividido entre dos signifi cantes sin que él consiga ser completamente designado por uno o por otro. Lacan pasa a resaltar la falla que la representación significante es, el equívoco, la torsión de voz, lo que hace resonar las palabras hasta el punto de perturbar a quien las escucha. Por eso, para el Lacan que lee Joyce en 1975-1976, la palabra no es más abordada en su fun ción de liberar la verdad de un sujeto. La función curativa con la que ella consolidó al psicoanálisis como una talking cure ("tratamiento por la palabra") deja de ser enfatizada, pero sin que esto implique su abandono por los psicoanalistas: la palabra pasa a ser tratada, inclusi ve en relación a lo que se llama de "un hombre norm al", como "un parásito..., la forma de cáncer que aqueja al ser hum ano"20, a pesar de que muchas veces éste no lo perciba.
La obra de Joyce indica que, en lo que concierne a la palabra, algu na cosa le era impuesta porque, "en el progreso de alguna manera continuo que su arte constituye", desde sus primeros ensayos críticos
17 lbíd., pág. 29. 18 lbíd., pág. 29.
19 L a c a n , Jacques. Le seminaire. Livre XXIII, Le sinthom e..., op. cit., pág. 95. [En la edición castellana: L a c a n , }., El seminario, Libro 23, Le sinthome, op. cit., pág. 93] 20 lbíd., pág. 95. [En la edición castellana: lbíd., pág. 93] Jacques-A lain M iller
tematiza ese cam bio del estatuto de la palabra para Lacan destacando cómo, en la última enseñanza de Lacan, el sentido, el significante y el saber son reba jados en la m edida m ism a en que la palabra - a l ser asim ilable a un cáncer, a un p arásito- pierde su función de "vía de salvación": cf. Mil l e r, J.-A.: "L e réel est sans lo i", La Cause freudienne. Revue de psychanalyse: L'obscur de la jouis- sance, n. 49, Paris, nov. 2000, pág. 12.
hasta el Finnegans Wake, la "palabra que... acaba por ser escrita", Joyce, al quebrarla, desmantelarla, "term ina imponiendo al lenguaje mismo una especie de quiebre, de descomposición, que hace que ya no haya más identidad fonatoria"21. La desaparición de la identidad fonatoria, o sea, de lo que puede distinguir los fonemas entre sí y, por lo tanto, hacer prevalecer la lengua como un sistema de diferencias, es evidente sobre todo en el Finnegans Wake porque este libro, aunque escrito predominantemente en inglés, no solo incluye palabras de varias lenguas como también tiene pasajes donde lo que está escrito en inglés puede hacer reverberar el alemán, el francés... En esa rever beración, el significante permanece como un soporte sonoro del sen tido, pero al mismo tiempo su identidad fonatoria es radicalmente