3.3 Richer Analysis: Illustrative Examples
3.3.2 Comparing the Difference in Distributions Using Q-Q plots
Los estudios de ámbito nacional publicados hasta el momento en España son tres: el estudio del Defensor del Pueblo-UNICEF de 2000, con su nueva edición de 2007, el estudio del Centro Reina Sofía para el estudio de la violencia de 2005, y el del Instituto de Innovación Educativa y Desarrollo Directivo, denominado Informe Cisneros X, en 2006. En los tres casos, el interés investigador está centrado esencialmente en conocer los datos de incidencia del maltrato entre iguales o conductas de acoso, aunque el informe del Defensor del Pueblo- UNICEF (2000, 2007) indaga también sobre la incidencia de otros conflictos de convivencia en los centros escolares.
En el ámbito regional, distintas Comunidades Autónomas han desarrollado estudios
propios, como en el caso nacional, bien específicos sobre conflictos escolares, centrados en maltrato o en diversos tipos de conflictos en las escuelas, o bien como parte de trabajos con
investigación y promovidos por distintas instituciones y administraciones en todo el territorio nacional, cabe citar los llevados a cabo hasta el momento en Andalucía (Ortega, 1992, 1993 y 1994; Ortega y Mora Merchán, 1995 y 1995c; Fernández y Ortega, 1995; Ortega y Angulo, 1998; Consejo Escolar, 2005), Canarias (Instituto Canario de Evaluación y Calidad Educativa, ICEC, 2005); Castilla y León (Avilés, 2002; Avilés y Monjas, 2005); Baleares (Orte y March, 1996, Orte y otros, 1999), Cataluña (Generalitat de Catalunya, 2001; Síndic de Greuges, 2006); Galicia (Zabalza, 1999; Jares, 2006); Madrid (Díaz Aguado y otras/INJUVE, 2004; Oñate, Piñuel y Zabalza/Instituto Cisneros, 2005; Defensor del Menor, 2006); Navarra (Hernández de Frutos y Casares/Instituto de la Mujer, 2002); País Vasco (Oñederra, Martínez, Tambo y Ubieta, 2005; Basagoti, Fernández, Harillo, Otano, Ruiz, Uranga, Vázquez y Zaitegui, 2005/Gobierno Vasco; Ararteko, 2006) y Valencia (Antón, 2001; García López y Martínez Céspedes, 2001; Síndic de Greuges, 2007) Todos ellos son representación de la importancia que se le otorga a la problemática de la convivencia desde diferentes organismos e instituciones sociales en los últimos años21.
Asimismo, este trabajo revisa los resultados de la red IDEA (Instituto de Evaluación y Asesoramiento Educativo) de evaluación de centros, algunos de cuyos estudios sobre convivencia en los centros tienen aspectos comunes con el nuestro (Martín, Rodríguez y Marchesi, 2003, 2005; Marchesi y Pérez, 2005; Marchesi, Lucena y Ferrer, 2006) Por otra parte, el sector del profesorado ha sido sujeto de otros estudios realizados por organizaciones sindicales, de los que se presenta el de ámbito nacional llevado a cabo por la Federación de Enseñanza de CCOO (2004) Por último, se comenta un estudio muy reciente (Uruñuela, 2006) cuyo interés, aun siendo de ámbito local, presenta datos relevantes en relación con el nuestro.
21 Junto a los numerosos estudios que este trabajo revisa sucintamente, es preciso tener en cuenta los distintos
desarrollos legislativos realizados, sobre todo, a partir del Real Decreto 732/1995 de Derechos y deberes de los alumnos, así como las normas de convivencia y los decretos y órdenes promulgados por diferentes comunidades autónomas. Su exposición va más allá de los límites de este trabajo, por lo que no se tratan aquí de forma específica.
Asimismo, es de notable interés el Plan para la Promoción y Mejora de la Convivencia Escolar propuesto por el actual equipo del Ministerio de Educación y Ciencia, suscrito por las principales organizaciones sindicales del profesorado de ámbito nacional. Como se expone en el texto, su objetivo es ”erradicar las actitudes y los
comportamientos violentos de nuestras aulas y fomentar entre los más jóvenes la resolución pacífica de los conflictos”, incluyendo
como eje vertebrador del proyecto la creación de un Observatorio Estatal de la Convivencia Escolar y la Prevención de los Conflictos. Este nuevo organismo es el encargado de “recabar información sobre la evolución de la
convivencia, analizar la magnitud de los fenómenos relacionados con la violencia escolar, proponer medidas y establecer asesoramiento específico a los centros, entre otras acciones”. Este conjunto de propuestas suponen el desarrollo de medidas incluidas en
la Ley Orgánica de Educación aprobada en abril del pasado año 2006 y recogidas en distintos puntos de su articulado.
Estudios nacionales
El informe nacional sobre violencia escolar, Violencia escolar: el maltrato entre iguales en la Educación Secundaria Obligatoria, se llevó a cabo en el año 1999 por encargo del Defensor del Pueblo- UNICEF y UNICEF. Como se ha expuesto en repetidas ocasiones a lo largo de este trabajo, es nuestra referencia básica, no sólo por su importante repercusión en el ámbito de la investigación psicoeducativa, sino también porque los instrumentos de clima escolar de alumnos y profesores, utilizados en este estudio, han incluido algunas preguntas comunes con el fin de comparar resultados. En el momento de redacción de este trabajo acaba de publicarse la réplica en su nueva edición de 2007, por lo que es posible hacer referencia a la evolución en la situación del maltrato en las aulas de secundaria en los últimos siete años. No obstante, a efectos de la comparación de resultados, debe recordarse que la recogida de datos del nuestro estudio, como se expone en el capítulo de metodología, tuvo lugar durante los cursos 2000/01 y 2001/2002, más próximos por tanto a la primera versión del estudio nacional.
El informe de 2000 se realizó a partir de los resultados obtenidos, por medio de cuestionarios, en una muestra de 3.000 alumnos de Educación Secundaria Obligatoria y 300 jefes de estudio, repartidos proporcionalmente por todo el territorio nacional, representativos de los cuatro cursos de la etapa y de ambos géneros en el caso del alumnado. Los trescientos centros de la muestra informaron, a través de esta figura, sobre incidencia de las conductas de maltrato, divididas por categorías y frecuencia, así como de otros tipos de conflictos de relación entre colectivos y sobre funcionamiento de los centros de forma general. Las variables de edad y género mostraron diferencias, como se expone a continuación; no observándose, por el contrario, en cuanto al contexto (rural/urbano) y la pertenencia a Comunidades Autónomas. La variable titularidad de los centros (pública/privada), por el contrario, presentó diferencias en un tipo de maltrato verbal indirecto.
En cuanto a la nueva versión del informe nacional, presentado en 2007, los cambios encontrados entre los dos momentos de recogida de información, muestran una tendencia general al descenso de la incidencia del maltrato. De acuerdo con los resultados que reflejan la opinión de las víctimas, atendiendo en casi todos los tipos a las frecuencias moderada e intensa de aparición de las conductas, entre 2000 y 2007 han disminuidos los porcentajes de maltrato verbal directo (insultar y poner motes ofensivos), exclusión social (ignorar), un tipo de agresión física indirecta (esconder cosas), amenazas (sólo para amedrentar) y acoso sexual. No se han encontrado cambios en el resto de las conductas analizadas. Las variables utilizadas, las mismas de la
de recibir motes o ridiculizar. Según los autores, el cruce de los datos de curso y género de las víctimas, aunque señala una disminución global entre los dos momentos, ésta se encuentra tan sólo entre las chicas víctimas de 1º de secundaria, no en el resto de los cursos. Las víctimas varones de este tipo de maltrato, por el contrario, sí descienden en el resto de la etapa, siendo menor la incidencia entre los chicos de 4º que en los demás cursos.
Otro tipo de relaciones interpersonales de las que se ocupa el informe nacional son, asimismo, de gran relevancia para la convivencia. Como en el caso de otros estudios realizados en algunos países europeos, muestran una realidad de las relaciones que contradice lo que parece ser una percepción negativa generalizada de la convivencia en los centros entre ciertos sectores sociales, e incluso, de profesorado. Los resultados informan de que tanto en 1999, como en 2006, la mayoría del alumnado dice tener muchos amigos o amigas en la escuela, lo que ilustra a su vez, sin minimizar, pero tampoco colaborando a la creación de alarma social en torno al tema, la verdadera incidencia de los casos de maltrato. En el mismo sentido positivo, se han encontrado cambios en la relación entre el profesorado y el alumnado. Si bien la mitad del alumnado cree que algunos compañeros se meten con el profesorado de forma ocasional, se observa un aumento del porcentaje de chicos y chicas que no lo han observado nunca (26,2% en 1999 y 32,2% en 2006), al tiempo que disminuye quienes afirman haberlo presenciado en muchos casos (21,3% en 1999 y 18,1% en 2006) Los resultados de las respuestas del profesorado sobre su percepción de la importancia de los conflictos de convivencia y sobre la incidencia del maltrato, por el contrario, no han presentado cambios.
A continuación se presentan seis tablas en donde se comparan algunos resultados de la versión del primer informe nacional del Defensor del Pueblo-UNICEF (2000) con los obtenidos en nuestro trabajo, en el siguiente orden: en primer lugar, la incidencia de los distintos tipos de conflicto, según alumnos y profesores, y las medidas que toma el profesorado ante su aparición en el aula; posteriormente se da cuenta de la incidencia de las distintas conductas de maltrato entre escolares, de acuerdo con la frecuencia media de aparición “a veces me ocurre/lo hago”, desde el punto de vista de las víctimas y de los agresores respectivamente.
La tabla 2.1. muestra las respuestas de los jefes de estudio acerca de la importancia que conceden a los distintos tipos de conflictos de convivencia: disrupción (formulado como “alumnos que no permiten que se imparta clase”), abusos entre alumnos, malas maneras y agresiones de alumnos a profesores, vandalismo y destrozos y absentismo.
conflictos CONFLICTOS IMPORTANCIA Alumnos que no permiten que se imparta clase Abusos entre
alumnos Malas maneras y agresiones de los alumnos hacia los
profesores Vandalismo y destrozo de objetos y material Absentismo Importante 26% 17% 17% 24% 30% Muy importante 45% 38% 40% 36% 28% FUENTE: Martín, del Barrio, Montero, Fernández, Gutiérrez y Ochaíta, 2003
El profesorado del centro de nuestro estudio en donde se desarrolla el programa del alumno ayudante señala de forma mayoritaria las malas maneras de los alumnos y faltas de respeto a los profesores (71,0%), seguido de las agresiones y malos modos entre los alumnos (50,0%) y la falta de orden y disciplina (45,2%) Como puede observarse al comparar estos datos, los docentes de nuestro centro destacan un problema grave en las relaciones cotidianas entre profesores y alumnos, situando en primer lugar las malas maneras y agresiones hacia ellos, por delante de los abusos entre los propios alumnos, e, incluso, de los conflictos de disrupción generados por un sector de chicos y chicas. Los jefes de estudio de la muestra nacional, por el contrario, destacan en primer lugar los conflictos de disrupción, seguido los malos modos y agresiones hacia ellos, y, coincidiendo en este caso con los docentes de nuestro centro, sitúan en tercer lugar los abusos entre alumnos.
Las dos tablas siguientes (2.2. y 2.3) presentan los distintos tipos de medidas que toma el profesorado en sus aulas cuando observan en sus clases conductas de maltrato entre sus alumnos.
Tabla 2.2. Frecuencia de las respuestas del profesorado en su aula ante conductas de maltrato (primera parte)
RESPUESTAS DEL PROFESOR CONDUCTAS DE
MALTRATO
Le
ignoran No le dejan participar Le insultan Le ponen motes mal de él Hablan esconden Le cosas Le rompen cosas Le roban cosas
Ignoro el hecho sucedido 3% 0% 1,1% 3,6% 3,1% 0,5% 0% 0%
Echo de clase a los implicados 2,5% 3,6% 10% 6,3% 2,6% 3,4% 5,1% 4,3%
Hablo a solas con el alumno/a 73,3% 51,4% 62,1% 60,7% 69,2% 54,1% 54,7% 54,3%
Cambio de sitio al alumno/a 21,8% 17,4% 10% 5,8% 4% 6,3% 5,1% 3,6%
Hablamos sobre el tema en clase 59,4% 75,4% 66,3% 71,4% 63,4% 75,6% 63,5% 63%
Hablo con la familia 36,1% 14,5% 18,9% 16,5% 11,9% 10,7% 22,6% 27,5%
Redacto un parte 6,4% 4,3% 23,7% 11,2% 7% 10,7% 29,9% 34,1%
Lo derivo al departamento de
orientación 24,3% 9,4% 7,9% 8% 5,7% 1,5% 2,9% 8%
Lo comunico al director para sanción 2% 2,9% 7,4% 4,5% 1,8% 3,9% 20,4% 40,6%
Lo propongo para expediente en el
consejo escolar 1% 0,7% 1,6% 0% 0% 0% 2,2% 8%
Lo denuncio en el juzgado 0% 0% 0% 0% 0% 0% 0% 0%
No contesta 2% 3,6% 1,6% 0% 1,8% 3,9% 4,4% 5,1%
(En sombreado aparecen las respuestas que se utilizan con más frecuencia en cada conducta de maltrato) FUENTE: Martín, del Barrio, Montero, Fernández, Gutiérrez y Ochaíta, 2003
RESPUESTAS DEL PROFESOR CONDUCTAS DE MALTRATO Le Pegan Le amenazan para meterle miedo Le obligan
con amenazas Le amenazan
con armas
Le acosan sexualmente
Ignoro el hecho sucedido 1,8% 0,6% 1,6% 0% 0%
Echo de clase a los implicados 10,8% 5,1% 3,3% 0% 5%
Hablo a solas con el alumno/a 57,7% 61,4% 50,8% 75% 45%
Cambio de sitio al alumno/a 6,3% 4,4% 1,6% 8,3% 5%
Hablamos sobre el tema en clase 53,2% 56,3% 47,5% 58,3% 25%
Hablo con la familia 39,6% 36,1% 44,3% 66,7% 35%
Redacto un parte 36% 24,7% 31,1% 50% 25%
Lo derivo al departamento de orientación 16,2% 14,6% 13,1% 41,7% 25%
Lo comunico al director para sanción 50,5% 30,4% 45,9% 83,3% 40%
Lo propongo para expediente en el consejo escolar 13,5% 8,9% 23% 50% 15%
Lo denuncio en el juzgado 0% 0% 0% 16,7% 5%
No contesta 4,5% 3,8% 8,2% 0% 15%
(En sombreado aparecen las respuestas que se utilizan con más frecuencia en cada conducta de maltrato) FUENTE: Martín, del Barrio, Montero, Fernández, Gutiérrez y Ochaíta, 2003
Las tablas 2.2. y 2.3. precedentes muestran las actuaciones más frecuentes del profesorado en el nivel nacional, en opinión de los Jefes de Estudio, ante los diversos tipos de maltrato: entre la mitad y la tercera parte del profesorado –según los tipos- informa de que, ante la mayor parte de las conductas, plantean el problema en el grupo clase, seguido de hablar del problema aparte con el alumno o alumna que agrede a su compañero. Los docentes señalan, de manera general, una tipología de actuaciones que indican su afrontamiento del problema por sí mismos en sus clases, con la excepción de alguna manifestación específica de maltrato ante la que se deriva el problema al Departamento de Orientación (por ejemplo, ante la conducta de ignorar) o a la dirección del centro (ante las amenazas con armas)
Por nuestra parte, para proceder a la comparación es preciso considerar que, aun siendo las opciones de respuesta casi idénticas, nuestro cuestionario introduce una variedad más que matiza en mayor medida las posibilidades de elegir para el profesorado (llamar la atención al alumno en el momento en el que se produce la conducta de agresión), no incluyéndose, por otra parte, la opción de derivar al Departamento de Orientación. Es aquélla, precisamente, junto a la que señala hablar aparte con el alumno o alumna agresores, la que representa a la mayoría del profesorado, variando el orden de frecuencia de ambos tipos de actuación docente en función del tipo de agresión. Finalmente, señalar que los porcentajes mayoritarios de respuesta entre los docentes de nuestro centro, que ocupan el tercer lugar en orden de frecuencia, se encuentran en las actuaciones que declaran ante lo que se consideran típicamente casos de maltrato más graves, como son las agresiones físicas, las amenazas y el acoso sexual, en donde dicen comentar el problema con el tutor o el jefe de estudios.
Por último en cuanto a la información proporcionada por los jefes de estudio, se comentan los tipos de agresiones de los alumnos hacia los profesores en opinión de estos últimos (tabla 2.4.)
Tabla 2.4. Frecuencias en porcentajes de tipos de agresiones de alumnos a profesores según las respuestas de los profesores
Nunca ocurre Ocurre
Agresión física 86,3 12
Intimidación con amenazas 67,3 30,9
Destrozo de enseres 45 52,7
Robos 62,3 36,1
Sembrar rumores dañinos 48,3 48,9
Insultos 31 67,9
De acuerdo con la información de los docentes de nuestro centro, aunque casi el 40% dice no haber sufrido ninguna agresión por parte de sus alumnos, más de la mitad del profesorado informa de agresiones verbales, en todo caso, un porcentaje notablemente más bajo que el que señala recibir insultos por parte de su alumnado en el informe nacional. También se declara un porcentaje de casi la mitad de amenazas e intimidaciones (15,3%) y, aún menor, de rumores y actitudes de ridiculización de su persona (8,5% y 1,7%, respectivamente) Los destrozos de objetos, de nuevo en nuestro centro, alcanzan porcentajes casi irrelevantes que contrastan de forma contundente con el dato equivalente de la muestra nacional, señalándose también que ningún profesor informa haber sufrido agresiones físicas por parte de sus alumnos o alumnas.
En cuanto a la incidencia del maltrato entre el alumnado, las tablas 2.5 y 2.6 muestran los datos de acuerdo con las distintas modalidades de conducta que presenta, según los estudiantes de ESO que dicen haberlas sufrido o llevado a cabo. Contemplando las frecuencias media y alta de las conductas de agresión, en primer lugar se presentan los datos desde el punto de vista de las víctimas y, a continuación, desde la perspectiva de los agresores.
Tabla 2.5. Porcentaje de víctimas y agresores para cada tipo de conducta de maltrato en el informe nacional del Defensor del Pueblo-UNICEF (2000) y en la escuela experimental, según las víctimas de maltrato
“A veces ” COMPORTAMIENTO
según las víctimas (%) “En muchos casos”
Defensor
del Pueblo experimental Escuela del Pueblo Defensor experimentalEscuela
14 30,6 Me ignoran 0,9 7,5 8,9 24,6 No me dejan participar 1,8 9,0 33,8 32,8 Me insultan 4,7 38,1 30,1 22,4 Me ponen motes 7,1 27,6 31,2 34,3 Hablan mal de mí 3,7 23,9 20 26,9 Me esconden cosas 1,8 11,9 4,1 15,7 Me rompen cosas 0,3 4,5 6,4 8,2 Me roban cosas 0,9 9,7 4,1 24,6 Me pegan 0,7 6,7
8,5 25,4 Me amenazan para meterme miedo 1,2 14,2 0,7 2,2 Me obligan a hacer cosas 0,1 7,5 0,6 3,0 Me amenazan con armas 0,1 9,0 1,7 6,0 Me acosan sexualmente 0,3 6,7 FUENTE: Defensor del Pueblo-UNICEF (2000)
Tabla 2.6. Porcentaje de víctimas y agresores para cada tipo de conducta de maltrato en el informe nacional del Defensor del Pueblo-UNICEF (2000) y la escuela experimental según los agresores
“A veces ” COMPORTAMIENTO
según los agresores (%) “En muchos casos”
Defensor
del Pueblo experimental Escuela Defensor del Pueblo experimentalEscuela
35,1 28,4 Le ignoro 3,6 21,0
11,7 17,3 No le dejo participar 2,1 16
40,9 42,0 Le insulto 4,6 23,5
32,9 25,9 Le pongo motes 5 18,5
35,3 29,6 Hablo mal de él/ella 3,2 14,8 12,2 11,1 Le escondo cosas 1,3 9,9
1,2 3,7 Le rompo cosas 0,1 8,6
1,3 2,5 Le robo cosas 0,2 7,4
6,6 18,5 Le pego 0,6 11,1
6,8 18,5 Le amenazo para meterle miedo 0,6 11,1 0,3 2,5 Le obligo a hacer cosas 0,1 7,4 0,3 3,7 Le amenazo con armas 0,1 7,4 0,5 2,5 Le acoso sexualmente 0,1 6,2 FUENTE: Defensor del Pueblo-UNICEF (2000)
La comparación de los datos del informe del Defensor del Pueblo-UNICEF (2000) con los obtenidos en nuestro estudio, ofrece una clara imagen del contraste de la incidencia del maltrato, en términos porcentuales, a nivel nacional y en la escuela experimental. De acuerdo con la información que proporcionan las víctimas, atendiendo a la frecuencia moderada, se observa la importante incidencia de las agresiones verbales, directas e indirectas en ambos estudios, aunque en el informe nacional un tipo de agresión física indirecta (esconder cosas) ocupa el segundo lugar en orden de frecuencia. Estos comportamientos obtienen porcentajes similares a las agresiones físicas directas (en la conducta de pegar) y a un tipo de amenazas (para amedrentar) en la escuela experimental. En la misma frecuencia de maltrato moderado o leve, entre las diferencias destaca, asimismo, la alta incidencia en nuestro centro de la exclusión social en sus dos manifestaciones directa e indirecta (ignorar y no dejar participar), en donde se separa en más de quince puntos porcentuales de la muestra nacional. En el mismo sentido, destacan las siguientes conductas: las ya comentadas de pegar, denunciada por casi uno de cada cuatro alumnos (a más de veinte puntos del informe nacional), amenazar para amedrentar (más de catorce) y, entre quince y diecisiete puntos, los dos tipos de agresiones verbales indirectas. A distancia más corta y con incidencia mucho menor, pero también notablemente mayor que en la muestra nacional, se encuentran las conductas de chantaje (en donde se denuncian más del doble) y las amenazas con armas y el acoso sexual (con tres veces más de incidencia)
Siguiendo el análisis desde la perspectiva de las víctimas, la segunda parte de la comparación, correspondiente a la frecuencia alta del maltrato, presenta diferencias porcentuales más radicales entre ambos grupos. Por una parte, destaca una primera diferencia: en el informe nacional se observa un claro descenso de la incidencia de todas las conductas, al aumentar la intensidad, en todas las categorías de maltrato, mientras que en nuestra escuela sólo se produce en siete de los catorce tipos (las dos conductas de exclusión social, un tipo indirecto de agresión verbal, dos tipos de agresiones físicas indirectas –esconder y robar-, pegar y en las amenazas para amedrentar) Al mismo tiempo, se observa cómo los restantes tipos de agresión aumentan también con la intensidad de la conducta, si bien los insultos, los motes y robos lo hacen con pocos puntos de diferencia con la frecuencia moderada (algo más de cinco) Por otra parte, resulta llamativo el mayor porcentaje de denuncias de amenazas en general y de las que implican el uso de palos o navajas y al acoso sexual, conductas que, aunque irrelevantes estadísticamente, duplican o triplican la incidencia de la frecuencia moderada.
En cuanto a la frecuencia alta del maltrato, nuestros datos presentan amplias diferencias porcentuales con la muestra nacional, señalando la existencia de mayor victimización en todas las manifestaciones. En orden de mayor a menor diferencia, se observa la altísima incidencia de los insultos (más de treinta y tres puntos de distancia), y de los motes y de hablar mal de otros (más de veinte), las importantes de robar, esconder, amenazar para amedrentar y amenazar con armas (entre