5. Results
5.5. Comparison of the classifiers
NEOLIBERALES
En El Salvador, tras casi veinte años de experiencia neoliberal, encabezadas a nivel internacional por el FMI y por el Banco Mundial, e impulsadas por los gobiernos del partido ARENA “como la posibilidad de fortalecer la economía del país”, sumergieron al país en graves problemas económicos que llevaron los movimientos sociales a la defensiva. El desempleo, la inflación, la caída de los niveles salariales, la falta de inversiones sean productivas, de infraestructura, o sociales y la ausencia de nuevos empleos como consecuencia de esta situación forman un conjunto de fenómenos que van desestructurando la sociedad civil, rompiendo los lazos sociales, abriendo camino a la violencia, las drogas y la criminalidad en sus diversas formas de expresión. Es entonces, cuando se concluye que la teoría que se ha generado alrededor de los procesos de privatización no ha logrado superar las expectativas de la realidad.
Las armas principales de las fuerzas sociales, como la huelga y otras formas de interrupción del trabajo, pierden fuerza en la medida en que amplias masas de desempleados o recién llegados a la actividad laboral están siempre dispuestas a sustituir a los trabajadores activos. Las posibilidades de luchas callejeras alcanzan cierto auge hasta que el cansancio y el enfrentamiento con formas despiadadas de represión hacen retroceder el movimiento social que va perdiendo sus objetivos y abre camino a la acción la sociedad civil emergente, que no dispone de programas de lucha organizados y consecuentes. Con el tiempo, estas reivindicaciones pasan a integrar todo un proyecto social, a partir de la interacción de los sectores de la sociedad civil con una relativa autonomía de los partidos políticos, y las fuerzas sociales que apoyan esta autonomía., que exige el rompimiento con la estructura económico social que generó el sistema neoliberal.
1.3.1 Las Iniciativas de movilización social de resistencia en Latinoamérica y sus referentes en El Salvador
En las sociedades de los países latinoamericanos, actualmente
existe una tensión creada por la imposición de una lucha política antineoliberal que a lo largo de los años ocupa el quehacer en el ámbito de los partidos políticos, los gobiernos, los intelectuales, pero cuyos verdaderos perjudicados –la sociedad civil –, es la que menos ha mostrado su influencia en la producción y difusión de las ideas de el accionar de sus fuerzas, para generar alternativas social-políticas en una dirección anticapitalista; es observable entonces que, la tensión es menos perceptible en este extremo, debido a la no existencia de políticas orientadas hacia la reconstrucción reivindicativa de los movimientos sociales llamados tradicionales, por lo que tampoco hay influencia en la difusión de las ideas de sociedad civil desde su interior, ya que su énfasis está puesto en las problemáticas coyunturales que afectan a las comunidades territoriales y los gobiernos locales. En este punto es admisible la construcción del accionar colectivo social capaz de cruzar el tránsito de lo social a lo político, cuya consigna sea la de afrontar y resistir los numerosos retos y peligros que representa el defender los intereses de la sociedad civil, a riesgo de hacer repuntar la actual ola antineoliberal o ser absorbidos por la influencia de las políticas de globalización en la región.
Considerando que el neoliberalismo es la forma de dominación asumida por el capitalismo a partir del último cuarto del siglo XX, convendremos en aceptar que las consecuencias de su ejercicio para la mayoría de las sociedades latinoamericanas, son de tal magnitud, que sus embates son mensurables a niveles exponenciales; así, frente a las devastadoras consecuencias provocadas por la aplicación de medidas que a grandes rasgos implicaron: cifras nunca antes conocidas de desocupación, deterioro de los salarios, flexibilización y precarización laboral y aumento de los índices de pobreza, que causaron la conformación de un creciente sector de población excluida del acceso al empleo y al consumo, el debilitamiento de la capacidad de movilización del movimiento campesino, obrero y sindical paralelamente han causado el surgimiento de nuevas
formas de organización y lucha al interior de la sociedad civil; de entre las cuales, son observables dos características fundamentales: en primer lugar, la identidad de los movimientos sociales empieza a demandar una cierta autonomía, al salir del marco vinculante no solamente de los partidos políticos, sino del radio de interacción de las principales vertientes de las ONGs, tal independencia da origen y vincula a la cuestión ciudadana de lucha por los derechos civiles, al retomar el espacio social de las luchas contra los gobiernos de corte neoliberal en América Latina.
En segundo lugar, se presenta una tendencia a la formación de partidos políticos a partir de estos movimientos; en donde, la expresión más avanzada de esta tendencia es el Partido de los Trabajadores en Brasil. Existen también otras organizaciones políticas impregnadas de esa visión ideológica, las iniciativas de movilización indígenas por ser reconocidos dentro de fuerzas sociales que se están formando y que proyecta sobre el Estado la gran cuestión que la sociedad civil todavía no resuelve: la identidad, referido al autonomismo a partir de las nuevas demandas de inclusión, donde el indigenismo tiene que ver con una postura ecológica, de una relación fuerte con la naturaleza, con una ideología opuesta al neoliberalismo y también las vertientes globalizantes, que ven el progreso como un camino eliminador de las formas de convivencia anteriores.
Varias son las manifestaciones concretas de la nueva propuesta que deberá sustituir la barbarie intelectual del pensamiento único neoliberal y que incorpore a la región a una nueva realidad política e ideológica, a fin de poner a Latinoamérica en el debate de las grandes cuestiones del destino de sus sociedades, y los movimientos sociales representarán el terreno fértil en que brotarán las soluciones cada vez más radicales por las problemáticas que están en juego: la desigualdad social, la pobreza, el autoritarismo, la explotación, la marginación social. Esta vertiente va a tener una cierta expresión en México, que luego va a tener una manifestación especial en el zapatismo, donde la vertiente indígena asume el carácter de una postura ideológica propia, que tiene su inspiración indigenista pero tiene también un objetivo universal; ya que con el
levantamiento del 1º de enero de 1994 en Chiapas, el zapatismo cumplió un doble rol: ser, por un lado la primera expresión organizada de impugnación contra el orden globalizado encarnado en el neoliberalismo y por el otro, su conversión en un actor con inspiración e influencia tanto en el movimiento antiglobalización desarrollado en los países centrales como en otras organizaciones latinoamericanas, de allí la trascendencia de un movimiento que planteará un desafío no sólo político sino también teórico.
En la actualidad la unificación de esta agenda surge en la forma de una nueva modalidad de movilización social: los movimientos de resistencia que luchan en contra de las medidas de corte neoliberal, con sus tratados de libre comercio, (TLC), Plan Puebla Panamá (PPP), Área de Libre Comercio en América (ALCA). Proyectos llevados a cabo por los Estados Unidos. Ante esto diferentes organizaciones se ha unido para formar “Bloques, Movimientos”, con sus respectivas agenda y visiones.
Relacionados a estos movimientos a nivel latinoamericano se están dando luchas contra el modelo neoliberal y han habido otras de movimientos muy fuertes y que han servido de ejemplo para los de El Salvador, en países como Bolivia, Brasil, Argentina, Venezuela, etc. que aunque son contextos muy diferentes, pero ha habido luchas fuertes y han generado impacto y en algunos casos cambios, incluso en gobiernos. Cada uno de estos países tiene su contexto o historia diferente pero en la actualidad están articulando esfuerzos para formar un bloque muy fuerte que de lograrlo seria una fuerte competencia al país o potencia que con sus distintos medios determina e impone muchas de las políticas económicas, políticas para América. Se puede mencionar algunas de estas experiencias en algunos países latinoamericanos en los que se han desarrollado fuertes movimientos y que han logrado generar cambios desde su lucha.
TABLA N. 3
MOVIMIENTOS LATINOAMERICANOS AFÍNES A LAS INICIATIVAS