darios incondicionales.
Es la crítica que, sin mencionar la palabra pedagogía, hacía Frei Betto. Es un error grave que ha tenido graves consecuencias y que se debería intentar no repetir. En la educación popular, cuántos alfabetizadores han sido esforzados espontáneos que jamás habí- an estudiado nada de lectoescritura, cuántos que ni siquiera se pre- guntaron cuál era la función de alfabetizar superficialmente a pue- blos de fuerte tradición oral y escasos recursos económicos que, una vez alfabetizados, no tenían nada que leer ni nada que escribir. Cuántos se preguntaron sobre la necesidad de ser rigurosos al proponer un programa de educación monolingüe en la lengua dominante sin pensar siquiera en la posibilidad de programas bilingües. Estas y otras actitudes nos convierten en aliados del destrozo cultural y político de quienes pretendemos concien- ciar para su propia liberación. En el activismo irreflexivo hemos enmudecido a la gente, les hemos quitado la palabra y la posi- bilidad de expresar sus conocimientos y sentimientos. Como sostiene Alfredo Ghiso, “es hora de construir una pedagogía que no enseñe a guardar silencio sobre lo que se piensa y se siente. Es hora de desarrollar propuestas educativas que no enseñen a fingir qué dicen, qué piensan y sienten. Es hora de impulsar una práctica y una teoría educativa que, para formar la convivencia, permita que la palabra retorne de su exilio”30.
Es fundamental no perder de vista jamás la dimensión pedagógi- ca, para no correr el riesgo de traicionar nuestros propios valores y objetivos.
4.4.1. Sobre la educación y la calidad
Todas las personas y pueblos desean una educación de calidad. Pero este término puede generar confusión ya que, hoy en día, se utiliza por parte del modelo neoliberal y sus defensores para fre- nar cualquier propuesta educativa emancipadora.
El modelo de escuela que queremos debe ser coherente con el modelo de desarrollo por el que optamos y trabajamos. La escuela y la comunidad deben ir de la mano y deben ser las pro- pias comunidades las que decidan el tipo de escuela que desean y para qué la quieren.
En algunos países, el curriculum está adaptado a las realidades culturales de cada comunidad. Se ha realizado un trabajo previo de concienciación y consolidación en principios comunes bási- cos como, por ejemplo, la conservación de la cultura y la tradi- ción, la protección del medio ambiente, la defensa del entorno (tierra, agua, aire...), etc. Aunque puedan darse ciertos proble- mas con las y los representantes de las instituciones oficiales que no comprendan las propuestas y las rechacen, es importan- te conseguir el reconocimiento oficial de dichos curricula.
30Ghiso, Alfredo. Pedagogía/Conflicto. Pistas para deconstruir mitos y desarrollar propuestas de convivencia escolar.CESEP. 1998.
Nuestros criterios fundamentales
La calidad de la que hablamos se refiere, entre otros aspectos, a:
• ntentar adaptar los sistemas educativos a la realidad diversa
en la que se enmarcan.
• Asegurar el multilingüismo.
• Revisar y adaptar los contenidos que se trabajan.
• Capacitar permanentemente al profesorado autóctono.
• Aumentar el nivel de conocimiento de los hombres y mujeres
de las comunidades.
• Reivindicar, respetar y trabajar los derechos de las poblaciones
autóctonas.
• Profundizar en las tradiciones y en los acontecimientos
históricos importantes y vitales para la comunidad.
• Revisar la cultura y plantearla como un proceso dinámico, vivo
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Los métodos deben estimular:
• La participación de todos y todas a través de procesos de
inclusión.
• La concienciación, que es un proceso que produce conciencia
de la realidad y de nuestras capacidades de actuar sobre la misma.
• El empoderamiento y el protagonismo integral de la persona.
• La acción que, además de buscar cambios estructurales,
también debe conducir a cambios de actitudes y de lo que es “pequeño” y a la adquisición de una perspectiva global. Y los métodos deben tener en cuenta:
• La escucha.
• El desarrollo de la imaginación, del sueño, de la utopía.
• La dimensión emocional de las actividades.
• El uso de diferentes formas de expresión.
4.4.2. Sobre los elementos esenciales y los métodos
Además del trabajo con las y los representantes de las instituciones oficiales está el trabajo con las y los educadores. Es conveniente que sean miembros de las comunidades y conozcan las lenguas y culturas del lugar en el que van a trabajar. Se debe utilizar la propia vida cotidiana como experiencia de aprendizaje y trabajar los temas y contenidos relacionados con los procesos vitales.
Es necesario identificar bien los grupos concretos a los que se van a dirigir nuestras acciones, profundizando con ellos y ellas para que después puedan llegar a ser agentes multiplicadores. La educación para el cambio social debe contar con una metodo- logía que genere cambios en lo cotidiano y no se limite a un com-
promiso teórico, ya que una metodología, aunque sea activa, puede no llevar a ninguna transformación.
Debemos desarrollar, tanto en nuestras organizaciones como en el trabajo en red, una reflexión continua sobre las prácticas pedagógicas y métodos que mejor se ajustan a los desafíos de los contextos en los que estamos trabajando.
Los métodos en ningún momento deben resultar rígidos, como si fueran un producto de laboratorio. Deben estar vivos y ser flexibles y deben adaptarse a cada contexto local. Por ejemplo, si una cultu- ra es de tradición oral, las canciones pueden ser un canal impor- tante para el aprendizaje y la transmisión de conocimientos.