Ocho de cada diez mujeres que dieron su testimonio señalaron el enorme impacto afec- tivo que tuvieron los hechos. También en la misma medida el gran impacto económico, en sus condiciones materiales de vida (80.73%; n=754). Casi en la misma medida, las mujeres señalaron que sus proyectos de vida se habían visto truncados (76.45%; n=714) y un grave deterioro en las condiciones de vida (74.52%; n=696). Además, más de la mitad de las mujeres vieron afectadas sus condiciones sociales (53.43%; n=499).
Con la situación que sucedió pues la vida mía cambio mucho porque, perdí parte de mi trabajo de tantos años y también mi cuerpo deprimido, de no haber podi- do alcanzar mis metas propuestas debido a la violencia. Riosucio, Chocó, 1991,
P.496
Cambió todo totalmente, todo, todo, cambié psicológicamente, socialmente, por- que ya yo no soy la misma persona que era anteriormente, en todo cambié, econó- micamente todo. Samaniego, Nariño, 2001, P.437
Casi la mitad de las mujeres expresaron que la violencia tuvo consecuencias sobre su rol en la vida pública o privada (48.72%; n=455), y en su identidad como mujeres (47.22%; n=441). Este fuerte impacto señalado muestra las consecuencias no solo en su estado de ánimo o su situación económica, sino en su identidad, la percepción de sí mismas o su vida en relación.
Las consecuencias en la salud han sido también muy frecuentes. Más de la mitad de las mujeres entrevistadas expresaron haber tenido alteraciones en la alimentación como pér- dida de apetito o insomnio (61.78%; n=577), dificultades para conciliar el sueño o pesadi- llas. Las secuelas personales más importantes son pues las consecuencias en la salud. Los problemas de salud se señalaron de forma grave en cinco de cada diez mujeres, corres- pondiendo a enfermedades relacionadas con la experiencia de violencia vivida (46.04%; n=430) y un empeoramiento de la situación de salud como consecuencia. Una de cada tres tuvo dolores físicos inmediatos como consecuencia de las violaciones sufridas tales como tortura y agresiones físicas (29.44%; n=275), pero a largo plazo las secuelas en la salud fueron más graves, siendo señaladas por cuatro de cada diez mujeres con dolores crónicos (39.72%; n=371).
El empeoramiento en la situación de salud en algunos casos llevó a que una de cada cinco mujeres tuviera que ser hospitalizada (19.49%; n=182). Además, las consecuen- cias en la salud conllevaron discapacidades físicas o sensoriales en un 12.85% (n=120), un 7.07% (n=66) refirió heridas y un 4.18% (n=39) fracturas causadas por la violencia. Casi una de cada diez, un 9% (n=83) expresó adicciones relacionadas con la experien- cia vivida.
Respecto su vida y salud sexual, casi una de cada tres mujeres víctimas describe un fuerte impacto sobre su sexualidad (28.91%; n=270), como consecuencia de las violaciones de
derechos humanos. Si bien la frecuencia de violencia sexual es menor (13.2%; n=123) es- tos datos muestran el fuerte impacto de otras violaciones de derechos humanos, el duelo, estrés y sufrimiento vivido por las mujeres en su sexualidad.
Más de cuatro de cada diez mujeres refirieron separación y abandono como consecuencia de la violencia sufrida (41.86%; n=391) que ha tenido secuelas a largo plazo. Los impac- tos negativos en su situación social conllevaron una fuerte estigmatización social en casi cuatro de cada diez víctimas (37.69%; n=352).
Respecto al impacto en la actualidad más de seis de cada diez mujeres expresaron sentirse todavía emocionalmente muy afectadas (63.60%; n=594), lo que muestra el impacto a largo plazo de la violencia y las secuelas psicosociales. Así mismo estos datos refuerzan la necesidad de contar con mecanismos de apoyo psicosocial a pesar de que hayan pasado varios años desde los hechos sufridos.
Con el conjunto de las consecuencias descritas se realizó un análisis factorial que agrupó las respuestas en 3 factores29. Estas agrupaciones muestran cómo se asocian las conse- cuencias en los testimonios de las víctimas.
El primer factor incluye las consecuencias socioafectivas y en el proyecto vital, y es re- ferido por el 91.6% (n=856) de las mujeres. En dicho factor se asocian las condiciones afectivas, económicas y en su proyecto de vida. Las consecuencias que conllevaron un deterioro en las condiciones de vida, y en sus consecuencias en su rol como mujeres, en la esfera pública o privada.
El segundo factor, más centrado en consecuencias específicas como mujeres incluye el impacto en la sexualidad, la identidad de género, la estigmatización y la soledad o el abandono, y fue referido por un 74% (n= 691) de las mujeres.
Finalmente, el tercer factor hace referencia a consecuencias en la salud y en el cuerpo de
las mujeres que conllevó tanto lesiones físicas producidas por las violaciones de derechos
humanos, y que en ocasiones requirieron de hospitalizaciones, como las consecuencias en la salud y enfermedades que han condicionado y lastrado sus vidas. Este tercer factor fue mencionado por un 79.3% (n=741) de las mujeres.
29 Los tres factores realizados con la rotación varimax explicaron el 46.27% de la varianza. El primer factor
explica el 26.37% de la varianza, el segundo factor el 12.10%, y finalmente, el tercer factor el 7,78%. Ver
Impactos de las violaciones de los derechos humanos contra las mujeres Consecuencias socio-afectivas y proyecto de vida Impactos específicos como mujer Consecuencias en la salud y el cuerpo
Condiciones afectivas Estigmatización social Hospitalizaciones
Condiciones económicas Identidad como mujer Discapacidad física
o sensorial
Se trunca el proyecto de vida Sexualidad Heridas
Deterioro en las condiciones
de vida Separación familiar abandono Fracturas
En las condiciones sociales Dolores crónicos
Consecuencias en vida
pública o privada Adicciones
Enfermedades
91.6% 74% 79.3%
El mayor impacto de la pérdida de seres queridos: ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas
Para ver la relación entre las diferentes formas de violencia con las secuelas producidas, se cruzaron las violaciones sufridas por las mujeres con los factoriales de las consecuen- cias señalados anteriormente. Este análisis muestra el mayor impacto de las violaciones del derecho a la vida y sus mayores secuelas en la vida de las mujeres.
La pérdida violenta de seres queridos (r=.095) supone tener más consecuencias en el plano socio-afectivo y del proyecto vital, comparativamente con las otras violaciones. También supone sufrir más consecuencias específicas como mujer, en su sexualidad e identidad de género, así como de estigmatización o separación familiar o aislamiento so- cial, que se relacionan con tener familiares asesinados (r= .082) o desaparecidos (r= .116). Igualmente, un mayor impacto en la salud y el cuerpo de las mujeres se asocia con tener familiares asesinados (r= .141) o desaparecidos (r= .082), que supone la mayor pérdida traumática. Finalmente, la percepción de estar todavía en la actualidad emocionalmente muy afectadas (63.60%) se da más en las mujeres que tienen familiares asesinados (r= .135) o desaparecidos (r= .065). Es decir, las ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas son las violaciones de derechos humanos con mayor impacto y en todas las áreas de vida de las mujeres.
Relación entre las violaciones sufridas y las consecuencias en las mujeres Por otra parte, se cruzaron los dos factoriales (violaciones e impactos) o formas de agru- par tanto los hechos violatorios como las consecuencias en las mujeres.
La comparación global de las violaciones con las consecuencias sufridas mostró que el mayor impacto socioafectivo y en el proyecto de vida se relaciona con haber sufri- do violaciones asociadas al primer factor de hostigamiento y destrucción (atropellos, amenazas, vigilancia o requisas) (r= .218). También dicho impacto se relaciona con haber mostrado más consecuencias en los otros dos niveles, tanto en el plano físico de
secuelas en la salud y el cuerpo (r =. 353) como en el efectos específicos como mujer
(r =. 359).
Más consecuencias específicas como mujer, en su sexualidad e identidad de género, así como de estigmatización o separación familiar o aislamiento social se relaciona con ha- ber sufrido hostigamiento y destrucción asociadas a atropellos, amenazas, vigilancia o requisas (r=. 203), torturas (r= .160) o violaciones contra el derecho a la vida (r= .098). Es decir, las consecuencias como mujer están ligadas al conjunto de las violaciones de derechos humanos sufridas. También las consecuencias y efectos como mujer están rela- cionadas con más consecuencias en el plano socio-afectivo (r= .359) o físico (r= .330), lo que significa que se asocian las secuelas en el cuerpo y enfermedades a las consecuencias y efectos como mujeres.
Igualmente, un mayor impacto en la salud y el cuerpo de las mujeres se asocia también con haber sufrido hostigamiento y destrucción y las violaciones asociadas a atropellos, amenazas, vigilancia o requisas (r=. 186), torturas (r= .164) o violaciones al derecho a la
vida (r= .141) y con más consecuencias en los otros planos ya descritos. Es decir, también
dichas consecuencias en la salud y el cuerpo se asocian al conjunto de las violaciones descritas, reafirmando la importancia de dichas consecuencias en la vida de las mujeres. Finalmente, estar todavía en la actualidad emocionalmente muy afectada (63.60%) se relaciona con el hostigamiento y destrucción de haber sufrido violaciones asociadas a atropellos, amenazas, vigilancia o requisas (r=. 126), torturas (r= .116) o violaciones
contra el derecho a la vida (r= .098).
También las mujeres que se encuentran emocionalmente más afectadas en la actualidad refieren más consecuencias socioafectivas en sus vidas (r= .302) y en la identidad como mujeres (r= .373) y en el plano de la salud y el cuerpo (r= .295).
Asimismo, se encontró una correlación negativa entre haber sido desplazada y estar en la actualidad aun emocionalmente afectada (r= -.092), lo que parece indicar una mejor situación emocional en las mujeres desplazadas que fueron entrevistadas para el estudio que el resto de las mujeres que siguen viviendo en medio de la violencia.