6.2 Differences between Results from the U.S and Korean Samples
6.2.2 Comparison of Regression Analyses
Los demonios entran en nuestra vida, cuando encuentran un punto de entrada. Piensa en la manera que nuestra piel forma una barrera entre nuestro cuerpo y el mundo natural. Si nos cortamos o quemamos, los gérmenes pueden entrar e infectar nuestro cuerpo. De la misma manera, existe una barrera entre nuestro espíritu y nuestra alma, y el mundo invisible. Cuando esta barrera de protección se ve dañada o quebrada, los demonios pueden entrar.
Ventanas abiertas
A estos puntos los llamamos ventanas. Nosotros podemos abrir estas ventanas de nuestra morada, u otra persona puede romperlas. Pero no hace diferencia para un ladrón que sólo quiere entrar. Jesús dijo, que el que viene a robar, matar y destruir, no entra por la puerta (Juan 10:1).
La entrada que resulta ser muy obvia para los demonios es el involucramiento en lo oculto. Abar- caremos este punto y también otras religiones, en el próximo capítulo. En este capítulo, analiza- remos las ventanas abiertas que son menos obvias, pero las más comunes. Existen cuatro: 1. Pecando más allá del límite
Cuando pecamos, nos rebelamos contra Dios y nos hacemos amigos del reino de Satanás. Cuan- do pecamos continuamente, estamos invitando a sus secuaces que entren en nuestra vida. Tal como los ratones y las moscas son atraídos ante una carne que se pudre, así también atraemos demonios a medida que satisfacemos el pecado.
Romanos 1:18-32, nos dice, que a causa del pecado continuo, Dios entregó a los hombres y mujeres a las impurezas sexuales (v.24), a las pasiones vergonzosas (v.26) y la depravación mental (v.28). ¿Cuá- les son los agentes que producen este comportamiento? Algunos son los deseos naturales del cora- zón; pero este callejón provoca las ganas de abrir una compuerta y quitar las defensas. Creemos que es aquí donde los demonios entran en juego, y nuestra experiencia en el ministerio lo afirma. Hemos encontrado que los pecados activos de la carne, por ejemplo, fornicación, pueden estar comandados por un demonio que luego acrecienta en gran manera el deseo natural de fornicación.
Lo mismo sucede con el odio. Practicado de manera continua, permite la entrada de un demonio de odio, que lo estimula. Un claro ejemplo. En 1Samuel 19:9, Saúl persiste en odiar a David. “Dios envió (permitió) a un demonio de odio para que atormentara a Saúl”. Pablo dice en Colosenses 3:8: “Pero ahora abandonen también todo esto: enojo, ira, malicia, calumnia y lenguaje obsceno”. En la parábola de Mateo 18:21, el siervo despiadado es entregado a los carceleros para ser
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Puntos de entrada basados en escenarios del área natural
• Pecados • Heridas
46 Ejemplos En Suiza, un hombre casado fue liberado de fuertes demonios inmundos, que habían entrado a través de revistas pornográficas. En Inglaterra, un demonio de temor salió a la superficie en una anciana. Ella, siendo tan sólo una niña, había acompañado a su hermano a ver una película de terror y de esta salió muy espantada.
torturado. Jesús dice: “Así es como mi Padre Celestial los tratará a cada uno de ustedes, a menos que perdonen a su hermano de corazón”. ¿De qué manera Dios podría torturarnos? Una manera, es permitiendo que los demonios nos atormenten. Esta parábola ilustra lo que hemos descubierto muchas veces en la práctica.
Otros pecados, como la idolatría, el involucramiento en otras religiones y sectas, el dominio y el control permiten la entrada de los demonios. El pecado de orgullo fue la causa de la caída original de Satanás y puede abrir una ventana a un espíritu que ha de manifestarse durante la liberación. ¡Hemos visto el orgullo manifestándose por medio de la nariz alzada de una persona!
2. Eventos dolorosos
Eventos traumáticos pueden quebrar la protección natural y abrir puertas para la entrada de demonios; es como romper la tela del mosquitero puesta en la ventana y así, permitir la entrada de los mosquitos a la habitación.
Hemos visto que la violación, el aborto, los accidentes y el abuso físico, psicológico y espiritual pueden convertirse en puntos de entrada para los demonios, sin importar de quien haya sido la culpa. Muchos demonios, como el del dolor, la falta de perdón, el temor, el odio hacia un hombre o una mujer, el enojo y la rebelión pueden entrar de esta manera.
Muchas personas experimentan gran rechazo, incluso antes de nacer, y esto constituye una gran traba o punto de entrada. Frank Hammod ha observado el factor del fuerte rechazo y la rebelión en la esquizofrenia, que da señales de contener un componente demoníaco (Ver libros recomendados en la sección 4). El rechazo puede venir, por ejemplo, de parte del padre o madre, padrastros, esposa (so), amigos u otros cristianos. Existen muchos tipos de rechazo: Rechazo de otros, temor al rechazo, rechazo hacia otros y finalmente el auto rechazo. Cada tipo de rechazo puede estar relacionado con demonios que entraron a través de diferentes incidentes. Por ejemplo, alguien experimenta un fuerte rechazo, y se jura a sí mismo: “Soy tan desgraciado, que no dejaré que nadie se entere qué es lo que siento en realidad”.
3. Ligaduras impías del alma
Siempre que nos encontramos emocionalmente cercanos a alguien, puede haberse formado una ligadura del alma. Algunas son conforme al corazón de Dios. Ejemplo: Entre un esposo y una esposa; miembros de la familia; cristianos que son cercanos; hermanos y hermanas; amigos como lo fueron David y Jonatán.
Las ligaduras impías son comúnmente formadas por el sexo fuera del matrimonio. Si estas ligaduras no se rompen, pueden ser un estorbo para llegar a experimentar una unión absoluta de las almas dentro del matrimonio, en donde el sexo debiera ser la unión de estas; así como de los espíritus y de los cuerpos.
Los puntos naturales de entrada para los demonios
La unión sexual conduce a la unidad espiritual, por lo que el sexo fuera del propósito de Dios produce la transferencia de demonios de una persona a otra. Así también, pueden ingresar demonios inmundos de fornicación, adulterio, abuso o violación.
4. Relaciones dominantes, abusivas o manipuladoras
Un mal dominio o control sobre una persona es pecado. Los padres, a veces, traspasan la frontera de la crianza natural y la disciplina normal, y se vuelven controladores y dominantes. Un pastor puede dominar su congregación; o ser él mismo, controlado por los ancianos de la iglesia o la jerarquía. Muchas esposas son dominadas por sus esposos machistas. Esta continua dominación puede permitir la entrada de demonios en la persona dominada, o puede manifestarse en la que domina.