Chapter 6: Sense of Coherence (SOC)
6.5 Comparisons between sense of coherence and other coping styles
I
L o s
litunismos caudillaje,
grito en las nubes á propósito de los cargos con que los sostenedores del actual régimen abruman al S'r. General D. Eloy A l f á r o y á algunos de sus amigos. ,Entre ellos están de moda1 las palabras
felonía ;y corno si aquel personaje fuese ó hu- biese sido impecable, infalible, sobrehumano,
consideran atropello de un dogma de fe y sa crilegio juntamente, la nó aceptación de su conducta de hoy y la revisión y examen de sus actos de ayer.— “ Os atrevéis— exclaman,—
berales qué ño: mirkñ sino en ópor- personalistas y en córiVéniencias de estos últimos^días han puesto el
%
á la recriminación y al apostrofe contra el G e neral Alfaro, vosotros sus amigos, compañeros y colaboradores; que sois sus hechuras, que por él salisteis de la sombra, que habéis comido de su pan, y tenéis, en buena parte, la respon sabilidad de los mismos hechos, de los cuales ahora tardíamente os estáis quejando? Pues bien: sois cobardes por ingratos y felones por tránsfugas! . . . . ”
¿Tienen razón los que de tal manera se pro ducen? No la tienen. En la conducta que observan hoy los de la mayoría liberal, rige el ideal de siempre, prevalece el anhelo de las conveniencias puramente nacionales, que, con pena, se ha visto en el duro caso de atropellar intereses de círculo, desatinos de un egoísmo Antipatriótico y sordos manejos de una ambi
ción á destiempo.
Si, desde el punto de vista de nuestros prin cipios y de nuestro programa político, conside ramos unidas la prosperidad de la República, su libertad y grandeza futura á la suerte del partido liberal como entidad social dominante y directiva, como agrupación histórica, organi zada y con bandera propia, es evidente que de bemos propender á inutilizar ó, por lo menos, volver inofensivas las personalidades que den tro de ese mismo partido entraban la acción general sjn provecho para nadie, y que de he cho tienden á provocar conflictos que serían la ruina y la muerte; por más que esas personas le .hubiesen prestado grandes servicios y sacri- ficádose por él en la hora de la derrota y del infortunio. Cosa terrible, porque no sólo es el dolor de la amputación, el golpe de sierra que muerde y cercena nuestros miembros, sino la honda tristeza de la pérdida de un órgano que nos fué útil, que fué parte de nosotros mismos.
CUESTIONES DEL DÍA I85
— ¡Oh brazo que me has ganado el pan, que me has defendido, en el cual he reclinado mi cabeza cansada; eres mi carne, eres mi sangre, pero yo te corto, yo te arrojo al estercolero, yo
te olvido en seguida!— ¿Por qué?— Porque estás ulcerado, porque va á devorarme tu gan grena, y yo quiero vivir. Manco, pero con vid a; y te tiendo al hierro salvador?. . . .
Es que la política no es cuestión de senti mentalismo, ni la historia es la novela román tica de los amantes de Verona: Julieta que se •suicida sobre la tumba de Romeo narcotizado. Las necesidades que ella impone son á veces formidables, terribles sus exigencias; es impla cable, y con tal de sacar á lámoral, el de recho, la justicia, la libertad, el honor, qué le importan los individuos? Obreros más ó me nos hábiles, amanece un día en que son cogidos por el engranaje acerado de la incesante rueda de los acontecim ientos.,... y se ven moral mente suprimidos. Y da obra continúa en su rotación eterna, entre angustias y triun
fos, sin que falten brazos, sin que escaseen in teligencias; y si el instrumento se mella ó vuelve peligroso ¡á un lado el instrumento? ¡Qué ingratitud! ¡Qué felonía!.. . . ¿No es así, mis buenos amigos? Debemos conservar el hacha que se rompe, la lanza que se vuelve contra nosotros, el hierro que impide el movi
miento armónico d e 1 la máquina. . . ¡ porque un día nos fueron útiles!. . . . k .
Hay que dejarse de metáforas y comenzar por decir muy alto y seriamente que “él Gene ral Alfaro no fué quien nos trajo tas gallinas. — ¿Desconocer sus méritos? ¿negarle la gloria de seis lustros de brega constante por traer á la cumbre el partido liberal, largo espacio de tiempo en que devoró todas las amarguras y
todas Jas , decepciones,— en la derrota heroica, en la prisjón, ;en el destierro, sobre los mismos campos de batalla inmortalizados con sus vic torias?.— D e ninguita manera; Don Eloy Al- fero es uno' dedos patriotas más eximios y uno de los liberales; más prominentes dé la patria ecuatoriana ?düránt'é> "los últimos veinte años» El llevó la^ bandera y^encarnó la lucha: fué el Jefe y el- A mí ¿Jo; Pero, desde luego, él no hizo la Revolución;dejünio, que es la qlfe al libera lismo; di oel poder y la fortuna, sino que, bien al contrarió, fué aquella Revolución1 la que en- ‘ cumbró ahVieJo Caudillo, trayéndole de playas extranjeras/ donde yacía casi olvidadó: de sus compatriotas, ’ y ahogada en la hiel del vencí-* miento antiguo dá esperanza halagüeña que le ' sostuviera eri-sus mejores años de Campeón y combatiente. ;; . ; Que conste" ésta primera
verdad. " .
¿ Y que
fué
'lá Revolución de Junio?-’";Fué; añté tódojvuna reacción dé la rgo tiem po preparada por los hombres de fluiría ios;* hombres;de actión, efr la prensa* diaria, en e'l Parlamento, e n ; el/Comité/electoral, reacción que sedlévó'á Cabo cuando íás torpezas dé una políticáj‘r'ap¥htedeterminaron el momento opor tuno;
En-síi iniciación, los acoirtecimiéntós del 9,5 1 fueron' obra de todos los * partidos, un móyi-.: miento tari nacional cómo pocós registra la’ his toria patria. • Es que én el fondo habíáj,la fer- 1 mentación, sorda de la ira popular contra la J imbecilidad de ;un régimen1 oligarca qúé venía tiranizando y fí desacreditándose desde 1S84, es decir, désdé el instante mismo d e ‘su advenr- miento, Scríódá hora, y ese régimen se des plomó cómo un castillo de naipes, pasando, nO á la historia^ sino al albañal.
CUESTIONES DEL DÍA 187
Y fue la juventud guayaquileña la que im puso el nombre y la persona del ilustre Pros crito en uña Junta memorable que se acordó de é l . . . . ¡pará Comandante General del Gua yas! Junta que andaba en.los sueños de cornü binácionés heterogéneas é insustanciales, que» debilitando y torciendo el movimiento reac cionario, habrían parido acaso el ratón mísero que parió la famosa Restauración de 1883,— grande y entusiasta revolución nacional, asi mismo,— es decir': un Caamaño!
Lejos, pues,’ de poderse aseverar que nos otros fuimos hechura y obra del General A L faro, es, real y verdaderamente, este señor obra y hechura nnestrS; esto es, Jde los mÓmbresi qué prepáraí’oYLy llevaron termino la * Revo lución dé J linio P de los políticos, de los perio distas, dé los oradores, de los clubistas/dé la juventud liberal 'qué, antes Be lá fecha,* memo
rable, sé sacrificó,^generosa y voíuntariamép te, en el Norte, eñ. el Centro, en ; el Sur, en el Litoral, peleando por- cuenta • própia, sin jefes experimentados,' sin dinero, sin armas/5 sin es peranza/sin más propósito deliberado qué el dé derrocar el Gobierno deí Sh Cordero; con una bandera roía ¡en la que no se hallaba es crito él nombré del Sr. General 'Álfáró! Ésto es historia, Señores míos, históriá con'temporá- néátj sucésos dé lá hora presenté dé qué todos los ecuatorianos, amigos y enemigos, puédén» dar fe.: ¿O es qué hemos perdido con ’la m e moria' él criterio 1ih parcial1 y verídico de los acontecimientos? V ; ^ ‘ n ’
No, señores liberales, no; cópartidaríos nues tros; rió’ és qué, nos' hemos sentado á la ho guera dé Pedro para negar al Maestro en ef momento del conflicto, sino que creemos siem- pre buena, siempre justa, saludable y condu -