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Compensating Differentials Between Team-based Incentives and Piece Rate

CHAPTER 4. HOW TO ATTRACT TALENT? STATED PREFERENCES

4.4.2 Compensating Differentials Between Team-based Incentives and Piece Rate

El uso del hiyab tiene diversos significados, por lo que no es un asunto que podamos clasificar en un modo de vida u otro. Por esta razón, hemos optado por dedicar este apartado específico a las razones para el uso del hiyab. La elección libre de la pareja, el trabajo remunerado o los estudios son compatibles con el hecho de llevarlo o no, sin que tenga que asociarse necesariamente con la sumisión de la mujer o con su reclusión en el hogar. No hay tanta diferencia entre la mujer que lo usa y la que no, puesto que los contextos sociales y los momentos de la vida pueden ser muy diversos (Burgat, 1996). La mujer busca la aprobación de su grupo, que podría perderse de ir sin velo, razón por la que se siente mejor llevándolo y alega que se siente culpable de no hacerlo. Con ello, evita la posible crítica de su entorno, pero esta exigencia no sólo aparece en los medios más tradicionales.

Como contrapunto, una mujer que participó en una entrevista grupal realizada en el centro Ayaan Hirsi Ali en Madrid, en concreto la más joven, nos contaba que en sus vacaciones a Tánger, a pesar de tratarse de un entorno considerado como “moderno”, la agredían por su modo de vestir:

“El verano pasado yo estaba esperando en la puerta de la casa y mi madre tuvo que salir para que no me tiraran piedras. Me empiezan a insultar… …En Tánger, por ejemplo, en mi barrio, cuando era la playa, nadie puede hablar conmigo… En Tetuán también. Fui a la parte de Marina Smir, y nadie ha hablado conmigo. Estaba con la falda cortita…y en la parte de la hamaca había chicos y chicas…Tú conoces en Tánger Beni Makada. Yo fui a Beni Makada un día y casi me matan”.

La modernización se vincula con un proceso de individuación (Bessis y Belhassen, 1994; Burgat, 1996). En tal caso, la mujer hace uso del hiyab por elección propia y el grupo tiene menos poder para influir sobre sus decisiones, por lo que es ella ahora quien opta por unas conductas determinadas y asume la responsabilidad de sus actos (Luque Morales y Castien Maestro, 2014: 506-507). Tal y como relataba un joven tangerino de 20 años: “No les ponemos una escopeta. Mi hermana no llevaba porque no quiere y las 3 de detrás lo llevan porque quieren. Nuestra familia nos ha enseñado a tener libertad”. Por otro lado, Aziza, una marroquí divorciada de Nador, afirmaba que el velo podía ser en algunos casos una imposición, y en otros una elección: “hay gente que la obligan y gente que lo usa cuando quiere…” En una entrevista realizada a tres

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mujeres adolescentes estudiantes en un instituto de Móstoles. Ellas reconocieron utilizar el hiyab como instrumento de protección, aunque contaban que se sentían responsables de sus actos más por respeto a sí mismas que por la presión familiar. Una de ellas decía: “Yo, por ejemplo, lo hago más por respeto a mí, que a mi familia, por respetarme a mí misma”.

Algunas mujeres combinan el uso del hiyab con otros aditamentos, como el maquillaje y prendas tanto occidentales como tradicionales de su país, pero además utilizan el velo de una manera controlada, a fin de atraer al hombre. De este modo, muestran que no son mujeres “licenciosas”, sino mujeres bellas que esperan a un hombre para casarse. Esto podría atenuar su función inicial de preservación del honor, ya que la exigencia del pudor es ahora menor. Estas mujeres reconocen “la coquetería” de la que hacen uso en sus modos de vestir dirigidos a estimular la fantasía en el otro. La fantasía erótica, a la que han hecho referencia algunas mujeres, pretende estimular al deseo del hombre37. A veces nos preguntamos qué ocurre si las fantasías traspasan lo permitido, pero al igual que los deseos, las fantasías son parte de nuestro imaginario, sin ningún tipo de consecuencias necesariamente en la vida real. El único objetivo es fomentar la excitación y el deseo. Otra cuestión es si éste deseo se comparte o no o si se plasma en la vida real. Otras mujeres buscan ocultar sus comportamientos “licenciosos” mediante el uso del hiyab (Castien Maestro, 1999: 68-69), aspecto sobre el que volveremos en el apartado dedicado a la prostitución.

En definitiva, hay maneras muy diferentes de usar el hiyab, al cual pueden darse muchos significados pero, ¿en qué modo han cambiado esos significados con el tiempo? En Marruecos se van produciendo algunos cambios en cuanto a las nociones de respeto y pudor. Por ello, la vestimenta tiene diversos usos, tal y como hemos comentado, que incluyen la apropiación de la influencia occidental o, por el contrario, la adopción de una cierta “reislamización”, como una forma de autoafirmación con respecto a Occidente, así como un modo de proteger a su comunidad del desorden o

fitna (Mernissi, 1992; Luque Morales y Castien Maestro, 2014: 498-499). En el

contexto de estos cambios sociopolíticos se producen una serie de reflexiones en torno a la vestimenta. Veamos las declaraciones de algunos entrevistados.

Según Shady, un joven marroquí de Casablanca:

37 Hablamos de seducciones entre hombres y mujeres dado el predominio en la sociedad marroquí de las parejas

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“(…) Los años 80 eran un poco castigados por Occidente, olvidados por Occidente. Entonces como… se cerraron sobre sí mismos. Entonces se metieron en la religión y por ahí nació lo que es el yihadismo y la gente abrazó la religión de una forma radical, y, por eso, se ve mucho… En Marruecos en los años 70, en los años 80 cuando era yo jovencito tampoco llevaban tanto el hiyab, el velo. Lo que algunas mujeres llevaban era la vestimenta tradicional que es lejos, del hiyab…. Pero tampoco tenía una connotación religiosa… más de costumbre tradicional… Hay algunas chicas que lo ponen, es como una moda…. y algunas, por ejemplo, algunas chicas lo hacen para conseguir un marido”.

Mohamed, un periodista de 32 años de Tánger decía:

“Los jóvenes que tienen estudios y que tienen carrera, cuando salen con chicas de noviazgo, no les importa lo que lleva la chica. No les importa si es menos vestida o más vestida, pero al momento de pensar en casarse con una chica, está buscando una chica que esté, que tenga los criterios tradicionales y conservadores que existen, que tiene que llevar velo… y que tiene que estar tapada….y que tiene que ser una chica reli… creyente y practicante y otras cosas”.

Otro sujeto entrevistado, natural de Fez, incluía el elemento educacional en su análisis:

“(…) Lo de la burka no existe. No existe en la religión. La gente si no tiene estudios y no hay un cierto nivel y tal, pues dijeron, ‘la religión es así y lo tenemos que hacer’, pero el Profeta en ningún momento dice que sus mujeres lleven la burka”.

Por tanto, según las personas entrevistadas y la bibliografía utilizada no parece existir ninguna correlacción clara entre el uso del hiyab y un modelo concreto tradicional o moderno.

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