El sinthome es un síntoma cuya función es mantener las cosas juntas,
anudando lo real, lo simbólico y lo imaginario46. Jacques-Alain Miller propuso
llamar «desenganches» a las crisis suscitadas por ciertas disfunciones del «aparato del síntoma»47: ya sea un desencadenamiento (P0), o una entrada en la psicosis o ya un momento de desestabilización48 que preludia una
restauración o una reelaboración del síntoma anterior. Ejemplo 6. Misión cumplida
Hijo espiritual de su tía y de la Iglesia, a las que llamaba sus verdaderos padres, este hombre de cincuenta años se había construido muy temprano un ideal. Quería realizar esas «palabras en té»: pureté [pureza], honnêteté
[honestidad], fidélité [fidelidad]. Sus prácticas de niño de coro eran el síntoma
donde el ideal de las «palabras en té» se convertía en misión. De la tutela de su
44 Nos inspiramos en F. Jullien para oponer la «variación» (evolución continua) y la diferencia ligada a la
discontinuidad significante. Un sage est sans idée, París, Seuil, 1998, pp. 182 y 212.
45 Así, en «El atolondradicho» (1972), en Escansión Nº 1, Buenos Aires, Paidós, 1984, p. 36, una frase pone en
serie «la irrupción de Un-padre» y «el efecto de empuje-a-la-mujer». Pero en la página 552 de «De una cuestión preliminar...» la frase «Este otro abismo, ¿se formó por el simple efecto en lo imaginario del llamado vano hecho en lo simbólico a la metáfora paterna?» muestra que, desde 1958, Lacan había considerado entradas en la psicosis del tipo «Un-padre => o».
46 J. Lacan, «Le Séminaire, livre XXIII, Le sinthome», en Ornicar? Nº 6, p. 9 (sesión del 18/ 11/1975), y Ornicar? Nº 8, p. 15 (sesión del 17/02/1976).
47 AA.VV., «La conversación de Arcachon», en Los inclasificables de la clínica psicoanalítica, Buenos Aires,
ICBA-Paidós, 1999, pp. 333-344.
48 Quizás en algunos casos se podría reintroducir el término «momento fecundo». Lacan, «Acerca de la
tía pasó a la de su esposa: la paternidad [paternité] se agregó entonces a la lista de «palabras en té». Decidió ser el único educador de su hija. Cuando nació su hijo, se sintió dividido en cuanto a su misión: ¿cómo ocuparse exclusiva y totalmente de dos niños a la vez? Le aparecieron dolores en el cuerpo, y durante quince años buscó la enfermedad mortal que lo consumía (0). Su nominación para un puesto importante, que confirmaba la envergadura universal de su misión educativa, hizo desaparecer todos sus males.
Pero, un año después, su hija aprobaba brillantemente un concurso, lo que ponía fin a una parte esencial de su misión de padre. Un sentimiento de indignidad acompañó entonces la sensación brutal de tener el sexo cortado. Se estaba restableciendo cuando, por su éxito, esta vez su hijo no cumplió con su compromiso. Cayó entonces en un estado melancoliforme antes de encontrar su
posición paranoica, apoyada en su misión educativa social. Las peripecias de
su vida hacen fluctuar la misión de educador con la que se sintió investido y que constituye su sinthome. Si esta lo abandona, el sujeto es presa de fenómenos hipocondríacos y trastornos del humor, sin que se haya descubierto, hasta el momento, perturbación del lenguaje.
Ejemplo 7: La máquina tragamonedas
Un joven de veintidós años consultó a un analista hace nueve años para librarse de una obsesión por el juego, que lo arruinaba. Había sido iniciado en el bingo (máquina tragamonedas) por un hermano mayor luego de un episodio vergonzoso de su adolescencia. Agredido por un amigo del secundario en presencia de un celador, había leído en la mirada de este que él era un «alfeñique». A los veintidós años, a pedido de su padre, muerto poco después por un alcoholismo patológico, reemplazó a su hermano como cabeza del comercio del padre. Su madre pertenecía a una familia rica y su padre, de origen modesto, se había dedicado a hacer fructífero el dinero de su esposa trabajando como un esclavo. El paciente jugaba y perdía al bingo dinero en efectivo de origen dudoso que le daba su madre; él le devolvía una parte de lo que ganaba en el negocio, para salvar un oscuro déficit. «Ser la máquina tragamonedas de su madre» podría ser la escritura de un sinthome que hace de su madre su partenaire y le permite suceder a su padre. Efectivamente, la máquina tragamonedas es un aparato que toma el dinero y que, en las raras ocasiones en que se gana, devuelve un poco. Además, el sujeto hacía desaparecer en la máquina el dinero «sucio» de su madre. Luego, transformado él mismo en máquina tragamonedas viviente, producía dinero «limpio» que volvía a convertirse en «sucio» y materno. De este modo, se establecía una circulación entre el dinero «limpio» del sujeto y el dinero «sucio» de la madre, que siguió funcionando aun después que él dejara el bingo.
Como estos intercambios rozaban la ilegalidad, un contador le sugirió separar las cuentas y circuitos en juego. Entonces se trató de poner el negocio a
su nombre, donde él se hacía llamar hasta ese momento «el hijo de Nicole» (su madre). Aparecieron una serie de trastornos corporales imputables a (0): adentro del cuerpo se movían placas de calor, las venas se encogían. Convencido de tener una enfermedad incurable y abatido por una debilidad sexual que veía reflejada en los ojos de su mujer, empezó a tratar su enfermedad con máquinas de body building, y un entrenamiento intensivo en el
power- training. Empezaron a perseguirle insistentes ideas de celos. Por el
momento, el analista no constató trastornos del lenguaje.
Otros casos evidenciaron momentos de descomposición simbólica o imaginaria cuando el sinthome previamente construido por el sujeto amenazaba con no poder escribirse más. Muchas veces ese sinthome puede aprehenderse por un conjunto de relaciones constantes en la vida del sujeto, como una misión (ejemplo 6), una relación dual (ejemplo 7), o una relación que implica tres o más términos.
II. INVESTIGACIÓN SOBRE UN CONCEPTO Pág. 76
¿Qué es un desencadenamiento para la psiquiatría clásica? ¿Se conocen desencadenamientos fuera de la paranoia?