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WHAT TO DO IF YOU HAVE A COMPLAINT ABOUT YOUR BANK

Carol Christmas, una aspirante a actriz que aún no había conseguido nada mejor que producciones Off-Off-Broadway, siempre fue un poco sensible acerca de su segunda fuente de ingresos, por lo que escuchó a Joe Malik diciendo “sin mujer, sin putas17, sin bigote”

Curiosamente, Blake Williams, quien había ido captando partes de varias conversaciones durante su propio parloteo interestelar, también pensó que Malik estaba diciendo “sin esposa, sin putas, sin bigote”. Tanto Williams como Carol Christmas escucharon la explicación de Malik a través del carrusel semántico que los giraba a algo como esto:

MALIK: Relaciones sexuales prematrimoniales, digo. Estaba realmente aterrorizado sobre la carrera de la generación joven hacia el infierno llevando una canasta que rebalsaba de DIUs y preservativos por los lados. Comencé a ver amenazas comunistas en todas partes. Toda la gente que conocía, todos mis amigos, la ciudad entera de Nueva York, todos parecían locos extranjeros subversivos. Por Dios, yo era un americano de Clase Media. “HUEVOS” BENEDICT: “Mierda de Joe” “¡Mierda de toro!” “¿De quién es la mierda?” “HIGOS” NEWTON: Señales extraterrestres ¿Dijo señales extraterrestres?

WILLIAMS: …por eso somos todos distintos. Si el ADN Madre hubiese querido que fuésemos unidades replicables, nos habría hecho insectos en lugar de primates.

DASHWOOD: Bueno, en realidad la ciencia ha estudiado los orgasmos durante bastante tiempo hasta hoy, pero lo novedoso de nuestro trabajo son ciertos aspectos psicológicos... CAROL CHRISTMAS. Marvin, ¿alguien ha visto a Marvin…?

BENEDICT: Bien, si yo fuese Vlad ya sé a quién empalaría…

CAROL CHRISTMAS: ¿Estás seguro de que no está en la cocina? ¡Marvin! ¿Estás en la cocina?

MALIK: Fue entonces cuando dejé el experimento. Ahí estaba yo, totalmente de acuerdo con la América de Clase Media, totalmente dentro del Reader’s Digest, y entonces llegué a ese título: “Sin Mujer, Sin Putas, Sin Bigote”.

17 En inglés, ‘horse’ (caballo) y ‘whores’ (putas) tienen una pronunciación muy similar, de ahí la confusión de Carol Christmas y Blake Williams (Nota del Traductor).

DASHWOOD: Deshacerse en átomos es del macho y la ondulación es femenina, pero el estallido de globos es común en ambos.

MALIK: cerré la revista y la tiré al fuego. El título era demasiado bueno para arruinarlo con una explicación.

NATALIE DREST: Ooh entiendo muy bien eso de la ondulación, especialmente cuando algún eh tío me da, ya sabe... sexo oral....

DASHWOOD: Sí sesenta y ocho por ciento de los sujetos femeninos reportan una experiencia ondulatoria durante el cunnilingus....

Pero en aquél momento Williams se dio cuenta que nunca podría recuperar la audiencia que previamente escuchaba sus teorías del espacio ultraterrestre, y también quería algo de aire. Se arrimó de costado al balcón y se puso a respirar profundamente, alzando los ojos para estudiar el cielo sur y luego detectando el brillante resplandor rojo de Sirio.

“¿Está Marvin aquí en el balcón?” preguntó una contralto. Era Carol Christmas. “Temo que no”, dijo Williams. “Creo que ya se fue de la fiesta”.

“Oh, ¿Y se llevó toda la coca?” “Supongo que sí”.

Solo de nuevo, Blake Williams miró brevemente a la Osa Mayor y se preguntó de qué diablos había estado hablando Malik: ¿Sin mujer? ¿Sin putas? ¿Sin bigote?

“¿QUE MIERDA???” gritaba Benny Benedict adentro.

El título real del artículo del Reader’s Digest había sido “Sin mujer, sin caballo, sin bigote”, no “Sin mujer, sin putas, sin bigote”. Como había tratado de explicar en medio de la algarabía de la soirée de Wildeblood, Joe Malik había realizado una investigación de la neuroprogramación, tratando de convertirse en uno con el Reader’s Digest, cuando encontró aquel título maravilloso, que lo llevó a cancelar inmediatamente el experimento. Intuitivamente sabía que el misterio de un título como ese era mucho mejor de lo que podría ser la explicación.

Joe, cuyos experimentos con hachís siempre habían sido guiados por las teorías de metaprogramación del sexto circuito de Hagbard Celine, se había lavado el cerebro a sí mismo en numerosas ocasiones para convertirse en uno con lo leído, no sólo con el Reader’s Digest, sino también con publicaciones e incluso cassettes distribuidos por organizaciones tales como la John Birch Society, la Teosofía, los trotskistas, varios conspiranoicos de los asesinatos políticos, grupos de OVNIs, budistas, el Primer Banco de la Religiosofía, Scientific American, los rosacruces, la Cruzada Anticomunista Cristiana, la Sociedad de la Tierra Plana, los luteranos del Sínodo de Missouri, la orden hermética del

Amanecer Dorado y cualquiera y todos los que vivieran en un túnel de la realidad diferente al de su entorno. Así, donde mayoría de la gente miraba el mundo a través de la cuadrícula de un solo mapa de la realidad, Joe Malik percibía el cosmos a través de docenas de dichas cuadrículas, cambiando el enfoque a voluntad. Esto no era exactamente la experiencia de no-ego del Zen, admitiría él alegremente, sino más bien una experiencia de multiego y, por lo tanto, una alternativa para escapar de la estupidez de un solo yo.

Joe había aprendido cómo mover las paredes de su túnel neurológico de realidad e incluso a deambular de un túnel a otro sin ser infectado con Chaneyitis, esquizofrenia, misticismo u otras formas patológicas de esta conciencia relativista del sexto circuito.

Fue uno de los pioneros de la revolución de HEAD. Lo llamó una simulación de satori.

Una vez, estando muy fumado, incluso había llegado a llamar a la experiencia “apertura del yo”.

DEFECCIÓN

¿Cuántos maestros Zen se necesitan para cambiar una bombilla? Dos: Uno para cambiarla y otro para no cambiarla.

-Bromas Privadas de Mr. G.

23 DE NOVIEMBRE DE 1983:

“Deserción”, dijo Roy Ubu. “Debe ser eso”.

Ubu era un hombre oscuro: su cabello era marrón, su piel era bronceada y tenía predilección por los trajes de color marrón con corbata de color canela y calcetines haciendo juego. Parecía de cuarenta, pero realmente tenía sesenta y ocho años. Como Joe Malik, Ubu había usado FOREVER desde el día en que entró en el mercado.

“No están en Rusia o China,” dijo Sylvia Goldfarb, asesora científica del presidente. “Puede darlo por sentado. Sabemos todo sobre ellos hoy en día”.

“No se han ido al Infierno”, aventuró Ubu.

“No lo han hecho” Ubu repitió, como si ella hubiera confirmado su juicio. “Podemos descartar eso”.

Sylvia Goldfarb esperó. Había algo inquietante en su espera. Ubu aclaró la garganta. “Voy a poner a cinco hombres en ello de inmediato” dijo.

La silla chilló scriiii cuando la Sra. Goldfarb se inclinó hacia adelante con impaciencia. “Cinco no son nada”, dijo ella. “Esta es una investigación de prioridad. No puede ser que más de un centenar de científicos simplemente desaparezcan de la faz de la tierra. Menos aún tratándose de gente tan importante como estos hombres y mujeres”.

“Lo que no puedo figurarme” dijo Ubu, “es: ¿por qué ahora? Nunca ha habido una administración tan favorable a la ciencia, nunca tantas subvenciones cuantiosas, no sólo para el trabajo en las ciudades espaciales y la prolongación de la vida, sino para la informática, trasplantes, clonación y todo el abanico. ¿Por qué un grupo de científicos escoge este momento para saltar barco?”.

La Dra. Goldfarb sonrió. “Bien”, dijo, “le contaré mi conjetura. Encontraron un nuevo terreno de investigación, algo que realmente los excitó pero que, lamentablemente, es demasiado loco para el Gobierno, incluso en 1983. Eso es lo que sospecho, y eso es lo que espero que descubra. Pero hasta que no sepamos con certeza, tenemos que asumir que algo peligroso puede estar en marcha. Simplemente encuentre a uno de ellos, Sr. Ubu, y demuestre que él o ella está haciendo algo inofensivo, y Ud. comenzará a quitar una gran carga de mi cabeza”.

“Sí, señora,” dijo Ubu, luciendo avispado. Estaba pensando: esto va a ser tremebundo.

Uno de los primeros actos de la Presidente Hubbard al asumir el cargo había sido abolir el FBI – dejando así a Roy Ubu sin trabajo.

“El pueblo americano sobrevivió ciento cincuenta años sin policía secreta que abriera su correo y ponchara sus teléfonos”, dijo Hubbard. “Pueden sobrevivir sin ella de nuevo”. La mayoría de los colegas de Ubu huyeron de Washington, buscando empleo en los departamentos de policía y agencias de detectives privados. Roy se había quedado, astutamente convencido de que comprendía mejor al gobierno que Hubbard. Al mes fue contratado por el recién creado Buró Nacional de Información (NIB, National Bureau of Information).

El propósito ostensible del NBI era recopilar datos para la Bestia-GWB-666, la computadora que se había convertido prácticamente en una cuarta rama del Gobierno, ya que se recurría a su memoria antes de cualquier decisión importante.

En realidad, como las burocracias aprendieron a sobrevivir durante eones, al igual que otros acervos génicos, el NBI reemplazó muchas de las funciones del FBI. Esto fue tan intrincadamente disimulado en las cifras del presupuesto que ni Hubbard ni ninguno de sus asesores cercanos lo notaron. (Las burocracias no mueren cuando se terminan; cambian nombres: Primer Hallazgo Fundamental de Gilhooley.)

Aún así, había una diferencia importante. Dado que Hubbard había abolido las prisiones, los únicos ciudadanos que tenían algo que temer del gobierno eran aquellos biots cada vez más escasos, con improntas bizarras, que habían cometido violencia contra otros, y sólo eran enviados al Infierno.

C.O.M.

Los monos Rhesus, de igual manera que otros primates superiores, son afectados intensamente por su entorno social - un mono aislado tirará repetidamente de una palanca que no ofrezca ninguna otra recompensa que la vista de otro mono.

-Edward Wilson, Sociobiología 23 DE DICIEMBRE DE 1983:

Ese día el Dr. Dashwood había estado bastante ensimismado y preocupado durante el almuerzo en la sede de Investigación Orgasmo en San Francisco.

“Así que tomamos un tipo como ese – un cabeza hueca sin más conocimientos de psicología, antropología, sociología, medicina, historia, ética o lógica que el que tiene de física nuclear - y le damos una pistola, un garrote y una lata de gas pimienta y lo soltamos, mi Dios, para ‘controlarnos’. Locura. Locura total”.

Ese era el Dr. Mounty Babbit, el miembro más excéntrico del personal de Investigación Orgasmo y, como muchos científicos en esos días, un tanto radical. El Dr. Dashwood se había encorvado sobre su bistec para evitar ser arrastrado a la discusión.

“¿Quiere desarmar a la policía, como en Inglaterra?” preguntó el viejo Dr. Heyman. Heyman todavía amortizaba el hecho de que una vez había trabajado con Kinsey, de lo contrario no tenía otra cosa que ofrecer a un empleador. “Nunca funcionaría aquí. Los americanos no tienen el respeto por la ley y el orden que tienen los británicos”.

“Bueno, entonces,” Babbit dijo con calma, “armar a la gente. Asegúrese de que todo el mundo tenga una pistola y que sepa cómo usarla. Emparejar los tantos de una manera u otra”.

“¡Tonterías!” exclamó Heyman. “Eso conduciría a la anarquía pura”. El Dr. Dashwood se concentró dolorosamente en su puré acuoso.

“¿Cómo va Tres-A?” preguntó una contralto suave. Era la Dra. Harriet Hopgood, consciente de que el jefe se aburría con la discusión política. Tres-A era parte del código – los voluntarios de la investigación nunca eran mencionados por su nombre en ninguna conversación - y designaba a la joven dama en el laboratorio Tres, la Sra. Rhoda Chief. “Muy impresionante”, dijo el Dr. Dashwood. “Había alcanzado veintitrés cuando salí para almorzar, y todavía estaba fuerte. Dejé a Jones a cargo”.

“Veintitrés,” dijo el Dr, Babbit. “Increíble”.

“Una mujer de lo más impresionante”, agregó la Dra. Hopgood, con un tono de envidia hormigueando en la voz. El Dr. Dashwood echó una mirada iracunda a su cara regordeta y rápidamente volvió a perder la mirada; ella era transparentemente nostálgica.

En ese momento la secretaria del Dr. Dashwood entró al comedor “Llegó un telegrama para usted”, dijo. “Pensé que podría ser importante”.

Cuando el Dr. Dashwood abrió el sobre, se confrontó con un mensaje bastante curioso: King Kong murió por sus pecados.

Ezra Pound.

¿Ezra Pound?, pensó el Dr. Dashwood, ¿dónde he oído ese nombre antes? Luego lo recordó: ese tipo que llamó en un momento embarazoso esta mañana, del Comité de Fernando Poop (¿o era el Comité de Hernando Foof?). Miró nuevamente el estúpido mensaje. Dios mío, pensó, algún maldito loco está intentando tomarme el pelo.

Ezra Pound había llamado cuando Rhoda estaba llegando a su tercer orgasmo atronador, y el Dr. Dashwood estaba al borde de olvidar toda ética profesional y abalanzarse sobre ella. Había sido una llamada telefónica extraña - sobre la difícil situación de Giovani Oops o algún lugar por el estilo.

Afortunadamente, los orgasmos de Rhoda desde entonces habían sido – comparativamente - tibios. El Dr. Dashwood había retomado su imagen profesional, aunque estaba un poco ido.

“Oí el rumor de que tienen ciento noventa y ocho gorilas trabajando como policías en Chicago”, continuó Mounty Babbit.

Dashwood comenzaba a sentirse molesto. “Freud”, dijo fríamente, “tenía una interesante teoría sobre lo que motiva el miedo a la policía”.

Eso puso un freno a la conversación, y el Dr. Dashwood pronto lo lamentó. Sin la distracción de Babbit hostigando al viejo Heyman, nada impedía a la mente de Dashwood volver, una y otra vez, a la encantadora Rhoda, desnuda, metiendo dentro de ella al King Kong de treinta y cinco centímetros en un éxtasis aparentemente interminablemente. Como una flecha, como Ulises mismo, su mente era arrastrada hacia ese coñito dulce de vello dorado y jugosamente húmedo y caliente luego de veintitrés orgasmos…

La ciencia, se recordó a sí mismo, es eterna autodisciplina.

Pero recordó el viejo chiste en latín: Penis erectus non compos mentis; una verga tiesa no tiene conciencia.

Oh Galileo y Darwin, ¿Han tenido ustedes días como este?

WASHY

30 DE NOVIEMBRE DE 1983

El NBI había montado un expediente completo sobre George Washington Carver Bridge, el primer científico que desapareció después de dejar el empleo del gobierno.

Ubu tenía todos los datos registrados sobre el Dr. Bridge. Sabía que Bridge había nacido el 16 de junio de 1953, en Bad Ass, Texas y que pesó 4 kilos y 100 gramos al momento. Sabía que el número de Seguro Social de Bridge era 121-23-1723, su número GWB era 345-36- 5693, y su inclinación sexual era hacia mujeres negras de piel clara u orientales con títulos universitarios que vistiesen sujetadores de encaje negro mientras él las penetraba. Sabía que Bridge tenía un título de grado en Artes Negras, y un grado de magisterio en sociobiología ambos en la Universidad de Miskatonic, más un doctorado de la Universidad de Ingolstadt en primatología. Sabía que Bridge había sido bautizado tres veces - una vez a la edad de dos semanas, por los Afrometodistas a través de la inmersión total, otra vez a la edad de catorce años por los católicos romanos mojándole la frente y una tercera vez a la edad de 17 años por el Ku Klux Klan con una cubeta de orina de vaca. Sabía que el Dr. Bridge había dejado Bad Ass un mes más tarde y nunca había regresado. Sabía que el Dr. Bridge había estudiado o trabajado en Arkham, Massachusetts, Nueva York, Los Ángeles, Ingolstadt, Baviera, la sección transilvana de Hungría, Washington D.C. y Berkeley.

Sabía que el Dr. Bridge era llamado “Washy” por sus compañeros en Miskatonic.

Sabía varios miles de cosas similares, pero ninguna útil a la hora de explicar por qué el Dr. Bridge había desaparecido de la faz de la tierra encabezando un desfile de desaparecidos similares que ahora llegaban a 167. “Sabía que este caso iba a ser tremebundo”, dijo Ubu, contemplando sus datos.

El único hecho no registrado sobre el Dr. Bridge, y la clave de todo su comportamiento posterior, era que el 23 de noviembre de 1971 había consultado el infame Necronomicón de Abdul Alhazred, en la traducción alemana de Von Junzt (Das Verichteraraberbuch, Ingolstadt, 1848).

Bridge, no Dr. Bridge por entonces, sólo Washy, había descubierto el extraño volumen gracias a la bibliotecaria de Miskatonic, Doris Horus, quien sabía que él tomaba en serio sus estudios sobre Artes Negras. Había una frase en Das Verichteraraberbuch que dio vuelta todo en la cabeza del Dr. Bridge. La frase era:

Gestorben ist nicht, was für ewig ruht, und mit unbekannten Aonen mag sogar der Tod noch sterben.

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