ciera del Estado, no implique el desarrollo de una gran burocracia volcada a la gestión administrativa de éste. Simultáneamente, siendo la evaluación de los resultados una pieza clave de los contratos-programa, cabe otorgar prioridad al fortalecimiento de los mecanismos de seguimiento académico de los proyectos.
Los programas especiales 2003-2004
En el presupuesto del año 2003 se incluyeron una serie de programas es- peciales en líneas estratégicas de financiamiento universitario, muchos de los cuales, con nuevas modalidades y mayores montos, continuaron en 2004. Dado que la mayoría de estos fondos apuntan a la mejora de la calidad de las uni- versidades, son claros candidatos a ser incorporados gradualmente dentro de las líneas prioritarias de los contratos-programa. Por ello, interesa reflexionar sobre algunos aspectos de su diseño que podrían mejorarse dentro de la nueva propuesta de contractualización. Estos programas son:37
• Mejoramiento de las carreras de ingeniería.
• Articulación universitaria (vertical: escuela media-educación superior, y horizontal: entre instituciones de educación superior).
• Apoyo a las actividades de vinculación tecnológica y extensión universitaria. Los objetivos, las características de los programas y los resultados de las su- cesivas convocatorias de proyectos están detallados en la página de Internet de la SPU (www.me.gov.ar). Por lo tanto, no reproduciremos esta información ni realizaremos un análisis particular de cada uno de los programas, sino que exa- minaremos algunos aspectos generales que son de utilidad como punto de parti- da para el diseño del nuevo instrumento de contratos-programa. Incorporaremos también en este análisis los “convenios-programa 2003”, correspondientes a los
37. Se incluyen sólo aquellos más relevantes destinados a las instituciones universitarias y no a los estudiantes, como el Programa de Becas Universitarias, o a los docentes, como el Programa de In- centivo a los Docentes Investigadores. Tampoco hemos incluido el análisis del programa focalizado en las universidades nacionales nuevas (PROUN).
contratos firmados con cada universidad en la asignación de los fondos incre- mentales resultantes de la aplicación de la fórmula de la SPU y la del CIN.38
Con relación a los programas especiales del año 2003, los montos totales que se devengaron a diciembre de ese año para cada programa fueron los siguientes:
• Modelo SPU-CIN/convenio-programa: 25 millones de pesos. • Mejoramiento de las carreras de Ingeniería: 3 millones de pesos. • Articulación universitaria: 988.000 pesos.
• Vinculación universitaria: 465.400 pesos. • Extensión universitaria: 479.400 pesos. • Proyectos especiales: 5 millones pesos.
En el año 2004, los créditos de los programas eran: • Apoyo 5º año: 1 millón
• Articulación Superior Convocatoria III (ciclos de familias de carreras): 1 millón.
• Articulación universidad-escuela media: 1.500.000 • Extensión universitaria: 1 millón.
• Vinculación universitaria: 1 millón. • Desarrollo local: 2 millones.
Organizaremos las reflexiones sobre este paquete de financiamiento alre- dedor de tres grandes temas: a) la capacidad de alcanzar consensos en torno a
38. En el año 2002, el CIN aprueba el “Modelo de Pautas Objetivas de Distribución Presupuesta- ria del Consejo Interuniversitario Nacional”, que incluye el modelo normativo de la SPU (véase www.cin.edu.ar). En 2003, las universidades recibieron 25 millones adicionales en función de los resultados de estos dos modelos, ahora integrados en uno solo. El componente de la SPU tiene por objetivo sustituir la distribución histórica de los recursos por una metodología basada en pautas. Para ello se realiza un cálculo del presupuesto normativo de cada universidad en aquella parte destinada a la enseñanza de grado y al gasto del personal docente y no docente. De comparar el presupuesto normativo con el observado, surge el subconjunto de universidades que recibirán montos por encima de la asignación original presupuestaria pues, de acuerdo con la aplicación del modelo, estaban sub- financiadas. En el nuevo modelo, que integra el componente de la SPU y el del CIN, un 45% de los recursos incrementales se distribuyen según el modelo SPU, mientras que la distribución del resto se realiza en función de indicadores incorporados en el modelo CIN. El componente CIN distribuye el 55% restante de los fondos incrementales entre todas las universidades pero no lo hace según el peso relativo que cada una tiene de acuerdo con el tamaño de su matrícula, sino después de ajustar ésta según una serie de coeficientes que tratan de medir complejidad académica, economías de escala y cantidad de materias aprobada. También incorpora indicadores para asignar fondos según el peso de los gastos en personal en el total del presupuesto universitario y la actividad de ciencia y técnica
ciertos objetivos estratégicos para el sector (alinear objetivos entre el gobierno y las universidades); b) la existencia de “múltiples ventanillas”, y c) el segui- miento de los programas.
Consensos en torno a objetivos estratégicos
La experiencia transitada hasta el momento revela lo complejo que resulta ali- near los objetivos estratégicos que busca promover el gobierno con aquellos que en la práctica persiguen las universidades. Ello es posible ilustrarlo con dos ca- sos: 1) el contraste entre los objetivos definidos como prioritarios por el gobierno en los convenios-programa y aquellos que resultaron finalmente de los proyectos presentados por las universidades y 2) los resultados de las tres convocatorias del programa de conformación de ciclos comunes de familias de carreras.
En relación con los convenios-programa, entre los objetivos prioritarios en la asignación de estos fondos se mencionaban: