En la presente investigación se subraya la caracterización del CIMA como organización social campesina en contraste con la definición presentada por autores como Jaramillo (2003), Herrera (2003) y Tocancipá (2004), que lo han analizado desde la perspectiva de movimientos sociales. Se analiza el CIMA desde la perspectiva de organización social campesina porque es el trabajo de campo, la revisión documental, la revisión conceptual y el análisis de cada una de las etapas de su historia, lo que ha permitido plantear la
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importancia de analizar la construcción de su estructura de funciones y disposiciones internas, objetivos, principios, mandatos, estrategias y procesos, entonces en términos analíticos esta perspectiva permite realizar dicho análisis.
De este modo, en el caso particular del CIMA, se debe expresar que no se pretende desconocer ni invisibilizar las características que como movimiento social se le pueden asignar como el liderazgo en los procesos de convocatoria, organización y realización de acciones colectivas en la región logrando articular los campesinos del macizo con diversos sectores y organizaciones sociales, como indígenas, afros, procesos urbanos, sectores sindicales, y de negociar con el gobierno nacional. Asimismo, en la construcción de reivindicaciones y exigencias regionales, plasmadas en su Plan de vida digna para el conjunto de la sociedad del macizo y suroccidente colombiano. Pero además de eso el CIMA contiene un entretejido organizativo interno, un trabajo de construcción y consolidación de procesos locales culturales, educativos, juveniles, de mujeres, agroambientales, de derechos humanos, que requieren un análisis, esa construcción y el trabajo cotidiano y permanente de tejido social que va más allá de las movilizaciones. Como señala Scott (2005), las organizaciones sociales son las formas en que los grupos sociales pueden conseguir sus objetivos y mantener una estructura colectiva en el tiempo.
“Las organizaciones son la forma social dominante por medio de la cual se realiza el trabajo, el juego, la política y la reforma. Si usted no se organiza –definiendo metas específicas y desarrollando una estructura colectiva–, no será tomado en serio en el mundo moderno. Esto sucede incluso en movimientos sociales que solían ser definidos, en oposición a las organizaciones, como “fenómenos espontáneos, desorganizados y desestructurados” (Morris, 2000, 445). A menos de que los movimientos se vuelvan organizados y desarrollen medios especializados de liderazgo y rutinas para sostenerse, no pueden persistir. Los movimientos sociales exitosos engendran organizaciones de movimientos sociales (Zald y McCarthy, 1987)” (Scott, 2005:441)
En ese sentido el presente ejercicio de investigación que se propone describir y analizar las formas de organización social campesina desarrolladas por el CIMA, por ello se prioriza hacerlo desde la perspectiva de organización social porque esta permite la identificación de los contenidos internos, considerando las estructuras organizativas, procesos, estrategias,
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planeación y demás elementos, que como organización social presenta y que le han permitido mantenerse vigente hasta la actualidad.
De ese modo se pueden identificar los elementos que señala Krieger (2001), como el objetivo común que es construir vida digna y defender los territorios y las poblaciones en el macizo colombiano en particular el sector campesino, este es el punto de partida de la organización y lo que le da sentido a sus acciones. Igualmente cuenta con una estructura organizacional definida según sus requerimientos internos, dividida en procesos que le permiten la interrelación coordinada de individuos a través de su trabajo territorial, la división de roles y funciones diferenciados y el trabajo de grupo. Todo esto integrado y en constante comunicación, a través de sus espacios de coordinación y decisión a nivel local y regional, debido a que hace presencia en 23 municipios de los departamentos del Cauca y de Nariño lo que le ha permitido caracterizar y construir un amplio tejido social y político de nivel regional.
Es importante tener en cuenta que, el análisis del CIMA no se puede realizar de forma lineal, debido a que a lo largo de su historia se han presentado cambios en el contexto y en la organización que ha transformado varios aspectos de ella, presentando continuidades y discontinuidades en sus procesos. De igual manera, comprender que en la zona en la que el CIMA hace presencia se encuentra más organizaciones y procesos indígenas, afrodescendiente y campesinos mestizos, que en momentos realizan alianzas y trabajan en conjunto y que en otros momentos se están disputando los mismos territorios y recursos. Por su parte, el CIMA se ha autodefinido tanto como movimiento social en los momentos que han logrado integrar las demandas de las comunidades y movilizarlas en diferentes repertorios de acción colectiva, como organización social reconociendo su trabajo interno, en palabras de ellos:
“El CIMA es una organización y/o Movimiento social regional campesino, popular, pluralista y democrático… En algunos momentos hemos funcionado como movimiento, en la medida que hay una coordinación de líderes que motiva y convoca a la comunidad para la movilización y propuestas, pero que no genera estructura estable en la organización. Los paros, marchas, ferias, etc. Son actividades propias del movimiento y se mueve por coyunturas… La propuesta de los Comités aprobada en Almaguer 1991, es una respuesta de estructura organizativa para un carácter de movimiento. También la propuesta e implementación de escuelas
85 agroambientales, escuelas artísticas, comités de DDHH, de macizo joven o Mujeres Maciceñas, como estructura de base y las organizaciones municipales, dan paso hacia una propuesta de
organización o estructura organizativa, en cuanto a normas, estatutos y criterios de pertenencia a la colectividad. Se comienza a configurar una identidad política y social alternativa” 50
A continuación se presenta los elementos internos que le han permitido desarrollar su proceso organizativo.