Los saqueos de 1989 pueden verse como un precedente de lo que sucede actualmente en algunas de las vinculaciones entre protesta social y redes sociales.
En 1989 el vector-pasional fue la “pobreza” (o el “nexo”, parafraseando a Thompson), y a partir de dicho contexto se visibilizaron nuevos actores sociales y nuevas formas de protesta caracterizados por el contacto via tecnologías del directo: radios AM, televisión en directo, comunicaciones telefónicas, rumores, calles, cuerpos.
El aspecto ligado al control de la amenaza del contacto físico que permiten los medios revierte, en estos casos de protesta social y acción directa, su lógica, al imponerse la sus- pensión de dicha interdicción y habilitar la diseminación concreta de la proximidad en los vínculos. Dicha reversión se encuentra ligada, a su vez, a la preeminencia de interpelaciones afectivas e identificatorias que posibilitan las discursividades del “registro” en directo de los acontecimientos.
La acumulación de experiencias con los medios-del-contacto opera, entonces, como una especie de base de recursos disponibles de patrones de comportamiento colectivo para el ejercicio de la protesta social y la acción directa. En estos casos de conformación de masas no totalmente compactas, pero sí organizadas -“niños y mujeres primero”, entre otros recur- sos-, los medios operan en caliente, “desde adentro”, produciéndose también, en muchos casos, lazos identificatorios con periodistas, movileros, camarógrafos, fotógrafos, etc., cuya labor promueve articulaciones sofisticadas entre “registro” y “representación”, con preemi- nencia del primero.
La temporalidad del acontecimiento guiada por un sentido de la urgencia, y sus niveles de imprevisibilidad, se acoplan de manera estructural al tempo de los dispositivos del directo, ocasionando momentos de ruptura en el tratamiento ritualizado de la actualidad que es el habitual de los medios. Si bien dichas discursividades y acontecimientos se caracterizan por su carácter efímero, lo cierto es que el campo de efectos que habilitan, radicalmente contin- gente y paradojal, produce derivaciones intensas que suelen modificar los contextos en que se desarrollan, ya que se legitiman a partir de la insatisfacción de un conjunto de demandas
página 144
que visibiliza la ruptura de ciertos umbrales culturales ligados menos a cuestiones políticas o meramente económicas, que morales. Es por ello que ciertas claves del pasado pueden colaborar en la interpretación de este tipo de hechos, como la de “economía moral” puesta en acto en los motines de subsistencia del siglo XVIII, aunque esta vez en un contexto de crisis plenamente capitalista. Lo que de aquel contexto parece recuperarse es la actuación de un vector legitimante que enmarca una economía moral más allá de cuyos extremos se desata la acción directa.
Durante la década del 80 del siglo XX surgió un estilo de protesta y acción directa -los sa- queos- que, desde lo global hasta lo local, pareció evocar esas rebeliones del estómago proto-capitalistas. Además de las asociaciones directas con las gestas previas y las conme- moraciones -Rosariazo, Cordobazo, día del Ejército-, lo cierto es que la cercanía del Caracazo -entre otros episodios internacionales- marcó una tendencia singularmente conectada por un conjunto de motivos ligados a la indignación: procesos de ajuste, inflación, desocupa- ción, especulación financiera, crisis política, desigualdad social. Es por ello que estos “pan- fletistas” parecen más cercanos a los del siglo XVIII -“… en primer lugar, moralistas y en segundo economistas” (Thompson, 1979: 79)- que a los militantes organizados de muchas de las revoluciones del siglo XX. El “impacto psíquico” -nuevamente Thompson- que ante el “choque” con la evidencia de la transgresión de ciertos límites se convierte en “furia” lleva, sin dudas, la marca de la paradoja, y la creciente conversión de la excepción en regla produ- ce una trama ambivalente de cuyo carácter de oxímoron se hace cargo una de las consignas más representativas de los saqueos de 1989 en Rosario: “Queremos gestar un estallido social totalmente pacífico”. Parece que desde entonces, y cada vez más, entre el estallido y la paz, vivimos en la excepción.
Referencias
Águila G. y Viano C. (1999) “Sobre una de las formas de la protesta social en la Argentina de fines de los años 80. Una explicación histórica de los saqueos de Rosario” en VvAa, A 10 años de los saqueos en Rosario. Crisis social, medios y violencia, CECYT, CEHO y CEA-CU, UNR: Rosario. pp. 23 y stes.
Aguirre O. (1999) “El hambre y las ganas de comer” en VvAa, A 10 años de los saqueos en Rosario. Crisis social, medios y violencia, CECYT, CEHO y CEA-CU, UNR: Rosario. pp. 7 y stes.
Arias N. y Rodríguez G. (1999) “El Rosariazo del hambre” en VvAa, A 10 años de los saqueos en Rosario. Crisis social, medios y violencia, CECYT, CEHO y CEA-CU, UNR: Rosario. pp. 53 y stes.
página 145
Baggiolini L. (1999) “Televisión, realidad y crisis. De cómo la TV trató los saqueos de mayo de 1989” en VvAa, A 10 años de los saqueos en Rosario. Crisis social, medios y violencia, CECYT, CEHO y CEA-CU, UNR: Rosario. pp. 105 y stes.
Canetti E. (1994 [1960]) Masa y Poder, Barcelona: Muchnik Editores.
Carlón M. (2013) “Televisión y Masas. De las representaciones históricas a la nueva etapa de mediatización”, en Mestman M. y Varela M. Coordinadores, Masas, Pueblo, Multitudes en cine y televisión, Bs As: EUDEBA. pp. 75 y stes.
Madoery O. y Seminara E. (1999) Rosario, los saqueos. 10 años después (1989-1999), Rosa- rio: Fundación Instituto de Desarrollo Regional.
Marrone I. (2013) “La excepción y la regla. El cine informativo entre el acto político y la pro- testa social” en Mestman M. y Varela M. Coordinadores, Masas, Pueblo, Multitudes en cine y televisión, Bs As: EUDEBA. pp. 116 y stes.
Mestman M. y Varela M. Coordinadores (2013) Masas, Pueblo, Multitudes en cine y televi- sión, Bs As: EUDEBA.
Spigel L. (2013) “Las muchedumbres solitarias de la TV norteamericana”, en Mestman M. y Varela M. Coordinadores, Masas, Pueblo, Multitudes en cine y televisión, Bs As: EUDEBA. Thompson E. P. (1984 [1979]) “La economía moral de la multitud en la Inglaterra del siglo XVIII”, en Tradición, revuelta y consciencia de clase. Estudios sobre la crisis de la sociedad pre-industrial, Barcelona: Crítica. pp. 63 y stes.
Valdettaro S. (1999) “La construcción mediática de la crisis social. La experiencia de los saqueos. El caso de Evaristo Monti. Rosario, mayo/junio de 1989” en VvAa, A 10 años de los saqueos en Rosario. Crisis social, medios y violencia, CECYT, CEHO y CEA-CU, UNR: Rosario. pp. 117 y stes.
Verón E. (2013) Capítulo 15: “Los cuerpos efímeros: de los panfletos a los papeles de noti- cias” en La Semiosis Social 2. Ideas, Momentos, Interpretantes, Bs As: Paidós.
Vv Aa (1999) A 10 años de los saqueos en Rosario. Crisis social, medios y violencia, CECYT, CEHO y CEA-CU, UNR: Rosario.