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El origen del sionismoEl origen del sionismo

El origen del sionismoEl origen del sionismo

Los historiadores coincidirían en la fecha de nacimiento de la voz "sionismo": el 1ro de abril de 1890, cuando Natán Birnbaum utiliza por primera vez el término en el órgano Selbstemanzipation de Viena, el primer periódico sionista de Occidente. En lo que no habría coincidencia es acerca de cuándo nace la idea sionista, muy anterior al nombre que la define. En principio, hay dos respuestas polares:

De un lado, el rabino Judah Leib Maimón sostuvo en su clásica obra sobre el tema2 que el sionismo nace con el mismísimo patriarca Abraham hace

unos cuatro milenios. Como hemos visto, el capítulo 12 del Génesis relata el sendero del monoteísmo con Abraham encaminándose a la Tierra de Israel. Esta postura omite que la esencia del sionismo es eminentemente al Retorno que venimos refiriéndonos, algo que no podría haber existido sin una tierra a la que regresar. Abraham fue -no retornó.

Por lo tanto, aun si quisiéramos rastrear el sionismo hasta su fuente primigenia, el momento más temprano posible sería aquél en el que nace el anhelo de regreso a la Tierra de Israel por parte de un pueblo despojado de ella. No en la era patriarcal. La añoranza judía está presente entre los hebreos desde hace varios milenios, pero no desde hace cuatro.

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Los turcos Seljuk se denominan selyúcidas o selchucos. 2

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134 Gustavo D. Perednik

Con todo, no cabe duda de que la primera fuente escrita del sionismo está en la Biblia, concretamente en el salmo 137 que expresa el sentir de los primeros exiliados a Babilonia, hace unos dos mil seiscientos años: "Junto a los ríos de Babilonia nos sentamos y lloramos recordando a Sión... ". En estos versículos fue fermentando la voluntad de la restauración nacional en la Tierra de Israel.

Los profetas portaron ese mensaje esperanzador. Durante los tres siglos en los que predicaron (750-430 aec), después de presagiar las caídas de ambos reinos y de consolar a las víctimas del colapso, finalmente animaron la empresa de la restauración. Así proclama Isaías en el 538 aec:

Consolad, consolad a mi pueblo. Hablad al corazón de Jerusalem: su lucha ha terminado, su iniquidad ha sido quitada… Como pastor apacentará su rebaño, en su brazo recogerá los corderos, y en su seno los llevará3.

Las visiones de los profetas concluyeron con Zacarías, quien les pone punto final con estas palabras:

Volveré a Sion y en medio de Jerusalem moraré... Se sentarán ancianos y ancianas en sus calles de Jerusalem… que se llenarán de muchachos y muchachas en juego4.

El otro extremo para fijar el comienzo sionista sería señalar su inicio con la creación de la Organización Sionista Mundial en 1897. Esta postura resta importancia al hecho de que cuando Teodoro Herzl convocó el congreso en Basilea5, todas las realizaciones sionistas ya habían comenzado. Quince

años habían transcurrido desde la Primera Aliá6, y muchos años más desde

algunos congresos sionistas, que también hubo antes del de Basilea7.

3 40:1-11. 4 8:3-5. 5 Del 29 al 31 de agosto de 1897.

6 La pionera de las inmigraciones judías modernas que aspiraban a la restauración nacional de los hebreos en su tierra ancestral.

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El congreso de Thorn, Alemania, tuvo en lugar en 1860 y dio a lugar la fundación de la Sociedad para

la Colonización de Palestina presidida por Jaim Lorje. En 1884, el Congreso de Kattowitz convocó a

135 135 135 135 135 CAPÍTULO 1 CAPÍTULO 4

Con respecto a cuándo señalar el comienzo, hay diversas posturas, que parten desde los siglos XVII, XVIII y XIX.

Entre los que fijan a los precursores en el siglo XVII, Martin Buber eleva al famoso Maharal de Praga al estatus de pionero. Por su parte Najum Sokolow, el primer gran historiador del sionismo, corona como precursor al rabino Manasés Ben Israel de Ámsterdam. Abraham Kariv proclama a Baruj Spinoza8, y hay quienes atribuyen a un no-judío, Holger Paulli, la paternidad

del sionismo moderno.

Por su parte, los que optan por el siglo XVIII recuerdan al pastor francés Pierre Jurieux, que propuso restablecer la república judía en Éretz Israel, y al marqués Felipe de Langallerie, que con el mismo objetivo, en 1714 inició tratativas con el embajador turco en La Haya y firmó con él un acuerdo sobre los derechos judíos.

Merece una mención especial el historiador Walter Laqueur, quien señala como iniciador del sionismo moderno a Moisés Mendelssohn9.

La mayor parte de los estudiosos proponen el siglo XIX como catapulta: la poetisa inglesa Grace Aguilar, quien escribía acerca de la necesidad del retorno por 1840; el rabino Yehuda Bibas de Corfu, que se estableció en Hebrón en 1852; y el trío más renombrado de precursores del sionismo, quienes hacia 1860 plantearon la necesidad de que los judíos tomaran la iniciativa en su retorno organizado a Sión: Iehuda Alkalai, Zvi Kalisher y Moisés Hess.

Los dos primeros, rabinos, son los que interpretaron las fuentes talmúdicas en el sentido de que el Mesías no debía ser pasivamente aguardado, sino que su llegada debía promoverse con el impulso hacia Sión. Esa interpretación es la raíz del sionismo moderno, que abreva de la savia que proporciona el milenario anhelo de los judíos de reencontrarse con su tierra.

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En su Tratado Teológico-Político (1670) Spinoza afirma que el antiguo ritual del judaísmo tenía como único objetivo preservar el Estado de los judíos, y que éste sería restablecido cuando las circunstancias lo permitieran.

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Véase el décimo capítulo de nuestro Grandes Pensadores, Universidad ORT Uruguay, Montevideo, 2005.

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