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I. 1.1.3.1 Main Challenges in Mobile mmWave Commu-

I.1.4 Notes on Reading this Thesis

II.1.1.2 Computational Intelligence

Cuando se trata de pensar, nos sentimos impulsados a tratar de ser precisos y definidos. Los conceptos son la excepción. Con ellos debemos ser generales, no específicos, vagos y «confusos». Mientras más específicos seamos, más limitaremos la utilidad del concepto.

En este punto tropezamos con una dificultad. Existen muchos niveles de conceptos, desde los específicos hasta los generales.

Trabajamos en la venta de bolígrafos bañados en oro.

Nos dedicamos al negocio de la venta de instrumentos para escribir bañados en oro.

Estamos en el negocio de la venta de instrumentos para escribir que conceden prestigio al usuario. Nuestro negocio es la venta de artículos personales de lujo. Estamos en el negocio de artículos suntuarios. Estamos en el negocio de venderle a la gente lo que desea tener. Estamos en el negocio de ganar dinero. Vemos aquí siete «niveles de concepto» referidos a la naturaleza de determinada actividad comercial. Resulta obvio que el primero es muy específico y se limita a describir la actividad. El último es demasiado general y podría aplicarse a cualquier actividad comercial. La habilidad consiste en encontrar el nivel de concepto más útil; y esto no es en absoluto fácil. Por otra parte, tampoco existe una fórmula mágica que nos permita hallar el nivel de concepto que más nos conviene. Se trata de «sentir» y esta capacidad se adquiere con el tiempo. La mejor manera de encontrar un nivel de concepto útil es pensar en un concepto y después generalizarlo y también especificarlo. Así, desplegando los conceptos, encontraremos el más conveniente.

Supongamos que está analizando el ramo de alquiler de automóviles. Quizá su concepto sea: «brindarle al público un medio de transporte temporal». Una formulación más específica del mismo concepto podría ser: «tener coches disponibles para su alquiler en el lugar y el momento en que la gente los necesite, y a un precio rentable». Una formulación más general sería: «satisfacer las necesidades de transporte del público».

Desplegando un concepto hacia arriba y hacia abajo podemos intuir si estamos en un nivel de concepto conveniente.

A veces, un concepto se asemeja mucho a una «definición» de un producto o servicio. Concepto de un cepillo dental: «un soporte, con un manojo de cerdas en la punta, donde se coloca la pasta dentífrica». En ocasiones el concepto consta de una sola palabra. Cepillo dental: «una manera conveniente de usar la pasta dentífrica». Muchas palabras simples son conceptos: «conveniente», «flexible», «comisión», «balance». A veces basta con una sola palabra; otras, se necesita una frase. El exceso de detalles es siempre innecesario.

Tipos de conceptos

Algunos conceptos generales pueden estar «incluidos» dentro del concepto del producto o servicio de que se trate. He aquí algunos: «conveniente», «adaptable», «potente», etcétera. Otros conceptos son «definidores», captan el aspecto más singular de la situación. La prueba para verificar un concepto definidor consiste en preguntar: ¿podría esta descripción aplicarse a alguna otra cosa?

Examinemos los siguientes intentos de descripción del «concepto de una escalera»:

Una manera de acceder a un lugar alto.

Este enunciado es demasiado amplio. Puede aplicarse a un ascensor, a una grúa e incluso a un par de botas de escalador.

Un método para usar la fuerza muscular humana para desplazarse verticalmente. Esta formulación se acerca, pero podría aplicarse también a los peldaños empinados. Una estructura que permite avanzar en sentido vertical. Esta última descripción del concepto escalera es bastante exacta. Notemos ahora que una descripción física de una escalera podría ser: dos soportes verticales y paralelos, con piezas horizontales colocadas a intervalos regulares. Examinemos los siguientes conceptos posibles del seguro en general:

un método de compensación

recuperación de las pérdidas por accidente o catástrofe protección contra pérdidas inesperadas

las personas que están expuestas a daños potenciales aportan un fondo que les compensará por ellos

reducción del riesgo

pago de una cuota para tener derecho a indemnización por daños protección económica mutua.

Todas estas definiciones son correctas, pero algunas omiten características fundamentales, como por ejemplo el elemento de la contribución. El enunciado «reducción del riesgo» podría aplicarse igualmente a la decisión de permanecer en casa o de poner un cerrojo en la puerta del garaje. En otros casos, una sola palabra, como por ejemplo «mutua», incluye un conjunto de elementos que realmente deben ser expresados.

Desde el punto de vista de la definición filosófica, el trabajo con conceptos es muy frustrante porque hay diferentes niveles de conceptos. De todas maneras, no tiene sentido aventurarse en un ejercicio filosófico. Desde un punto de vista práctico, se limita a probarlas diferentes versiones de los conceptos posibles y a elegir el más conveniente.

Aveces tratamos de reunir el propósito, el mecanismo y el valor en un solo concepto. Algunas de las definiciones de la idea de «seguro» son un buen ejemplo. En general, este procedimiento es útil. Otras veces, en cambio, nos conformamos con separar tres tipos básicos de concepto. Conceptos de finalidad o propósito ¿Qué pretendemos hacer? ¿Cuál es el propósito de la actividad o acción? Se trata simplemente de enunciar el propósito en términos generales. El propósito de un paraguas es «proteger contra la lluvia». Conceptos de mecanismo

¿Cómo funciona? ¿Cómo se realiza el propósito? ¿Cuál es el mecanismo operativo? ¿Qué sucede? Tratamos de descubrir qué mecanismo se usa o se aconseja usar para el logro de determinado efecto. La protección contra la lluvia se logra, en un paraguas, con un trozo de tejido que pueda desplegarse o plegarse para guardar doblado. Desde luego, al describir el mecanismo puede haber diversos niveles de detalle. Conceptos de valor

¿Por qué esto es útil? ¿Qué valor tiene? ¿En qué reside ese valor? ¿Por qué ese detalle es valioso?

El valor de un paraguas es que resulta portátil y manejable.

Estos son los tres tipos más útiles de concepto. Podríamos añadir a la lista los «conceptos descriptivos», en los que el concepto sólo describe algo. La mayoría del léxico son conceptos descriptivos. La palabra «montaña» describe una gran elevación de la corteza terrestre. En la práctica siempre nos interesa más la «función» que la descripción, y los tres conceptos mencionados (de propósito, de mecanismo y de valor) cubren este aspecto.