La Iglesia de Notre-Dame de Dijon se construye después del incendio que asoló la ciudad en 1137 y que prácticamente la destruyó por completo. Esta iglesia, probablemente bastante modesta, fue sustituida por el edificio actual que se construye durante la primera mitad del siglo XIII. Los trabajos comienzan en 1220 y se terminan en 1240. Históricamente se ha relacionado su construcción con la Catedral de Laon, con la que guarda cierto parecido.
Esta iglesia se ha considerado una construcción anacrónica en la Francia del siglo XIII por la utilización de una tipología de abovedamiento ya obsoleta en este momento en el país galo.
Entre 1865 y 1884 la iglesia sufre una restauración importante de manos del arquitecto Jean Charles Laisné, especialmente la torre del crucero, que cambia totalmente de aspecto. Se elimina la bóveda que separaba la torre del interior de la iglesia y se construye una bóveda linterna para iluminar el interior, que alcanza mayor altura que la cota que presentaba la antigua torre. Además se suprimieron las construcciones adosadas al edificio y se rehicieron las esculturas dañadas.
Geometría: monteas y volumetría,
La planta de estas bóvedas es cuadrada y sus dimensiones son 8,20 x 8,20 metros. La altura que alcanzan sus claves es de 18,06 metros desde el plano del suelo de la iglesia y 4,95 metros desde la línea de imposta, es decir desde la cornisa de las columnas de apoyo de los nervios.
Figuras 1.7.1. - 1.7.5. Volumen II, pág.757-762
Los nervios ojivos son semicirculares con sus centros en la línea de imposta. Los perpiaños y centrales son apuntados pero mientras los primeros tienen sus centros en la línea de imposta, los segundos están peraltados sobre ella, situándose sus centros a casi 30 cm sobre ella. Los nervios formeros son arcos apuntados con sus centros a 1/3 de la luz desde el arranque del nervio opuesto. Estos nervios están peraltados aproximadamente 2,30 metros sobre columnas desde la imposta general.
Las claves de los nervios perpiaños se encuentran 25 cm por debajo de las claves centrales, por lo que el rampante longitudinal de estas bóvedas desciende ligeramente en esta dirección desde el centro del tramo. Las claves de los nervios formeros están 65 cm por debajo de las claves centrales, por lo que el rampante transversal tiene mayor pendiente descendente. Estas características tienen como resultado una bóveda de volumetría bastante plana.
Estandarización de los nervios de la bóveda
Estas bóvedas se construyen a partir de la misma curvatura para todos sus nervios. Los nervios perpiaños quedan ligeramente más bajos que la clave central como consecuencia de utilizar la misma curvatura que los ojivos cubriendo una luz más pequeña. Por esta razón, los nervios centrales necesariamente se peraltan casi 30 cm sobre la imposta, ya que de otra forma no alcanzarían la altura de la clave con la misma curvatura. Los únicos nervios que no están estandarizados son los formeros, cuyo radio de curvatura es notablemente más pequeño.
Estereotomía: dovelas, jarjas, claves y superficies de plementería
La estereotomía de las bóvedas de Dijon no solamente presenta un mayor desarrollo respecto a la mayoría de los ejemplos franceses estudiados, probablemente por tratarse de un caso más tardío que data del siglo XIII, sino que además cuenta con algunas particularidades ciertamente singulares en la talla de sus jarjas.
Figuras 1.7.6. - 1.7.13. Volumen II, pág.763-770
Como ocurre en la mayoría de las bóvedas francesas, los perpiaños tienen sección y tamaño diferente respecto de los demás nervios, y se caracterizan por tener dos baquetones circulares de gran tamaño que son simétricos respecto al eje central de la pieza. Los nervios ojivos y el central tienen la misma sección, formada por un gran baquetón central como eje de simetría que termina en punta. Los formeros tienen la misma sección que diagonales y central aunque su canto es ligeramente más pequeño, además estos nervios forman una segunda fachada hacia el interior de la iglesia por lo que no están embebidos en los muros. Esta particularidad permite la utilización de una sección propia de los nervios principales.
Las dovelas de estas bóvedas tienen una longitud mayor que en los demás ejemplos estudiados en Francia y son piezas curvas, lo que implica que necesariamente se tuvieron que tallar con baibel. La utilización del baibel como herramienta de talla para la construcción de bóvedas no se ha detectado en los demás ejemplos franceses, siendo todos ellos pertenecientes al siglo XII. Es probable que la utilización de nuevas y complicadas herramientas de talla se vayan introduciendo a partir del cambio de siglo, momento en el que se va abandonando en Francia la estereotomía propia del románico para dar paso a la nueva estereotomía gótica. Las dovelas se tallan con la curvatura del arco siendo sus lechos convergentes hacia su centro por lo que no son necesarias cuñas para curvar la forma general de los nervios. Esta talla con baibel es bastante más compleja y requiere un mayor control de la estereotomía por parte de los maestros canteros.
La anchura de las dovelas de los perpiaños es de 36 cm, mayor respecto de los demás nervios, sin embargo su canto es menor, teniendo casi 29 cm. Las dovelas de ojivos y central tienen su sección de proporciones cuadradas, ya que tanto su ancho como su canto miden 33 cm. La longitud de las dovelas es similar en todos los nervios de la bóveda, y oscila entre 35 y 60 cm en los casos de mayor longitud. Los nervios formeros tienen la misma anchura que los ojivos y centrales pero su canto es de 30 cm. La relación entre el canto y la luz que cubren los nervios es L/25 en ojivos y central, L/28 en perpiaños y L/27 en formeros. Comparando estos resultados con las recomendaciones de Rodrigo Gil vemos que los ojivos, el central y los perpiaños tienen un canto más de dos veces menor del recomendado, y los formeros una vez y media más pequeño.
La característica más interesante de estas bóvedas es sin duda la talla de sus magníficas jarjas, ya que se trata de un caso muy particular. Las jarjas de las esquinas, donde confluyen los ojivos y el perpiaño, están formadas por dos piezas superpuestas que reúnen la talla de estos tres nervios. La dimensión de las piezas es considerable, superando 1,50 metros de altura al superponerse, y se han tallado con curvatura, es decir, fue necesaria la utilización del baibel. Además la segunda pieza de jarja se divide en dos mitades simétricas, mostrando su junta de unión en el eje del nervio perpiaño. Probablemente estas piezas se tallaron en dos mitades para facilitar su izado y puesta en obra, ya que se trata de elementos de grandes dimensiones, y quizá también para acelerar la terminación de los trabajos de talla, ya que cada mitad puede ejecutarse al mismo tiempo por distintos canteros.
Los nervios formeros no forman parte de la jarja, peraltándose sobre columnas desde la línea de imposta, lo que provoca que el nervio comience mucho más arriba. Esta particularidad podría haber provocado la falta de jarjamentos para los nervios centrales, donde solo confluyen dos formeros con el arco de través, sin embargo encontramos complicadas jarjas en estos apoyos. Estos enjarjes están formados por una única pieza de gran altura, que alcanza 2,33 metros sobre la imposta. Estas piezas no engloban un haz de nervios, ya que se forman solamente con la plantilla del nervio central, pero son piezas que se encastran a los muros, teniendo una mitad de su lecho superior horizontal y la otra convergente hacia el centro del arco para recibir las dovelas independientes de cada nervio. Estos jarjamentos se han tallado con baibel. Su altura llama poderosamente la atención por la dificultad que implica su talla y también por los problemas que debieron derivarse de su izado y puesta en obra, tarea difícil a juzgar por su tamaño.
Teniendo en cuenta el reducido tamaño de estas bóvedas, las jarjas de las esquinas suponen el 30% de la altura del intradós mientras que las jarjas centrales alcanzan casi la mitad de su altura, dimensión considerable, que permitió reducir la luz de los nervios diagonales y perpiaños en casi 50 cm y en el caso de los nervios centrales en 80 cm. La ejecución de las jarjas no solo ha sido beneficiosa para la estabilidad de la obra por formar parte de los muros, sino que ha reducido notablemente la dimensión de los nervios y por tanto su empuje. Además las cimbras necesarias para su construcción son más pequeñas, lo que supone un ahorro en madera y una menor complicación en el proceso.
La sección media del sólido de la enjuta tiene forma triangular siendo el perpiaño el nervio que más se adelanta respecto del plano del muro de arranque, en todo caso la diferencia con los ojivos es reducida respecto a otros casos analizados.
La talla de la clave también es más compleja que en otros ejemplos franceses. Se trata de una tortera central circular con decoraciones florales en la que confluyen los seis brazos que corresponden a cada nervio de la bóveda. Estos brazos se tallan con la inclinación de los nervios, y sus caras de testa tienen una cierta inclinación hacia el centro de los arcos. A pesar de tener sus lechos convergentes se necesita la colocación de una primera dovela en forma de cuña en el nervio central, ya que este arco alcanza la clave con gran pendiente y de otra forma la conexión entre ambos no es posible. Estas piezas podrían haberse tallado con la ayuda del baibel, aunque la escasa longitud de los brazos permite su talla con escuadra, ya que no existe apenas diferencia en ambos resultados en este caso.
Las plementerías son superficies regladas, es decir, se construyen a partir de hiladas de plementos que se van adintelando entre sus dos nervios de apoyo. Estas superficies están cubiertas con morteros que impiden ver el despiece. Solamente han quedado visibles algunas de las primeras piezas de varios cuarteles de plementerías, donde se puede comprobar que se trata de sillarejos de piedra de forma prismática y bien tallados. Algunos de ellos tienen su ancho constante mientras que otros son más estrechos en uno de sus dos apoyos. Probablemente las plementerías tengan aparejo mixto, con hiladas en forma de cuña que ayuden a corregir la dirección de sus plementos para que se mantenga paralela a los ejes principales de la bóveda, aunque esta hipótesis debería comprobarse si se eliminan los morteros que las cubren.
Estructuras auxiliares para su montaje
Las jarjas de las esquinas de estas bóvedas se sitúan a una altura aproximada de 1,50 metros sobre la imposta, por tanto esta sería la cota de colocación de la plataforma de trabajo para apoyar las cimbras
de la bóveda, es decir, a 14,70 metros sobre el suelo de la iglesia. Sin embargo la altura de las jarjas que corresponden a los nervios centrales de las bóvedas son más altas, alcanzando 80 cm más respecto de las jarjas esquineras. Probablemente se montaron estructuras complementarias para elevar la posición de una pequeña plataforma sobre la que apoyar las cimbras de estos nervios, aunque también se podría haber encarrilado la jarja en el arranque de la cimbra, comenzando las dovelas más arriba y apoyando la cimbra en la plataforma principal.
Las estandarización de todos los nervios permitió la utilización de un solo tipo de cimbra, que se podía ir reutilizando en los diferentes nervios una vez se iban terminando unos abovedamientos para continuar con los tramos siguientes.
La sección de los nervios principales, con excepción de los perpiaños, está formada por dovelas con un gran baquetón central como eje de simetría, lo que permitiría la utilización de cimbras dobles para encarrilar las dovelas durante su colocación evitando el riesgo de que se produjeran desviaciones de los nervios de su plano vertical, lo que podría acarrear graves problemas estructurales. Sin embargo los fajones tienen dos baquetones simétricos a cada lado del eje central de las dovelas, por lo que en este caso no podrían haberse utilizado estas cimbras dobles, sino cimbras sencillas donde apoyar las dovelas verticalmente. Es posible que hubiera un mayor interés por encarrilar las dovelas de los nervios ojivos, por ser los de mayor longitud y empuje, por lo que su deformación podría ser altamente perjudicial para la estructura en comparación con los nervios que cubren una luz menor.
Las superficies de plementería son regladas. Sus hiladas, al no formar arcos entre sus apoyos, no eran autoportantes una vez concluidas por lo que probablemente no se pudieron retirar los medios auxiliares necesarios para su construcción hasta cerrar completamente los diferentes cuarteles. Estos elementos de madera serían sencillos, probablemente se trataba de tablones y pies derechos debidamente arriostrados que servían para apoyar las diferentes hiladas durante su ejecución.
Contrarresto de las bóvedas
El sistema de contrarresto está formado por arbotantes sencillos que se apoyan en estribos exteriores. No hay distinción en su tamaño y forma, todos ellos son iguales independientemente de si corresponden a los apoyos centrales de la bóveda, más pequeños, o a los esquineros, de mayor porte. Los arbotantes acometen contra los muros de cierre coincidiendo con la mitad superior de los ventanales exteriores, es decir, aproximadamente a partir de la imposta de las columnas de peralte de los formeros. En relación con las jarjas los arbotantes se sitúan a la altura en la que terminan las jarjas centrales y casi un metro por encima de donde lo hacen las esquineras.
Viollet Le Duc y la Iglesia de Notre-Dame de Dijon
Viollet Le Duc describe algunas particularidades de la construcción de la Iglesia de Notre-Dame de Dijon (Viollet Le Duc [1854] 1996, 96-97, 129-144). En primer lugar dibuja una planta del nártex donde abate los nervios de la bóveda sexpartita existente en el tramo central. Podemos observar como los nervios ojivos son semicirculares y los demás son apuntados, aunque Viollet no menciona que se trate de la misma curvatura, hipótesis muy probable teniendo en cuenta que hay estandarización en las bóvedas sexpartitas del interior de la iglesia. El arquitecto francés menciona este ejemplo para hablar de la capacidad de adaptación de estas bóvedas, ya que en el pórtico es necesario que las claves de
todas ellas lleguen a la misma altura, por lo que sus nervios se peraltan desde la imposta a diferentes alturas (Viollet Le Duc [1854] 1996, 96-97).
Además describe el ábside y la nave de la iglesia centrándose fundamentalmente en el equilibrio de fuerzas teniendo en cuenta el diseño de las bóvedas, sus contrafuertes y arbotantes. También analiza la talla de las jarjas esquineras de las bóvedas sexpartitas de la nave central en relación con su sistema de contrarresto. Sin embargo, a pesar de su singularidad, no menciona las jarjas de los apoyos centrales. Acompañando su explicación adjunta un dibujo del jarjamento. Según el arquitecto francés el racimo de nervios se compone de cinco piezas con sus lechos en horizontal aunque las tres últimas son muy peculiares. Las dos primeras jarjas son piezas con lechos horizontales que engloban el haz de tres nervios, perpiaños y dos ojivos. La segunda de ellas presenta el lecho inclinado solamente en la zona que corresponde al apoyo del nervio perpiaño. En la tercera pieza solo los dos nervios ojivos forman parte de la jarja, manteniendo sus lechos horizontales, mientras que el perpiaño es ya independiente. Las dos últimas piezas ya no forman parte de la bóveda sino que se encuentran en el trasdós de sus nervios, por lo que se trata de sillares del propio muro, con sus lechos horizontales, que permiten trabar la cara interior con el sistema de contrarresto exterior.
A partir de los estudios que hemos realizado podemos concluir que la solución planteada por Viollet Le Duc no se ajusta a la realidad existente. Los jarjamentos están formados únicamente por dos piezas y todos sus nervios se independizan a la misma cota, a partir de la segunda pieza, que presenta la inclinación necesaria en su lecho superior. Además estas piezas de dividen en dos mitades simétricas, detalle que no detectó el arquitecto francés y que permitiría facilitar el izado de las piezas. De haber habido más jarjas por encima de esta pieza, al alcanzar además un ancho mayor, se habrían diseñado también en dos mitades simétricas y presentarían la junta central de unión en el eje de simetría del nervio perpiaño (Viollet Le Duc [1854] 1996, 138-139).
2.2.11. CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LAS BÓVEDAS SEXPARTITAS FRANCESAS