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4.6 Methodology

4.6.2 Computing the weight

La educación está profundamente comprometida en la política cultural. El curriculum nunca es un mero agregado neutral de conocimientos que apare- ce de algún modo en los textos y aulas de una nación. Forma parte siempre de una tradición selectiva, de la selección de alguien, de alguna visión de gru- po con respecto al conocimiento que se considera legítimo. Se produce a par- tir de conflictos, tensiones y compromisos culturales, políticos y económicos

que organizan y desorganizan un pueblo. Como digo en Ideology and Cu- rriculum y en Official Knowledge, la decisión de definir como más justificado el conocimiento de algunos grupos, como conocimiento oficial, mientras que es difícil que el de otros grupos salga a la luz, dice algo de extrema importan- cia acerca de quién tiene poder en la sociedad 1.

Pensemos en los textos de ciencias sociales que siguen hablando de "las Edades Oscuras", en vez de utilizar la expresión más exacta, desde el punto de vista histórico, y mucho menos racista: "la era de la ascendencia africana y asiática", o los libros que se refieren a Rosa PARKS como a una ingenua afro- norteamericana que estaba demasiado cansada para acercarse a la parte trasera del autobús, en vez de exponer su preparación en la desobediencia civil organizada en la Highlander Folk School. El hecho de que la enseñanza,

sobre todo en el nivel de la escuela elemental, se haya definido en gran par- te como un trabajo asalariado femenino —con las luchas correspondientes en

relación con la autonomía, el salario, el respeto y la desprofesionalización- pone de manifiesto las conexiones entre el curriculum y la enseñanza, así como la historia de la política de género2

el poder diferencial se introduce en el mismo centro del curriculum, la ense- ñanza y la evaluación. Qué se acepta como conocimiento, cómo se organiza, quién está capacitado para enseñarlo, qué se considera muestra adecuada de haberlo aprendido y —tan crítico como lo anterior— quién tiene la potes- tad de preguntar y responder todas estas cuestiones son aspectos y parcelas de cómo la dominación y la subordinación se reproducen y alternan en esta sociedad3. Siempre hay, por tanto, una política de conocimiento oficial, una

política que lleva consigo el conflicto con respecto a lo que algunos conside- ran como meras descripciones neutrales del mundo y otros como concepcio- nes de la elite que capacitan para la acción a unos grupos mientras incapaci- tan a otros.

Hablando en general sobre el modo de operar de la cultura, hábitos y "gustos" de la elite, Pierre BOURDIEU dice:

La negación de la diversión inferior, basta, vulgar, venal, servil —en una pala- bra, natural—, que constituye la esfera sagrada de la cultura, supone la afirma- ción de la superioridad de quienes pueden satisfacerse con los placeres sublima- dos, refinados, desinteresados, gratuitos y distinguidos, vedados siempre al profano. Por eso, el arte y el consumo cultural están predispuestos, consciente y deliberadamente o no, para cumplir una función social de legitimación de las dife- rencias sociales 4

.

Y sigue diciendo que estas formas culturales, "a través de las condiciones económicas y sociales que presuponen,... están relacionadas con los siste- mas de disposiciones (habitus) características de las distintas clases y frac- ciones de clase" 5

. Por tanto, la forma y el contenido cultural funcionan como

marcadores de clase 6. En consecuencia, la concesión de una legitimidad exclusiva a tal sistema de cultura mediante su incorporación al curriculum ofi- cial centralizado crea una situación en la que los marcadores del "gusto" se convierten en marcadores de personas. La escuela se convierte en escuela de clase.

La tradición de estudio y activismo que me ha formado se basaba exacta- mente en estas ideas: las relaciones complejas entre el capital económico y el capital cultural; el papel de la escuela en la reproducción y cuestionamien- to de multitud de relaciones desiguales de poder (que, por supuesto, tras- cienden el aula), y los modos de operar de los contenidos y organización del curriculum, la pedagogía y la evaluación en todo ello.

En este preciso momento, hay que abordar los problemas con la máxima seriedad. Es un período —que yo llamo de restauración conservadora— en el que los conflictos relativos a la política del conocimiento oficial son graves.

Creo que está en juego la idea misma de educación pública y la de un cu- rriculum que responda a las culturas e historias de sectores grandes y en aumento de la población norteamericana. Incluso con la "moderada" adminis- tración presidencial demócrata que, en el momento de redactar este libro, gobierna en Washington, muchos de sus compromisos llevan consigo la aceptación de las tendencias de las que hablaré aquí. En realidad, precisa- mente porque ahora hay una administración algo más "moderada" de ámbito nacional debemos pensar con mucho cuidado sobre lo que puede pasar en el futuro, cuando —por razones políticas— se vea empujada en direcciones cada vez más conservadoras, debido a sus débiles compromisos y al cre- ciente poder de los políticos de derechas en el Congreso y en los niveles estatal y local.

Quiero ilustrar estos argumentos mediante un análisis de las propuestas a favor de un curriculum nacional y de unos tests de evaluación nacionales, pero, para comprenderlos, debemos pensar en sentido relacional, debemos conectar estas propuestas con el programa más general de restauración con- servadora. Quiero dejar constancia de que, tras las justificaciones educativas del curriculum nacional y de los tests de evaluación nacionales, se esconde un ataque ideológico muy peligroso. Sus efectos serán muy dañinos para quienes más han perdido ya en esta sociedad. Primero, haré algunas adver- tencias sobre la interpretación. Después, analizaré el proyecto general de la agenda de derechas. En tercer lugar, mostraré las conexiones entre los cu- rricula nacionales y los tests de evaluación nacionales y el creciente interés por la privatización y los planes de "elección". Por último, quiero exponer las pautas de beneficios diferenciales que pueden derivarse de todo esto.

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