Citizen participation &
3.2. The conceptual map linking movement knowledge and public administration
Indices de pobreza por hogar según conglomerados de la PBA
0 10 20 30 40 50 60 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 Part. del GBA Gran La Plata Mar del Plata - Batán Bahía Blanca - Cerri
Indices de pobreza por persona según conglomerados de la PBA
0 10 20 30 40 50 60 70 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 Part. del GBA Gran La Plata Mar del Plata - Batán Hogares Bahía Blanca - Cerri
La gran mayoría de los barrios populares del Gran Buenos Aires (GBA) se originaron en los años 40, mediante una modalidad de generación de suelo urbano denominada “loteos populares”. Estos consistieron en fraccionamientos de tierra rural para destinarla a la vivienda, en zonas próximas a la traza del ferrocarril, principal medio de transporte popular para los trabajadores que desarrollaban sus actividades en la Capital o en los municipios de la primera corona del conurbano. De este modo se urbanizó buena parte del GBA, dada la iniciativa de desarrolladores inmobiliarios que acordaban con el propietario de la tierra rural, la fraccionaban y luego vendían los lotes en cuotas, sin mayores inversiones en infraestructura. El surgimiento de esta forma de acceso a la tierra se inició en una coyuntura específica, en el período de sustitución de importaciones, que traccionó una gran migración hacia la Región Metropolitana de Buenos Aires y se prolongó durante treinta años hasta fines de los 70, cuando el Decreto Ley 8912, comenzó a exigir mayores estándares de urbanización. Desde mediados de la década del 40, mientras la población de la Capital Federal decreció, la del conurbano se multiplicó casi por cinco. Esto determinó que la demanda de tierra y vivienda en esos años haya crecido aceleradamente (Merklen, 2000).
Esta urbanización iniciada por el loteo y la consiguiente construcción de viviendas tuvo, por otra parte, un carácter desordenado: se habitaron grandes extensiones sin las provisiones elementales; se fraccionó en forma de islas, dejando grandes extensiones baldías entre un grupo de lotes. Además, en innumerable cantidad de casos los terrenos no fueron escriturados.
Dentro de la problemática de la pobreza, la cuestión de la vivienda es una de las más críticas. Sin vivienda digna no es posible preservar niveles aceptables en educación, salud, seguridad e integración social. La vivienda es un elemento clave de resguardo y seguridad de las familias. Es condición para ser ciudadano.
En el caso del GBA, las viviendas de las familias de bajos ingresos son realizadas por ellas mismas mediante la autoconstrucción. Sin embargo, durante este proceso las familias se enfrentan a tres restricciones:
La falta de acceso al crédito por falta de garantías formales.
Las elevadas tasas de interés.
La carencia de los conocimientos constructivos necesarios para que la vivienda
alcance niveles óptimos de diseño y funcionalidad.
La imposibilidad de constatar los ingresos de las familias, sumado a la falta de título de propiedad de sus terrenos, dificulta enormemente el acceso al crédito para la vivienda. La autoconstrucción surge como una modalidad autogestionada de respuesta a esta
necesidad, generando diferentes asentamientos en regiones del país y principalmente del GBA. Según Cravino (2001) los “asentamientos” se distinguen por:
a) Sus trazados urbanos tienden a ser regulares y planificados, semejando el amanzamiento habitual de los loteos comercializados en el mercado de tierras, es decir en forma de cuadrícula;
b) Por parte de los pobladores se los percibe no como una resolución habitacional transitoria, sino como una mejora a corto y mediano plazo;
c) Por lo general son decididas y organizadas colectivamente, con una estrategia previa (obtención de datos catastrales, conformación de un grupo que iniciará la toma, búsqueda de apoyo de organizaciones cercanas, etc.);
d) En su inmensa mayoría están ubicados sobre tierra privada. Se trataba de terrenos que por lo general eran basurales, pajonales o inundables, por lo que los dueños no tenían un interés o posibilidad en explotarlo económicamente o sufrían restricciones normativas para esto;
e) Inmediatamente a la invasión del terreno se busca mediar con el Estado su “legitimación”, reivindicando la oportunidad de pagarlo y ser propietarios;
f) Debido a que la ocupación de la tierra implica vivir allí, sus viviendas presentan una evolución desde simples “taperas” a construcciones firmes, dependiendo sus características de la capacidad y recursos de quienes la habitan;
g) En todos los casos se trata de actores sociales previamente “urbanizados" es decir, que si en algunos casos provienen de áreas rurales, pasaron anteriormente por otras formas de hábitat urbano, como piezas de hotel, villas, casas de familiares, alquiler, etc. No sucede, en términos generales, como en el fenómeno de las "villas" de la Capital Federal y Conurbano Bonaerense, que fueron constituyéndose en el primer hábitat urbano (y muchas veces el único) de los migrantes rurales del interior y más tarde de los países limítrofes;
En la Región Metropolitana de Buenos Aires puede reconocerse la aparición de los primeros asentamientos entre los años 1976-1983, durante el régimen militar que gobernó a la Argentina. Las profundas transformaciones socio-económicas producidas en dichos años, ocasionaron el deterioro de las condiciones materiales de vida de la mayoría de la población del país (Cravino et al., 2008). Sin embargo, es fundamentalmente a partir de los años ‘90 y a la par del desarrollo de las urbanizaciones cerradas de las elites, que se produce en el RMBA un fuerte crecimiento del mercado informal del suelo. Al respecto, entre 1991 y 2001 se registra
según la Dirección Provincial de Ordenamiento Urbano y Territorial, Subsecretaría de Urbanismo y Vivienda (SSUyV) un crecimiento de la población en villas y asentamientos cercano al 45%.
La lógica de ocupación de las tierras se presenta en zonas con valor inmobiliario bajo, por falta de servicios urbanos y/o por ser en ocasiones zonas con amenazas ambientales (inundación, contaminación, etc.). Cada familia se asigna un terreno y con sus propios medios construye lo que está a su alcance construir, sin depender del resto de vecinos, ocupantes informales como ellos. La administración y los técnicos aceptan la situación, lo que, indirectamente, apoya esas prácticas, y al mismo tiempo se diseñan programas para consolidar la vivienda de los ocupantes de tierras en unas condiciones más dignas. Así, los grupos sociales que antes ocupaban el centro de la ciudad pasan a disputar el suelo que tradicionalmente había sido el espacio de los sectores populares, disparando los valores inmobiliarios del suelo en estas áreas de la periferia. En la actualidad, la informalidad es la principal forma de acceso al suelo en el RMBA, donde de cada 100 nuevos habitantes, 60 se ubican en asentamientos informales (Fernández Wagner, 2009).La cuantificación de la informalidad urbana permite visualizar la dimensión e importancia del problema. En el Estudio denominado Lineamientos Estratégicos para la Región Metropolitana de Buenos Aires, realizado por la Subsecretaría de Urbanismo y Vivienda de la Provincia de Buenos Aires en el año 2007, se reconocen en la RMBA un total de 892 urbanizaciones informales (entre villas y asentamientos).
Barrios enteros de la ciudad de Buenos Aires y municipios enteros de los suburbios casi no se han enterado de la globalización metropolitana ni han obtenido un sólo beneficio de ella -si es que los trae- desde una perspectiva social. Vastos espacios de la RMBA con este tipo de hábitat: el "valle" del río Reconquista, la "margen" izquierda de la autopista Buenos Aires- La Plata, buena parte de los partidos de Quilmes,
Florencio Varela y La Matanza, además de los viejos intersticios de la propia ciudad de Buenos Aires y de los partidos de la primera corona, han visto repoblarse o expandirse sus asentamientos. En los últimos años se verifica un incremento de los asentamientos irregulares como estrategia de acceso a la vivienda, con niveles importantes de hacinamiento y densidad poblacional. La concentración de población en condición de informalidad se verifica con mayor gravedad en los cerca de 900 asentamientos y villas localizadas en la RMBA. En el mapa siguiente realizado en base al Censo 2010, se puede observar la ubicación de estos asentamientos en el Gran Buenos Aires. Allí se observa, que quienes cuentan con un mayor problemática son La Matanza que concentra la mayor cantidad de villas y asentamientos (162), los partidos que le siguen en importancia son: General San Martín (80), Merlo (74), Quilmes (65), Moreno (49), Pilar (48) y Tigre (44). Según Un Techo para mi País (2009), el 66,3% de las villas y los asentamientos se conformaron hace más de 15 años mientras que el 24,3% de los mismos se conformaron entre los últimos 6 y 14 años.
Fuente: Un Techo para mi País (2009)
Sin embargo, desde inicios de 2007 se ha registrado una escalada en el ritmo de crecimiento de esta modalidad de expansión urbana. En el partido de La Plata, de los asentamientos que existen actualmente, más de la mitad se formó después de la década del '80; en su mayoría durante la década de los '90. Entre el 2008 y el 2009, el 87.3% de los asentamientos recibieron nuevas familias (Un Techo Para mí País, 2009). Al respecto, la Dirección General de Tierras y Viviendas del Municipio contabilizaba en dicho año, unos dos mil lotes fiscales ocupados de manera ilegal, "muchos en vías de regularización", y alrededor de 30 asentamientos entre medianos y grandes -de varias hectáreas. Algunos de estos asentamientos se han consolidado
como parte de la ciudad como El Mercadito, La Laguna, los ubicados sobre la avenida 60 en dirección a la Ruta 36 y parte de El Palihue, entre otros.
5.1.3. La cuestión socio-espacial: preferencias por la cercanía al transporte y