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Concerns and expectations of the transition to high school

2.5 TRANSITION TO HIGH SCHOOL

2.5.2 Concerns and expectations of the transition to high school

Paso 1: Reconocer la herida. Paso 2: Entregar la herida a Jesucristo en la cruz. Paso 3: Perdonar a aquellos que causaron tal herida. Paso 4: Entregar las reacciones incorrectas a Jesucristo en la cruz. Paso 5: Pedir y aceptar el perdón por las reacciones incorrectas.

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El ministro dice: “Digan después de mí: ´Traigo a ti, mis reacciones incorrectas ante la herida

(Nombra las reacciones incorrectas). Gracias, Señor Jesús por tu sacrificio en la cruz del Cal- vario. Te pido que me perdones. Acepto tu promesa de 1 Juan 1:9, que si confesamos nuestros pecados, Tú eres fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados. Gracias por perdonarme’”.

Posibles pasos extras

Si los pasos previos no han sido suficientes para lidiar con los efectos de los pecados y las heri- das, puede que necesitemos repetirlos, o tomar pasos mayores.

Lo de arriba es la tercera caja en los “pasos de sanidad interior y de liberación.”

6. Sanidad de las memorias dolorosas

a. La persona deberá estar sentada cómoda y relajadamente.

b. Ora para que sea sólo el Espíritu Santo quien traiga de vuelta las memorias. Prohíbe la entrada de cualquier demonio a la mente de la persona. Habla calmadamente y sin apuro. c. Pídele a la persona que repita lo siguiente: “Por favor Espíritu Santo, llévame al momento

que requiera de sanidad”.

d. Después de un tiempo, pregúntale a la persona, en un tono suave: “¿Qué es lo que vez?” (si la persona sólo ve oscuridad, consulta en la nota de abajo sobre obstáculos). “¿Dónde estás?” Ejemplo: En un cuarto cuando él era niño. ¿Qué está sucediendo? Pídele que mantenga sus ojos cerrados y que conteste en tiempo presente, no en pasado.

e. Pregunta: “¿Cómo te sientes?” Anímale a expresar sus sentimientos, o pensamientos negativos sobre otras personas que estén relacionadas con el incidente, o sobre sí mismo. Ejemplo: “No valgo nada”. Puede que llore o manifieste una rabia que estaba sumergida. f. Cuando los sentimientos hayan sido liberados, guíala a decir: “Por favor Señor Jesús,

muéstrate en esta imagen”. Deja tiempo suficiente para que el Espíritu Santo trabaje.

Luego pregunta: “¿Qué es lo que ves?”

g. Cuando la persona logre ver al Espíritu Santo, pregúntale suavemente: “¿Qué es lo que Jesucristo está haciendo?” o “¿diciendo?” Por ejemplo, El puede estar protegiendo a la persona, o tomándola en sus brazos. Sin embargo, no debes interferir con tus propias sugerencias o tu imaginación, sobre lo que Dios estaría haciendo en la situación.

h. Pregunta: “¿Qué es lo que sientes?” La respuesta puede ser, por ejemplo: “Me siento muy

bien” o “tengo paz”.

i. Pregunta: “¿Puedes ahora perdonar a la(s) persona(s)?” Si es así, haz que la persona declare el perdón. Si el que necesita ser perdonado está muerto, entonces la persona puede decirle a Jesús, que él está perdonando a la otra persona. Si no puede perdonar, entonces puede ser que la herida no esté sanada y que necesita más tiempo, o hay un demonio de falta de

Pasos de Ministración; Situaciones Naturales sin Demonios Paso 6: Obtener sanidad de las memorias. Paso 7: Quebrar ligaduras impías del alma. Paso 8: Recibir liberación. Paso 9: Recibir sanidad física. Progresivamente Paso 10: Cambiar los patrones de los pensamientos y de las actitudes. Sección 3 Capítulo 4

perdón que debe ser expulsado primero. Esto se explica en lo capítulos sobre demonios, de las secciones 2 y 3.

j. Pregunta: “¿Puedes ahora pensar en este incidente sin temor, heridas, rabia, dolor o pensamientos negativos sobre ti mismo?” Si no es así, repite desde el paso C.

k. Si las heridas fueran muy profundas, la persona puede necesitar liberación de cualquier demonio que haya entrado a través de las heridas; por ejemplo: el rechazo, la amargura, etc. Ver sección 2 y el próximo capítulo 5.

l. Pide al Espíritu Santo que lleve de vuelta a la persona hacia otra memoria que necesite ser sanada, y repite el proceso.

m. En conclusión, guía a la persona a pedirle a Dios, ser lleno del Espíritu Santo; mientras que le entrega su vida nuevamente a El (Romanos12:1,2). El puede decir: “Señor Jesús, quiero

que seas el Señor de cada parte de mi vida- mente, emociones, voluntad, cuerpo, tiempo, posesiones, relaciones, mi trabajo o falta de este, mi futuro y mi pasado; de todo lo que soy. Por favor, lléname con tu Espíritu Santo”.

n. Puedes ungir a la persona con aceite y poner suavemente tus manos en su cabeza. En ocasiones, una persona puede experimentar una mayor sanidad, al igual que una liberación del dolor, a medida que el Espíritu Santo lo toca; o llega a tener mucho gozo, paz; o puede haber una reacción de algún demonio ante el poder del Espíritu Santo.

o. Si la persona se cae al suelo, arrodíllate junto a ella y pregúntale qué es lo que está experimentando. Si hay alguna pesadez o movimiento en el área del estómago, puede ser un demonio manifestándose, y deberá ser expulsado. Ver sección 2 y 3 sobre liberación. Si está experimentando paz o gozo, déjalo allí, para que el Espíritu Santo haga el trabajo. Notas con respecto a las obstrucciones

Si la persona sólo ve oscuridad por mucho tiempo, debe ser que no logra visualizar los aconte- cimientos. Pero también, puede estar indicando, que un demonio está bloqueando el proceso de sanidad. Puede que debas hacer liberación, antes de continuar con los pasos de sanidad de las memorias dolorosas. Ver los capítulos 5 y 7, sobre ministrar liberación, en esta sección.

En forma similar, cuando se está haciendo liberación, las heridas sin sanar pueden facilitar un punto de apoyo que impide la expulsión de un demonio. Quizás, debas parar y proceder a la sa- nidad de la herida, antes de seguir con los pasos de liberación.

7. Quebrar las ligaduras impías del alma

El ministro dice: “¿Puedes imaginar que la otra persona y tú se encuentran atados con cuer- das?” Si es sí, entonces di: ´Señor Jesús, pido perdón por haber formado estas ligaduras im-

pías del alma por medio del pecado (o haber permitido que esa persona me dominara o abusa- ra de mí). Yo perdono y libero a (nombre). Por favor, ven con tu espada o tu gran tijera y corta estas cuerdas que me atan a (nombre). Quiero ser libre para poder ser yo y ser la persona que Tú quieres que sea’”.

El ministro dice: “También te pido Señor Jesús, que vengas y cortes aquellas cuerdas que están atando a (nombre) y (nombre)”.

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El ministro pegunta: “¿Dónde están las cuerdas ahora?” Si no están en el suelo, dale más tiempo. Repite esto con cada individuo con quién hayan sido formadas las ligaduras impías del alma. 8. Recibir liberación

La liberación no debiera ser necesaria para situaciones naturales sin demonios. En donde las li- gaduras impías del alma, los pecados o heridas hayan sido puntos de entrada para los demonios, se debe acudir a los pasos señalados más adelante, en el capítulo 5.

9. Recibir sanidad física

Cuando la enfermedad no se ha sanado, debido a obstrucciones causadas por los efectos del pecado o las heridas; por ejemplo, la falta de perdón; una vez que hayan sido tratadas tales obstrucciones, podemos ministrar el poder de Dios para sanar. Como en Santiago 5: 14-16, esto puede hacerse por medio del ungimiento con aceite. También podemos imponer las manos sobre la persona enferma, para permitir que el poder de Dios actúe sobre ella (Lucas 4:40; Marcos 16:18).

Ver Sección 4 “Ministrando Sanidad Física”

10. Cambiar los patrones de los pensamientos y las actitudes

El ministro deberá explicar lo siguiente: “Debemos cambiar nuestra manera de pensar, por la manera de pensar de Dios, que sucesivamente transformará nuestro comportamiento (Romanos 12:2). Filipenses 4:8 dice: ´...todo lo amable... piensa en esas cosas’. Debemos sacarnos de la mente el casete antiguo que nos dice: ´ nadie me ama` y reemplazarlo por el casete nuevo que dice: ´Jesucristo me ama; y de hecho hay personas que me aman o querrían amarme también’”. Puede que debamos hacernos menos vulnerables a las heridas u ofensas producidas por lo que la gente nos diga o haga. Necesitamos volvernos más “resistentes”, y ser menos orgullosos y más concientes de nuestras fallas. Quizás debamos quebrar, por ejemplo, el patrón de estimular el rechazo.

Podemos leer en los versículos de La Biblia, como en Salmos 103 y Juan 3:16, que enfatiza el amor de Dios por nosotros y que no nos rechaza. Hebreos 13:6 dice: “No temeré. ¿Qué me puede hacer un simple mortal?” Efesios 1:4, destaca el hecho de que fui elegido por Dios para estar dentro de su familia, desde antes que El creara el mundo; por lo tanto, soy valioso para El. No necesito rechazarme u odiarme, sólo odiar y rechazar mi pecado y recibir la limpieza a través de la sangre de Cristo Jesús. Romanos 12:3, me habla de tener una correcta estima sobre mí mismo; igual a como Dios me ve.

Una oración: “Padre Dios, perdóname por tener un mal concepto de mí. Ayúdame a aceptar tu

amor. Gracias, porque cuando recibí a Jesucristo como mi Salvador y Señor, vine a ser parte de tu familia. Ayúdame a pensar y hablar en forma positiva. Amén”.

Pasos de Ministración; Situaciones Naturales sin Demonios