• No results found

Además de VIII, V y IV, de razón igual a las pitagóricas,

2:

l ,

3:2

y

4:3,

los nuevos intervalos de la justa entonación son los siguientes:

Tercera mayor

5:4

Si afinamos cuatro quintas justas, el resultado (pitagórico) es, como he­ mos visto, un di tono de razón

8 1 :64

Sol La Mi

Do--Mi justo: 5:4 Do-Mi pitagórico: 8 1 :64.

La IIIM justa es más corta que el ditono pitagórico en

81/64 : 5/4,

=

8 1 :80, el

comma sintónico,

o «comma de Dídimo»

(21 ,5

cents). Si el afinador quiere hacer justa la IIIM, tendrá que restar el comma en algún lugar de las cuatro quintas.

Si nos remitimos a la cuarta, el semitono Mi-Fa aumenta en el comma de Dídimo y da lugar al de razón

1 6: 1 5 (4/3 : 5/4

=

1 6/1 5):

Do 9:8 Re 9:8 Mi 256:243 Fa Do 9:8 Re 10:9 Mi 1 6: 1 5 Fa

IIIM

--le.¡

El comma sintónico que expresa la incompatibilidad entre quintas y ter­ ceras justas será uno de los microintervalos a eliminar en el temperamento.

Equivale a 2 1 ,5062896 .. . cents (2 1 ,5). A pesar de su denominación no co­ rresponde al comma pitagórico que expresaba la incompatibilidad entre quintas y octavas.

Tercera menor 6:5

También en una razón superparticular, la tercera menor ha sido siempre un intervalo menos decisivo que la tercera mayor. Su razón (6:5) es 1 comma mayor que la del semiditono pitagórico (32:27), ya que si disminuimos en le la IIIM manteniendo igual la V, el intervalo complementario, la Illm, au­ menta en la misma cantidad:

Re 9/8 Mi 256/243 Fa Re 9/8 Mi 16/ 1 5 Fa Af.

pitagórica

Af. justa

En el círculo de quintas acudimos a su intervalo complementario, la VIM, para no atravesar la V del lobo. Ésta se compone de 3 quintas, justas en la afinación pitagórica, con 1 c menos en una de ellas en la justa (entre Do-Sol o Sol-Re en el ejemplo). Como las quintas que hacen falta para la IIIM son

4,

se da una nueva incompatibilidad entre terceras mayores y menores. Si al hacer una IIIM rebajamos una de las quintas puede ser que la Illm que se construya con 3 quintas justas será pitagórica; si reducimos una quinta de cada 3 para tener terceras menores justas, habrá terceras mayores con 2 quin­ tas reducidas en un comma (-2c), siendo menores que las justas en l e. Apa­ rece una nueva incompatibilidad entre consonancias a añadir a los ya conoci­ dos entre octavas-quintas y quintas-terceras

Terceras mayores

-le

Fa --Dº---sol

/

Sib Re

(

\

-le Mib . La

3

/,./

J

Sol# ./ Mi

""

Do# / _/,./

./

-le

IIIM Fa-La: justa Illm Fa#-La: pitagórica

Terceras menores --Do ___

-le

Fa

ol

-

l

e

/

¡ �

Sib : Re

(

\ \

: : La

3

\ J

Sol# i Mi

-le""

Do#

\ /le

Illm Do-La: justa

61

Este difícil equilibrio entre los intervalos de

V,

IIIM y Illm es un elemen­ to más en la valoración de los diferentes temperamentos. Cuantos más nos acercamos a unas consonancias, más nos desviamos de otras.

Sextas, VIM, 5:3; Vlm, 8:5.

Las sextas son los intervalos complementarios a la octava, 2/ 1 :6/5 = 5:3;

2/ 1 :5/4 = 8:5. Como hemos indicado, la VIM es muy útil como equivalente

a la Illm para los cálculos en el círculo de quintas. El Senario

Las razones de las nuevas consonancias, terceras y sextas, llevaron a G. Zar­ lino (1 558, ce. 1 3- 1 5) a explorar el mismo problema que los pitagóricos: por qué las razones de las consonancias se encuentran dentro de unos pocos núme­ ros y más allá comienza el reino de la disonancia. Así como los pitagóricos veían en el número cuatro

(tetractys

de la década) el recinto sagrado de la con­ sonancia, Zarlino lo extiende al

senario (el

número 6), que aparece en las nue­ vas consonancias. ¿Por qué el 6 constituye un límite? Zarlino intenta encontrar respuestas de tipo metafísico o numerológico: es el primero de los números «perfectos» en el que la suma de sus divisores es igual a su producto, 1 +2+3 =

lx2x3; es además un número «circular»: las sucesivas multiplicaciones por 6 siempre dan números terminados en 6, 6x6 = 36, 36x6 = 216, etc. Zarlino,

muy influido por el neoplatonismo florentino, veía la esencia numérica inmersa en todas las cosas. El c. xiv de las

lstitutioni

presenta una relación de la presencia del senario en el mundo: signos del wdíaco en cada hemisferio, nú­ mero de planetas, cualidades sustanciales de los elementos, especies de movi­ miento, líneas de la pirámide triangular, superficies del cubo, trascendentales, número de modos ... , etc. Zarlino mantendrá frente a V. Galilei una visión na­ turalista de la música; las razones y leyes musicales son leyes naturales.

Las razones del senario incluyen las consonancias clásicas y las nuevas: Consonancias pitagóricas: VIII: 2: l , V: 3:2, IV: 4:3

Consonancias de la polifonía: IIIM: 5:4, lllm:6:5, VIM: 5:3, Vlm: 8:5 Pero hay un problema: una de las consonancias, la sexta menor (8:5): tie­ ne uno de sus términos (8) que no pertenece al

senario.

¿Por qué no poner el

ottonario

como recinto de las consonancias? Porque habría que dar cabida al número 7 y los intervalos compuestos con este número (7:6, 8:7) se conside­ raban disonancias. Zarlino acudirá a la distinción aristotélica de «potencia» y «acto» para decir que la Vlm se encuentra en el senario «en potencia», no en acto, lo cual, claro está, no soluciona nada. Posteriormente ( 1 57 1 ) se enfren­ ta de nuevo al problema considerando las potencialidades del

ottonario,

pri-

mer número cúbico (23), y distinguiendo entre «consonanza propriamente detta» (las del senario) y «consonanza comunmente detta» (sexta menor). Otros autores no se plantean el problema o si lo hacen, pueden decir, como Salinas (1 577,

11,

13-14), que la VIm es la complementaria a la octava de la IIIM y puede reducirse a esta última que sí entra en los seis primeros núme­ ros. Kepler ( 1 6 1 9) recurre a la geometría y a las características peculiares del heptágono para invalidar el número 7 como generador de consonancias. Hoy puede parecer una cuestión superada o carente de interés pero sigue latiendo el problema. ¿Por qué el intervalo de razón 8:5 es más consonante que 7:4 o 7:5 si sus términos son mayores y están más alejados del unísono?

Tonos y semitonos

Hemos visto ya cómo los tonos y semitonos se encuentran en razones mucho más sencillas y siempre superparticulares en la justa entonación que en la afinación pitagórica. La diferencia entre un tono grande de razón 9:8 y uno pequeño de razón 1 0:9 es un comma de razón 8 1 :80 (el comma sintóni­ co) que va a ser un intervalo a eliminar para hacer tonos iguales. Así como los dos tonos salen de la división de la IIIM, de la división del tono menor ( 1 0:9) salen los semitonos, diatónico, ahora mayor, 16: 1 5, y cromático o menor, 25:24. No ha dejado de sorprender a algunos teóricos renacentistas como Salinas que si siempre era la división del intervalo mayor de donde sur­ gían los nuevos intervalos (en la VIII, de la

V,

en la V de la IIIM) sea ahora de la división del tono menor (1 0:9) y no del mayor (9:8) de donde surjan los semitonos rompiendo así la simetría. La diferencia entre ambos semito­ nos es la

diesis

( 128: 125, 4 1 ,05 cents), que tendrá en la afinación justa la misma función que el comma pitagórico en la pitagórica. Muestra tanto la incompatibilidad entre tres terceras mayores justas y la octava (VIIl-3xIIIM) como la diferencia entre sostenidos y bemoles apareciendo en la V del lobo, ahora mayor que la justa en 1 díesis.

Related documents