La trata de personas es definida como la esclavitud moderna y está ligada al lavado de dinero, al narcotráfico, tráfico de armas, falsificación de documentos y
al contrabando. Inclusive, se vincula con el terrorismo. Esta problemática ha sido identificada tanto por Naciones Unidas que considera a la trata de personas como la tercera “empresa delictiva” más grande del mundo, generando ingresos anuales de aproximadamente 9,500 millones de dólares, como por la
Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que calcula que, sólo en Europa, se mueve aproximadamente 7,000 mil millones de dólares anuales por trata de mujeres. Estas ganancias, a su vez, sostienen otras formas de
actividades delictivas transnacionales.
La realidad es que la gran mayoría de prostitutas se encuentra en la
semiesclavitud: sufren extorsiones, amenazas, privación de libertad y padecen una fuerte dependencia de las organizaciones que las explotan. Al mismo tiempo, la falta de información y su aislamiento les impiden acceder a los recursos para poder ejercer sus derechos, lo que agudiza su vulnerabilidad. Ni
siquiera disfrutan de condiciones básicas, ya que muchas malviven hacinadas en pisos o en los mismos locales donde son explotadas sexualmente. Todo ello explica que muchas de ellas padezcan importantes daños psicológicos que son
difícilmente recuperables. Según un estudio realizado por Melissa Farley, el 76% de ellas sufre estrés postraumático.
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2.3.1 Situación de la Trata de Mujeres a Nivel Internacional
A nivel internacional la trata de mujeres posee una demanda más amplia, está relacionada directamente con redes europeas que tienen sus bases de
operación y reclutamiento de mujeres en Brasil, Surinam, Colombia, República Dominicana y las Antillas, para los centros de distribución ubicados en España, Grecia, Alemania, Bélgica y Holanda.
La mujeres tienen una edad promedio de 19 a 25 años, sus estudios son primarios o secundarios interrumpidos, su estrato social es medio y bajo. En algunos casos, su primer contacto sexual se da con los clientes europeos y, en
otros, son madres solteras sin experiencia anterior en la prostitución.7
Para el reclutamiento las redes organizadas han montado sus centros de
operaciones principalmente en la región norte de Brasil, la región central y suroeste de Colombia y en República Dominicana, países de procedencia de la mayoría de mujeres. Estas mismas redes han ampliado su campo de acción hacia Uruguay y Venezuela. Surinam y las Antillas son utilizados como tránsito
para las mujeres que van a Europa destinadas a este tipo de trabajo, así como para las que regresan a sus países de origen.
La trata de mujeres y la prostitución en América Latina se remonta a la época de la conquista cuando los españoles, en cumplimiento de la ley de guerra, tomaban o entregaban el "botín de mujeres" al vencedor, dando origen al comercio sexual y creando establecimientos para su ejercicio.
2.3.2 Situación de la Trata de Mujeres en República Dominicana
La República Dominicana es un país con una amplia historia migratoria, una ubicación geopolítica estratégica y con excelentes condiciones turísticas. Es promovida hacia el exterior como “una tierra de playa, sol, merengue y hermosas mujeres”, por lo que cada año llegan al país turistas europeos, canadienses,
norteamericanos y de otros países de América y El Caribe. Estas características sumadas a factores de orden socioeconómico lo hacen vulnerable al turismo sexual, al tráfico ilícito de migrantes y a la trata de mujeres.
La dinámica migratoria de la República Dominicana se inicia en 1961 y a partir de 1979 empieza a adquirir rasgos de migración masiva. En las décadas de los 60 a los 80 la migración dominicana hacia el exterior estuvo protagonizada por
los hombres. El fin de la dictadura de Trujillo marcó cambios políticos que se reflejaron también en la apertura de los movimientos migratorios, cuyo principal destino fue Estados Unidos, país que presentaba mayor diversidad y mejores
14 A partir de los 80 la migración dominicana ha venido feminizándose. La migración europea se encuentra en auge expansivo desde finales de los 80. Específicamente la migración en España se aceleró a lo largo de los 90 aunque en un contexto de restricciones desde mediados de esa época.
En la República Dominicana la migración y la trata de mujeres de personas se encuentran íntimamente vinculadas, especialmente en el caso de las mujeres,
es por esto que las condicionantes que participan en ambos fenómenos son en general las mismas.
Se ha demostrado que la República Dominicana se haya entre los diez primeros países con mayor número de mujeres en el exterior y es el cuarto país con mayor cantidad de mujeres trabajando en el marco sexual internacional. Unas 200,000 dominicanas viven en el exterior y al menos una tercera parte de las
mujeres migrantes dominicanas en Europa, El Caribe y algunos países de Latinoamérica han sido objetos de trata para fines de trabajos domésticos matrimonios serviles u otras formas de explotación. La mayoría de estas mujeres
salen del país con la oferta de trabajos lucrativos desconociendo generalmente las condiciones de explotación y coerción a que serán sometidas en el extranjero por parte de los tratantes.