CHAPTER 7: CONCLUSION AND RECOMMENDATIONS
7.2 Conclusion
Como se viene apuntando, en los primeros diez años el mercado ganó terreno al Estado. Esto también ha sido definitorio en la fijación de las prioridades en cuanto a Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) en la región, donde el sector privado detentaba la iniciativa en este sentido, principalmente a cargo de las multinacionales que blindaron los derechos de propiedad intelectual. En la década de los 90 se destaca la política tanto sectorial como de incentivos a la innovación pública y privada del gobierno brasileño para el fomento de su competitividad, mientras que Uruguay y Paraguay prácticamente carecían de políticas al respecto. Actualmente, Brasil es el país mejor posicionado en cuanto a CTI, seguido de Argentina y Uruguay (Zurbriggen y González Lago, 2011). Por tanto, nuevamente se hace notar la gran disparidad en este aspecto en el interior del MERCOSUR. Aunque desde sus inicios se ha reconocido la importancia de la integración y complementación en materia científica y tecnologica no es hasta “el año 2008, con el Programa Marco de Ciencia, Tecnología e Innovación para el MERCOSUR que se acordó avanzar en un esquema regional de fomento a la CTI” (Porta y Zubriggen, 2010).
En otro informe, Suárez y De Angelis (2009) concluyen que, con respecto a los sistemas nacionales de innovación, destaca la supremacía brasileña en cuanto a mayor desarrollo industrial relativo, mayores esfuerzos y mayor dinámica sistémica en ese sentido. Paraguay es justamente el caso contrario, con indicadores muy por debajo de los demás socios del bloque, con un escaso desarrollo de la estructura productiva y menos nivel de producto per cápita. Argentina y Uruguay presentan niveles medios de
CAPÍTULO 3: ANÁLISIS DEL ENTORNO GENERAL
ZULEMA BEATRIZ NACIMIENTO CORONEL 119 desarrollo industrial con respecto a sus otros socios en los esfuerzos de ciencia y tecnología y articulación de oferta y demanda de conocimientos. Los mayores problemas para la exportación, por ejemplo de productos farmacéuticos, se encuentran en barreras para-arancelarias, de ahí el intercambio menos fluido, por ejemplo, en materia de medicamentos.
A pesar de esto, se destaca la creación de varias iniciativas, por ejemplo, en 1998 se crea la Red Mercosur de Investigaciones Económicas, que luego pasó a llamarse Red Sudamericana de Economía Aplicada. Este proyecto tuvo la financiación del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) de Canadá. Esta institución posee un amplio fondo bibliográfico producido por sus miembros, que actualmente suman 13, entre fundaciones, universidades y centros de investigación públicos y privados de los cuatro países fundadores del MERCOSUR. Según puede leerse en su página web, las actividades de investigación que se realizan allí “siguen siendo una de las pocas experiencias orientadas a la creación de una red con una verdadera perspectiva regional” (Red Sur, 2015).
Es importante destacar la creación de la Asociación de Universidades Grupo de Montevideo (AGPM), creada en 1991 y que cuenta actualmente como miembros a 30 universidades de la región. Esta iniciativa nace paralela al MERCOSUR y nuclea a un grupo de universidades públicas, con un programa de intercambio y estancias destinado a alumnos de grado (540 en 2014), docentes (425 en 215) al cual se añade en los últimos años los alumnos de posgrado (47 en 2014) y próximamente habrá un programa específico para los gestores y administradores. Se trata de una Red de Universidades de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay que realizan programas de cooperación científica y tecnológica, creando y fomentando redes entre sus participantes. En palabras de su presidente, “todos y cada uno de nuestros programas responden a nuestra historia, a la creación de nuestra Asociación, impulsada por ocho rectores que querían promover la Educación Superior al servicio de nuestros pueblos,
120 ZULEMA BEATRIZ NACIMIENTO CORONEL
en contra de las políticas neoliberales que dominaban la educación en los años 90” (Grupo Montevideo, 2015). Como se ve, se trata de una iniciativa espontánea que ha surgido paralela al bloque MERCOSUR y que se encuentra en pleno funcionamiento, ampliando su actuación a más países latinoamericanos. Anualmente realizan un encuentro de jóvenes investigadores, creado en 1993 con el fin de fomentar la creación de redes de investigación ha congregado más de 600 trabajos en 2014.
También se cita aquí otra interesante experiencia, el “Programa de Trabajo en Tecnologías para la Inclusión Social”, desarrollado desde marzo de 2010 por un equipo de investigadores del Área de Estudios Sociales de la Tecnología y la Innovación del Instituto de Estudios sobre la Ciencia y la Tecnología de la Universidad Nacional de Quilmes (IESCT-UNQ/Argentina) y el Grupo de Análisis de Políticas de Innovación del Departamento de Política Científica y Tecnológica de la Universidad Estadual de Campinas (GAPI-DPCT/Brasil), con ayuda económica de la International Development Research Centre de Canadá (IDRC). Al principio, los países participantes en los distintos proyectos fueron Argentina, Brasil, Chile y Uruguay; realizando actividades en las áreas clave identificadas para el desarrollo social: producción de alimentos, agua, energía, vivienda y salud24. Este programa ha evolucionado más bien hacia la desintegración, ya que actualmente se han sumado más instituciones públicas y privadas argentinas y ya no existe participación de otros países del bloque, transformándose en la Red de Tecnología para la Inclusión Social de Argentina (Redtisa, 2015).
Cabe señalar que existe un debate abierto en torno a las políticas de Ciencia y Tecnología (PCT) en los dos grandes países del MERCOSUR, Argentina y Brasil, con voces críticas cada vez más fuertes sobre la urgencia de realizar una nueva política en este sentido que garantice la inclusión social. De esta manera, se sostiene que
“El cambio es más el resultado de la radicalización de una fracción creciente de la comunidad de investigación, que se siente al mismo tiempo frustrada con el
CAPÍTULO 3: ANÁLISIS DEL ENTORNO GENERAL
ZULEMA BEATRIZ NACIMIENTO CORONEL 121 cientificismo y el productivismo que se aleja de la legitimación social y la identificación con los movimientos sociales, que la adquisición de la capacidad para producir y planear la tecnociencia para el desarrollo social” (Dagnino, 2011, p. 35).
El planteamiento sostiene que las PCT en Brasil no han sabido aprovechar el gran potencial humano que se ha ido formando a lo largo de su historia, ya que con la mentalidad desarrollista se ha dejado la I+D en manos de la voluntad de las empresas, donde se desarrolla el 70% de la investigación a nivel mundial y el 50% en multinacionales. Los sucesivos gobiernos no han sabido articular de manera coherente el capital humano formado, la infraestructura estatal de las universidades y la posibilidad de “socialización” en la aplicación del conocimiento, reto que se considera actual en la realidad brasileña (Dagnino, 2011). En este sentido, otra investigación realizadas por argentinos y uruguayos sobre la misma temática, concluyen que
“Se evidencia una fuerte necesidad de coordinar las acciones nacionales en un plano regional e internacional y la existencia de sectores estratégicos, con fuertes potencialidades, que demandan de acciones concretas en el corto y mediano plazo si se pretende maximizar su impacto en el bienestar social” (Porta y Zubriggen, 2010, p. 2).
En ese sentido, y en cuanto a la gestión científico-tecnológica y de innovación, se apuntan como elementos imprescindibles: la necesidad del establecimiento de las prioridades, la reorientación de las políticas de CTI en los países del MERCOSUR, la dotación de recursos a la investigación básica en los sectores en los que existen ventajas comparativas, la expansión de la investigación pre-competitiva, el fortalecimiento de vínculos con empresas nacionales e internacionales para el fomento de la investigación y capacitación en proyectos conjuntos, el estímulo a las compañías internacionales para la creación de equipos de investigación con expertos nacionales, el estímulo del paso de científicos del ámbito público al privado, la potenciación de los derrames de innovación y del uso intensivo de las organizaciones sin fines de lucro para identificar oportunidades de innovación (Zurbriggen y González Lago, 2010).
122 ZULEMA BEATRIZ NACIMIENTO CORONEL
Se llevan firmados dos Programas Marco para la cooperación en materia científica y tecnológica en el Mercosur, que tienen lugar en el ámbito de la Reunión Especializada en Ciencia y Tecnologia (RECYT). Los fondos para estos programas proceden del Fondo de Convergencia Estructural del MERCOSUR (FOCEM). El primer “Programa Marco de Ciencia, Tecnología e Innovación del MERCOSUR para el período 2008-2012”, fue creado en 2008 por el CMC (DEC. Nº03/08) y en él delinean los sectores estratégicos y prioritarios para la región. En el Eje I, de Dimensión Estratégica, figuran: Energías avanzadas, alternativas, hidrocarbonos, hidráulica, nuclear y biomasa, Desarrollo sustentable (recursos naturales no renovables, desarrollo urbano, saneamiento y otros), Tecnologías de la Información y la Comunicación, Biotecnología, Nanotecnología y nuevos materiales; además de los temas permanentes del programa de trabajo de la RECYT: Salud y fármacos, Espacial, Biodiversidad y Agua. En el Eje II se tiene en cuenta la Dimensión Industrial y agropecuaria, para ello propone (CMC/DEC. Nº 03/08, p.6):
“la ampliación del proceso de cooperación entre universidades, centros de investigación y desarrollo y empresas, de modo de favorecer la intensificación del proceso de innovación que resulte en el aumento del valor agregado de la producción industrial, agropecuaria y de servicios en la región, con vistas a aumentar la capacidad productiva del MERCOSUR, de modo tal que favorezca la competitividad del bloque regional junto a terceros mercados. Para este eje el PM deberá contemplar, entre otras, las siguientes cuestiones: Agroindustria, Acuerdos productivos locales, Extensión tecnológica, Polos, parques e incubadoras, Proyectos cooperativos universidad - empresa (U-E)”.
El Eje III, Dimensión Social, hace referencia a la “democratización” del acceso al conocimiento por parte de la sociedad, incluyendo acciones como: Difusión de tecnologías apropiadas, Seguridad alimentaria, Inclusión digital e Investigación en habitación y saneamiento. Por último, el Eje IV -Dimensión Sistemas Nacionales de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI)- trata del fortalecimiento de los sistemas nacionales de ciencia y tecnología de los países miembros, teniendo en cuenta los aspectos: Infraestructura de ciencia, tecnología e innovación, Capacitación de recursos
CAPÍTULO 3: ANÁLISIS DEL ENTORNO GENERAL
ZULEMA BEATRIZ NACIMIENTO CORONEL 123 humanos, Financiamiento, Marco legal, Cooperación internacional, Información en ciencia, tecnología e innovación e Indicadores de ciencia, tecnología e innovación.
Como es posible observar, en el Primer Programa Marco, la agricultura se encuentra en un segundo plano, no es considerada un área estratégica. Este hecho cambia en el Segundo Programa Marco para el período 2015-2019 (CMC/Dec. Nº 44/14) , donde ya se incluye la Agroindustria y agroecología en el Eje programático de Dimensión Estratégica (Eje I), junto con Medio ambiente y cambio climático, lo que supone un avance.
En cuanto a los progresos, hasta el momento, los únicos frutos visibles de estos Programas Marco son: una plataforma de Biotecnología, surgida de una iniciativa de cooperación entre la UE y el MERCOSUR, llamada BIOTECH I y la segunda fase ya iniciada, BIOTECH II. A través de la plataforma BIOTECSUR se han realizado proyectos e intervenciones en áreas prioritarias para el desarrollo de la competitividad regional (carne aviar, carne bovina, oleaginosas, etc.) entre otras acciones concretas de I+D prioritarias. Otro de los logros es el establecimiento de la Red de Investigación en Biomedicina, que abordará el estudio de aspectos biológicos, epidemiológicos y sociológicos de enfermedades degenerativas de la región, como el Alzheimer y Parkinson (RECyT, 2015).
De esta manera y aunque existe un esfuerzo reciente en este sentido, la integración regional en materia de CTI aún está en una etapa inicial e incipiente. Las barreras no son pocas y el resultado pasa por dotar los instrumentos de la suficiente cantidad de recursos económicos, lo que podría ser una barrera más. Aunque la situación estructural no aparece como dispar en los países del bloque –lo que podría ayudar a encontrar soluciones coordinadas- además existe “la necesidad de repensar los instrumentos horizontales y de avanzar en el desarrollo de esquemas sectoriales de promoción de la innovación” (Porta y Zubriggen, 2010, p. 12)
124 ZULEMA BEATRIZ NACIMIENTO CORONEL