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CHAPTER 6: CONCLUSIONS, RECOMMENDATIONS AND

6.7 CONCLUSION

Existen múltiples formas de clasificar los festivales de cine. Se puede hacer dicha clasificación en función de la duración de la película, del género/ de la especialización, del cine nacional al que representan las películas, o del territorio geográfico, etc…

En consecuencia, destacamos tres grandes grupos de festivales de cine: • Por su duración: Festivales de cortometrajes

• Por su género/ especialización: Festival de cine fantástico, de ciencia ficción, de documentales, LGBT (Lesbian, Gay, Bisexual, Transgender), de cine sobre el medioambiente, etc…

• Por el territorio geográfico/ Cine nacional: Festival de cine latinoamericano, francés, italiano, asiático, etc….

Sin embargo, la clasificación más aceptada en el circuito del festival de cine es la que establece la Fédération Internationale des Associations de Producteurs de Films, FIAPF (Federación Internacional de Asociaciones de Productores de Cine). Esta asociación francesa, creada en 1933, agrupa a 35 organizaciones de productores cinematográficos de 30 países en 5 continentes. Su objetivo primordial es regular y

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salvaguardar los intereses económicos y legales de los productores audiovisuales con respecto a87:

• Los derechos de autor • La piratería

• Las tecnologías digitales y su impacto en la producción audiovisual • Los medios de comunicación

• Los mecanismos de financiación en el sector público y privado • Los asuntos relacionados con la venta y distribución

Además de representar los intereses de los productores, la FIAPF tiene por función la regulación de los festivales cinematográficos en todo el mundo, establecer jerarquías de calidad de acuerdo con una serie de criterios tecnológicos y organizativos. Para ello establece una serie de requisitos que los festivales deben cumplir:

• Calidad de los recursos organizativos a lo largo de todo el año • Genuina selección internacional de películas y de jurados • Instalaciones apropiadas para la prensa internacional

• Medidas rigurosas para evitar el robo o copia ilegal de las películas • Evidencia de apoyo de la industria cinematográfica local

• Seguro de todas las copias de la película contra pérdida, robo o daño

• Existencia de un alto estándar en cuanto a publicaciones oficiales y gestión de la información (catalogo, programa, folletos…)

De acuerdo con De Valck (2007: 41-42), el sistema de acreditación de festivales nació en 1951 durante el festival de Berlín. La FIAPF, descontenta con el crecimiento desorganizado de los festivales a lo largo de Europa, decidió que dicho boom debía ser canalizado. Se propuso entonces establecer una sistema de clasificación, jerárquico, que sirviera a los miembros de la FIAPF a modo de guía sobre cuáles eran los festivales a los que merecía la pena asistir. Mientras Cannes y Venecia fueron acreditados inmediatamente, colocándolos así en una situación de poder frente a otros festivales, Berlín hubo de esperar hasta 1956.

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La FIAPF justifica su sistema de acreditaciones porque “da a los productores, distribuidores y agentes de ventas la garantía de que se comprometen con festivales de cines con una verdadera dimensión internacional, dotados de una fuerte estructura organizativa, en los que están involucrados verdaderos profesionales” (FIAPF, 2006: 4)

Sin embargo, Iordanova (2013ª: 114) denuncia que, con el sistema actual de acreditaciones, lo que la FIAPF está realmente consiguiendo es un panorama en el que los festivales entran en competición unos con otros. Efectivamente, bajo los requisitos impuestos por la FIAPF, cada festival competitivo (clase A) debe mostrar al menos 14 películas inéditas como parte de la sección oficial. Este requisito eleva el número de películas originales a mostrar, anualmente, en el conjunto de esos festivales, a más de 150 “que de verdad importan”, cuando la mayoría de los críticos coinciden en que el número de títulos anuales con suficiente calidad para proyectarse en festivales de categoría no supera los 40 (Koehler, 2009: 87). Evidentemente, esta situación produce una férrea competición entre los diferentes festivales en el circuito ya que no hay suficientes buenos títulos cada año para llenar un programa entero (Brown, 2009: 221).

En los años posteriores, se añadieron festivales y nuevas categorías y, en la actualidad, los festivales de cine se clasifican en:

• Festivales competitivos (también conocidos como festivales de categoría A) • Festivales competitivos especializados

• Festivales no competitivos

• Festivales de documentales y cortometrajes.

A este respecto nos remitimos al próximo epígrafe 3.5, donde exponemos una lista con los principales festivales entre los que se incluyen festivales acreditados por la FIAPF para 2015.

Para Chan (2011: 256), el carácter regulador autoimpuesto de esta organización y la jerarquía establecida, como consecuencia, ha creado un sistema en el que los productores compiten por estar presentes. Así, al ser la FIAPF quien reconoce los derechos de los productores y, a la vez, quien otorga dichas acreditaciones, nos

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encontramos ante una situación en la que los festivales acreditados por la FIAPF tienen más probabilidades de conseguir los mejores títulos de aquellos productores, dándoles así una mejor reputación en el mercado y por tanto atrayendo un mayor interés de la industria, del público, etc… (Peranson, 2009: 23-37).

Frente a la clasificación de los festivales de la PIAPF, Peranson (2009: 25-27) sugiere una desde un punto de vista diferente: en función del modelo de negocio del festival. Así, diferencia entre:

• Business festivals: festivales centrados en la distribución. Este tipo de festival se alinea con el aspecto más industrial (comercial) del cine.

• Audience festivals: aquellos en los que prima la exhibición y en los que se busca la dimensión más artística del cine.

En cualquier caso las diferencias entre ambos modelos son claras, como queda expuesto en el siguiente cuadro.

CUADRO 3.4