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22 Conclusion

En su estudio sobre TVs locales en América Latina, Mario Gutiérrez210, establece la siguiente clasificación que corresponde hoy a decenas de televisoras:

Por el sistema emisor: conviven dos formas, 1) vía cable; 2) recepción vía antena parabólica y transmisión abierta. La primera se realiza principalmente en ciudades grandes donde hay redes de cable, y la segunda son consecuencia de la permisividad de un marco jurídico que permite una libre dinámica de generación espontánea.

Del régimen de propiedad: Entre las emisoras por cable, las formas más comunes de propiedad son: las propias empresas operadoras de cable; las multinacionales de televisión, cadenas de periódicos; y productoras privadas de televisión. En cambio la propiedad de los canales locales que en su mayoría son de UHF, son tipificadas a partir de la forma de financiación y los mecanismos de control y cumplimiento de sus funciones comunicativas. Estas son: municipios provinciales; empresas que instalan antenas parabólicas; instituciones del Estado; universidades e institutos; proyectos de desarrollo gubernamental.

Del personal : El personal que trabaja en los canales de cable son una mezcla de profesionales en los cargos ejecutivos y de estudiantes o amateurs en las funciones operativas. En las emisoras de canal abierto UHF y antenas parabólicas, los trabajadores son principalmente amateurs, que desarrollan simultáneamente las tareas de producción y emisión televisiva, lo que les exige desarrollar rápidamente su creatividad principalmente periodística y una capacidad técnica improvisada, para usar los escasos medios tecnológicos con los que cuentan. La tarea de estos profesionales mayoritariamente voluntarios, es la de producir emitir la programación de la emisora, combinando roles creativo y técnicos según la necesidades diarias.

Marco legal.- el marco legal desde donde se condicionan a las TVs locales se determina principalmente a partir de tres circunstancias: la voluntad política de control de los Estados y gobiernos; las presiones de las empresas de televisión; y los intereses de las industrias de telecomunicaciones. Una de las características más repetidas en las legislaciones de nuestros países, es la exigencia de formas estrictas de “localización” y de respeto a valores comunitarios que no autorizan difundir publicidad y exigen un gran porcentaje de producción propia. En el cable, a pesar de las potencialidades que tiene para llegar a las comunidades, son escasas las legislaciones que otorgan competencias a las iniciativas de control local para su aplicación. La velocidad de los acontecimientos tecnológicos y las fluctuaciones de la estrategias de mercado,

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desbordan continuamente los marcos jurídicos, por lo que existen: emisoras piratas, emisoras en periodo de experimentación, con licencias vencidas, con licencia restringidas que desbordan sus límites, con licencias de gobiernos locales o regionales, emisoras sin fines de lucro que lucran; y emisoras de funcionamiento mixto, comunitario y comercial

Financiamiento: Sólo puede provenir de una o de la combinación de las siguientes fuentes: la subvención directa de carácter público; las donaciones internacionales; los ingresos publicitarios; la suscripción de abonados; y el pago de cuotas de accionistas. La subvención pública y las donaciones, así como alguna forma de publicidad son típicas de los canales abiertos con perspectivas comunitarias o acceso público, y la formas de suscripción, pago de cuotas y también publicidad, quedan reservados para los canales de cable. La financiación de publicidad de origen local y nacional, constituye la fórmula más estable de financiación de la mayoría de las televisoras locales, la cual se manifiesta como irrenunciable y clave para su supervivencia. Sin embargo los intereses de los grandes medios en la distribución de la torta publicitaria se convierte en uno de los grandes límites para la expansión de la TV local.

De los públicos y usos sociales: El televidente local es un consumidor múltiple de 4 tipos de TV: la global, la nacional, la regional y la local. Bajo este espectro geográfico pero principalmente cultural, los televidentes de la TV local se convierten en receptores de imágenes tan distintas como las de las corporaciones multinacionales que tienen su señal en el satélite, las cadenas nacionales, así como los colectivos vecinales, municipios, asociaciones culturales y religiosas. El interés que genera en los públicos los procesos de comunicación local se ha generalizado y ha dejado de ser solo objeto de interés de proyectos alternativos. La multiplicidad de iniciativas privadas en estos procesos viene generando un movimiento que viene interesando incluso a los viejos monopolios nacionales de la televisión que intentan adaptarse a las nuevas condiciones de la competencia. Aparece así, un nuevo público llamado local, para la realización de prácticas y estrategias televisivas. El televidente local integra distintos referentes televisivos como son los programas de otros países, los noticieros nacionales, los municipios, los proyectos regionales, las instituciones religiosas, las asociaciones de vecinos, los pequeños comerciantes y fundamentalmente a la población de una comunidad que se siente más cerca de acceder a la visibilidad televisiva.

De la programación: En este tema es importante establecer criterios para diferenciar lo que es producción propia y ajena, ya que los contenidos locales se dan específicamente en la producción propia. Sin embargo no es posible imaginar una emisora local que sea capaz de mantener una programación autónoma que ni siquiera es viable en los canales de alcance nacional. Las emisoras locales tienen dos alternativas: o limitan su emisión al tiempo de producción propia o combinan su producción con otros programas retransmitidos de otras emisoras. Las TVs locales latinoamericanas eligen generalmente la última opción combinando

programas en estudio con programas captados por antena parabólica, sean esto nacionales o globales. La programación se articula a partir de los programas informativos, enfatizando la información municipal, fiestas y tradiciones de la localidad, comercio, deportes y la que puedan dar los invitados ocasionales. El aporte de ONGs y asociaciones culturales que facilitan o producen programas o video con objetivos educativos y de promoción de lo cultural alimenta significativamente la programación de estos canales. La aceptación de estos programas se enfrenta a los modelos de calidad y estándares icónicos establecidos por la TV nacional e internacional que se reflejan en las exigencias del gusto de los televidentes.

En el Perú, las TVs locales han proliferado por todo el país desde 1989 cuando también dentro de un proceso de modernización del sistema de telecomunicaciones, las redes nacionales de televisión, comenzaron a transmitir sus señales a través del satélite, superando la antigua transmisión por repetidoras o microondas, implantando la antena parabólica como forma de enlace directo con las transmisiones que se envían desde la capital. A partir de ese momento, municipios, parroquias, proyectos de desarrollo y pequeños empresarios, pasaron a utilizar las parabólicas como principal medio de comunicación de los asuntos locales.

El ámbito territorial de cobertura de estas emisoras es, como regla general, el delimitado por el núcleo urbano principal de la población del municipio correspondiente. Este ámbito, sin embargo, puede extenderse a otros núcleos del mismo municipio. Hay inclusive las que reproducen en video-cassettes la programación o por lo menos el noticiero. Es el caso de la TV de Sicuani-Cuzco, que lleva en motocicleta a los poblados más alejados, los programas grabados para ser reproducidos en video en locales comunales.

A N E X O 2

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