Con relación a las cianobacterias, la preocupación por la salud pública se ha centrado en la capacidad que dichas especies y/o cepas poseen para producir toxinas. La exposición a cianotoxinas, puede ocasionar problemas de salud (dermatitis, afecciones gastrointestinales, etc causan una amplia gama de síntomas en seres humanos siendo los más notables: el dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarreas (gastroenteritis epidémica) (Lam y col., 1995).
Uno de los primeros síntomas por envenenamiento agudo con microcistina, (15 a 30 min.) es la elevación en la concentración de ácidos biliares, fostafasa alcalina, gama-glutamil-transferasa y la aspartato amino-transferasa (Gorham y col., 1988). El número de glóbulos blancos se incrementa (leucocitosis), se activan factores que promueven la formación de coágulos y puede exhibirse diarrea acuosa y/o con sangre. La muerte puede producirse en algunas horas (4 a 24 h) o días, dependiendo del
49 individuo afectado y generalmente es precedida por una respuesta neuro-muscular (Carmichael, 1994). En los casos de ingestión los síntomas informados abarcan dolor abdominal, náusea, vómito, diarrea, dolor faríngeo, tos seca, dolor de cabeza, úlceras en la boca, neumonía atípica y elevación de las enzimas hepáticas en el suero (especialmente en la gama-glutamil transferasa). Otros de los síntomas observados en personas que han sufrido intoxicación con microcistinas incluyen la irritación de la piel y ojos, síntomas parecidos a los producidos por la fiebre del heno, disnea, fatiga y gastroenteritis aguda (Codd, 1994). En 1990, dos reclutas militares que participaban enejercicios de canotaje, luego de su inmersión al agua (ingirieron agua) donde estaba presente una floración de Microcystis
aeruginosa, presentaron dolores de garganta y abdominal (con diarrea), tos seca, ampollas alrededor
de la boca y malestar general. Todos los síntomas desaparecieronen el plazo de una semana (Turner y col., 1990).
2.12.2. Aguas recreacionales
Las intoxicaciones por cianotoxinas en humanos, se relaciona en parte, al uso de aguas recreacionales afectadas por floraciones, entre otras, de especies de Anabaena y Microcystis, en Norteamérica, Rusia, los Países Bajos y Australia, sin embargo, no se ha divulgado ningún caso fatal. En Canadá, a pesar del fallecimiento del ganado en Saskatchewan (Oeste de Canada) y las advertencias realizadas sobre su uso recreacional, varias personas se bañaron en este lago donde se desarrollaba una floración de cianobacterias. En este incidente trece personas se enfermaron y los síntomas fueron los siguientes: calambres en el estómago, vómitos, diarrea, fiebre, dolores de cabeza y musculares, así como irritación cutánea y ocular, garganta dolorida y reacciones alérgicas (Dillenberg y col., 1960). Del análisis del contenido intestinal de un paciente que había ingerido accidentalmente agua del cuerpo de agua, se pudo identificar claramente varias células de Microcystis spp y algunos tricomas de
Anabaena circinalis.
En el Reino Unido, diez de veinte soldados se enfermaron después de nadar y practicar canotaje en aguas con un fuerte florecimiento de Microcystis spp sufrieron dolores abdominales, náuseas, vómitos, diarreas, garganta dolorida, tos seca, ampollas en la boca y dolor de cabeza. Dos de ellos desarrollaron
50 una neumonía severa atribuida a la inhalación de toxinas producidas por Microcystis y tuvieron que ser hospitalizados e ingresar a la unidad de cuidados intensivos. La natación y la cantidad de agua ingerida parecen estar relacionadas con la gravedad de la enfermedad y según estudios, las enzimas del suero, el daño hepático fue elevado y en la floración se identifico microcistina-LR (Turner y col., 1990).
En Australia, evidencia epidemiológica obtenida de un estudio sobre 852 personas, mostró una elevada incidencia de diarreas, vómitos, síntomas de gripe, erupciones en la piel, úlceras en la boca, fiebre, irritación ocular después de 2 a 7 días de expuesto al agua. Los síntomas aumentaron significativamente por la duración del contacto con el agua y densidad de células cianobacterianas (Pilotto y col., 1997).
De los casos documentados en personas que habían sido afectadas por cianotoxinas, en su mayoría enfermaban (en algunos casos gravemente) debido a la ingestión o aspiración de agua conteniendo cianotoxinas.
2.12.3.Agua de red
En Estados Unidos y Australia, diversas toxinas de cianobacterias han sido implicadas en enfermedades humanas, después que floraciones de algas en ciertos abastecimientos de agua municipales se hubieran tratado con sulfato de cobre. Aunque no fue establecida una relación directa de la causa y efecto en la mayor parte de los brotes, hubo una fuerte evidencia que floraciones de cianobacterias estaban presentes en el área de depósito de agua (Tisdale, 1931).
Una floración presente en la Isla de La Palma (Australia), en 1979 demostró que las toxinas generadas
por Cylindrospermopsis raciborskii, pudieron ser el agente causante, del mal gusto y olor presentes en
el agua de red, atribuidas a compuestos liberados desde una floración de esa especie, por lo las autoridades trataran el depósito con sulfato de cobre. Posibles daños hepáticos, se detectaron por aumentos significativos en la glutamil transferasa, después del tratamiento del agua. En el plazo de una semana, 140 niños desarrollaron hepatoenteritis severa y 10 adultos requirieron tratamiento hospitalario sin registrarse ningún caso fatal. (Falconer, 1993, 1994).
51 Hasta la fecha, el caso más severo se atribuyó a la exposición de cianotoxinas en agua de red en Brasil, donde se desarrollaba floración de cianobacterias en un embalse, dando lugar a más de 2000 casos de gastroenteritis, con 88 muertes pronunciadas (sobre todo en niños) en un período de 42 días. Parece que la proliferación de cianobacterias resultó de la biomasa en descomposición y otras condiciones que prevalecieron en el área inundada del depósito (Teixeira y col., 1993).
2.12.4. Salud animal
Desde hace más de 100 años las cianobacteria toxígenas, son responsables de intoxicaciones en animales y humanos por ingesta de agua proveniente de cuerpos de agua, con desarrollos masivos de estas algas. En animales los casos de intoxicación letal se han dado por beber agua conteniendo floraciones de cianobacterias. El primer caso registrado de muerte de animales silvestres y domésticos, data de 1878, cuando en las proximidades de un lago del sur de Australia, un gran número de animales murió como consecuencia de haber ingerido agua conteniendo cianobacterias toxicas (Gorham y col., 1980). Desde entonces se han documentaron casos similares en ovejas, ganado vacuno, caballos, cerdos, perros, peces, roedores, anfibios, aves acuáticas, murciélagos, cebras y rinocerontes. También se hallaron casos donde perros han muerto luego de lamer su propio pelo con cianobacterias o a partir de ingerir cianobacterias bentónicas (Neehring, 1993).
Las cianobacteria sintetizarían toxinas como estrategia de competencia frente a otros componentes del fitoplancton y/o de defensa, frente a organismos fitófagos Las hepatotoxinas y neurotoxinas no sólo son extremadamente nocivas para los vertebrados, sino también para invertebrados diminutos que viven en lagos y charcas. Las toxinas (sobretodo las neurotóxicas), pueden producir la muerte de estos organismos, que usualmente son predadores de las cianobacteria, o bien reducir el número y tamaño de su descendencia. Aunque los envenenamientos se presentan, por lo general, en animales terrestres después de ingerir agua de suministros afectados con desarrollos masivos de cianobacterias, animales marinos y particularmente peces en cultivo, también pueden verse afectados al exponerse a estos fenómenos (Falconer, 1993). La muerte por hepatotoxinas, suele ocasionarse por shock hipovolémico secundario o hemorragia hepática. En estudios post-mortem se observa un incremento en el peso del
52 hígado, concentración de hemoglobina hepática y de hierro. En animales que resisten y no mueren rápidamente se observa hipercalemia y/o hipoglucemia, insuficiencia hepática y muerte a los pocos días (Codd, 1994).
2.13. Medidas preventivas para reducir riesgo por exposición a cianobacterias