4.3.1. Uso responsable de los recursos
Son múltiples los problemas que la humanidad afrontaactualmente: La sobrepoblación, la hambruna, el calentamiento global, la acelerada desaparición de los recursos naturales, los desequilibrios sociales, entre otros. La presencia e incremento de todos ellos indican que no han sido suficientes los esfuerzos para alcanzar un desarrollo sustentable que beneficie a las comunidades y que a su vez aporte a la sostenibilidad ambiental. Esto se debe en parte a la miopía humana para reconocerse como parte de un todo. El egocentrismo exagerado impide reconocer que las pequeñas acciones tienen impacto planetario.
Asumir la responsabilidad sobre los recursos exige en primer lugar reconocer que toda acción tiene un efecto, ya sea local, regional o global. Adicionalmente implica pensarse como parte de un sistema, ante el cual no es posible retraerse o apartarse, lo cual impulsa a participar activamente de la construcción de una sociedad más justa
y equitativa. Para ampliar esta concepción es conveniente recurrir al pensamiento de Morín, quien afirma:
“Transformar la especie humana en verdadera humanidad se vuelve el objetivo fundamental y global de toda educación, aspirando no sólo al progreso sino a la supervivencia de la humanidad. La conciencia de nuestra humanidad en esta era planetaria nos debería conducir a una solidaridad y a una conmiseración recíproca del uno para el otro, de todos para todos. La educación del futuro deberá aprender una ética de la comprensión planetaria” (Morin, 1999, pág. 42)
La ética de la que habla el filósofo francés se traduce en acciones. Recordemos que ya el propio Lévinas advertía que el desarrollo moral tenía sustento en el encuentro con el otro, en cuidar y hacerse responsable
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por los demás, no solo en el fortalecimiento del juicio crítico. Esta invitación para que actuemos en busca de una transformación positiva va más allá de la idea de progreso, se trata de algo más urgente: la supervivencia de la especie y del planeta. Indica que cada pequeña acción debe ser reflexionada, sopesada por el impacto que ejerza sobre otros y sobre el propio futuro. Es un ejercicio de pensar en la trascendencia del actuar. Un viejo proverbio chino reza: “El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”, y agregaríamos, que de regreso puede impactar tan fuerte a la propia mariposa hasta el punto de aniquilarla. Este postulado que sustenta la teoría del caos, no es más que otra forma de llamar la atención para que nos
concentremos en lo verdaderamente importante: la conservación de la vida humana y de todo aquello que se requiere para sostenerla.
De allí que las acciones sean programadas, reflexionadas y articuladas. No se trata de un actuar torpe o falto de dirección. Por el contrario, hace referencia a una intención humana consciente por la preservación y fortalecimiento de los recursos, que debe integrarse a los proyectos de vida de cada uno de los individuos. Casi que no es posible hablar de la construcción de un proyecto de vida que no contemple la agenda de actividades y responsabilidades para con el planeta y para con la humanidad. Ello implica actuar por el uso racional, eficiente del agua, la energía y el suelo.
4.3.2. Cultura de pago
La cultura de pago está estrechamente asociada con la consolidación de la conciencia personal, a través de la cual se reconoce lo que está bien o está mal. La conciencia es una guía que nos impide caer en lo que Savater denomina la “imbecilidad moral” (Savater, 1997), que no es más que la incapacidad de desarrollar un juicio crítico personal. En este estado se termina apoyado en las ideas de los demás, en sus juicios y percepciones a la hora de tomar decisiones personales. Frecuentemente se recurre a la imitación de las actuaciones de otros. Se asocia con la cultura del atajo, con la búsqueda de alternativas moralmente reprochables o con actos que no nos permiten vivir tranquilos, vivir la vida que queremos. Ejercitar la conciencia, o lo que es lo mismo, salir de la imbecilidad moral, conlleva construir un juicio moralque tenga en cuenta el bien general y que considere el aporte que se puede hacer al beneficio común. Esto no es sinónimo de obediencia ciega, por el contrario se trata de
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un ejercicio profundamente reflexivo enfocado a reconocer lo que es mejor para la mayor cantidad de personas. A mediados del siglo pasado, la resistencia pacífica de Mahatma Gandhi demostró el poder de la unidad en respuesta a la opresión del imperio Británico. Esa unidad se cohesionó alrededor del reconocimiento de los beneficios comunes, fundamentalmente asociados con el anhelos de libertad, la práctica de sus expresiones religiosas y la prolongación de sus costumbres culturales. La idea de ser reconstruir la nación aglutinó a millones de indios. La idea de pertenencia a un grupo y de la libertad orientó las pacíficas marchas. Esto lleva a pensar
que se requiere una convicción profunda para hacer uso de la conciencia, enfocada a un propósito superior, en este caso el anhelo libertario.
Para el caso que nos ocupa vale la pena reiterar que trabajar en el fortalecimiento de comportamientos deseable como la consolidación de una cultura de pago, exhorta al fortalecimiento de la conciencia, que a su vez exige estructurar un juicio crítico personal muy claro, salir de la imbecilidad moral, buscar el beneficio general (presencia de un propósito superior) y hacerse responsable por los compromisos adquiridos.
4.3.3. Uso de canales vanguardistas
Emplear adecuadamente los recursos vanguardistasde comunicación implica primordialmente reflexionar el papel que estos cumplen para facilitar la interacción con otros y acceder a diferentes fuentes de información, ambas indispensables en la construcción integral del proyecto de vida. En esta reflexión conveniente considerar los siguientes puntos:
• Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación permiten trascender las barreras de tiempo y lugar, a su vez favorecen la interacción con personas de culturas diversas y con múltiples condiciones de vida que aportan al crecimiento personal.
• El acceso a bases de datos en las que se ofrecen oportunidades laborales, deportivas, académicas y artísticas apoyan la gestión y descubrimiento de nuevas opciones de vida.
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• La posibilidad de informarse y “formarse” por medio de la navegación responsable en diferentes espacios de la red, aporta nuevas perspectivas y conocimientos. • Entender variados puntos de vista que aportan a la
construcción de una conciencia global, y los sucesos que atentan contra la vida en el planeta resulta
indispensable para fortalecer un proyecto de vida basado en la ética del cuidado.
• Las nuevas tecnologías se convierten en herramientas a través de las cuáles es viable identificar estrategias de mejoramiento personal, ya sea accediendo a información o al interactuar con otros.
En suma…
El desarrollo del proyecto de vida implica hacer visibles los comportamientos deseados en diferentes situaciones cotidianas. En el marco de la ética del cuidado y tal como se analizó anteriormente, es indispensable hacerse responsable por el medio ambiente, los otros, lo público y lo comunitario. Ello quiere decir que la educación se encamina hacia la construcción de una ciudadanía responsable, en el que el pago de las obligaciones, el cumplimiento de los compromisos y el aporte a la re-construcción del tejido social se presentan como indispensables.
Los principios y valores que cada estudiante plantea han de ser coherentes y alineados con las necesidades sociales y
comunitarias. Identificar que dar respuesta a las obligaciones
públicas es una forma de contribuir al desarrollo social es