CHAPTER IV: DISCUSSION
4.9. Conclusion
5.1- Influencia de las lluvias sobre las zafras azucareras en los centrales de la costa norte de la provincia de Villa Clara.
En la costa norte de la provincia de Villa Clara, donde predominan los suelos oscuros plásticos gleysosos existen 7 centrales azucareros, los cuales agrupan cerca del 25 % de la producción azucarera de la provincia, con una norma total promedio de molida diaria de 22 961 t (2,020,568 @), realizan zafras que duran aproximadamente 122 días y una producción azucarera que, en el período 1985-1990, promedio más de 261 000 t por zafra.
En dichos centrales se realizó un estudio de la influencia que tienen las lluvias sobre las zafras azucareras en estas zonas Rodríguez [136], Salvarey y González [147] y Sánchez [148], con el objetivo de cuantificar las afectaciones que esta provoca. Para esto se utilizaron las estadísticas de zafra del MINAZ en el período 1976-1990, años que no estuvieron afectados por las limitaciones del período especial, y se arribaron a un grupo de resultados que caracterizan la situación.
La distribución anual de las lluvias en la costa norte de Villa Clara es muy parecida a la del resto del país, ver figura 5.1, quedando bien definidas dos épocas, una de seca en invierno comprendida entre los meses Noviembre y Abril y otra de lluvias en verano entre los meses de Mayo y Octubre. El primer período no es completamente seco pues la entrada de los frentes fríos suelen dejar acumulados de lluvias interesantes en zonas próximas a la costa norte sobre todo de la región occidental y central del país; los meses lluviosos concentran el 80 % de las mismas y ocurren como consecuencia de la alta humedad en el ambiente y las tormentas tropicales [33],[36],[102].
La zafra queda enmarcada entre los meses de Diciembre y Mayo, rara vez Junio, es decir la mayor parte del tiempo se realiza en los meses de seca y solo en los finales se realiza en meses lluviosos y precisamente los meses de Mayo y Junio son el segundo y tercero más lluviosos del año con promedios históricos que duplican los acumulados de los meses de seca y si se llega con zafra a estos últimos siempre existe la posibilidad latente de que se presenten lluvias capaces de detenerla, ver figura 5.2.
Entre 1976-1990 muchas zafras se han visto seriamente afectadas por las precipitaciones, en las que las pérdidas de tiempo por lluvia han sido mayores al 15 %, valor semejante a lo que se planifica como total de pérdidas, mientras que lo normal en el país por esta razón es 5.9 % [102]. Este tiempo comprende no solo el momento en que la lluvia cae sino que además incluye el que se demora en reanudar la cosecha porque las máquinas no pueden entrar al campo y el perdido por falta de caña al no garantizar las máquinas la tarea de molida diaria por razones imputables a la presencia de humedad en los campos, ver figuras 5.3 y 5.4. Como es lógico suponer, existe una estrecha relación entre el tiempo perdido por lluvias y la magnitud de las precipitaciones, volver a ver la figura 5.4, partiendo de este análisis sí se toman las pérdidas de tiempo por lluvia con un valor de 15 % o sus acumulados en zafra mayores de 215 mm, como punto para clasificar una zafra como húmeda, que de hecho ya lo es, se tiene que, sí se analiza nuevamente la figura 5.2 y las tablas IX.b y IX.c en los anexos, entre 1977-1990, cerca del 60 % de las zafras se han realizado con serios problemas de humedad en los campos.
Las pérdidas de tiempo por lluvia, junto al resto de las otras, que promedian en el país un 38.6 % del total de duración de la zafra [102], pueden provocar la extensión de en más del 50 % de lo necesario. Esto tiene gran repercusión en el rendimiento industrial de la caña de azúcar, conocido es que su momento de máximo rendimiento en azúcar para las condiciones cubanas se encuentra en el mes de marzo [44],[52],[102], con el comienzo de las lluvias de primavera la caña comienza a crecer y su contenido de sacarosa comienza a disminuir, ver figura 5.5; por lo tanto la extensión del período de zafra a los meses de Mayo y Junio equivale a tener que procesar cada vez mayor cantidad de caña para producir la misma cantidad de azúcar, reduciendo la eficiencia de esta actividad. Estas pérdidas en azúcar para todo el país y todas las condiciones Dávalos [52] las estima en 300,000 t anualmente, las que a precios de 150 USD$/t equivalen a 45 millones de dólares.
En los centrales de la costa norte de la provincia de Villa Clara, en el período evaluado, existe una diferencia en el rendimiento industrial en entre las zafras que clasifican como húmedas y como secas, siendo el promedio de estos de 10.3 y 11.2 respectivamente. La relación existente entre la lluvia caída en zafra y el rendimiento industrial alcanzado, en estas zonas en las zafras realizadas en el período analizado, aparece en la figura 5.6.
Se conoce que en el norte de Villa Clara existen alrededor de 60,000 ha de caña plantadas suelos de mal drenaje, sí se lleva un 80 % de esa área a zafra, teniendo en cuenta que el rendimiento industrial promedio para los años húmedos es de 10.3 % y de años normales es de
11.2 % [148]; se puede estimar que las pérdidas de azúcar por la caída del rendimiento industrial en los años húmedos con respecto a los años secos, solo en las zonas de mal drenaje según los rendimientos agrícolas promedios, están en el orden de 14,580 t, que a precios de 150 USD $/t significan 2.187 millones de dólares, ver tabla 5.1.
Las pérdidas no son solo por el concepto anterior, sino que
además
existe una cantidad de caña planificada para moler la cual no se puede procesar, sobre todo cuando las lluvias son abundantes en la etapa final de zafra, obligando a la paralización definitiva de ésta e incumpliéndose los planes de producción de azúcar. Muchas veces, cuando se va a presentar esta situación, estos se cumplen a costa de la molida de toda el área de las zonas más altas, entonces el problema " no se ve aparentemente ", pero, se rompe la política de composición de cepas lo que limita la disponibilidad de materia prima a las futuras zafras, tal como ha ocurrido en la provincia de Villa Clara y el país en los últimos años.Es cierto que la caña que se queda por moler en el campo se cosechará al año siguiente, pero hay que recordar que en el momento en que con mayor intensidad se presenta esta situación es en los meses de Abril y Mayo, en esa época se cosechan mayoritariamente retoños, los cuales no son apropiados por su deterioro ni se justifican económicamente dejarlos quedar según estudios realizados por Torres y Acosta citado por [163].
La caña dejada de moler por efecto de las lluvias incide fuertemente en el cumplimiento de los planes de producción de azúcar, lo cual tiene un efecto muy negativo para la economía nacional por el peso que sobre esta tiene el azúcar, dando lugar a un desbalance en los ingresos del país y al incumplimiento de compromisos internacionales. Un ejemplo de esta situación está en las propias palabras del compañero Fidel Castro [3] "... El segundo semestre del año 1992 se comportó seco y el primer semestre de 1993, desde el punto de vista climático, fue verdaderamente infernal. La llamada tormenta del siglo barrió más de la mitad de la isla de occidente hasta oriente, cuando no eran épocas precisamente de tormentas ni ciclones, lluvias incesantes se presentaron durante la zafra y nuestra producción azucarera que había sido de 7 millones de toneladas en 1992, cosa que fue señalada como una verdadera proeza, se redujo considerablemente y de 7 030 000 t producidas en esa zafra 1991-992, la producción de 1992-1993 queda reducida a 4 280 000 t,...., pero aspirábamos a una zafra algo superior a los 6 millones de toneladas, con lo cual dejamos de recibir este año y en estas condiciones tan difíciles, alrededor de 450 millones de dólares ...".
En esa zafra 1992-1993 la caña dejada por moler en el campo al nivel del país se puede estimar en 15.6 millones de toneladas y 347 000 ha, es decir cerca de un 28 % de la caña disponible de esa zafra y un 25 % del área molible total, y como es lógico casi el toda esa área corresponde a los suelos de mal drenaje, es decir quedó por cosechar cerca del 50 % de las áreas con problemas de drenaje del país. Sin embargo la zafra siguiente, la de 1994, fue una de las más bajas realizadas en Cuba, a pesar de teóricamente disponer de un volumen adicional de materia prima que quedó en los campos en la zafra anterior.
Sí se hace un análisis para estas zonas cañeras, teniendo en cuenta rendimientos agrícolas de 40 t/ha valor promedio cercano a los logrados en estas zonas en los últimos años, teniendo en cuenta además que, cada año se lleva un 80 % del área a zafra, que el precio de la tonelada de azúcar es de 150 USD $, y otros datos que aparecen en la tabla 5.2, para el norte de Villa Clara, se observa que por dejar de cosechar un 20 % del área señalada a consecuencia de las lluvias, se dejan de producir alrededor de 9,660 t de azúcar, las que representan cerca de 1.45 millones de dólares perdidos por esta causa.
Además de estas afectaciones existe otro factor que incrementa aún más las pérdidas en dinero, es el aumento de los costos de producción de la tonelada de azúcar en los años lluviosos con respecto a los años secos, partiendo del análisis de la información contenida en la tabla IX.d, ver además figura 5.7, estos se incrementan en un 15 % como promedio. La causa está en el desaprovechamiento de las capacidades de corte, transporte y procesamiento industrial; mayores niveles de roturas de la maquinaria que interviene en la cosecha y el transporte, mayor consumo de energía tanto en el central como en la agricultura, el uso de maquinaria agrícola (a veces más potente) adicional apoyando el transporte para evitar atascamientos, menor rendimiento del complejo de máquinas, mayor consumo de piezas de repuesto, más caña para producir la misma cantidad de azúcar, etc.
Observando la tabla 5.1 se pone de manifiesto que el costo de producción de la tonelada de azúcar en las zonas con mal drenaje se incrementan como promedio, en 3.3 millones de pesos o dólares (para este tipo de análisis se puede considerar paridad entre el dólar y el peso cubano 1 $ = 1 USD$ según la tasa de cambio estatal vigente) en los años húmedos con respecto a los años secos, teniendo toda esta información, se puede señalar entonces que cada zafra que se realiza en condiciones de alta humedad en las zonas de mal drenaje provoca pérdidas en el norte de Villa Clara iguales o superiores a los 6,6millones de dólares. Recordando que la probabilidad de que esto ocurra en un año es de un 60 % [136],[148], y considerando entonces que esta situación se manifiesta
como promedio cada 2 años, aunque los cambios climáticos globales pueden aumentar esta probabilidad y de hecho en los últimos 5 años ha habido afectaciones de este tipo, para operaciones posteriores y su mejor interpretación se señala que cada año se pierden por lo menos 4.0 millones de dólares por no contar en la zona norte de esta provincia de una tecnología de cosecha y transporte de caña de azúcar para las condiciones de alta humedad en las zonas de mal drenaje. Esta cifra es solo una parte muy pequeña de lo que ocurre al nivel de país basta recordar lo planteado por Fidel Castro en 1993 [3].
5.2- Estimado de la inversión, los costos de explotación y beneficio económico, resultante de la introducción del nuevo complejo de máquinas para la cosecha y el transporte cañero en zonas de mal drenaje del norte de Villa Clara.
La cantidad de equipos necesarios para introducir un complejo de máquinas para la cosecha y el transporte en condiciones de alta humedad en zonas de mal drenaje, aparece resumida en la tabla 5.2, en el caso de las cosechadoras también se incluye la posibilidad de usar otras semejantes utilizadas en el mundo. Se manifiesta el alto precio de venta de las cosechadoras extranjeras, las cuales no tienen la respuesta productiva en nuestros campos por su muy bajo rendimiento agrícola, que rara vez superan las 84 t/ha, usarlas así significa un verdadero derroche [ 53],[147], la magnitud de la inversión sobre la base de la variante más económica (KTP-4F y remolque autobasculante con tractor 4x4 de 30 kN) es de 6.48 millones de dólares, maquinaria que tendrá una vida útil superior a 8 años.
El principal problema que ha limitado la productividad de las cosechadoras cañeras cubanas KTP1 y KTP2 es su baja fiabilidad técnica, que hacen que los coeficientes de aprovechamiento de la jornada de trabajo estén alrededor de 0.4, mientras que sus semejantes CLAAS y TOFT están sobre 0.6 en iguales condiciones de trabajo, es decir que sí la cosechadora cubana tuviese la misma fiabilidad que las extranjeras se alcanzarían resultados productivos semejantes y a costos mucho menores al evitar la importación y tener garantizado gran parte de los insumos para su reparación en el país [116],[53].
La KTP-2M demostró en parte que vías utilizar para aumentar la fiabilidad de las cosechadoras cubanas y como alcanzar resultados productivos superiores, pero estos están lejos de alcanzar los de las cosechadoras integrales que se comercializan en el mundo actualmente, por lo que la KTP-2M fue una solución momentánea para la situación de crisis económica del país. La CCA-3 (futura KTP-4F o CCA-3200) puede ser sustituta en estas zonas de la KTP-2 y la KTP-2M según las pruebas realizadas y aunque aún está en su etapa de desarrollo puede alcanzar resultados
iguales o superiores a sus semejantes CLAAS, TOFF y CAMECO en nuestras condiciones de trabajo. Por esto en los cálculos de la cantidad de equipos y la valoración económica se utilizó para la KTP-4F la misma productividad en tiempo explotativo (W07) que la que demostró la CLAAS-2000 con neumáticos y semiorugas respectivamente durante la zafra 1992-1993 en la costa norte de Villa Clara.
Según Gómez y colaboradores [85...86], los costos de la cosecha cañera en Cuba han permanecido casi constantes en los últimos 5 años, rondando entre los 4.95...7.48 $/t en la cosecha semimecanizada y entre 4.55...5.31 $/t en la cosecha mecanizada sin incluir el beneficio y le transporte por ferrocarril al ingenio. En las tablas 5.3, 5.4 y 5.5 se pueden ver los gastos y costos de explotación, de forma independiente y como parte de una tecnología, de cosechadoras, tractores, camiones, remolques; estimados para condiciones normales y de alta humedad, notándose que en estas zonas son más bajos que en la media del país por las condiciones ideales para mecanización. En ellas se aprecia que por concepto de introducción de un sistema de máquinas más productivo se puede reducir los actuales costos unitarios de la cosecha mecanizada de la caña de azúcar en estas zonas de 3.42 $/t a 2.54 $/t en condiciones normales, el costo de explotación del sistema de máquinas para trabajar en condiciones de elevada humedad se incrementa, con respecto a la cosecha con las mismas máquinas concebidas para trabajar en condiciones normales, en 12 % un como promedio, no obstante en casi todas las variantes resulta mucho menor que el costo unitario de la cosecha de la tonelada de caña manualmente, lo que continua favoreciendo la mecanización de esta actividad, independientemente de la inexistencia de fuerza de trabajo en estas zonas con capacidad de garantizar la cosecha de estos volúmenes de caña manualmente.
Aunque actualmente se trabaja en el transporte intermedio y este será motivo de análisis en otro trabajo como se ha mencionado anteriormente. El costo del transporte, según los cálculos de la tabla 5.3, ofrece los mejores resultados para trabajar en condiciones de alta humedad en las variantes que incluyen remolques intermedios y tractores ya que ese tractor no solo es necesario para el transporte en alta humedad sino que se puede utilizar prácticamente durante todo el año trabajando en otras labores no menos importantes como la preparación de suelo, cultivo profundo, etc. Por su parte el remolque es un equipo menos costoso y fácil de fabricar en el país.
El efecto económico anual de poder cosechar mecanizadamente la caña de azúcar en suelos de mal drenaje con alta humedad en el norte de Villa Clara, teniendo en cuenta que: en estas
condiciones con la situación actual se cosechan como promedio 2,160,000 toneladas de caña, el incremento de los costos de la cosecha mecanizada con equipamiento para trabajar en alta humedad es cercano a los 1.54 millones de pesos (ver tabla 5.6) y que por carecer actualmente del mismo el país, en esta zona pierde cifras por encima de los 4.0 millones de dólares o pesos (considerando su paridad según las tasas de cambios vigentes). Se tiene entonces, relacionando todo esto, que el efecto económico anual, para el norte de Villa Clara, de contar con un sistema para alta humedad está, por encima de los 2.6 millones de pesos o dólares como promedio, inversión que se recupera en 2.6 años (zafras).
Sí estos resultados se extrapolaran al 37 % del área, asumiendo los resultados en el norte de Villa Clara que fueran aplicable a ellas, el efecto económico anual de poder cosechar mecanizadamente la caña de azúcar en suelos de mal drenaje con alta humedad de, expresaría ahora, que se cosechan como promedio 20.7 millones de toneladas de caña, el incremento de los costos de la cosecha mecanizada con equipamiento para trabajar en alta humedad sería cercano a los 15.1 millones de pesos y que por carecer actualmente del mismo el país pierde cifras por encima de los 39.3 millones de dólares o pesos (considerando su paridad según las tasas de cambios vigentes). Se tiene entonces, que el efecto económico anual está por encima de los 24 millones de pesos o dólares como promedio, inversión que se recupera en 2.6 años (zafras) según se manifiesten las lluvias, pero en un año crítico se pueden superar las pérdidas y pueden llegar a ser de 430 millones tal y como ocurrió en 1993, año en que las pérdidas causadas varias veces superior al monto total de la inversión a realizar pagable en 8 años.
Un aspecto muy importante a tener en cuenta en estos cálculos pues modifica sensiblemente sus resultados es el rendimiento agrícola de las plantaciones cañeras en estas áreas, antes del período especial promediaron en el norte de Villa Clara las 56.4 t/ha, en estos momentos están cercanos a las 40 t/ha y existe un potencial cercano a las 80 t/ha, esto quiere decir que se esta precisamente en la mitad del potencial y que como se observa en la tabla 5.7 en la misma medida que el rendimiento agrícola supere las 27 t/ha se obtendrán mejores resultados económicos por la mecanización de ahí la necesidad de incrementarlo hasta el potencial de estas zonas.
Se debe señalar también que en este análisis económico no se incluyo el valor de los derivados, ni el efecto positivo sobre las plantaciones cañeras por el uso de máquinas con un sistema de rodaje que proteje más al suelo, por lo que estos resultados pudieran resultar mucho mejores.
5.3- Aspectos generales relacionados con la modificación e introducción de la semiestera en