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los contactos entre españa y Serbia, luego yugoslavia, en el siglo xx se inician con el descubrimiento de los sefardíes por el médico y senador español ángel Pulido Fernández en 1903 y sus libros Los israelitas españoles y el idioma castellano (1904) y españoles sin patria y la raza sefardí (1905). continúan con el establecimiento en 1910

2 los textos del Jevrejski glas están publicados en: Armistead & Silverman 1971: 63-88 y Armistead, Silverman & Vidaković-Petrov 1979: 3-13.

3 «Apres mon sejour a Bucarest, suivant les conseils de M. Kalmi Baruch, je me dirigeai vers Bitolj en yougoslavie. (…) Je caressais l’espoir, heureusement realise, de trouver ici un dialecte judeo-espagnol mieux conserve que celui de Roumani» (crews 1935: 12-13).

Kalmi Baruh y los estudios hispánicos modernos en yugoslavia

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de la Unión hispano-hebrea «con el fin de reconciliar a los sefardíes con españa». en esos años Ramón Menéndez Pidal empieza a estudiar el romancero sefardí (Catálogo del romancero judeo-español 1906-1907) y su amigo Manuel Manrique de lara es el enviado a los Balcanes para recoger romances de informantes sefardíes (Manrique de lara 1916). el interés esporádico de españa por los Balcanes también se manifiesta, independientemente de los sefardíes, en el libro de viajes de Vicente Blasco Ibáñez titulado oriente y publicado en 1908 (v. Vidaković-Petrov 2009a). este libro contiene impresiones de Belgrado, donde el escritor viajero pasó un día «muy aburrido». Sin embargo, el cambio radical en su actitud hacia Serbia se nota en dos de sus obras escritas sobre la Primera Guerra Mundial: La Historia de la Guerra europea y el cuento «Noche Servia» (1921). los escritores serbios Jovan Dučić e Ivo Andrić, ambos también diplomáticos yugoslavos, representan el tercer tipo de contacto. los dos escritores residieron en Madrid como enviados diplomáticos —Dučić, en 1918-1922 y 1940-1941 (v. Vidaković-Petrov 2009b), Andrić en 1928-1929 (v. Vidaković-Petrov 1989a)— y ambos escribieron sobre temas españoles. el cuarto tipo de contacto entre españa y Serbia/yugoslavia fue establecido en los años veinte por los escritores de la vanguardia —los ultraístas españoles y los zenitistas serbios— y sus revistas, que en el espíritu cosmopolita típico para la vanguardia intercambiaban textos e información (v Vidaković-Petrov 1996). Desde el punto de vista de los contactos culturales entre los dos países también hay que resaltar la importancia de una revista, La Gaceta Literaria, fundada en 1927 por Guillermo de Torre, el historiador español de la vanguardia europea, y ernesto Giménez caballero, escritor, editor y político (v. Vidaković- Petrov 1989b). el quinto tipo de contacto se hizo a través de viajeros o periodistas serbios, algunos de ellos destacados escritores como Rastko Petrović (v. Vidaković- Petrov 1989c) y Miloš crnjanski (v. Vidaković-Petrov 2013b), que pasaron cortas temporadas en españa y escribieron sobre ellas. el último, el sexto tipo de contacto, fue el de los miembros yugoslavos de las Brigadas Internacionales durante la Guerra civil española. Después de ésta y de la Segunda Guerra Mundial, ellos fueron casi los únicos yugoslavos que conocían la lengua, literatura y cultura española, así que algunos de ellos hacían traducciones (dos libros muy influyentes, publicados en los años cincuenta, fueron las traducciones de la lírica contemporánea española hechas por Miodrag Gardić).

Sin embargo, el único protagonista de estos contactos capaz de asumir el papel de fundador de los estudios hispánicos modernos en yugoslavia era Kalmi Baruh.

Gracias a la campaña por acercar los sefardíes a españa, Baruh como lingüista profesional y autor del estudio sobre la lengua sefardí de Bosnia, recibió una beca del gobierno español que le facilitó una estancia de 2 o 3 meses en Madrid. Allí pasó muchos ratos agradables con su amigo Ivo Andrić, el cual comentaría muchos años después que durante el invierno de 1928-1929 mantuvo conversaciones «infinitas, sinceras e interesantes» con Kalmi Baruh, ese «excelente conocedor de la historia de españa, y aún mejor de su lengua y literatura» (Andrić 1960: 213). en Madrid Baruh conoció también a Giménez caballero, el cual le hizo una entrevista para La Gaceta Literaria. he aquí cómo Baruh describió las relaciones culturales entre españa y yugoslavia:

las relaciones entre españa y yugoslavia, por desventura, son menos intensas de lo que deberían ser. Acaso la distancia entre los dos países expliquen en parte éste hecho. Sin embargo, algo del gran tesoro espiritual de españa ya es desde largo tiempo conocido en mi país. hay dos traducciones del quijote, la escena ya ha presentado a calderón al público yugoslavo y Jacinto Benavente no es desconocido a los aficionados de la literatura dramática. De los grandes escritores prosistas modernos se leen Pío Baroja, V. Blasco

Krinka Vidaković-Petrov

Ibáñez y Don Miguel de Unamuno cuya novela nada menos que todo un hombre ha traducido en lengua serbia el que le facilita éstos rápidos informes. Pero visto el actual intercambio entre las naciones europeas, el cual diariamente se constituye más vivo y eficaz, no cabe duda de que las relaciones económicas, lo mismo que intelectuales, entre ambos países se establecerán más fuertes. (Giménez caballero 1928: 296)

ese tema ya interesaba a Giménez caballero, que a finales de 1929 haría su primer recorrido por los países balcánicos, incluyendo yugoslavia. el periódico belgradense Politika comentó su conferencia sobre españa y los sefardíes (Baruh 1929a), mientras que Jevrejski glas de Sarajevo publicó dos artículos de Baruh sobre Giménez caballero y una entrevista con él (Baruh 1929b, 1929c, 1930b).

en el segundo período de su carrera, que se inicia con su estancia en Madrid, Baruh no solo continuó su trabajo en el campo del sefardismo, sino que se dedicó al estudio, traducción y popularización de la cultura española en yugoslavia.

Tradujo obras de Américo castro (Biblia de Alba), Pío Baroja (Historia de las buenas andanzas y fortunas de Martin zalacaín de Urbía), R. Del Valle-Inclán (sonata de invierno), Unamuno (el sepulcro de don Quijote y Castilla), Armando Palacio Valdés (La hermana San Sulpicio), ortega y Gasset (Ideas sobre la novela), enrique larreta (La gloria de don ramiro), Azorín, Madariaga, varios poetas (Rubén Darío, los hermanos Machado y Juan Ramón Jiménez) y una novela publicada póstumamente (La vorágine de Jose eustasio Rivera).

Más importante que sus traducciones son los artículos y ensayos que Baruh escribió sobre varios temas de literatura e historia española: «españa en tiempos de Maimónides», el romance de Abenámar, la españa de Felipe II, la generación del 98, la novela contemporánea en españa, la nueva lírica, cervantes, lope de Vega, Góngora, calderón de la Barca, Unamuno, José ortega Gasset, Armando Palacio Valdés.

en los años 1937-1938 publicó dos ensayos que tratan de la Guerra civil - «los antecedentes del problema español» (1937) y «los escritores españoles en la Guerra civil» (1938).

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