6 Empirical Results
7 Conclusion
2.4.1. Estabilidad e indicadores económicos
Una vez confeccionados el Estado de Resultados y el Estado de Costos por subactividad se analizó el resultado productivo y económico de cada una de ellas, se evaluó su variabilidad a partir del coeficiente de variación y la incidencia de los costos implícitos sobre el resultado económico del proceso productivo.
Complementariamente, se determinó el rango del resultado económico de cada una de las subactividades, expresado como la diferencia entre el valor máximo y el mínimo para la serie de años analizada. Se calculó además la frecuencia de ocurrencia de resultados económicos para cuatro estratos diferentes: < 0, 0-500, 500-1000 y > 1000 $ ha-1.
Para poder reflejar la capacidad de absorción de Costos Fijos de Capacidad Totales (CFCT) en cada subactividad se calculó un indicador para representar la capacidad de absorción de CFCT en porcentaje. En los casos donde los ingresos no cubrieran los CFO, el valor del indicador se tomó como 0.
Capacidad de Absorción CFCT (%): X 100
Con el objeto de analizar el comportamiento de las subactividades en relación al capital invertido y su inmovilización, se calculó un cociente que relacionó el capital circulante y el capital fijo que se necesitó en cada campaña, para llevar a cabo cada una de ellas.
2.4.2. Relación entre precipitaciones y resultados económicos
Para evaluar la relación entre las precipitaciones y los resultados económicos de las subactividades se realizó un análisis de correlación de Pearson entre las variables. Se analizó el resultado económico ($ ha-1) de cada subactividad y las precipitaciones (mm).
Ingresos Netos - CFO CFC + CFEP
Además de la precipitación total de cada campaña, se tuvo en cuenta para el análisis, la que tuvo lugar durante el ciclo de cultivo de trigo (Julio a Diciembre) y girasol (Octubre a Febrero) como así también la acumulada durante los meses de Octubre y Noviembre. Estas últimas se incluyeron dado que durante ese período ocurre generalmente la floración y llenado de grano en trigo, además coincide con la siembra e implantación de girasol y la producción de primavera de los recursos forrajeros (pasturas y verdeos).
2.4.3. La empresa frente a un nuevo escenario de precios
El período que comprende el análisis coincidió con un escenario de precios bajos para la ganadería. Sobre el final del estudio, existió una liquidación de hacienda generalizada en toda la región del Sudoeste bonaerense por causa del contexto de bajos precios y sequías, principalmente (Gráfico 7). A partir del 2008 hubo un punto de inflexión en el mercado de la carne vacuna argentina; el sector vivió con este proceso de liquidación, una disminución considerable del stock bovino. La campaña 2009/2010 marcó el fin del proceso y el comienzo de un nuevo ciclo denominado de retención. El menor stock ocasionó un faltante de hacienda disponible para faenar, que provocó un aumento de precios considerable para la actividad.
Gráfico 7. Evolución del stock bovino en el Sudoeste Bonaerense.
- 50.000 100.000 150.000 200.000 250.000 300.000 350.000 - 500.000 1.000.000 1.500.000 2.000.000 2.500.000 3.000.000 3.500.000 4.000.000 2/2006 2/2007 2/2008 2/2009 2/2010 2/2011 M ile s d e C ab e za s (G u am in i) M ill o n e s d e C ab e za s (S u d o e st e B s A s) Campaña de vacunacion Sudoeste Bs As Guamini
Fuente: Elaboración propia en base a datos de COPROSA Buenos Aires (Comisión Provincial de Sanidad Animal) otorgados por Mev. Vet. Carlos Subillaga coordinador Fundación Adolfo Alsina para la Sanidad Animal.
Durante las doce campañas estudiadas, “El Potrero” mantuvo su sistema productivo sin modificaciones considerables en su planteo técnico, siendo un caso interesante para analizar su evolución en la escala temporal y su desempeño frente a los cambios de contexto. A partir del último año de estudio se incorporaron variantes en dicho planteo; se introdujo la siembra directa en algunos cultivos de la rotación (pasturas y agricultura), además se incorporó la soja como cultivo remplazando al girasol en algunos años y se aumentó también el uso de herbicidas en el sistema.
Adicionalmente, la empresa tuvo un crecimiento en el número de ha, incorporando otras unidades de negocios, como la siembra de trigo para un molino harinero, y el arrendamiento de otros campos para planteos mixtos. Todos estos cambios implicaron la unificación de la contabilización de movimientos económicos y de datos productivos que hicieron muy difícil desglosar los registros productivos y económicos de “El Potrero” respecto de la empresa en su totalidad.
No obstante, se confeccionó el Estado de Resultados y Estado de Costos evaluando el comportamiento productivo y económico promedio de “El Potrero” en el período ´96/´97 a ´07/´08 frente al mismo sistema en el período ´10/´11, con los precios correspondientes a esta campaña, considerando todos los índices productivos medios (rendimientos, producción de carne, suplementación, etc.). Los resultados fueron expresados en moneda constante a Junio 2011. De esta manera se evaluó el comportamiento del sistema frente al aumento significativo del precio de la hacienda, considerando también la variación en los costos correspondientes y los precios de los granos.
2.4.4. Método de valoración económica del efecto de rotación con pasturas en el sistema mixto bajo estudio
Se considera que los sistemas mixtos, con rotaciones de cultivos y procesos pastoriles, se identifican como un modelo aceptable de compromiso, entre aprovechamiento e impacto ambiental (Viglizzo, 1994; Viglizzo et al., 1997). En virtud de lo cual, se hace necesario comenzar a generar propuestas alternativas que contemplen e incorporen paulatinamente indicadores referidos a los beneficios que aportan las pasturas en estos sistemas, y poder valorizarlos económicamente.
Para evaluar los cambios en la calidad del suelo derivados de la complementación ganadería/agricultura pueden utilizarse parámetros físicos, químicos y biológicos (Vicentin
et al., 2008). A través de diferentes metodologías, se busca evitar una sobreestimación de la rentabilidad de diferentes alternativas productivas, que incentive la degradación del capital natural y excluya del modelo productivo otras más preservadoras del medio ambiente, pero en apariencia menos rentables (Flores et al., 2002).
En este sentido, se avanzó haciendo hincapié en que la actividad agrícola se benefició, entre otros componentes, por la fijación de nitrógeno atmosférico que realizaron las pasturas y el denominado “efecto rotación”. Minoldo et al. (2004) estableció que este efecto de rotación no pudo ser sustituido por la aplicación de N inorgánico (fertilizantes). Esto ocurre porque la secuencia con leguminosas, además del aporte de N atmosférico, produce un cambio favorable mucho más amplio, mejorando las propiedades químicas, físicas y biológicas del suelo (Andriulo et al., 1990; Galantini et al., 2002). Además se incluyen dentro de este efecto, aspectos tales como: biodiversidad, impacto positivo sobre la reducción de malezas, enfermedades e insectos plaga, entre otros.
El indicador que se calculó fue elaborado sobre la base de un trabajo de investigación previo. Krüger et al. (2004) realizó un estudio en suelos de “El Potrero” y un lote vecino (bajo agricultura continua) que tuvo como objetivo evaluar la variación de propiedades químicas de suelo bajo distintos períodos de rotación pastura-agricultura. El trabajo aportó elementos sobre la viabilidad de la producción biológica a largo plazo en este tipo de sistemas. El autor analizó lotes con 1, 2 y 3 ciclos de pastura, una situación agrícola pura y otra con campo natural y determinó carbono orgánico total (COT), carbono orgánico
particulado (COP), carbono orgánico asociado a la fracción mineral (COM), nitrógeno total (Nt), fósforo extractable (Pe), fósforo total extractable (Pt), fósforo orgánico (Po) e inorgánico (Pi) y pH en agua.
Según Sawchik (2001), el Nt se presenta como el nutriente de mayor importancia para la concreción de altos rendimientos en los cultivos. En los sistemas mixtos en particular, la entrada de N vía fijación simbiótica por las leguminosas es relevante, representando una fuente de suministro de N de magnitud para los cultivos posteriores. Por tal motivo, a los fines de este análisis se asumió que el Nt podría reflejar económicamente la complementación entre agricultura y ganadería dentro del sistema mixto. A partir de los resultados obtenidos por Krüger et al. (2004), se promedió la cantidad de Nt de las tres rotaciones con pastura y se calculó su diferencia respecto de la situación agrícola pura, éste fue considerado el aporte medio de Nt que hicieron las pasturas en el sistema, cuyo valor fue de 393,60 Kg Nt ha-1 (Anexo 17). Se estableció como supuesto que el Nt se libera en proporciones iguales durante los seis años de cultivos anuales, por lo tanto se asume que en promedio a cada año de agricultura la pastura le aportó 65,60 Kg Nt. En la discusión de este trabajo se citaron estudios que identificaron valores similares e incluso superiores a este valor.
Posteriormente, se utilizó el mismo criterio que Lorda (2009), y se valoró económicamente el Nitrógeno relacionándolo con el valor comercial de un fertilizante de síntesis química, la Urea23, comúnmente utilizado en la producción agropecuaria. Para transformar los Kg de Nitrógeno a unidades monetarias (pesos) se tuvo en cuenta el precio de la Urea en cada campaña (moneda constante al cierre del análisis) y su composición. La Urea posee un 46% de nitrógeno en su composición química, de acuerdo a este dato se tomó para cada campaña el valor promedio del producto comercial y se expresó en pesos por Kg de Nitrógeno ($ Kg de N-1) (ver Figura 7).
A partir de ello y teniendo en cuenta el costo en $ ha-1 se conformó un indicador denominado “efecto pasturas” (EPa) que intentó reflejar en términos económicos el efecto de complementación entre subactividades de los sistemas mixtos. Este indicador se imputó como un ingreso en la actividad ganadera y un costo en la actividad agrícola (Figura 7), debido a que se asume que fue utilizado como insumo por los cultivos.
23
Uno de los fertilizantes nitrogenados más comunes en la producción agropecuaria que posee en su composición un 46% de Nitrógeno.
Figura 7. Proceso de construcción y expresión del Epa
Fuente: Elaboración propia.